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29 de diciembre de 2023

NAVIDAD AÑOS 50. CALLE FRANCISCO SILVELA. MADRID

 


Cuanto más viejo mejor recuerdo o reinvento los tiempos de mi infancia. Me pasa mucho en estas fiestas navideñas. Parece qué fue ayer cuando me viene a la memoria el recuerdo de las cenas de Nochebuena en casa de mis padres en Francisco Silvela. 


Parece que estoy viendo a los vecinos. La señora Saturnina y sus hijos. Viuda de un comunista represaliado después de la guerra. Eran de la Villa de Don Fadrique, legendaria localidad toledana famosa por su roja población. Luisito, Enrique, sus hijos. 


El señor Segundo, taxista y su mujer cuyo nombre no recuerdo, puede que fuese Consuelo, que era muy cariñosa. No tenían hijos. Procedentes de Sanabria. Creo que en aquel momento y hasta muchos años después un porcentaje de los taxistas de Madrid eran naturales de aquella comarca que se hizo famosa también por una de las grandes tragedias naturales y ecológicas de aquellos tiempos. Ribadelago. Una presa mal construida reventó y la riada cayó sobre el pueblo sin apenas aviso. Más de cien muertos. Año 59.


De aquella comarca eran también los siguientes vecinos. El señor Ángel. En este caso me acuerdo incluso de su apellido, Crespo, como el alcalde de Zalamea. Era empleado del Metro de Madrid. Creo que vigilante nocturno. Su mujer era la señora Pilar. Una mujer grande famosa por sus quejas y lamentos. Parecía que todas las enfermedades del mundo la acosaban. Dos hijos, Ángel y Santitos. Buenos mozos. El señor Ángel era, al contrario de su señora, el alma de las fiestas. Sabía todas las coplas y villancicos. Con su pandereta visitaba las casas de sus vecinos para animar la noche. Entonces la nochebuena era una celebración colectiva. Los pasillos de aquella gran casa eran un constante ir y venir de tráficos humanos arriba y abajo.


Enfrente de casa vivía el farolero. Qué oficios tenía entonces el personal. No recuerdo su nombre. Debía dormir de día y por ello sus pasos eran poco notorios para el resto de la vecindad. Salía a trabajar de noche. Con su larga pértiga encendía los faroles y los apagaba de madrugada. De aquella familia me llega solo el recuerdo de uno de sus hijos y de su nombre. José Luis. Guitarrista clásico. Tengo la idea de que era un concertista de fama internacional. Vaya usted a saber. La memoria tiende a magnificar los recuerdos. Y el caso es que no me acuerdo de los otros miembros de la familia del farolero.


Del piso de arriba recuerdo a la señora Rita y su hija la Laly. Y el hijo de Laly, Joaquín. La señora Rita tenía una imagen imponente. Como de matriarca del sur. Creo que era de Linares. Siempre de negro con su toquilla. Creo que había sido muy amiga de mi abuela Manuela, a quien yo no conocí. Se contaban de ella muchas aventuras de supervivencia durante las guerras. 


Los Pastrana, del tercero. El padre era policía armada como se los reconocía entonces. Rafael, uno de los dos hijos era de mi edad y compañero de colegio. Muy estudioso.


Los Serna del quinto. Josemari, el hijo pequeño, todavía sigue viviendo en el edificio. Es el último de Filipinas. El padre era un señor muy serio. Sus hijos mayores, Carlos y Manuel, eran de su primera mujer. Josemari ya era hijo de otra pareja. Una mujer de bandera. Guapísima. No recuerdo su nombre. Josemari hizo la mili en el Sáhara y fue muy amigo mío. Era un año mayor que yo. Un personaje. 


Les contaba que aquella noche todas las casas estaban abiertas para la circulación vecinal. Todo era de todos. El coñac y el anís circulaban como si el mundo fuese a acabar aquella noche. La nochevieja era parecida solo que con sidra añadida como telón de fondo alcohólico. Algunas familias iban a la misa del gallo. No sé si ahora sigue siendo igual. La cena era lamisma de año en año. Lombarda. Besugo. Y cordero para los muy tragones.

 Y las familias. Los hermanos, los tíos, los primos. En aquellas casas tan pequeñas se concentraban verdaderas multitudes.


Reinaba un espíritu colectivo. Eso es lo que echo de menos. 

15 de junio de 2013

La Feria del Libro, la Fiesta y los Mercados

Feria del Libro en El Retiro. 2013



Antiguamente, pongamos veinte, puede que quince años, ir a la Feria del Libro era una actividad cargada de sentido cultural. Tenías acceso al catálogo de las editoriales y te ponías al día sobre las novedades en distintos campos editoriales. Por supuesto que ese factor iba unido al puro hecho de la fiesta. La fiesta de celebrar el culto a la letra impresa. La presencia emocionada de las familias, de los niños. De los provincianos que aprovechaban su visita a Madrid para alucinar con la visión de miles de personas compartiendo el emblemático y maravilloso espacio del Retiro en comunión gloriosa con el libro, con las librerías, las editoriales, los novelistas y escritores de culto, etc.

Hoy subsiste el elemento festivo. Es indudable que la tradición de tantos años tiene la misma fuerza que antaño. Pero el factor cultural que comentaba al principio prácticamente ha desaparecido suplantado por las nuevas tecnologías y facilidades de acceso a la información. Hoy, el amante de los libros tiene la capacidad de conocer casi inmediatamente la oferta editorial a través de un número casi infinito de nuevos medios de información nacidos en el ámbito de las redes digitales. Blogs, diarios y revistas digitales han venido a sustituir con ventaja la escasa oferta informativa editorial que antes llegaba exclusivamente por la prensa de papel y por los escasos medios informativos especializados. Incluso más allá: las redes sociales han permitido emerger un potente movimiento de clubs de lectura que antes apenas existían. El fenómeno de los ebooks no ha hecho otra cosa que crear nuevos espacios de difusión del libro lo que ha alterado el sistema de la distribución del libro y no para peor como muchos nostálgicos creen.
Iniciativa del Mercado de Chamberí ceando un espacio de intercambio de libros en coincidencia con la celebración de la Feria del Libro de Madrid



Puestas así las cosas si toda la fuerza de la Feria del Libro se reduce al aspecto festivo, que no es poca cosa hay que reconocer, creo que el futuro de esta institución no va a ser muy halagüeño. En cualquier momento la Feria palidecerá, que no competirá, con otras muchas iniciativas que tengan como objetivo celebrar el rito del amor al libro. Por ejemplo: competirá con proyectos como los que el mercado de Chamberí ha decidido celebrar estos días de Feria, creando un espacio de difusión del libro basado en el intercambio. Así de simple. Esas iniciativas locales permitirán desplazar la fiesta del libro multiplicándola por mil, desestacionalizándola y universalizándose. No se si me explico. Hoy creo que me ha dado mucho el sol en la Feria y he creído ver como las colas enormes de gentes que antes acudían a la firma de los escritores de éxito hay se dirigían a contemplar a un tal Frank de la Jungla….Mañana, el año que viene las colas pueden ser las de Bob Esponja o las de Cristiano Ronaldo. Cuando llegue ese día los verdaderos amantes del libro podrán celebrar su fiesta en los mercados de abastos. Total, mercado por mercado….

4 de marzo de 2013

Las fiestas de los Quintos

Quintos y quintas en el pueblo riojano de Pradejón. Foto tomada de la estupenda web del Ayuntamiento de esa localidad.

 Esta entrada en el blog está dedicada a mis amigos de la mili en el Sáhara Occidental Español.

El servicio militar obligatorio estuvo en vigor en España desde 1912 hasta el 2001. Anteriormente, a lo largo de todo el siglo XIX, si bien existía la obligación de incorporarse a filas las posibilidades de “escaquearse” eran muy amplias. Se podía redimir la obligación pagando una cuota, los famosos “soldados de cuota”, o consiguiendo alguna prebenda oficial para conseguir ser sustituido en el servicio por otra persona. Aquello permitía que los hijos de las familias pudientes se librasen de la “mili”.

De esa época vienen refranes y coplas populares como la que se cantaba en Extremadura:
"Si te toca te jodes
que te tienes que ir
que tu madre no tiene
dos mil reales pá ti,
a la guerra del moro
a que luches por mí".
Aquello era de una injusticia tan manifiesta que ir a la mili era considerado como algo propio de las clases más humildes o bien de aquellos que hacían del ejército su forma de vida, que no eran pocos. Decía que en 1912, y a consecuencia de las grandes movilizaciones populares como la famosa Semana Trágica de Barcelona de 1909 que protestaban por la muerte de cientos de chavales en la guerra de África, aquel régimen semifeudal desapareció pero eso no es estrictamente verdad. Siguió existiendo, incluso en la misma II República, el concepto de “soldado de cuota” que si bien no te libraba del servicio, lo hacía más breve o evitando la presencia en las unidades militares más lejanas o más peligrosas, lo que no era moco de pavo en aquellos tiempos de las guerras africanas.

Tuvo que ser Franco, en 1940, quien definitivamente acabase con ese sistema, aunque de todos es bien conocido que de alguna forma las clases más ricas del país conseguían mejores destinos para sus hijos. O que existían formas más leves de prestar el servicio obligatorio como las Milicias Universitarias. Ser hijo de viuda o trabajar en algún sector estratégico de la economía también podían ser clases de exclusión del cumplimiento de la mili.

Pero ¿de dónde viene esa expresión de los quintos? Pues eso viene de los tiempos de Carolo III- el de la Puerta de Alcalá- que le dio por  dictar una Ordenanza en la que uno de cada cinco jóvenes en edad militar (las famosas Quintas), entre los 18 y los 40 años y mediante sorteo, tendrían que incorporarse cada año al Ejército. Sus nombres se extraían del padrón de mozos que formaban el censo militar. Ir a la mili era "servir al Rey". En algunas épocas posteriores ese régimen fue cambiando y así por ejemplo en algunas regiones- y no por casualidad- como Cataluña, Navarra o el País Vasco, el sistema de reclutamiento era voluntario. Incluso durante la I República Española el ejército estaba formado exclusivamente de tropas voluntarias y remuneradas, como ahora mismo.

Antiguamente los soldados se reclutaban a la fuerza si la situación militar así lo requería o bien entre gentes de mal vivir que encontraban con esa forma de incorporarse a los ejércitos una manera de sobrevivir gracias a los pequeños sueldos- las soldadas- que recibían en campaña.

El nombre de quintos pasó a formar parte del vocabulario popular y con ese nombre se ha conocido hasta casi nuestros días a los jóvenes que sorteaban en las respectivas cajas de reclutamiento existentes en todas las capitales de provincia. El sorteo, el saber a qué cuerpo o a qué localidad te mandaban era todo un acontecimiento que determinaba el futuro de muchos jóvenes y de sus familias. Cada año, reemplazo, el sorteo se convertía en un espectáculo de gran seguimiento y era tradición celebrar fiestas en los pueblos y en los barrios. 

Tenía su importancia aquello del sorteo. La suerte se inclinaba de un lado o de otro. Si te resultaba favorable te tocaba servir en un regimiento de tu provincia y seguir estando en contacto con tu familia. Si te era muy desfavorable podías acabar en algún destacamento perdido en las arenas del desierto del Sáhara. Te podía tocas Ceuta o Melilla. O aviación. O la Armada. Por supuesto que luego en cada unidad de destino las cosas podían también mejorar o empeorar. De nada bueno te servía prestar el servicio al lado de casa si te tocaba luego hacer más guardias o servicios que Cascorro. Al revés podías ir destinado al Sáhara y chuparte una mili de puta madre, relevado de servicios de guardias y cocinas. Metidito en una oficinita por la que no pasaba un oficial ni en días de luto.

Gracias a respuestas de amigos de la mili he conseguido tener una pequeña descripción sobre las distintas formas de celebrar aquel acontecimiento del sorteo. Esto es lo que me cuentan:

Andrés Salanueva. Yo soy de un pueblico pequeñico de Navarra, concretamente de Arróniz y sí que celebramos los quintos. A mí me tocó en enero de 1969, y recuerdo que lo celebramos en navidades. Quintos y quintas (entiendo que eran las novias o las amigas de los quintos) apañábamos un gorro de soldado y salíamos a pedir por las casas y los bares. Alquilábamos tres o cuatro músicos y nos pasábamos toda la mañana pidiendo por las casas. Buena comida, buen baile y luego buena cena. Se me olvidaba lo primero: la misa y una visitica a las monjicas.

Francisco De Miguel. Yo si recuerdo que en Madrid el día del sorteo vendía unos cartelitos con la bandera española que ponía África o España y se los ponían en la solapa. Y un gorro de soldado de cartón. Iban por las tascas celebrándolo. A los de África les solían invitar.

Antonio Peña. En el pueblo de mis padres y mis abuelos en la comarca de los Monegros los quintos ese día pagaban una orquesta y se celebraba un baile. Se comía y se bebía. Sobre todo bebía. Se pedía permiso a la guardia civil y te dejaban hacer bromas, yo diría más bien que putadas. Por ejemplo marchaban de noche al pueblecito de al lado que tenía las calles de tierra y se las labraron todas. Al otro día la guardia civil les hizo que fueran dejar las calles como estaban antes.

Joan Roger. En mi quinta, organizamos un "guateque" en una discoteca de Blanes y con las ganancias obtenidas celebramos una cena con votación de madrinas incluido. Creo recordar que éramos unos 30 poco más o menos. La discoteca era la San Antonio (hoy ya desaparecida) y el grupo musical creo recordar eran Los Diablos. Hasta la desaparición de la mili obligatoria esta era una tradición habitual en Blanes.

Si quieren ustedes una información más amplia sobre las fiestas de Quintos un alma caritativa le dio por realizar una muy buena investigación sobre la materia y la colgó en la Wikipedia. Como decía el Guerra: hay gente “pa tó”. Incluso algún antropólogo de guardia ha tratado de analizar las fiestas de los quintos en la mejor tradición del análisis social de los ritos de paso de la masculinidad.

En este caso la foto corresponde al pueblo de Guadarrama en la sierra de Madrid. El original está en la web Los Quintos.
Por supuesto que sobre la mili se pueden escribir libros enteros. De hecho suele ser propio de los abuelos contar batallitas y enseñar a sus nietos las fotos de la mili en Ceuta. Incluso algunos llevan su pasión narradora a extremos como reunirse entre ellos para contarse esas batallitas de juventud. Por cierto que este fin de semana me toca asistir a una de esas tenidas. Esto de la mili imprime carácter. Pero en esta ocasión solo se trataba de escribir sobre las fiestas de los quintos.

8 de diciembre de 2012

El centro de Madrid ocupado por tropas consumistas





Hoy las multitudes ocupan las calles del centro de Madrid. Una algarabía de niños de todas las edades presidiendo largos cortejos de familias procedentes de todos los lugares del mundo recorren como sonámbulos Preciados, Sol, Gran Vía, Carrera de San Jerónimo, Alcalá, Prado y todas y cada una de las calles afluentes. Van disfrazados con gorritos y pelucas de un gusto rayano en la estupidez

Llenan los comercios abiertos. Se pasman en Cortylandia. Hacen largas colas delante de los cines y de los teatros. Barren con todo el surtido alimentario de bares y restaurantes cuyos camareros se multiplican para atender la ola de demandantes de asilo que caen en sus establecimientos.

Mientras los tradicionales vecinos del barrio se ocultan en sus casas, alarmados por la ocupación de sus espacios vitales. Los pobres y mendigos parecen haber desaparecido engullidos en la ola popular. O acaso se han fugado a parajes mas deshabitados. Algunos manteros africanos juegan el juego del ratón y el gato con la policía. El Samur se adapta al barullo utilizando motos para prestar sus servicios de primeros auxilios. La primera vez que los veo motorizados de esa forma.

Evo Morales preside el gran cartel del cine Capitol. Estrenan una película titulada Insurgentes que debe estar dedicada al prócer andino.

Los judíos celebran la Janucá en la Plaza de la Villa y se repartirán entre ellos los delicados bollos de la fiesta que conmemora la rebelión de los macabeos.

Todo Madrid es una tienda abierta y los comercios ocupan una detrás de otra las plazas y hasta los solares del centro de la ciudad. Todos con el mismo género pobretón de bufandas, gorras, relojes de a peseta y garrapiñados.

Las luces de Navidad, este año más escasas, vigilan el desparrame popular.

Y por los barrios, soledad, oscuridad y silencio.

5 de agosto de 2012

PERCEBES DE RINLO

Una multitud llenaba ayer las calles de Rinlo


Entre el carpe diem y el post festum pestum se deslizan los sentimientos de uno sobre la fiesta continua, como relata mi amigo Antonio Gregorio, en la que permanecemos instalados los habitantes fijos y discontinuos de la región mas occidental del Cantábrico. Aquí donde se juntan los caminos primitivo e inglés de la ruta de Santiago se rinde culto a la comida, a la bebida, a la música y al baile.

Como en otras muchas partes de nuestra península se juntan las celebraciones de las fiestas de guardar de tal manera que todavía están pendientes de celebración para el fin de semana que viene las del Corpus y del Cármen en Figueras, en la beira asturiana de la Ria. Como diría uno de Bilbao aquí las fiestas las celebramos cuando nos da la gana al márgen del calendario.

La Festa do Percebe una fiesta consolidada en el calendario festivo de A Maríña

Ayer celebramos la Festa do Percebe en Rinlo, un hermoso enclave marinero y percebeiro. Una especie de DJ gigantesco y sonriente lanzaba a la pista de baile a una multitud de danzantes mediante el conjuro de un sonido musical de veinte mil  demonios de potencia en vatios, voltios, amperios o como se diga.

Ritmos caribeños, folk aldeano, pasodobles castizos y pop de andar por casa. Una mezcla verdaderamente de frenopático que te obligaba a sumarte a la conjura de la francachela so pena de quedarte sordo para el resto del verano. Mientras tanto una mesa con percebes, empanadas, bollos preñaos, filetes empanados y vinos de todas las procedencias se te ofrecía como compensación a la locura musical. Ya te digo o te empapuzas de música o te hartas de comer y beber. Algunos no aguantaban tanta tensión electiva y se desplazaban a las afueras del pueblo a contemplar desde lejos el espectáculo.

Algunos celebrantes de la Festa de Rinlo no renunciaban a exhibir sus demandas ciudadanas a favor de la Escuela Pública.

Hoy la villa de Ribadeo aparece llena de señores y señoras vestidos con supuestos trajes regionales gallegos que de inspirarse en modelos ciertos demostraría que la vida cotidiana en la vieja Galicia rural era un perpetuo carnaval. Tengo que consultar a un amigo mio de Lugo especialista en folklore rural sobre esto del traje regional gallego pues mucho me temo que detrás de estos diseños se encuentre la imaginación desbordada de una industria cultural algo cimarrona. Creo que los celebrantes se desplazan al monte de Santa Cruz a celebrar un homenaje a la gaita que se confundirá con el homenaje a la comida y la bebida. Siempre comer y beber. Un rito ancestral que nos devuelve a los tiempos anteriores al neolítico cuando cazar y recolectar era la forma de vida diaria y el comer la celebración del éxito. Lo de la bebida vino después aunque parece que algunas investigaciones antropológicas anticipan que el descubrimiento de la cerámica fue obra de la era de los cazadores y recolectores con el propósito de obtener fermentaciones alcohólicas. La cosa viene de lejos.

La fiesta deja huecos propios para la charla. Pero claro hay que desplazarse unos cuantos kilómetros por la costa hasta encontrar un lugar propio para la calma.

Que siga la fiesta y que las vallas que rodean la torre de los Moreno no se conviertan en una especie de meódromo popular- perdón por el neologismo.. Lo digo por lo del pestum...

22 de diciembre de 2011

Feliz Navidad, Bon Nadal, Bo Nadal, Gabon Zoriontsuak


Haurtxoa seaskan,Aurtxoa polita e incluso Aurtxo txikia, que de las tres formas he visto que se titula, es una canción de cuna vasca de una belleza estremecedora. En muchas ocasiones se canta en fechas navideñas por la fuerza expresiva que tiene y en esos casos la gente piensa que es un villancico tradicional.

En cualquier caso me tiene que servir para desearles a ustedes Felices Fiestas. Y que mejor versión que la interpretada por Plácido Domingo junto con su madre, Pepita Embil, nacida en Getaria. El acompañamiento coral nada mas y nada menos que el mismísimo Orfeón Donostiarra. La calidad de la grabación no es buena pero el video es excepcional por su significado. Era la primera vez que el tenor cantaba en San Sebastián. Era el año 1990. Parece que el video original que había colocado ha desaparecido de You Tube, vaya a saber usted porque razones. Coloco una versión muy estimable de la soprano María Luisa Busselo y la Coral Andra Mari de Rentería.

Si desean escuchar mas versiones y en mejor calidad sonora les copio una pequeña selección de versiones en Spotify, polifónicas y solistas. No se pierdan la de Luis Mariano

AURTXO SEASKAN VERSIONES

23 de junio de 2011

Hoy es Corpus y mañana San Juan



...y yo me quedó con Serrat.

 .....Vamos bajando la cuesta que arriba en mi calle se acabó la fiesta...

17 de mayo de 2011

DIA DAS LETRAS GALEGAS

Rosalía de Castro. Santiago de Compostela. Foto de la colección de Ana Vieiros en Flickr con licencia CC


Cada 17 de Mayo Galicia celebra el Dia de las Letras Gallegas. Homenaje a la lengua propia de los gallegos a través de los creadores de todas las épocas. En cada villa, en cada ciudad se une el pueblo en una celebración poética y festiva. La música, la literatura y la vida cotidiana se funden en una apasionada y a la vez sencilla celebración.

Le he pedido a mi amigo Antonio Gregorio que nos entregase mediante la palabra un pequeño testimonio, una muestra, del significado de esta fiesta para los gallegos y esto es lo que nos ha dado. Gracias Antonio por este gesto con el que honras a tu lengua, a tu pueblo y a dos de los grandes intérpretes de la historia de Galicia: Rosalía y Curros Enríquez

Do mar pola orela
mireina pasar,
na frente unha estrela,
no bico un cantar.
E vina tan soia
na noite sen fin
¡que inda recei pola pobre da tola
eu, que non teño quen rece por min!

Ollando cara adentro, a Galicia, vese paseniño á súa lingua á beira, mesmo se pode imaxinar entre néboa. Vese camiñando cunha meta, un fin, e coa forza da palabra e o son, e, ó tempo, fráxil, que non débil. Moitas veces sen comprensión, como se ten considerado sempre á xente especial do pobo: 'tola'.

Curros adicou a Rosalía o poema. Podía telo adicado á lingua enteira.
Como lector, e polo tanto, intérprete, a ti tanto como a min, máis aló da literatura, tócanos tamizar se é real, se só o foi, se o seguirá a ser. Coa idea clara, e o traballo, tamén da palabra, a nosa lingua ten por diante mil primaveras máis.


Del mar por la orilla
la miré pasar,
en la frente una estrella,
en el labio un cantar.
Y la vi tan sola
en la noche sin fin
¡que todavía recé por la pobre de la loca
yo, que no tengo quien rece por mí!

Mirando para adentro, a Galicia, se ve poco a poco a su lengua al lado, incluso se puede imaginar entre niebla. Se ve caminando con una meta, un fin, y con la fuerza de la palabra y el sonido, y, al tiempo, frágil, que no débil. Muchas veces sin comprensión, como se ha considerado siempre a la gente especial del pueblo: 'loca'.
Curros Enríquez dedicó a Rosalía de Castro el poema. Podía haberlo dedicado a la lengua entera.
Como lector, y por lo tanto, intérprete, a ti tanto como a mí, más allá de la literatura, nos toca tamizar si es real, si sólo lo fue, si lo seguirá siendo. Con la idea clara, y el trabajo, también de la palabra, nuestra lengua tiene por delante mil primaveras más.

6 de marzo de 2010

Toros, patrias y negocios



Tenía muchas ganas de colocar entre mis regalos musicales de fin de semana alguna canción de Olga María Ramos. Hoy he encontrado la razón y el momento.

Diré por adelantado, así si a usted le dan reparo mis ideas se puede ahorrar el tostón que me permito infligir a mis escasos lectores, que soy partidario de la desaparición “cultural” de la fiesta de los toros. Considero que en algún momento la sociedad española mayoritariamente decidirá no acudir a tales festejos y en ese punto no habrá presupuesto público capaz de sostener tal andamiaje y eso que las cifras que ya se dedican a esos propósitos son bien elevadas en la actualidad. De hecho esa dinámica ya está muy adelantada y por muchos fenómenos tipo José Tomás que aparezcan en el ruedo la decadencia popular de la fiesta de los toros no hay quien la detenga.

Hasta los mismos empresarios declaran que el negocio en estos momentos es muy poco rentable y que disminuye de año en año. Por dar algunos datos estadísticos sobre la materia procedentes de la consultora Gallup el 70% de la población no tiene en la actualidad el más mínimo interés por la llamada fiesta y solo un 10% tiene mucho interés; a principios de los años 70 esos datos eran del 40 y del 31 por ciento. Por cierto que recomiendo el estudio de Gallup muy vivamente para conocer la sociología del asunto.

Puede que Esperanza Aguirre no se haya percatado del charco en el que se ha metido; claro que siempre que el PSOE también tenga los números presentes y la cabeza en su sitio, cosa que dudo mucho al escuchar algún comentario sandunguero de la ínclita, por cierto ustedes saben que es eso de ínclita, Leire Pajín que acusa a Esperanza de avalar la fiesta de los toros al mismo tiempo que disminuye la ayuda pública a la fiesta. Semejante argumento da prueba de la talla torera de la secretaria de organización del PSOE. Leire por favor o estamos a rolex o estamos a setas. Defínete mujer y no hagas faenas de aliño. En general la clase política no parece estar dando la talla. Todavía esta mañana en la Cadena Ser he escuchado a una política nacionalista vasco-navarra declararse al mismo tiempo partidaria de los encierros de San Fermín y crítica de las corridas de toros que los justifican. Por favor dediquen su tiempo a cosas algo más importantes.

Creo que la conciencia ecológico animalista y su contrapartida argumentativa basada en la defensa del nicho ecológico de los toros de lidia puede que no sea el elemento clave en la discusión hoy abierta en la sociedad española. Este aspecto sin embargo es el más novedoso de los argumentarios modernos en torno a la fiesta de los toros. Pero vuelvo a decir que la decadencia de los festejos taurinos se debe más a una cuestión de gustos sociales y estéticos que a la emergencia de nuevos valores éticos. Algunas veces incluso creo que el debate actual tiene mucho de artificial. Yo desde luego si estuviera a los mandos, dios me libre, de alguna campaña antitaurina recomendaría una estrategia más sostenible y menos bronca. Buscaría adormecer a los actuales defensores taurinos y no darles excusas para levantar la voz. Ya saben ustedes que España es un país que se levanta a veces al grito de vivan las caenas..

Habría que decir que en España el debate sobre la conocida como fiesta nacional es tan viejo como la misma práctica del conocido arte de Cuchares.

En 1986 Ediciones “El museo Universal” recuperó para la imprenta y desde el olvido una obrita titulada “Las Capeas y otros escritos antitaurinos”. El autor se llamaba Eugenio Noel, periodista, escritor y el mayor y más furibundo crítico de la España de charanga y pandereta de la primera mitad del siglo XX. Juan Barceló, Paco Serrano y María Dolores Cabra, por cierto cuanto echo de menos las tertulias en el almacenillo de la editorial de la calle Padilla, rescataron el más importante de los textos clásicos antitaurinos. Me imagino que el libro está ya descatalogado- no está disponible para la vista en google books- y no sé si será fácil encontrarlo en las librerías de viejo. Pueden intentarlo en La Tarde donde creo que todavía “oficia” el mismísimo Paco Serrano, autor del prólogo de esa edición que comento de 1986. Yo desde luego recomiendo la lectura de este libro. Para mí fue todo un descubrimiento. Procediendo de una familia muy taurina no estaba preparado para recibir aquel impacto de denuncias tan directas. Eugenio Noel fue un anticipado del Nuevo Periodismo.

Noel no era el primero ni sería el último de esa saga de antitaurinos. Es verdad que muchos intelectuales y artistas españoles, Picasso es el más ilustre de los que se suelen citar, han sido amantes de la fiesta. Pero no son pocos los que a lo largo de la historia intelectual de España se han pronunciado contra el espectáculo. Pero al lado de esos ilustres amigos de la fiesta no está de más por ejemplo reproducir aquello que decía Unamuno: “"Siempre me han aburrido y repugnado las corridas de toros."”. En la wikipedia hay un interesante artículo sobre esta pugna de cerebros a favor y en contra de los toros. El último episodio en esta larga lista de pronunciamientos antitaurinos que me ha impresionado ha sido el de Francisco González Ledesma en El País del pasado 5 de Marzo cuya lectura recomiendo.

Y esto es lo que hay. En lo que a mis ideas se refiere diré que no creo oportuno prohibir tales festejos, me refiero a la corrida, pero si reglamentar y prohibir algunas de las manifestaciones más crueles de los espectáculos tauromáquicos españoles como el famoso toro de vega de Tordesillas por ejemplo. Tengo la creencia que a la fiesta no la salva ni Esperanza Aguirre pero que más vale no despertar viejos fantasmas ni traer a juego debates sobre las esencias y las identidades. Yo con mi DNI ya tengo bastante identidad demostrable. No quiero que nadie me venga dando lecciones ni a favor ni en contra de las esencias españolas. Cuarenta años ya fueron suficiente dosis. No sé si me entienden. El que quiera ir a los toros que los pague. Y el que crea que es vital declarar la abolición de la fiesta que tenga toda la libertad para hacerlo. Pero que no toquen los cojones con debates estériles y argumentos identitarios. Yo no me siento representado en mi españolidad por la fiesta de los toros. Pero tampoco agredido por la legalidad del espectáculo.

En definitiva declarar la fiesta de los toros como un bien cultural o financiar festejos taurinos me parece indecente. Y manipular el debate para lanzar en su contexto argumentos antiespañoles absurdo y ridículo. Estoy cada vez mas harto de los nacionalistas de todos los colores y patrias. Que quieren que les diga. Quédense con la música de la portada y pasen un buen fin de semana y no me discutan de toros con el suegro por favor. Tengan la paella en paz.


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