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28 de mayo de 2011

Asamblea Popular de Chamberí en la Plaza de Olavide



Esta mañana cientos de ciudadanos del distrito de Chamberí han plantado sus posaderas sobre las losas de la Plaza de Olavide. Otros muchos han seguido el debate de pie y los mas afortunados sentados en los bancos que se han reservado pàra el personal con muletas o con otros impedimentos físicos, que menos.

No puedo conocer el número de los presentes pero háganse la idea que esta concentración de público ha sido la mas numerosa de las celebradas en la plaza posiblemente desde las fiestas de la Virgen del Carmen de los años 30.

Tiene mérito que público de todas las edades y condiciones sociales hayan debatido tranquilamente sobre lo divino y lo humano. Sobre todo de metodología asamblearia. Es lógico. Nos estamos preparando para un duro y largo camino que nos lleve a una democracia real. Muchos de los nuestros se impacientan y quieren ir ya a hacer la revolución. Esta no es una revolución al estilo de la toma de los palacios de invierno. Esta revolución que se inicíó el 15 de mayo, solo hace 14 dias, aspira a dominar los corazones. Los caminos revolucionarios y sentimentales exigen una buena definición previa, un mapa y un diseño. Y a eso nos hemos aplicado.

Mañana los delegados de Olavide aisitirán a una Asamblea en Sol para llevar nuestra voz. Dirán que hemos decidido concentrarnos aqui los sábados a las ocho de la tarde y tantos sábados como sea preciso. Hay mucha agenda para discutir, muchas acciones que proponer.

Hoy no acaba nada. Hoy empieza un recorrido largo. Hay que preparar las provisiones, consultar los mapas y organizar el día a día.

O sea que tranquilos.

RECURSOS EN LA RED SOBRE ASAMBLEAS OLAVIDE

VIDEO DE EUROPA PRESS SOBRE LA ASAMBLEA DE HOY

PÁGINA EN FACEBOOK DE LAS ASAMBLEAS EN OLAVIDE

WEB CENTRAL DE TOMA LOS BARRIOS

ACTAS Y OTROS MATERIALES DE LA ASAMBLEA DE CHAMBERÍ 

OTRO VIDEO DE LA ASAMBLEA DEL 28 DE MAYO

Si conoces alguna página web o grupo en Facebook deja la dirección en comentarios

5 de octubre de 2010

Rosa-fría vuelve por Madrid

Longboard Girls Crew from Juan Rayos on Vimeo.



Rosa-fría, patinadora de la luna


Ha nevado en la luna, Rosa-fría.
Los abetos patinan por el yelo;
tu bufanda rizada sube al cielo,
como un adiós que el aire claro estría.

¡Adiós, patinadora, novia mía!
De vellorí tu falda, da un revuelo
de campana de lino, en el pañuelo
tirante y nieve de la nevería.

Un silencio escarchado te rodea,
destejido en la luz de sus fanales,
mientras vas el cristal resquebrajando...

¡Adiós, patinadora!
El sol albea
las heladas terrazas siderales,
tras de ti, Malva-luna, patinando.



De: Marinero en tierra


RAFAEL ALBERTI

18 de junio de 2010

Madrid: Ciudad Sedienta


¿Habías reparado que las fuentes de agua potable están desapareciendo de las calles de nuestra ciudad?
Caminar o estar en el espacio público requiere también fuentes para beber.
Para reclamar que no se sigan cerrando y destruyendo la Asociación de Viandantes de Madrid- A PIE- ha decidido donar una fuente simbólica a la ciudad en un acto que se celebrará el sábado 19 de junio de 2010, a las 12.00 en la plaza de Callao.


Para ver el informe elaborado por A Pie sobre la importancia de recuperar las fuentes pincha aquí . Para participar en el inventario ciudadano visita http://meipi.org/apiefuentesdemadrid

Ya sabes el Sábado 19 a las 12:00h en Callao.

9 de mayo de 2010

Otra vez con los chicos de Dentro Fuera



Alguna vez he traido a estas páginas la experiencia de Dentro Fuera. De como un grupo de artistas entregan parte de su tiempo a dialogar y a experimentar con las personas de la calle recogidas en la residencia de la Fundación San Martin de Porres. De ese intercambio surgen productos de arte de un valor excepcional.

Como ya he tratado del tema y he hablado de sus protagonistas les invito a releer lo que ya publiqué en su momento. El caso es que la experiencia no ha sido flor de un día. Este año incluso han podido crear un catálogo en el que se hace un recuento de todas las sesiones y las prácticas celebradas y en si mismo un verdadero producto de arte.

El video de arriba es el acto de presentación del catálogo en la misma plaza de los Luna. Julio Jara y Tono Areán nos cuentan entre bromas y veras lo que ha dado de si el año transcurrido.

2 de junio de 2009

Monumentos de Madrid. Oferta olímpica.





San Vicente Ferrer 78. Solar.
Monumento a la desidia y el abandono.

He tomado esta foto por la mañana. Tenía prisa pero la sorpresa de encontrar este triste espectáculo me ha hecho parar. Perdón por la mala calidad. Solo tenía a mano mi teléfono. La foto no hace justicia al verdadero y pavoroso estado de abandono de este solar céntrico de Madrid.

Para dar una referencia a los lectores del lugar de Madrid donde podemos observar este espectáculo callejero háganse la siguiente idea. A poco mas de 100-200 metros a la redonda tienen ustedes

POR EL OESTE

EL CUARTEL DE CONDE DUQUE


El cuartel del Conde Duque es una de las joyas del barraco madrileño civil. Hoy aloja una serie de centros culturales y de arte de primer nivel. Uno de los puntos mas visitados de nuestra ciudad.

POR EL ESTE
IGLESIA DE MONTSERRAT


La Iglesia de Montserrat en Madrid es posiblemente, por lo menos en lo referido a su fachada, la obra mas significativa del barroco religioso madrileño. Y su construcción es al tiempo que un episodio artístico y arquitectónico de primer nivel un hito politico en la convulsa historia de las relaciones y los conflictos entre Castilla y Catalunya. Len ustedes en el enlace de la wikipedia de mas arriba las visicitudes políticas que originaron la fundación de esta iglesia y convento. Y si algún dia tienen la ocasión visiten por dentro el monumento.

POR EL NORTE

CONVENTO DE LAS COMENDADORAS

Foto de druidabruxux

Las Comendadoras, su iglesia, el convento, las capillas que contiene y su propio devenir- fue la sede principal, creo que lo sigue siendo de la Orden de Santiago- es un monumento inseparable de la historia de Madrid y de la de España. Su entorno urbano, la plaza que lo alberga, es un prodigio de vida ciudadana. Por la mañana verán ustedes como se llena de padres y madres que llevan a sus hijos a la guarderia instalada en el mismo convento. Por la tarde sus terrazas están repletas de público. En el mes de Mayo es el centro de algo llamado algo así como feria de la cerámica y del barro.

POR EL SUR
CAPILLA PROTESTANTE DEL SALVADOR


Foto recogida del Google Street View


Capilla evangélica, una de las primeras de España. Hoy creo que es un centro social de la Comunidad de Madrid. Realmente no he encontrado documentación en Internet sobre este edificio pero tengo para mi que es posiblemente con las Escuelas Aguirre y el pabellón del Homeopático de Eloy Gonzalo una de las joyas del neomudejar madrileño. A lo mejor algún dia se animan a tratar sobre este edificio dos de mis amigos, Enrique de Urban Idade o Carlos de Caminando por Madrid. Está cerquisima de la biblioteca histórica del marques de Valdecilla. Y a sus espaldas estuvo la Universidad Complutense en su primera sede madrileña. Por cierto que construida sobre lo que fue el mas importante noviciado de la orden de los jesuitas. De ahi el nombre de la calle y de la estación del Metro.

Resumiendo, pues ya me estaba perdiendo: en un vértice extremadamente cercano a cuatro emblemáticos edificios de Madrid, atractivos por demás a variados y distintos públicos, nos encontramos con un monumento a la desidia municipal. Al abandono.

Dirán nuestras autoridades que se trata de un solar privado. Dire solo dos cosas a este respecto. Primero que de privado nada. Las vallas que deberían protegerlo están por los suelos. El solar es accesible a cualquier viandante. A los niños del barrio poingamos por ejemplo. Por lo tanto cabe una responsabilidad pública. Segundo, en nuestra legislación urbanística municipal existe algo llamado "acción sustitutoria". Es decir nuestras autoridades municipales tienen permitido el acceso y la autoridad para emprender las obras y los procedimientos necesarios para restablecer la seguridad y el orden de nuestras calles. Que lo hagan o no ya es cuestión distinta. A nuestro alcalde Gallardón solo "le pone" los grandes proyectos. Estas pequeñas cosas no son para él.
A él que le den Olimpiadas. A los vecinos ratas, suciedad y miseria.

ACTUALIZACIÓN
Me informa un vecino que desde hace meses que se viene reclamando al ayuntamiento para que inste a la propiedad al cierre y limpieza del solar. Existe incluso una petición expresa del grupo municipal socialista. ¿que tiene que pasar para que el ayuntamiento haga cumplir a los propietarios con sus obligaciones o para iniciar la acción sustitutoria correspondiente?

MAS ACTUALIZACIONES

Con fecha 16 de Junio pasó por la calle y compruebo que el solar ha sido debidamente cerrado. Seguramente por los propietarios del mismo dado que encima de la nueva valla de obra aparece un cartel de obra anunciando la próxima construcción de un edificio de viviendas.

3 de febrero de 2008

Juegos infantiles de calle en el Madrid de mediados del XX


¿Qué hacían los niños antes de la Wii y de la PS? En los tiempos en los que la TV era una excepción en las casas. Cuando los colegios no tenían las dotaciones de ahora. Y no existían los ordenadores.

Pues estaban en las calles. El poco tráfico permitía que desde muy pequeñitos los niños pudieran estar en la calle con mas facilidad que ahora. Existían en Madrid unas cosas llamadas bulevares. Y se practicaban unos juegos infantiles que hoy solo son materia de estudio por parte de antropólogos culturales.

Antes de que la memoria se escacharre definitivamente acosada por el doctor Alhzeimer o el aburrimiento voy a tratar de rememorar los juegos de un niño de barrio del Madrid de 1955 a 1965.

Éramos los primeros niños con una dieta razonable, pocos años hace que ha desaparecido la cartilla de racionamiento. Nos daban leche en los colegios. Leche que mandaban los americanos. Recuerdo unas botellitas con la boca ancha cubierta con aluminio. El Vitacal, un sucedáneo de chocolate que contenía calcio, que permitía el escatológico lema aquel de “chaval toma vitacal que el culo te huele mal” formaba parte de la dieta callejera de entonces; era junto con los caramelos Saci, el paloluz y los polos de agua las chuches de entonces. También fuimos los primeros niños que tomábamos yogures de la marca Danone por supuesto. Y hasta jamón de york. Pero en cuanto a juegos me temo que éramos absolutamente dependientes de la creatividad de las escuchimizadas generaciones anteriores.

Los niños del barrio de la Prosperidad de aquellos años era difícil que fuesen propietarios de una bici. Si acaso un triciclo. Canicas, peonzas, camiones o coches de lata.

Si nuestros padres o hermanos mayores jugaban al pídola, nosotros lo hacíamos al dola. El dola era posiblemente el juego deportivo mas practicado en aquellos años. Un chico hacía de burro y por encima de su cuerpo doblado saltaban los demás practicando toda suerte de golpes siguiendo las instrucciones de la “madre”. El lique, la taba, el doble lique, la culada, etc. Eran golpes con el pie en el trasero del burro o caídas sobre el cuerpo del pobre burro. Según se alargaba el juego el salto sobre el burro había que practicarlo desde mas lejos lo que provocaba que de salto en salto cada vez hubiera mas burros que saltadores. Había algunas variantes. A veces los burros se fijaban sobre la pared y el ejercicio consistía en acumularse saltadores uno encima del otro. Otras veces el salto había que practicarlo sobre un grupo de burros mas o menos largo. Recuerdo algún pareado con el que se acompañaba el juego. A la una anda la mula, a las dos anda el reloj, a las cuatro salto, a las cinco brinco…y así.

Si el dola era un juego practicado en exclusiva por los varones, tengan ustedes en cuenta que los colegios de entonces no eran mixtos, existía un juego que se practicaba por niños y niñas. Era el juego del pañuelo. Los equipos se formaban por jefes de fila que elegían por turno, previamente definido por el viejo procedimiento de echar pasos, aquello de oro, plata, monta y cabe. En el centro un niño mantenía un pañuelo en el brazo extendido. Desde cada uno de los lados y a una distancia de unos veinte metros mas o menos, saltaban los competidores de turno. El asunto consistía en arrebatar el pañuelo y llevárselo a tu campo sin que el adversario pudiera tocarte. No solo era cuestión de velocidad. También de la picardía de amagar y provocar que el contrario entrara en tu campo sin que tu hubieras tomado el pañuelo, cosa que descalificaba.

El “tu la ligas” era una versión de los antiguos juegos de alcance y contacto. La cosa consistía en evitar que nadie te tocase antes de llegar a tu refugio. Si eras alcanzado te convertías en cazador. No tiene mucho que explicar. Creo que en versiones mas o menos brutas sigue siendo practicado por niños de todos los países y todas las edades.

Los cromos. Creo que fuimos la primera generación en coleccionar cromos. De futbolistas, de ciclistas, poco mas. Pero no solo la cosa consistía en coleccionar las estampas. También en ganarlas por el procedimiento de levantarlas con el vuelo de la mano y ser capaces de darlos la vuelta. El golpe de la mano en el suelo, la concavidad que eras capaz de formar, el efecto que lograbas determinaba que fueses capaz de mejorar tu colección o de perderla. Por supuesto que existía el intercambio de cromos, en los patios de los colegios, en la calle, en cualquier sitio y lugar. Era como jugar a la bolsa, un bahamontes podía costar tres timoneres, un puskas cuatro Vavás.

La peonza. Echarlas a rodar. Recogerlas con la mano. Pintarlas de colores. Caparlas. Mojar la cuerda. Enhebrar la cuerda en las monedas de real para formar el tope. ¿O tengo que dar mas detalles?

Las chapas. Complejo juego que consistía en montar circuitos en la arena o en el pavimento, con sus cunetas de tierra o señales de tiza, sus puertos, curvas y rectas de meta. Había que prepararse las chapas. Tenían que ser planas, bien pulidas en el granito de los alcorques. En el fondo se colocaban recortadas fotos de los ciclistas del momento o banderas nacionales. Luego una tapa de cristal bien troquelada y un fino cerco de masilla para sellarlas. Por supuesto que tenías que tener habilidades digitales- de las de antes de los ordenadores por supuesto- y capacidades de lograr efectos para superar las curvas mejor que tus competidores. O sea, que tenías que reunir las facultades de un ingeniero de caminos, canales y puertos mas las de hábil diseñador y un eficaz juego de muñecas y de dedos. Era el juego rey del bulevar de General Mola, hoy Príncipe de Vergara. Una versión menos común consistía en simular partidos de futbol. En ese caso las chapas llevaban fotos de futbolistas.

Las canicas y el guá. Todo consistía en meter la bola en un agujero- el guá- y desde allí poder tocar otras bolas y volver al guá. Había bolas de barro, de cristal y de acero. En el juego se ganaban o se perdían bolas. No recuerdo el valor de cada bola, creo que las de acero valían tres veces mas que las de barro. A ver si algún colega de aquella generación se acuerda.

El clavo. En épocas de lluvias se jugaba sobre el suelo húmedo a clavar sobre espacios previamente dibujados un clavo, destornillador o lima sobre el suelo. El juego consistía en ir ocupando cuadros. El juego tenia sus peligros y aun recuerdo como a un niño de la Colonia del Pilar le sacaron un ojo un aciago día. Mucho mas peligroso que todos los juegos de armas virtuales actuales.

Creo que algún niño jugaba al aro. Pero aquello de los aros nos parecía cosa de niños un tanto cursis. Puede que viese por entonces algún yo-yo y por supuesto diábolos. También se practicaban malabares con las pelotas de goma que te regalaban en Segarra al comprar zapatos. Parece que perroflautas han existido en todas las épocas. El circo no goes to the town. Esto de los circos ambulantes era mas bien cosa de los pueblos o de las ciudades pequeñas. A Madrid solo llegaban compañías como el Circo Ruso o el Americano y te tenían que llevar al circo. No recuerdo cabalgatas circenses por el barrio. Si acaso algún grupo de gitanos con la cabra y la trompeta. Deplorable espectáculo.

La taba. También se jugaba a la taba. No soy capaz de recordar como se llamaban las cuatro posturas del juego ni la jerarquía que tenían. Si creo que a la taba jugaban los niños mas golfos. Los que sin duda años mas tarde dedicarían buena parte de sus ingresos a los dados y a las cartas.

Policías y ladrones. El rey de la montaña. Juegos que aprovechaban la topografía urbana de aquellos años. Solares gigantescos sobre lo que después sería la prolongación de General Mola desde Francisco Silvela hasta la actual Plaza de Cataluña. Vaquerías abandonadas. Refugios antiaéreos de la guerra civil todavía sin clausurar. Los diversos juegos del escondite.

Y por supuesto los juegos náuticos. Por aquel barrio pasaba en superficie el famoso Canalillo. Y la “manga riega que aquí no llega”. No creo que necesite dar muchas explicaciones. O si?

Una curiosidad de aquel barrio y de aquellos años. Por los años 53, 54 y 55 llegaron los americanos de EEUU a Madrid. Una de las casas que se levantaron entonces, justo en la esquina de Príncipe de Vergara, antes Mola, con la calle Pedro de Valdivia, alojaba a personal de la base de Torrejón. Debía de ser antes de que esas personas se mudasen al Encinar de los Reyes donde construyeron una especie de réplica de los típicos barrios de chalets americanos con sus jardincillos sin cerramientos. El caso es que con la proverbial simpatía de los sobrinos del Tío Sam lograron que los niños del barrio nos aficionásemos al béisbol. Regalaban camisetas y gorras y los bates de béisbol se hicieron normal herramienta entre nuestras manos. Picher y cacher eran palabras normales en nuestro diario acontecer. Creo que durante unos meses jugabamos mas al beisbol que al futbol.

Por supuesto que también jugábamos a los médicos . Si quieres mas detalles sobre el juego tendrás que esperar al próximo capítulo. Espero para entonces contar con las aportaciones que mis coetáneos tengan a bien hacerme llegar, si es que alguno se acerca por este ciberbarrio.

20 de enero de 2008

UNA VEZ MAS HABLAMOS DE LA PLAZA DE OLAVIDE


“Ese corazón secreto con el que late Chamberí”. Así retrata Rafael Reig a la plaza de Olavide. En otros tiempos fue la tripa, el hígado y los riñones. Hasta que en 1974 un malhadado regidor de la villa y corte decidió dinamitar el mercado municipal que construyó el arquitecto Ferrero en 1931 y que a su vez era continuación de una vieja estructura, procedente por cierto de unos restos del Mercado de la Cebada, que cubría desde 1875 una serie de puestos callejeros. Esa historia de derribos la ha contado extraordinariamente bien mi amigo Enrique en su blog.
Ya he contado algo de Olavide al hablar de Chamberí. También he traído a estas páginas escenas diarias de la vida de la plaza y del barrio. Digamos para ofrecer un pequeño apunte histórico que Olavide surge de una fuente entre calles y que se mantiene como una casbah indestructible en la cuadrícula que el plan de ensanche de Castro prevé para el barrio desde mediados del XIX.
Hasta entonces todo el perímetro que hoy se contiene entre Santa Engracia por el este, Luchana por el sur, Fuencarral y Bravo Murillo por el oeste y José Abascal por el norte no era mas que un descampado extramuros de la ciudad floreado de algún viejo convento y alguna mansión de placer. Si acaso campamento gitano al que llegó la gitana Preciosa de Cervantes.
Cuando las costuras de la vieja y endeble muralla entre las puertas de Santa Bárbara y la de Fuencarral se desbordan ya estamos en 1820-1830. Las 200.000 almas que habitan Madrid buscan nuevos espacios y estos andurriales se convierten en una especie de pequeña medina sin orden ni concierto. Casas de lenocinio, talleres de carpintería, granjas de porcino, tejares- con esa denominación de Tejares se conocía al barrio en aquellos años- mas un universo tabernario que daba miedo a los coetáneos. En 1837 el ayuntamiento empieza a preocuparse. El alcalde Lino Campos escribe “este municipio no debe mirar con indiferencia la construcción de unas miserables barracas, asilo de ladrones…”. Parece que cuesta arrancar en tales propósitos fiscalizadores pero el caso es que 20 años después Mesonero Romanos habla de “muchas calles rotuladas y alumbradas de noche, quince o veinte fábricas, baño hidroterápico, fondas y casas de recreo, escuelas, boticas, tiendas, almacenes, jardines y paseos…”. Este Mesonero debía de ser algo pelota pero no cabe duda que algo había cambiado. Por ejemplo en 1856 se construye el primer depósito del Canal de Isabel II, precisamente en lo que es hoy la glorieta de San Bernardo.
El plan Castro arranca, aunque en esta parcela del barrio centrada en lo que es hoy la plaza de Olavide tiene que transigir con la vieja estructura anárquica. De aquella época anterior a 1850 yo creo que no queda nada en el barrio. Casas de una altura que yo conozca solo queda una en la calle de Sagunto a la izquierda según comienza la calle. Pero a partir de 1860 la locura: casas de dos, tres y cuatro alturas. Se puede decir que para 1890 prácticamente todo el barrio que hoy disfrutamos ya tenía la configuración actual. De las construcciones mas antiguas de esa época algunas de la calle de Olid, especialmente la del número 7, una propiedad del Metro de Madrid. Alguna corrala en Trafalgar, numero 33, y las casas 8, 10 y 12 de Trafalgar. Sin embargo muchas de los 80 y 90 quedan en pie. Se sabe que en este barrio se empezaron a construir casas con estructura de hierro. Si visitáis por ejemplo el restaurante italiano Il Casone, en el lado norte de la plaza, podréis ver unas estupendas columnas a lo Eiffel que dan cuerpo a todo el edificio.
De barrio de chisperos y bailongos Olavide y Trafalgar pasan a ser barrio de clases medias. De industrias medievales a industrias modernas: fábricas de gaseosa, carpinterías modernas como la de Dato- milagrosamente conservada gracias al restaurador- en el sentido gastronómico- Paulino de la calle Jordán. De casas pobretonas a magníficas residencias burguesas que van incluso mejorando a lo largo de las primeras décadas del siglo XX, llegando a cimas de la arquitectura civil tan maravillosas como muchas casas de la calle Viriato entre Trafalgar y Santísima Trinidad u otras de Juan de Austria o Luchana. Casas neomudejares como la de Álvarez de Castro esquina Viriato o calle Castillo esquina Santa Feliciana. Edificios modernistas como uno de Luchana esquina Eguilaz y hasta edificios de carácter étnico, en este caso sevillano- andaluz como el que sirve de sede al restaurante La Giralda de la calle Hartzenbush. Por no olvidar el edificio del hospital Homeopático del 1874, del que ya he hablado en este blog.
Pero el trazado de calles como Cardenal Cisneros, Olid, Palafóx, Justiniano, Murillo y otras pocas conservan el viejo carácter de aquellos viejos años. Y por supuesto la octogonal Olavide. La plaza no parece deber su nombre al ilustrado Pablo de Olavide como es pública creencia. De hecho, y no por influencias de la carcundia, el ayuntamiento quiso cambiarle el nombre en alguna ocasión por plaza de la Industria o de la Princesa.
Monumentos pocos pero muy significativos. El de los Chisperos en el cruce de Luchana con Trafalgar, de Coullaut Valera que representa a las figuras señeras de nuestro teatro musical: de la Vega, Ramón de la Cruz, Barbieri y Chueca. Y por supuesto nuestro jefe: el gran Quevedo que señala con su mirada hacia el viejo Madrid, invitándonos a marchar cual ejército popular a ocupar los espacios centrales de la ciudad. Por cierto que Quevedo, obra de Querol, vino a sustituir a la de Lope de Vega de su actual emplazamiento. El baile de las estatuas en Madrid ha sido siempre una de las grandes especialidades coreográficas de nuestra ciudad.
Estoy contando todas estas historias de Maricastaña por culpa de un comunicante que preguntó recientemente si Fernán Gómez, por cierto que nacido en Lima como nuestro llustrado Olavide- esto se llama un bucle de la historia- y Haro Tecglen fueron vecinos del barrio. Fernán Gómez, en su autobiografía titulada Tiempo Amarillo, recuerda su niñez en Álvarez de Castro 4, 9 y 11. No mudaba muy lejos su corta familia compuesta por su madre y su abuela. Cosas de los alquileres de la época. Haro, el niño republicano y primer bloguero literario de Madrid, vivía por Valle Suchill pero visitaba Olavide, sus terrazas, con frecuencia acompañado de sus perros y sus hijos pequeños. Irene Falcón, colaboradora de Pasionaria y esposa de Arconada y que en realidad se llamaba Irene Carlota Berta Lewy , también nació y vivió en el barrio, en la calle Trafalgar y así lo atestigua en sus memorias. Por aquí se pasaba a la hora del vermú Angel González a tomarse una margarita y Kiko Veneno a tomarse sus cervecitas con su amigo Fernando- por cierto Fernando que alegría verte por la calle el primer día después de tu operación-.Gentes del cine como Cesar Fernández Ardavín y toda su original y creativa familia. Parece que este barrio es propicio para el gremio de los peliculeros. Por aquí vivieron Carmen Maura y Verónica Forqué. Y en la actualidad la habitan cómicos muy conocidos de la TV, guionistas y gentes de la radio. Por supuesto que es un barrio muy atractivo para los juntaletras y es fácil ver por sus calles a gentes como Reig, uno de los mejores propagandistas de Olavide, Luis Landero y tantos otros. Periodistas como Umbral, que decía de Olavide aquello de “serpiente enroscada, maligna, decorada de ultramarinos y miradores”. Por Eguilaz, al otro lado de Luchana, se pasaba de noche Ramón Gómez de la Serna para visitar a su amante Colombine, la almeriense Carmen de Burgos, primera de nuestras feministas y periodistas militantes. Baroja fue un buen retratista de las gentes del bronce de estos distritos. En La Aurora Roja hace unos extraordinarios retratos de ese Madrid popular y barriobajero de la época de la restauración. Aquí estuvo la barraca cómico-lírica llamada El Molino Rojo si es que nos interesa hablar de teatro.
Que decir del hoy de la plaza de Olavide. Es una plaza alquilada por horas. Hay horas para los católicos borrachuzos polacos. Para los jóvenes latinos de Guayaquil y Santo Domingo. Para los jubilados adoradores del sol. Para los paseantes de perros de todas las razas. Hora para los evangélicos del templo de Trafalgar. Para los judios del sábado de la calle Balmes. Para los parroquianos de Santa Feliciana y su simpático curilla. Para las familias de derechas o las de izquierdas. Alquilada por horas por los jóvenes gafapastas y los músicos de jazz venidos de Buenos Aires. Olavide es una propiedad compartida, un part time avant la lettre, un pandemonium de gentes que se buscan la vida y que la disfrutan. De jugadores de ajedrez, de comedores de tortilla con pimientos, de maestros en las artes de ver pasar el tiempo, gloriosa especialidad de la vida.
Que tontas son estas tardes de domingo….
Por favor cualquier información que tengáis sobre Olavide. Gentes que la habitaron. Curiosidades urbanas. Todo lo que contribuya a hacer el wiki de la plaza estáis invitados a pasar por comentarios. Se aceptan cotilleos. Hay mucha tela que cortar en este barrio….

1 de mayo de 2007

Chamberí. Capítulo V de los paseos por Madrid.


Dedicado a los hijos de José Couso, que perdieron a su padre. No les pudo enseñar tantos lugares del barrio como conocía.


Dicen que Maria Gabriela de Saboya- algunos cronistas hablan de Isabel de Farnesio y otros de la mismísima Bárbara de Braganza-, esposa de Felipe VI, gustaba de pasearse por las tierras que hoy conforman el barrio de Chamberí. Que en esos paseos rememoraba una ciudad del norte de Saboya llamada Chambery.
Y que de aquí le viene el nombre. Démoslo por bueno aunque suene a leyenda urbana de las malas comparar un secarral adehesado como el que ya entonces eran esas tierras de mala labranza con los bosques alpinos de la Alta Saboya. Demos también por bueno que en su día estas tierras pertenecieron a la Orden del Temple. Con estas dos pinceladas históricas nos conformamos los chamberileros para encontrar en nuestro pasado viejas glorias que nos compensen de la mesocrática vida que el barrio lleva desde que a mediados del siglo XIX nos dio por vivir en él a los humanos y con ello generar unas rentas para las ordenes religiosas y nobles titulares de las tierras. Tan señalados propietarios hicieron su agosto tal como en la actualidad lo hacen los florentinos- los florentinos perez- y otros ricoshomes con las tierras de la M30 y M40.

Chamberí, administrativamente hablando, tiene como fronteras las siguientes. Por el norte Moncloa y Reina Victoria, por el oeste Princesa e Isaac Peral, por el sur los bulevares, es decir Alberto Aguilera, Carranza, Sagasta y Génova y por el este el Paseo de la Castellana. Pero en realidad, si queremos hablar en términos reales, de las fronteras marcadas por sus propios habitantes diremos que Chamberí limita al norte con Raimundo Fernández Villaverde y al oeste con San Bernardo y Bravo Murillo- dejando las nuevas instalaciones del famoso parque del golf de este lado-, con lo que permitiremos que Argüelles tenga su espacio propio e independiente en el tejido urbano de Madrid y que Moncloa y Cuatro Caminos se sientan cómodas con su vecino mas céntrico. Generosos que somos los de Chamberí. No necesitamos ampliar nuestro hinterland para sentirnos seguros. Es verdad que si le preguntamos a algún vecino de la calle Vallehermoso o Galileo si se sienten de Argüelles o de Chamberí recibiremos división de opiniones. Las gentes de frontera ya se sabe, tienen que mirar por sus intereses.

Con esas delimitaciones diremos que los hitos urbanos mas señalados del barrio son en sus fronteras la plaza de Colón, la glorieta de Bilbao, la glorieta de San Bernardo o de Ruiz Jiménez, la glorieta de Quevedo, los Cuatro Caminos y la plaza de San Juan de la Cruz. Y en su interior la plaza de Chamberí, la de Olavide, la de Iglesia y el enorme solar del Canal de Isabel II de Santa Engracia. Los ejes interiores mas importantes, en el sentido norte sur la calle de Fuencarral, la de Trafalgar, la de Santa Engracia, posiblemente la columna vertebral del barrio y la de Miguel Angel y en el sentido este oeste la calle de Luchana, Eduardo Dato, Eloy Gonzalo y Martínez Campos, José Abascal y Ríos Rosas. Como veis un nomenclátor procedente del santoral, de la literatura del Siglo de Oro, de la milicia y la historia militar en dos versiones, la oficialesca y la chusquera y la victoriosa y derrotada. Y como acompañamiento insignes nombres de la vida política madrileña del siglo XIX.

Decía que Santa Engracia marcaba una señalada frontera interna en el barrio. Hacia la Castellana nos encontramos con uno de los barrios mas ricos de Madrid. En las calles de Zurbano, Almagro, Fortuny y Eduardo Dato habita una de las faunas humanas menos abigarradas del Madrid de nuestros días. Gentes de misa diaria en San Fermín de los Navarros. De vermú matutino en estupendos bares, donde los clientes son tratados de Don. De chóferes, mecánicos en el argot, en la puerta de las casas bien, uniformados pero sin estridencias para no llamar la atención. Aquí no viven los nuevos ricos. Se trata de fortunas y familias de toda la vida. Pero tienen a orgullo ser de Chamberí y no voy a ser yo quien se lo niegue. Algún progre se ha colado en tan exquisito nicho ecológico. No diré nombres pero si se me pregunta alguna pista ofreceré en los comentarios. Colegios religiosos de alto copete como el de las Damas Negras, ilustre y francesa orden religiosa. Museos como el de Sorolla altamente recomendables e instituciones tan importantes como el Defensor del Pueblo. Embajadas de diseño como la del Reino Unido y Dinamarca. Hitos arquitectónicos tan señalados como las oficinas principales de Bankinter- maestro Moneo-. Instituciones culturales de primera fila como el Consejo Británico. Un paisaje urbano comercial bien dotado. Y un rebullir de gentes graduado desde el perfil mas populachero de las calles mas cercanas a Santa Engracia hasta el silencioso y casi clandestino de las calles próximas a la Castellana.

La plaza de Chamberí es la divisoria social del barrio. Aquí nació Largo Caballero, el Lenin Español, pero también vivió una de las beatas mas queridas del santoral madrileño, Santa Maria Soledad. Era el Chamberí de mediados del Diecinueve. El barrio al que se acercaba Fortunata a resolver viejas historias de amor. Del barrio en el que coexistían fábricas de gaseosa, tejares y talleres de cerrajería. En el que Vivian los expulsados de la ciudad intramuros. El barrio de tabernas mugrientas del Madrid de Baroja. Hoy es un barrio multiétnico. En su día las casas eran un microcosmos social. En los sótanos y buhardillas se alojaban trabajadores. En los pisos principales comerciantes y burgueses. En los exteriores gentes con capacidad para pagar rentas ciertamente mas elevadas. En las corralas y traseras los mas humildes. Aun con enormes cambios pervive un cierto esquema parecido. Son comunes las corralas, varias por ejemplo en la calle Gonzalo de Córdoba, en la de Sagunto y en otras. Infraviviendas en la calle del Castillo. Poco a poco las nuevas edificaciones van sustituyendo a las mas precarias y hoy se puede decir que son ya pocas las posibilidades de alquilar pisaos baratos a estudiantes o inmigrantes, salvo que se agrupen cooperativamente. He oído hablar de préstamos hipotecarios a varios titulares. El paisaje humano está compuesto de jubilados, profesionales- por ejemplo es curioso la abundancia de gentes del mundo del cine-, estudiantes extranjeros, una pequeña colonia judía con su sinagoga y una multitud de gentes de clase media con mas o menos posibles contentísimos de los precios que han logrado alcanzar sus propiedades. Pero todos ellos viviendo en lo mas parecido al paraíso en la ciudad. Abundancia de comercios, calles repleta de cines de estrenos, la concentración de terrazas mas importante de Madrid y un clima social solo enturbiado de vez en cuando por los ruidos del botellón de los viernes y sábados, de las escenas borrachuzas de una colonia de polacos de Cracovia que ocasionalmente se instalan en algunas plazas y de algunos aprendices de latin kings, pacíficos por otra parte, pero que estéticamente ponen de los nervios a algunos de los vecinos. En esta zona del barrio no hay museos, ni siquiera museos del jamón, pero si colegios de muy buena factura y calidad, públicos por cierto, como el Rufino Blanco y hasta un hospital homeopático histórico del que he hablado en este blog y en proceso de restauración. Librerías buenas como la de mi amigo Javier en San Bernardo, Aviraneta y la de mi amigo José en Sagasta, el Galeón- si logras entrar hasta el fondo saltando sobre pilas de libros de lance te doy un premio. Fruterías de impecable calidad como la de los mieleros de Álvarez de Castro. Y bares y restaurantes para todos los bolsillos pero entre los que me permito recomendar Villa de Foz, en Gonzalo de Córdoba, las dos Giraldas en Hartzembush, Smara en Cardenal Cisneros, El Llar en Fernández de los Ríos. Y por supuesto las terrazas de Olavide, empezando por la de Santiago- el Maracaná- que tiene las mejores tapas, aunque los modernos pastagafas que visitan el barrio no se enteren. No se que tienen estos chicos, que por cierto son lo mejor de barrio, para no enterarse de cuales son los mejores sitios.
Y para los amantes de los programas Milenios de Iker Jiménez les diremos que el barrio de Chamberí guarda uno de los secretos mas fascinantes de Madrid: la estación de metro fantasma que nuestro querido Gallardón va a convertir en museo. Tiemblen….
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24 de marzo de 2007

Soñar con el carril bici para Madrid


¡que curioso!

Pocos dias despues de publicar mi anterior post sobre las bicicletas de Copenhague veo como mi sueño empieza a realizarse. Los niños del Colegio Público Rufino Blanco, si público ¿pasa algo?, deciden marchar un dia al cole con sus bicis dando una lección de ciudadanía que nos reconforta.

Reivindicando el carril bici, reivindican mas que un medio de transporte. Nos hablan de una ciudad nueva. Nos invitan a reconsiderar nuestra forma de vida urbana basada en el egoismo particular del coche privado.

No se como va a ser posible conseguir que este ayuntamiento de Madrid que nos desgobierna se implique en poner en marcha esta simple reivindicación. Me temo lo peor. Me temo que las pequeñas inversiones para señalar las pequeñas sendas urbanas con prioridad para la bici sean despreciadas. Detrás de esas inversiones no pueden instalarse las grandes compañías dueñas de las tuneladoras.

Pero estos niños, y sus padres que les animan, nos dan una lección. Sacan a la luz nuestros sueños.

Me estoy empezando a reconciliar con el barrio de Chamberí.

6 de enero de 2007

El Madrid de los Austrias. Capítulo IV.

Iglesia de San Ginés. Calle del Arenal.

Se entiende por Madrid de los Austrias el casco histórico de la ciudad existente en los siglos XVI y XVII. En realidad en él se contienen algunas viejas estructuras del Madrid medieval y del Magerit musulmán y por supuesto construcciones y ambientes de los siglos borbónicos construidas posteriormente en esas delimitaciones. Aunque algunos patriotas madrileños, especie curiosa y rara donde las haya, señalen para Madrid orígenes romanos- Mantua Carpetana- o célticos- Magerito-, el hecho es que las únicas huellas arqueológicas de caracter urbano registradas corresponden al corto periodo de la dominación musulmana- si aceptamos como corto un periodo de casi doscientos años-.

Para los muy apasionados de la historia urbana de Madrid de todas las épocas recomiendo entrar en la excelente página de Madrid Histórico administrada por la Universidad Autónoma de Madrid. En especial son magníficos los planos y los comentarios de cada periodo histórico.

Mi pretensión es señalar aquellas cosas y aquellos recorridos que a mí personalmente mas me llaman la atención.

La Puerta del Sol va a ser nuestro punto de salida de los distintos recorridos. Si empezamos por la calle del Arenal, rumbo oeste puro, tendremos la perspectiva al fondo, ahora que la calle es peatonal esa perspectiva queda mas clara para los peatones, del Teatro Real. Pero a mano derecha de esta calle nos encontraremos una de las joyas de la arquitectura y de la historia de Madrid. El Monasterio de las Descalzas. Primera obra de la dinastía de los Austrias pues no en vano fue residencia de nuestro Carlos I. Tengo comprobado que es el monumento, su interior sobre todo, que más entusiasma a nuestros visitantes más cultos; a los más incultos el que mas les gusta es el Museo del Jamón. Recomiendo visitarlo los miércoles que es gratis, no se por que razón. Las obras de arte que atesora son posiblemente la mejor colección del barroco madrileño. Todavía está en uso por las religiosas franciscanas descalzas- ¿entendéis el nombre ahora?, pero el conjunto es un bien del Estado, no de la Iglesia, y está administrado por el Patrimonio Nacional, institución de la que he hablado en este blog. Muy cerca de las Descalzas se encuentran el edificio del antiguo Monte de Piedad y la Casa de las Alhajas, actual espacio de arte perteneciente a la Caja de Madrid.

Por la mano izquierda de Arenal tenemos la iglesia de San Ginés y algunos pasajes en los que rememorar el recorrido de Max Estrella, el rey de los bohemios y criatura del genio gallego Don Ramón María del Valle Inclán. La chocolatería de San Ginés y una libreria de viejo que suele llamar la atención de los amantes de los libros.

También a mano derecha de la calle Arenal, pero ya casi al final de la calle antes de llegar a la plaza de la Opera, está un pequeño oratorio llamado el Niño del Remedio. No tiene ningún atractivo especial como monumento pero es uno de los cultos locales más castizos de Madrid, junto con la Virgen de la Paloma. Hay otros cultos madrileños como el de Jesús de Medinaceli- por detrás del Hotel Palace-, pero no tienen el encanto de lo popular como nuestro Niño.

Al final de la calle Arenal tenemos nuestro templo de la música dramática, el Teatro Real. Edificio poco agraciado ha sido objeto de múltiples transformaciones a lo largo de su historia. La última y costosa reforma parece haber creado, por fin, un buen escenario para la representación operística. Cercano al teatro encontraremos el Monasterio de la Encarnación.

Más allá del Teatro encontraremos otra de las joyas de Madrid, el Palacio Real. Construido sobre las ruinas de un pavoroso incendio- que bien liga la palabra pavoroso con incendio-del Alcázar Real que fue sede de todos los Felipes de la dinastía austriaca, los primeros Borbones se dedicaron a gastarse el real peculio en un palacio que debería ser la envidia de sus familiares de Francia. Lo consiguieran o no el caso es que la vista del Palacio desde la carretera de Extremadura o de la de Castilla es un espectáculo estupendo, lo mismo que las vistas de la fachada de la plaza de Oriente y desde ésta hacia los conocidos como Jardines del Moro y los de Sabatini. No es un edificio muy habitable, los reyes prefieren un palacete algo pretencioso pero más cómodo llamado la Zarzuela. Sobre la vida de Palacio, la de sus servidores y habitantes, escribe nuestro Pérez Galdós una hermosa novela que recomiendo “La de Bringas”.

Vamos a volver a la Puerta del Sol por el otro eje principal de esta parte de Madrid: la calle Mayor. Capitanía, Plaza de la Villa y la Casa de la Villa, torre de los Lujanes, Palacio de Abrantes, etc. Hay muchas guías que invitan a conocer lo mejor de estas calles, verdadero cogollo del Madrid de los Austrias. Yo recomiendo perderse por los callejones que salen de la Plaza de la Villa, pongamos por la calle del Codo, Conde de Miranda, plaza del Cordón, Letamendi, cruzar la calle de Segovia e introducirse por la Costanilla de San Pedro y la calle del Príncipe de Anglona en la Plaza de la Paja. Todo este barrio tiene hitos arquitectónicos llamativos, palacios y jardines como el de los Anglona, iglesias como San Pedro, San Nicolás y San Andrés, etc. Hay muchas guías que señalan las mejores visitas y recorridos pero yo voy a recomendar un documento en pdf realizado por D. Severiano Santos, profesor del Colegio Liceo Sorolla que podéis encontrar aquí ; es un magnifico y documentado material de trabajo para conocer el Madrid de los Austrias a fondo, sin la pesadez de las guías oficiales al uso.

Por supuesto que la Plaza Mayor y la adyacente de las Provincias, merecen una atención especial. Pero nuestro objetivo era volver a la Puerta del Sol y ya estamos muy cerca de conseguirlo. Por la calle Postas o por Esparteros encontraremos el paisaje comercial típico del XIX: tiendas de objetos litúrgicos, droguerías y comercios a la vieja usanza. Por la calle de la Bolsa, hacia Marqués Viudo de Pontejos el mismo escenario comercial, aquí especialmente marcado por las tiendas especializadas en objetos de mercería- botones, cintas, cenefas, lanas, hilos de bordado, etc.-. Paseando por estas calles sigues rememorando el Madrid de don Benito Pérez Galdós, el de Fortunata y Jacinta y tantos otros personajes que poblaron las aceras de su imaginación.

Decía lo de volver a la Puerta del Sol para iniciar otro pasaje que nos lleve por las calles que van hacia el este. Por la Carrera de San Jerónimo, por las calles de la Cruz y Espoz y Mina, por la tienda de Lhardy donde reposar con un caldito y por la pastelería del Pozo en la que pedir un sublime hojaldre o empanada, por las plazas de Santa Ana, Matute y las literarias calles de Huertas y todo el barrio de las Letras. Por la calle de Atocha y las iglesias de San Sebastián y Santa Isabel. Por los cientos de tabernas, restaurantes y casas de comidas que encontraremos al paso. Para encontrar el Madrid de los creadores del imperio de los Habsburgo. El Madrid de Cervantes, de Lope, de Quevedo. El Madrid de Alatriste si ustedes quieren. El Madrid de los que sirvieron a los Austrias con la pluma y con la espada. El Madrid del Siglo de Oro. Desde aqui otro día conectaremos con el barrio de Lavapies, antigua judería madrileña y actual barrio de las mil razas y las mil lenguas.
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7 de diciembre de 2006

Paseo por Madrid. Capitulo III. El centro

Foto tomada desde la Casa de América a contraluz en tarde de invierno. Se habilitaron unos andamios de obra para que los visitantes pudiesen contemplar Madrid desde una perspectiva única. La foto la tengo alojada en Flickr



En nuestro anterior paseo dejamos la Plaza de España para seguir caminando por la fachada occidental de Madrid. Desde la Plaza de España, residencia habitual de nuestros don Quijote y Sancho Panza cuando pasan por Madrid, iniciamos un paseo que nos ha de llevar por el centro histórico de la Villa Y Corte.

Empecemos por lo más moderno de lo antiguo o lo más antiguo de lo moderno que es la Gran Vía. La Gran Vía madrileña está construida sobre el derribo de una parte del centro de Madrid. Fue la primera operación capitalista de envergadura que vivió nuestra ciudad. Sobre 100.000 metros cuadrados cayo la piqueta con el objetivo de comunicar los nuevos ejes de desarrollo de la capital pero también con el ánimo de sanear el tejido sucio y decadente de un caserío construido a modo de medina. La Gran Vía, después de 20 años de obras, tapó la vieja ciudad con una muralla de nuevos edificios, muchos de ellos firmados por espléndidos arquitectos. Si quieres mas información sobre la Gran Vía desde el punto de vista histórico llégate a la web de la Universidad Complutense.

Pasear por la Gran Vía es como hacerlo por un escenario teatral. Es uno de los mejores atractivos turísticos de Madrid: teatros, cines, actividades culturales de todo tipo y cercanía a una de las zonas comerciales mas importantes de España: las calles en torno a Preciados y Carmen.

Le dejo dos alternativas para seguir el paseo: bien entra usted a la altura de Callao por Preciados para llegar a la Puerta del Sol, bien sigue usted conmigo hasta el final de la calle para luego girar por la calle Alcalá hasta el mismo destino. Si ha elegido el segundo camino, abandonando el llamado del consumismo mas desenfrenado, vera como llegamos a la Red de San Luis, punto de cruce de los antiguos caminos que salían de Madrid para el Norte, las actuales calles de Fuencarral y Hortaleza hoy también convertidas en nuevas mecas de la moda y el comercio y puerta de entrada al paraíso gay de Madrid: el barrio de Chueca. Siga usted bajando por la Gran Vía y observará a mano derecha un edificio llamativo- el oratorio del Caballero de Gracia- ; este caballero era una versión madrileña de don Juan pero el oratorio dedicado a él merece la pena ser visitado. A la izquierda veremos otro oratorio, pero este dedicado al arte de las combinaciones alcohólicas mas conocidas por su nombre ingles: los cócteles; se trata del bar Chicote, museo por otra parte que aloja una colección de botellas de alcohol que dicen los entendidos que es la mejor del mundo. Más abajo llegaremos a una de las esquinas más llamativas de la ciudad, la de la Gran Vía con Alcalá. Es una pena que en esa esquina no exista una isla central para los peatones y así contemplar desde el mismo espacio algunos de los mas atractivos edificios y monumentos de Madrid como la Cibeles, el palacio de las comunicaciones, futura sede del ayuntamiento de Madrid, el edificio modernista del Círculo de Bellas Artes y la soberbia sede del Banco de España recientemente remozada y ampliada. Se trata de la esquina mas fotografiada por el turismo que nos visita y no es casual. Tiene una luz muy especial sobre todo por las tardes luminosas de invierno.

Una vez en Alcalá tenemos dos alternativas. Continuar hacia Cibeles y entrar en el Paseo del Prado dedicando la jornada a los museos de arte o bien recuperar el paseo hacia la Puerta del Sol.

Aquí, en la Puerta del Sol vamos a hacer parada y fonda.

La Puerta del Sol es seguramente el centro de la vida ciudadana de Madrid. Y así lo ha sido desde hace casi dos siglos. Mentidero, zoco, lugar de cita, centro político y revolucionario. Aquí se han hecho negocios, revoluciones y motines. En sus aceras han nacido rumores, noticias y se han proclamado repúblicas. Los balcones han observado el paso de gentes de todos los países y clases sociales. De las bocas del metro han surgido muchedumbres para comprar, para manifestarse o, simplemente, para solazarse. Aquí se han escrito las mejores páginas de la literatura española. En sus cafés han alimentado con tostadas a generaciones de bohemios, sablistas y piruetistas de toda laya. Hoy, a pesar de las obras la Puerta del Sol es el lugar de encuentro de todos los que llegan a la ciudad desde cualquier rincón del mundo. Aquí toman posesión de Madrid y son poseídos por el espíritu de una ciudad abierta y ruidosa. Ramón Gomez de la Serna retrataba así la Puerta del Sol:

“Por la Puerta del Sol es por donde los días nublados se abre el cielo, cuando se abre. Por la linterna es por donde sale el sol los días de tormenta.

La Puerta del Sol toma un aspecto de capea de pueblo, de capea en una plaza grande de un pueblo grande, como las que se celebran en Medina del Campo. El toro no se sabe dónde está; pero está, y toda la lidia tiene esa desorganización, y esa huidas, y esos prontos, y esos respingos de toda la muchedumbre que baja a las plazas en las capeas.

El día de frío echa a la gente de la Puerta del Sol y la deja despejada, como si los guardias civiles del frío hubiesen dado una carga con sus espadas desenvainadas.”

Otro día nos adentraremos en el Madrid de los Austrias.

22 de octubre de 2006

Paseo por Madrid. El Oeste. Capitulo II



Palacio Real, originally uploaded by Sanadan.
Seguimos de paseo por Madrid. Hoy vamos a recorrer parte de la fachada oeste de la ciudad y algunos de sus barrios. A lo largo del recorrido conoceremos barrios burgueses como Argüelles, populares como los de la Paloma y hasta regios como los de la Plaza de Oriente.

El recorrido empieza en la glorieta de Quevedo. La estatua de tan insigne escritor “imperturbable y quieto”, según Valente, señala con el dedo hacia el sur, hacia las puertas del viejo Madrid. No es por el sur por donde encaminaremos nuestros pasos, aunque el destino final sea el mismo. Nuestro rumbo nos conduce por las calles de Argüelles hacia Moncloa. Podemos elegir Donoso Cortés, Fernando el Católico, Fernández de los Ríos o Rodríguez San Pedro. Mi recomendación es ir zigzagueando a través de sus perpendiculares como Vallehermoso, Galileo, Blasco de Garay o Gaztambide. Recorrer el barrio de Argüelles de Este a Oeste es hacerlo por una geografía urbana pensada por urbanistas y arquitectos bajo criterios de calidad ambiental que diríamos ahora; casas que ofrecen siempre una cara a la luz y al sol en cualquier estación del año; alineaciones y tramas pensadas para aprovechar al máxima la entrada de aire sano procedente de las sierras del norte y de la Casa de Campo, pulmón de la gran ciudad. Una casa característica de este rico periodo urbano de Madrid, primer tercio del siglo XX, es la famosa Casa de las Flores en la que vivió Pablo Neruda y que con estos versos rememoraba
Yo vivía en un barrio de Madrid, con campanas
con relojes, con árboles.
Desde allí se veía
el rostro seco de Castilla
como un océano de cuero.
En esta casa, de Secundino Zuazo se expresa lo mejor de la arquitectura civil del periodo. Argüelles es un barrio de pequeños comercios, de tiendas de toda la vida, de bares y tabernas. Es un barrio en el que se hace cómoda la vida diaria, en el que la palabra vecino todavía tiene sentido. Pensiones de clases medias, pisos compartidos por estudiantes de la cercana Ciudad Universitaria, colegios mayores y residencias de todo tipo crean la sensación de barrio abierto, cosmopolita y amable. Al final del recorrido por Argüelles nos encontraremos con la calle de la Princesa y en su rincón norte toparemos con la mole escurialense del Ministerio del Aire, ahora llamado Cuartel General del Ejercito del Aire. Estamos en Moncloa, cerca del palacio del mismo nombre residencia de los presidentes de gobierno de España. Palacio incomodo para vivir según Ana Botella, esposa de José María Aznar y actual concejala del ayuntamiento de esta capital.

Aquí iniciamos una nueva fase del recorrido. Entraremos en el Parque del Oeste. Aprovecho para decir lo que siempre digo y me dicen: el Parque del Oeste es uno de los pocos jardines a la inglesa de los que podemos disfrutar en Madrid diseñado por un ingeniero agrónomo- cosa que no he podido constatar en ningún sitio, debe ser una leyenda urbana lanzada por algún otro ingeniero agrónomo algo corporativo. Algunos le llaman el Central Park de la ciudad. Desde las alturas de Moncloa y hasta prácticamente el cauce del río Manzanares se desliza una importante masa forestal llena de atractivos para el visitante. Desde monumentos como los dedicados al héroe uruguayo Artigas o al Maestro hasta cementerios históricos como el de la Florida. Espacios de terrazas urbanas como las de Rosales y escuelas de cerámica tradicional. Rosaledas y antiguos campos de batalla como los del cuartel de la Montaña. Menos conocido que el famoso Retiro es sin embargo un lugar de visita muy bello con la ventaja que a su través conocemos el límite de la ciudad, observamos la Casa de Campo y logramos pasear por una pequeña reserva de la biosfera local madrileña, con sus observatorios de aves y estanques incluidos. Uno de los atractivos del parque del Oeste es el Templo de Debod, importante resto arqueológico del antiguo Egipto regalado por el gobierno de dicho país al pueblo madrileño para evitar su desaparición por la construcción de la presa de Asuan. Es un hallazgo curioso encontrarse con esta joya del siglo II antes de Cristo en este altozano de Madrid, tan cercano a la céntrica Plaza de España. Desde este mismo lugar se divisa una de las más espectaculares vistas del Madrid. A la izquierda, hacia el sur las fachadas del Palacio Real, hacia el Oeste los barrios populares del otro lado del río y los bosques de la Casa de Campo, hacia el Norte el macizo de la sierra de Guadarrama y hacia el este el caserío del viejo Madrid con sus tejados y sus torres.

Con un poco mas de esfuerzo bordeamos la Plaza de España, vemos a derecha una bonita iglesia franciscana y en el camino una estatua pequeñita, como de juguete, de la poetisa mexicana Sor Juana Inés de la Cruz, sentada majestuosamente en un sillón frailuno y algo escondida del tráfico de la calle Bailén. En esa calle entramos por arriba, por la zona peatonal y enseguida vemos a la izquierda un edificio característico: la Real Compañía Asturiana de Minas mezcla de modernismo y neomudéjar y un poquito mas adelante la ampliación del edificio del Senado, con forma de abanico. No hemos entrado en la Plaza de España, verdadera puerta moderna de Madrid y hemos dejado de saludar a don Quijote y a Sancho, lo haremos otro día. A la derecha enseguida nos encontramos con los jardines de Sabatini, romántico rincón neoclásico perteneciente al conjunto palaciego. Merece la pena entrar y pasear bajo los gigantescos magnolios, florecientes y perfumados desde la primavera. Y ya entramos justo en la zona del Palacio Real y la Plaza de Oriente. Estamos pisando el origen de la ciudad, aquí fue construida la primera fortaleza o alcázar musulmán a finales del siglo IX. En torno al alcázar se fue erigiendo la medina de Madrid. La historia sigue. Puedes ilustrarte en muchos sitios sobre la historia de la ciudad. Desde el punto de vista urbanístico recomiendo la visita al museo municipal de Madrid, especialmente para conocer la maqueta que el brigadier liberal León Gil de Palacio, por cierto que natural de Barcelona, construyó de la ciudad de Madrid en el año 1830. La maqueta es, aparte de una joya artesanal de primer orden, un notable documento sobre el paisaje y el urbanismo del Madrid de aquellos tiempos.

Todo el entorno del Palacio Real, especialmente el Teatro de la Ópera y la misma plaza de Oriente es un buen lugar para perderse. Yo recomiendo seguir, siempre hacia el Sur, hacia las Vistillas, ignorando la catedral de la Almudena por fea e innecesaria, cruzando el viaducto de la calle de Segovia, lugar mítico si los hay en Madrid y entrar después de divisar la cúpula de la basílica de San Francisco el Grande, en el viejo Madrid de los barrios populares de la Paloma, Cabestreros y el Rastro. Pero eso ya es otra visita.

7 de octubre de 2006

Paseo por Madrid. Capítulo I


my father and I 1955, originally uploaded by angel14.

Llevo más de cincuenta años caminando por Madrid. Mejor dicho: durante más de 50 años he tenido la ocasión de pasear mucho por Madrid. Que no parezca que uno es una versión castiza de Forrest Gump. 50 años dan para mucho así que he tenido tiempo de conocer el canalillo y los bulevares; ¿y eso que es? me preguntan por aquí. Pues dos “instituciones” urbanas madrileñas desaparecidas o engullidas por el cemento. Con la cantidad de cosas horrendas que tenemos por Madrid- esto me va saliendo como un cuplé de Agustín Lara- fueron a desaparecer las conducciones en superficie del agua del canal de Isabel II que alimentaba y alimenta las fuentes y cañerías de la ciudad y los paseos centrales de muchas de las calles del barrio de Salamanca (todas no, pues afortunadamente se recuperó el bulevar de la calle Juan Bravo).
Con la desaparición del canalillo que cruzaba a la altura de lo que hoy es Glorieta de López de Hoyos los niños y los mayores perdieron un lugar de esparcimiento y recreo en el que botar barquitos de papel, darse un pequeño chapuzón y cazar todo tipo de mariposas y libélulas. Con la desaparición de los bulevares se perdieron unos espacios de juego infantil y paseo de adultos cercanos a las viviendas y llenos de enormes plátanos de sombra que refrescaban los largos y calurosos veranos madrileños. Todo ello para permitir la circulación de más vehículos contaminantes. Nada nuevo bajo el sol. Las obras del alcalde Gallardón no tienen más sentido que aquellas: se cubren los cursos de agua con toneladas de hormigón y asfalto y se cierran espacios de recreo. No me remontó a los tiempos en los que Fernando VII usaba paletó para recuperar otras memorias de viejos desaguisados pero podríamos hacerlo. Pretendo solo explicar que en esta vida solo es cuestión de tiempo que te roben las aceras de tu niñez.
Es muy difícil encontrar un paisaje urbano madrileño que no haya sufrido transformaciones importantes en, pongamos, los veinte o treinta últimos años.
Hasta en los barrios más castizos y abandonados se siente la mano de la piqueta y la especulación. No se si es posible hacer un decálogo de las barbaridades perpetradas contra esta ciudad, pero aquí van unas cuantas:

-destrucción de los bulevares del primer y segundo cinturón mas los bulevares del barrio de Salamanca
-construcción de los famosos excalectric- hoy día errores corregidos después de décadas de sacrificios y luchas de los vecinos
-derribo de mercados y plazas como los de Olavide en los años setenta
-vaciado del subsuelo de Madrid para túneles y aparcamientos
-el estado de sitio con miles de zanjas
-especulación sobre la parcela de la ciudad deportiva del Real Madrid
-arboricidios gallardoniles como los de la M30 y Tirso de Molina

Podríamos seguir y seguir hasta que nos den la una, las dos y las tres y no es el caso. Solo recordaba como era el Madrid de mi infancia y me entró la nostalgia.

Prometo que en otra ocasión me dedicaré a organizar algún paseo agradable por la ciudad real y no por la ciudad de mi memoria.

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