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15 de junio de 2013

La Feria del Libro, la Fiesta y los Mercados

Feria del Libro en El Retiro. 2013



Antiguamente, pongamos veinte, puede que quince años, ir a la Feria del Libro era una actividad cargada de sentido cultural. Tenías acceso al catálogo de las editoriales y te ponías al día sobre las novedades en distintos campos editoriales. Por supuesto que ese factor iba unido al puro hecho de la fiesta. La fiesta de celebrar el culto a la letra impresa. La presencia emocionada de las familias, de los niños. De los provincianos que aprovechaban su visita a Madrid para alucinar con la visión de miles de personas compartiendo el emblemático y maravilloso espacio del Retiro en comunión gloriosa con el libro, con las librerías, las editoriales, los novelistas y escritores de culto, etc.

Hoy subsiste el elemento festivo. Es indudable que la tradición de tantos años tiene la misma fuerza que antaño. Pero el factor cultural que comentaba al principio prácticamente ha desaparecido suplantado por las nuevas tecnologías y facilidades de acceso a la información. Hoy, el amante de los libros tiene la capacidad de conocer casi inmediatamente la oferta editorial a través de un número casi infinito de nuevos medios de información nacidos en el ámbito de las redes digitales. Blogs, diarios y revistas digitales han venido a sustituir con ventaja la escasa oferta informativa editorial que antes llegaba exclusivamente por la prensa de papel y por los escasos medios informativos especializados. Incluso más allá: las redes sociales han permitido emerger un potente movimiento de clubs de lectura que antes apenas existían. El fenómeno de los ebooks no ha hecho otra cosa que crear nuevos espacios de difusión del libro lo que ha alterado el sistema de la distribución del libro y no para peor como muchos nostálgicos creen.
Iniciativa del Mercado de Chamberí ceando un espacio de intercambio de libros en coincidencia con la celebración de la Feria del Libro de Madrid



Puestas así las cosas si toda la fuerza de la Feria del Libro se reduce al aspecto festivo, que no es poca cosa hay que reconocer, creo que el futuro de esta institución no va a ser muy halagüeño. En cualquier momento la Feria palidecerá, que no competirá, con otras muchas iniciativas que tengan como objetivo celebrar el rito del amor al libro. Por ejemplo: competirá con proyectos como los que el mercado de Chamberí ha decidido celebrar estos días de Feria, creando un espacio de difusión del libro basado en el intercambio. Así de simple. Esas iniciativas locales permitirán desplazar la fiesta del libro multiplicándola por mil, desestacionalizándola y universalizándose. No se si me explico. Hoy creo que me ha dado mucho el sol en la Feria y he creído ver como las colas enormes de gentes que antes acudían a la firma de los escritores de éxito hay se dirigían a contemplar a un tal Frank de la Jungla….Mañana, el año que viene las colas pueden ser las de Bob Esponja o las de Cristiano Ronaldo. Cuando llegue ese día los verdaderos amantes del libro podrán celebrar su fiesta en los mercados de abastos. Total, mercado por mercado….

19 de marzo de 2013

Por un plan global de desarrollo comercial urbano en el centro de Madrid.

Actividad promocional en la calle Fuencarral de Madrid

Las ciudades nacen para el comercio y para la defensa. Y la mejor arquitectura urbana colectiva siempre ha estado relacionada con esa seña de identidad comercial. Nuestras plazas mayores puede que sean la expresión más depurada de esa circunstancia. Y nuestros viejos mercados, prácticamente ya desaparecidos, la memoria de otras épocas en las que esa conexión viva entre comercio y ciudad era más evidente

En torno a los mercados nacieron muchas otras manifestaciones civiles relacionadas con la música y los espectáculos. Cercanos a los mercados se establecen los escribanos, los pendolistas. Las fondas y pensiones. Los talleres y los oficios. Las consultas de los sacamuelas. Y las parejas se casaban aprovechando las ferias. La feria es la mejor expresión de esa alianza entre ciudad y comercio.

Nada por tanto que oponer a que el comercio vivifique la vida de nuestra ciudad. De hecho casi todo el centro de Madrid ha sido desde siempre una especie de lo que hoy se ha dado por llamar “comercio abierto”. Nada que decir en negativo a que en los barrios de vieja tradición como el de las Letras se establezcan fechas para que los comercios salgan a la calle y coloquen sus productos y ofertas en las aceras, tal como se está haciendo en los últimos tiempos. E incluso que esos comercios, organizados en asociaciones, desarrollen programas y acciones de entretenimiento para atraer a todo tipo de públicos. Recuperaría Madrid de esa forma un aire ferial y acogedor. Sirvan como modelos de este buen hacer iniciativas como el Mercado de las Ranas o Molavide. Y como chapuzas impresentables el, afortunadamente,  desaparecido mercadillo de la calle Fuencarral 24 o el gastromercado de Olavide, que también parece que pasó a mejor vida después de sus primeras ediciones.

Hay por lo tanto muchas razones en positivo para el desarrollo de nuestro comercio barrial, pero, siempre hay un pero; que no se conviertan esas acciones en una especie de viva la virgen con lo que convirtamos la ciudad en un zoco permanente de comercio cutre en el que cada local o cada comerciante haga de su capa un sayo. Que sean los propios titulares de esos comercios quienes doten a la acción comercial de un sentido lúdico y callejero atrayente y respetuoso con el conjunto de la vida ciudadana.

Esos mercados cimarrones, artificiosos, que cada vez con mayor frecuencia, se establecen temporalmente en nuestras plazas y calles no cuentan con el respaldo del comercio barrial. Son muchas veces competencia desleal del mismo y no aportan nada particularmente útil al desarrollo de la ciudad. Son como pegotes artificiales. Ya dejamos años atrás que se desarrollasen núcleos comerciales en algunas plazas como Felipe II o la plaza de Santo Domingo con la excusa de beneficiar al sector artesano en momentos de fiestas populares como las navidades. De las fiestas nómadas se pasó a la instalación definitiva y en estos momentos nadie es capaz de asegurar que en esos puestos se desarrollen actividades artesanas. No pido yo que desaparezcan. Sé que se han convertido en la forma de vida de mucha gente que lo necesita. Pongamos un cierto orden y atención.

Tanto o más, sin embargo, me preocupan las acciones de promoción y de merchandising que se desarrollan en nuestras plazas del centro en beneficio de las grandes empresas. A veces traen como consecuencia enormes dispositivos propagandísticos que buscan atraer a masas de potenciales clientes alterando la vida ciudadana.

Creo que sería bueno que el gobierno de nuestra ciudad, especialmente desde las concejalías de distrito, tuviesen más capacidad de involucrarse en estas cuestiones y de incentivar aquellas acciones más convenientes en detrimento de otras más agresivas o menos cívicas. Y siempre en conexión con el comercio de cada barrio y con la ciudadanía.

En esta coyuntura propongo diseñar un Plan Global de fortalecimiento del comercio urbano del centro de Madrid que tenga en cuenta todos esos elementos.


28 de febrero de 2013

LA LIBRERÍA. ESPACIO Y RED EDITORIAL SOBRE MADRID Y MÁS.





Si necesitas, quieres o te apasiona conocer sobre Madrid, necesariamente habrás de llegarte a Mayor 80. Allí encontrarás en la pequeña tienda bautizada con el sencillo nombre de “La Librería” la mayor colección de libros, revistas y materiales gráficos sobre la ciudad creada por el emir de Córdoba Muhammad I allá por los finales años del siglo IX y precisamente a escasos doscientos metros de ese punto de la calle Mayor.

Tienda de La Librería fundada en 1986. El motor inicial del Grupo La Librería


No era muy amplio el catálogo de libros sobre nuestra ciudad disponibles en el año 1986 cuando Miguel Tébar funda aquella minúscula librería. Para llegar a los mil registros y títulos procedentes de distintos orígenes editoriales y accesibles en la actualidad han tenido que pasar muchas cosas y trabajar duramente. Si la montaña no llega a Mahoma que sea Mahoma quien llegue a ella, es lo que pensó Miguel Tébar. Ni corto ni perezoso se lanzó a publicar, bajo el mismo pabellón que daba nombre a su tienda, libros y otros productos editoriales dedicados a Madrid.

Ediciones La Librería, lleva publicados desde 1989 cerca de 400 títulos, casi todos ellos con esa temática madrileñista. El tiempo, esos 27 años, y esa nueva demanda de los madrileños por conocer su historia nacida al calor del progreso económico, cultural y social de nuestra ciudad y comunidad en estos años, han hecho posible que ahora nos encontremos con una oferta editorial crecida y potente.

En los últimos tiempos el fenómeno de Internet y de los blogs ha creado, por otra parte, el caldo de cultivo adecuado para que a la antigua nomenclatura académica de los historiadores y cronistas de la ciudad se incorpore una nueva clase de investigadores y propagandistas de lo bueno y lo malo de nuestra historia. Da gusto ver la nómina de blogueros que trabajan sobre Madrid desde tan diferentes perspectivas como la arquitectura, el arte, la literatura, la música o la vida cotidiana. A esa dinámica tan abierta y novedosa responde el grupo de La Librería creando nuevos sellos y productos editoriales.

TEMPORAE, nuevo sello, responde, por ejemplo, a esa nueva dinámica especializándose en la difusión de libros y productos editoriales basados especialmente en contenidos gráficos. Fotografía, colecciones y archivos particulares e inéditos son la fuente para la edición de libros dedicados a barrios, a temáticas históricas y a fotografía de temática urbana. Y no solo dedicadas a Madrid. El know how de La Librería les permite aplicarse a otros espacios y ciudades españolas. Así por ejemplo han dedicado libros a La Coruña o a Palma de Mallorca y en el próximo futuro a Asturias- Ribadesella-, Segovia y, en otra escala, a la fotografía postmortem por ejemplo.

Portada de uno de los libros de Temporae. Dedicado al fotógrafo Manuel Urech.

Temática más allá de la madrileñista es también el campo de actividad editorial de Ediciones El Senderista. Aquí de lo que se trata es de ponerse al servicio de caminantes y naturalistas para ofrecerles excelentes guías de excursionismo y actividades deportivas- mountain bike por ejemplo- o recreativas basadas en el conocimiento del territorio y en la defensa y el respeto al medio ambiente y los equilibrios ecológicos de los espacios naturales.

Foto del libro de El Senderista "El Valle de Arán. 25 itinerarios"


En lo referido a Madrid vale recordar que el grupo dirigido por Tébar es promotor de la revista Madrid Histórico, nacida en 2005 y que se distribuye por todo tipo de puntos de venta: kioscos, librerías, hoteles, etc. Una lectura de los sumarios de los cerca de 50 ejemplares lanzados nos da una idea de la riqueza documental alcanzada por Madrid Histórico: historia, arte, gastronomía, política, leyendas, urbanismo, deporte, etc. Recientemente la revista tiene edición digital pensando en formatos como las tabletas. Otra característica muy notable de MH es la nómina de sus autores abierta a la presencia de investigadores, académicos, especialistas e ilustradores o creadores gráficos o plásticos.

Algunas portadas de la revista Madrid Histórico

Otra cosa que llama la atención del grupo La Librería es su gran capacidad de alianza con la sociedad civil. Con investigadores, con promotores culturales de nuestra ciudad, con el nuevo movimiento bloguero. Gracias a ello y a través de sus páginas, blogs corporativos y perfiles en las redes sociales el grupo da a conocer cientos de noticias e iniciativas sobre la ciudad.

Como no podía ser menos en los tiempos que corren el grupo de La Librería se ha puesto las pilas en materia de oferta digital lanzando su propia Tienda Virtual en la que ofrecen acceso a su fondo, en muchos casos ya con versiones e-book de sus títulos, y creando una aplicación para Ipad y Iphone dedicada  a su oferta global editorial.

Como final solo me queda decir que estas notas han nacido de una entrevista, muy grata entrevista, con María Jesús Montes y Nano de Gabriel. Muchas gracias a los dos.

A modo de disclaimer, aunque los lectores habituales del blog ya lo saben, cabe decir que este blog no tiene el menor ánimo publicitario y que, en este como en otros casos, el autor no mantiene vínculos profesionales ni de otro tipo con el grupo de La Librería.

23 de diciembre de 2012

Patriotismo y publicidad. Una pareja bien avenida


Este anuncio de Campofrio ha entusiasmado a muchos españoles por su carga sentimental. No es nuevo lo de utilizar argumentos patrióticos para construir marcas privadas. Es un viejo método publicitario. De alguna manera publicidad, patriotismo y negocios son cosas que vienen siendo utilizadas desde antaño. Lo curioso es ver como esta técnica se utiliza en España de forma habitual en los últimos años.
Empresas gallegas, catalanas y andaluzas están en la lista. Aquí dejo una muestra significativa de anuncios en esta linea patriótica. Pertenecen a Gadis, una cadena de supermercados gallegos, a Damn, una empresa cervecera catalana o a Cruzcampo, una multinacional con fuerte implantación en Andalucía.

Si quieren profundizar mas en esto tienen a su disposición dos buenos artículos de Íñigo Saenz de Ugarte en el Diario.es. El primero trata sobre el anuncio Campofrio y el segundo sobre los antecedentes del mismo.

AA

 

21 de noviembre de 2012

Cervecerías de ayer y de hoy. La de Santa Bárbara por ejemplo



Isabel Gea, la mas formidable cronista de Madrid, nos sirve desde hace unos meses en su nuevo blog flashes informativos- esto de flash no suena muy madrileño ¿que tal píldoras- extraidos de sus múltiples libros sobre nuestra ciudad o de su constante ingenio en encontrar noticias ciudadanas. Hoy mismo nos proporciona una lista de las fábricas de cerveza instaladas en Madrid en las primeras décadas del siglo XIX, que es cuando el rubio líquido adquiere carta de identidad en las hábitos de los madrileños.

Eran los nombres de estas fábricas, tal como se relata en el libro de la autora titulado “Curiosidades y anécdotas de Madrid”, Isabel Gea. Ediciones La Librería. 10ª edición. 6,50€. Ediciones La Librería: "Libertad, Santa Bárbara, Bastero, Leganitos, Universidad y la Real Fábrica de Lavapiés, siendo la más antigua esta última".

La foto de arriba, tomada esta misma semana, corresponde a la Cervecería Santa Bárbara, sucesora de la histórica fábrica de Santa Bárbara, instalada originalmente y desde 1815 en la calle Hortaleza 2. Como hasta 1835, creo recordar, los números de las casas y de las calles no se regían por el principio de órden actual señalado por su cercanía a la Puerta del Sol que introdujo uno de los mejores alcaldes de Madrid, el Marqués Viudo de Pontejos, y a instancias del mismo Mesonero Romanos, según cuenta este último en sus memorias, no sé donde se localizaría el número 2. La web de la cerveceria no nos lo aclara, posiblemente para crear esa atmósfera de continuidad histórica con el local de la Plaza de Santa Bárbara.

Sea como sea, la decoración de la actual cervecería está muy lograda y el otro día me preguntaba que diferencias encontraría Pérez Galdós si por esas casualidades de la vida resucitase y diera con sus pasos en la misma. Seguro que le llamaría la atención la iluminación comparándola con las luces de aquellos años. La vestimenta del personal y del público seguro que también. Las viandas y las bebidas puede que menos. Este era un menú tradicional de la época según el mismo Galdós- texto recogido en la web de la cervecería y procedente de los Episodios Nacionales-:
"... su almuerzo, el cual, según después observé, era el mismo todos los días. En la propia mesa de su despacho le sirvieron una chuleta con patatas, una ración de queso Gruyère y un vaso de cerveza de Santa Bárbara. Cuando vino el mozo del café a recoger el servicio, don Francisco le pagó de su bolsillo, y seguimos trabajando."
Pero, sin duda, el elemento que le chocaría profundamente a nuestro literato se lo pueden imaginar ustedes: la presencia, abundante presencia, de mujeres entre el público de la cervecería...

Por cierto, estoy terminando de leer y de apuntar el libro de memorias de Mesonero Romanos. Prometo volver al blog con noticias del mismo. Es muy interesante.

Mas cosas. Si quieren ustedes leer una resumida crónica histórica sobre las cervezas en Madrid no duden en visitar un post del periódico digital Somos Malasaña escrito por Luis de la Cruz, magnífico nombre para un cronista de nuestra ciudad.



28 de octubre de 2012

Los viejos cobradores

Ibañez- sobre todo gracias a su creación 13, rue del Percebe- ha sido uno de los mejores "historiadores"- no por nada su oficio recibía también el nombre de historietista-, que mejor supo contar la vida cotidiana de la España de los 60.



Recordaba el otro día a Artis Mutis, una vieja institución que durante muchos años distribuía, y sigue distribuyendo, la obra de artistas que pintaban con el pie o con la boca por mutilación de la extremedidad natural para el arte que no es otra que la mano.

Pasaban los agentes de Artis Mutis por las casas con un pequeño paquete lleno de postales dos o tres meses antes de navidad. Aquellas postales servían como felicitaciones de navidad o “crismas” en lenguaje de la época. En enero volvían por las casas para cobrar o para recuperar el paquete.

El cobrador de Artis Mutis era uno de los muchos practicantes de ese viejo oficio del cobro de los viejos tiempos. Eran multitud. Por las casas pasaban al cobro el agua, la luz y otros muchos servicios como los seguros, sobre todo el de entierro. Y en los tranvías y los autobuses los cobradores y sus carteras en bandolera formaban parte del paisaje habitual de las ciudades.

También eran frecuentes las visitas del casero para cobrar la renta a los inquilinos. Muchísimos oficiantes de tantas profesiones desaparecidas pasaban por las casas a realizar sus trabajos y a practicar el cobro correspondiente por los mismos. El sillero, el paragüero, el colchonero-al que ya tuve ocasión de evocar en el blog-, el barnizador de muebles. A las casas devotas iban y venían con frecuencia los santeros, que eran unos señores y señoras que te traían a casa a una virgen o a un santo en una caja hornacina. Y el párroco a traer la comunión o dar la extremaunción a los abuelos que entonces se morían mas veces, ahora no se mueren nunca.

Tiempo después se fue haciendo común la presencia de profesionales, a medias vendedores, a medias cobradores, como los de los de los clubes de lectura. Te entregaban el libro del mes y te cobraban la cuota correspondiente. Los de la iguala del médico. Los practicantes a ponerte la inyección.

El caso es que las casas estaban animadísimas siempre, ya te digo un constante entrar y salir, un desfile. El timbre de la puerta sonaba con mayor frecuencia. Ahora ya no lo toca ni el cartero. Hablando de carteros, en aquellas épocas las casas no estaban dotadas de buzones particulares con lo que era el portero o portera, que no faltaba en ninguna casa por humilde que fuera, quienes se hacían cargo del cometido de la distribución de la correspondencia menos en el caso de los telegramas o los giros postales. Dudo que nuestros jóvenes sepan de que va eso de un telegrama o un giro postal.

Había otro elemento de aquella fauna visitadora con un arraigo social impresionante. Todavía sigue exisitiendo en algunos lugares. En Andalucía le llamaban “el ditero”. En Madrid era el placista, el prestamista y en según que casos el telero. Les contaré de que iba el negocio de tan extravagantes personajes. Una familia necesitaba una manta o unas sábanas o un mueble, cualquier cosa en realidad. El ditero te mandaba con una tarjeta o te traía a casa el objeto y a partir de ese momento pasaba todas las semanas o todos los meses a cobrar un plazo. Ganaba por dos partes pues se quedaba el descuento de los comernciantes y el interés que cobraban a las familias. Es fama que algunos hicieron fortunas con este sencillo esquema financiero. El que fue presidente del Betís si uno se cree lo que dicen las malas lenguas era uno de ellos. Decía que en según que casos este oficio lo desempeñaba en Madrid un personaje llamado telero. Eran estos unas personas que se acercaban por los barrios con el género en mano y te lo vendían al contado o a plazos. A veces lo cambiaban por cosas que tu pudieses tener como muebles antiguos por ejemplo.

El caso es que el mundo ha cambiado mucho. A aquellos prestamistas no había FMI ni autoridad bancaria europea que les controlase. Y por supuesto de rescate nada. Si alguna vez las familias dejaban de pagar pues mala suerte. Ellos ya sabían a quien prestar y a quien no. Además existía una especie de código de honor. Hay que tener en cuenta que casi todo el mundo acudía al crédito del tendero, del panadero o del lechero. No era cosa buena dejar a deber pues enseguida todo el mundo lo sabía. Lo mejor en esos casos era abandonar el barrio. Hoy las gentes estamos entrampados hasta las orejas pero los bancos no nos mandan a los cobradores. Nos mandan a los jueces. Menos mal que parece que los jueces de hoy se están cansando de ser los malos de la película y están tratando de conseguir que las leyes de deshaucio se cambien. 


¿Y del aguinaldo, saben ustedes que era aquello del aguinaldo?


21 de marzo de 2012

La última carbonería de Sevilla

En la calle Parras, en la esquina con Relatores y a un paso del mercado de la calle Feria


Paseando por el barrio sevillano de la Macarena uno puede creerse que el mundo se paró hace muchos años y que la vida ha quedado congelada en un bucle de tiempo. Congelada pero cálida, no se si me explico. Formas de vida que dejaron de tener sentido perviven en el laberinto de las calles que rodean la calle Relatores, la de San Luis o la de Feria.

Pongamos que hablo del comercio. Ustedes saben que carbonerías hubo en España a cientos pero que ahora practicamente han desaparecido de las grandes, y de las pequeñas ciudades. Bueno, pues la que queda abierta y util en Sevilla no podía estar en sitio distinto que en el barrio de la Macarena.

Restos de telas de araña que forman una verdadera obra de arte sobre las ventanas de la carbonería Parras


Con mas de cien años de existencia a sus espaldas, las paredes de la carbonería Parras acumulan el polvo depositado por el trasiego de toneladas de carbón vegetal y mineral. Desde el poderoso carbón minero lleno de calorías y apropiado para las cocinas y calderas  hasta el humilde cisco para calentar los braseros y dar un poquito de vida a los cuartos y habitaciones  frias del húmedo invierno sevillano.

Serones, cedazos que nos hablan de otros tiempos


Luis, descendiente de los antiguos propietarios se ha empeñado en mantener la tienda abierta hasta que el último cliente necesite de sus servicios. Y además innova constantemente rellenando de actividad las largas jornadas poco productivas del verano en las que dificilmente un alma se acerca a la tienda. Ahora diseña juegos de mesa. Lo mismo dibuja un tablero de ploy para quemarlo al ácido que uno de ajedrez taraceado. Lámparas, muebles. Luis se ha convertido por cierto en un especialista en juegos de mesa antiguos cuyas reglas rescata y populariza.

Luis, preparando un tablero de marmol para quemar al ácido y convertirlo en un juego oriental.

Pero no quiero terminar de hablar sobre la carbonería de Luis sin recomendarles que se pasen por su página web. Allí tendrán cumplida información sobre la historia del negocio. Consejos para el uso de los productos que vende. Y un montón de anécdotas sobre la vida del barrio. Verán por último que Luis mediante su actividad social como mecenas es un practicante de ese concepto tan usado de la responsabilidad social de las empresas.

9 de marzo de 2012

LAS POLÉMICAS DE MODA. CHINOS, SEXO Y LENGUAJE

Fin de semana en Madrid con Silvia y Elena Septiembre 2007
Españoles preparándose para practicar la cultura del esfuerzo al modo chino


 
Cultura del esfuerzo, violencia estructural contra las embarazadas y la lógica sexista del lenguaje. Esas son las polémicas de moda de nuestros días. Cansados y aburridos de la política y de la economía, deprimidos por la crisis y sin otro interés que el de pelear todos por la pelota en este partido de patio de colegio en el que participamos, seguimos a la búsqueda de litigios para entretener los alargados días del final del invierno.

Un empresario valenciano de éxito recomienda para España aprender del estilo de gestión de los bazares chinos que pueblan nuestras calles. Un político del PP asegura que el aborto en España está relacionado con la violencia estructural que sufren las embarazadas. Y, por último, un técnico de la lengua y académico de la Real nos da lecciones sobre la imposibilidad de forzar el lenguaje, cosa muy seria según él, para eliminar los rasgos de sexismo que contiene.

El empresario valenciano no debe visitar con frecuencia los establecimientos que tanto aprecia. Si lo hubiera hecho le llamaría la atención la displicencia con la que en esos bazares se trata a la clientela y el tiempo exagerado que los dependientes dedican a la contemplación de las series televisivas hongkonesas y a otras actividades recreativas. El político de la derecha poco parece saber de las dificultades de las mujeres- y de sus parejas- para optar por la maternidad a la vista del maltrato empresarial que sufren, de las dificultades de acceso a servicios sociales como los de las guarderías, etc. Parece pensar que lo mejor para la maternidad no es enfrentar esos problemas sino obligar a las mujeres que, con todo el dolor del mundo y por distintas razones, pretenden abortar a parir a la fuerza. Y por último el señor académico no encuentra, a pesar de los numerosos y lamentables malos hábitos discursivos de los españoles, un objetivo mejor que el de dirigir sus aspavientos y mojar las orejas de aquellos colectivos que dedican su tiempo libre, con peor o mejor éxito, a tratar de cambiar los evidentes y necios usos sexistas de nuestra lengua en los ámbitos profesionales y oficiales de nuestro país.

Es mucho seguramente lo que tenemos que aprender de los chinos pero desde luego no creo que sea el régimen de explotación de la familia y el estilo de tiendas que gerencian lo que mejor nos vaya. Admiro a los chinos por valores como los de renunciar al sistema bancario y utilizar sus propias redes financieras, por lo de practicar una cocina mas sana, por cuidar a sus ancianos y por estimular la formación de sus niños pero nunca les- ¿les o los?, siempre dudo y nunca tengo a mano al académico de turno para aclararme los conceptos- voy a admirarles por mantener establecimientos oscuros, cutres o por practicar sistemas de compraventa primitivos como por ejemplo ir de super en super arrebañando con las ofertas para luego colocarlas en sus tiendas con unos márgenes que solo tienen sentido fuera de horas. Es de ahí de donde surgen los horarios de tiendas de conveniencia que practican. No abren tantas horas para vender más, abren tantas horas para vender más caro. Que sepa el señor Roig, dueño de Mercadona, que los bazares chinos están de capa caída y que la trashumancia comercial que los orientales practican les está llevando a nuevos negocios como los de la alimentación, los servicios personales y pocos más. Es posible que con los años las segundas generaciones de chinos puedan diversificar sus negocios y competir con nuevas armas en la distribución española pero hoy por hoy estoy en condiciones de asegurar que los negocios chinos no pueden ser el espejo en el que los españoles nos tengamos que mirar. De alguna forma ellos están haciendo ahora lo que los comerciantes españoles hicieron en los 60: explotar a las familias y vender caro lo que compraban barato. Ni más ni menos que el comercio primitivo. En cualquier caso, ya le digo, esta es una polémica falsa y absurda. Los problemas de los españoles no los vamos a resolver simplemente aprendiendo de los chinos, los resolveremos aprendiendo del mundo entero, pero sobre todo basándonos en nuestros valores y en el reconocimiento de nuestros errores, especialmente los errores de nuestras clases dirigentes.

En cuanto a las declaraciones del señor Gallardón yo creo que caen por su propio peso. Parece que nuestra derecha tiene que volver del revés conceptos de izquierda para rellenar el viejo almohadón de sus ideas conservadoras de siempre. ¿Cómo renovar el discurso antiabortista integrista y antifeminista? Pues ya lo ven: incluyendo en el mismo grandes palabras como “violencia estructural”. Como hasta el mas torpe está en condiciones de comprar ese discurso pues, nada, aprovechémoslo, y a otra cosa, maripili. Efectivamente las mujeres, y los hombres, dudan del camino de la maternidad. En un escenario de crisis, de convulsiones políticas y económicas, de precariedad y de incertidumbre parece que la maternidad exige algo más que la fuerza del mandato genético. Pero el aborto no responde en exclusiva a ese factor, existen muchas razones por las que las mujeres eligen abortar y en cualquier caso nuestras sociedades se muestran enemigas de castigar el aborto y de someter a las mujeres al filtro de la moral particular de los talibanes de turno. Nada como una revisión de los argumentos para poder saltar a un nivel de deslegitimación del  aborto como opción personal superior al que mantienen las patrullas provida tradicionales. Muy torpe la jugada pues abre las puertas a que millones de mujeres, y de hombres, empiecen a exigir el cambio de nuestro modelo social tomando la palabra a estos políticos barrocos que sufrimos. Si señores: estamos en contra de la violencia estructural contra las mujeres: las diferencias salariales, el machismo, la desigualdad, etc. Pero con ese argumento de rábulas no se van a llevar ustedes por delante la legislación despenalizadora y desculpabilizadora que tantos años ha costado y de la que disfrutan la inmensa mayor parte de las mujeres europeas.

Y por último ¿que decir sobre la polémica sobre el lenguaje sexista? Parece que los señores académicos consideran que los intentos, pobres y vanos intentos a veces, de nuestras reformistas radicales a favor de un lenguaje políticamente correcto y no sexista, son cosa de ignorantes y al tiempo resultan peligrosos para el equilibrio de nuestro idioma. Seguro que tienen razón pero seguro también que existen agresiones a nuestro patrimonio verbal de mayor importancia que merecerían la atención de los señores de la Real Academia. Como por ejemplo el bajo nivel de nuestra población para hacer un uso sencillo y al tiempo rico de nuestro idioma. Cualquier campesino de la América que habla en español da sopas con onda a la hora de expresarse en la lengua común al español medio. Aquí mismo, en nuestro país, es fácil comprobar como los inmigrantes latinos utilizan unas formas verbales y hasta un léxico mas amplio que la gran mayoría de nuestros conciudadanos. Y no será porque tengan estudios superiores a los nuestros. Solamente esa triste constatación, triste para nosotros por cierto, merecería el estudio y la investigación mas seria por parte de nuestros especialistas. Puede que en esa investigación se percaten de la pobreza expresiva de nuestros medios de comunicación de masas por ejemplo.

Dejémoslo por hoy que me estoy calentando. Buen fin de semana y perdonen el rollo que les he metido. No entiendo como me he metido en este charco. Mañana hablaremos del gobierno como decían Tip y Coll.
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