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12 de enero de 2015

LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD

Foto de la manifestación de hoy en París


¿Que podemos hacer los hombres y las mujeres de buena fe y escasos conocimientos ante los sucesos de París? Pues poco podemos hacer. Interpretar los hechos está fuera de nuestra capacidad. La realidad tiene tantos prismas que la mirada corre el riesgo de quedarse prendida en las zonas mas iluminadas por los fuegos de artificio. Artificios para generar miedo. Trampas para hacernos dudar de todo y de todos. Propagandas sutiles y bestiales, las dos cosas muchas veces al mismo tiempo, para terminar por justificar cruzadas.


Las gentes se manifiestan con el ánimo de conjurar el miedo y despertar de la pesadilla. Los madrileños conocemos muy bien esos sentimientos después del 11 M del 2004. Unos nos quisieron vender la moto de una conspiración terrible que supuestamente pondría de relieve la corrupción de nuestros poderes. Otros se empeñaron en agitar el fantasma del choque de civilizaciones como mejor estrategía de superviviencia en un mundo condenado a una guerra universal entre religiones y creencias. Los de más allá explicaron las cosas como el fallo de una política policial que no hizo bien su trabajo. Todo igual. Ahora vemos lo mismo en París. Déjà vu qu e dicen los franceses.


Depositamos nuestras flores, nos manifestamos de la mano cristianos y musulmanes- judios pocos porque no los tenemos en España- y al día siguiente estábamos metidos de nuevo en trances electorales y en peleas políticas. Yo me pregunto a veces como será posible resolver este gran problema del terrorismo islamista radical. ¿Cerrando nuestras fronteras? ¿Restringiendo derechos personales? ¿Desarrollando un combate ideológico por la supremacía de unas ideas sobre otras? Los viejos patriarcas de la biblia impusieron un dios de la venganza, Los Reyes Católicos descubrieron la fórmula de la expulsión de judios y moriscos. Los inquisidores imponiendo la ortodoxia a sangre y fuego. Los nazis llenando los hornos de cremación de los enemigos de la raza aria. Los yihadistas, ahora, imponiendo la sharia y el califato para destruir a los infieles.


Y, sin embargo, el mundo ha seguido adelante. Por cada inquisidor, un ilustrado. Por cada yihadista un hombre o una mujer de paz. Por cada bestia parda y sus ideas de supremacía racial, un científico. Por cada patriarca doctrinario, una mujer y un hombre libres.


Viva la paz, viva la cultura, viva la ciencia. Saldremos adelante sin necesidad de entender todo. Simplemente seamos gentes de bien y pensemos por nosotros mismos, Sin odios, sin doctrinas, sin mas herramientas que el viejo lema de la revolución francesa.


IGUALDAD, LIBERTAD, FRATERNIDAD. En el orden que ustedes prefieran.

14 de enero de 2013

Mali. Una operación militar oscura y de alto riesgo

Mali Express
Escenas como esta de personal civil moviéndose a lo largo de todo  Mali serán muy frecuentes en ese país a partir de ahora.


Extraña situación en Mali. Cuando apenas se habían iniciado conversaciones de paz entre el gobierno de esa nación y las distintas fuerzas que ocupan el Norte los hechos de guerra se precipitan. Por una parte, los salafistas y fundamentalistas de las distintas fuerzas presentes en la región deciden avanzar hacia el sur y ocupan algunas medianas poblaciones por debajo de la linea de separación que podríamos definir como regular. Y por otra las negociaciones favorables a la intervención armada promovidas por los franceses y algunos paises fronterizos de Mali avanzan de forma espectacular de manera que el ejercito francés se pone en acción y anticipa un dispositivo militar que anteriormente se pensaba que iba para largo.

A todo esto las informaciones que llegan del frente son confusas. Las fuerzas salafistas tratan de explicar su reciente avance como una contestación a las prácticas represivas contra la población civil del ejército maliense en estos últimos tiempos. No es creible que sea precisamente ahora cuando les interese hacer frente a actitudes que con total seguridad ya se están produciendo desde hace meses. Son confusas también las informaciones que llegan sobre la actitud de los argelinos. Es muy conocida la oposición de Argel a abrir combates en Mali y a aceptar la presencia militar occidental en la región. Argelia estaba tratando de acelerar la diplomacia de contactos entre el gobierno maliense y las fuerzas salafistas y tuaregs. No existía hasta ahora la constancia de que la reciente visita de Hollande hubiera cambiado la situación. Mucho mas cuando la administración exterior de EEUU planteaba las mismas dudas sobre el alcance y las posibilidades de éxito del combate militar directo.

A partir de ahora se abren muchos interrogantes. Sobre la capacidad de respuesta de las fuerzas del Norte de Mali. Informaciones sin contrastar hablan de que la preparación y los recursos de estas fuerzas pueden ser superiores a lo calculado. Puede que aparezcan en juego armas procedentes de Libia que acrediten mayor capacidad de combate de la prevista. Se habla del minado de las carreteras que rodean a Gao y ya se conoce que en los enfrentamientos de estos dias las unidades salafistas han sido capaces de derribar helicópteros franceses. Mayores son los interrogantes sobre las estrategias militares de esas fuerzas separatistas. Sobre la posibilidad de llevar la guerra a zonas periféricas de Mauritania, Burkina y Argelia. Incluso al sur, a las regiones de Senegal en las que cuentan con socios locales.
El caso es que tenemos un nuevo Afganistán en la puerta sur de Europa y desconocemos si la diplomacia, y las fuerzas armadas, europeas están en condiciones de enfrentarse a un conflicto de esta naturaleza. Yo tengo serias dudas de que esto sirva para nada. Wait and see que dicen los ingleses.

La prensa española apenas dice nada novedoso sobre la materia. Tendremos que informarnos, y en este caso con mucha prevención, en fuentes y en analistas independientes, que son muy escasos.

Aquí les coloco algunos enlaces que les pueden sugerir mas ideas.
En España los textos que coloca Iñigo S. de Ugarte en el Diario es.
Posiblemente los trabajos de Ignacio Cembrero en El País.
Los servicios de información de las Naciones Unidas.
Fuentes británicas como la BBC o The Guardian.
Algunos medios franceses como Le Monde.
Algún que otro medio norteamericano como NYT o como la CNN.
Medios internacionales como Al Jazeera, en este caso con cierta prevención.
Prensa marroquí con muchísima prevención dada la falta de protagonismo de Marruecos en el conflicto, cosa que llama la atención de forma especial. Por ejemplo Au Fait Maroc o el diario digital Demain.
Los servicios informativos de la RASD y el gobierno saharaui.
Servicios informativos argelinos como Algeria Press Service o El Moudjahid.
En Twitter algún informador frelance como Baki 7our Mansour.









22 de febrero de 2012

¿Era Hugo Pratt, el autor de Corto Maltés, masón?



A finales de los 70 me convertí en un voraz lector de las aventuras en comic del Corto Maltés. Eran años en los que la lucha política en España declinaba en sus afanes revolucionarios pues tocaba asentar el debil entramado de la naciente democracia. Puede que leer las aventuras del heroe mediterraneo fuesen una especie de compensación sentimental de aquellos tiempos brumosos en los que los jóvenes rebeldes estábamos convirtiéndonos en unos adocenados defensores de la transición.

Corto tenía el desparpajo del aventurero sin sujección a norma o a partido. Sus historias alentaban el espíritu internacionalista de nuestra generación y nos daban la fantasía que nuestras calles nos negaban. Si no era posible la revolución en nuestro mundo que por lo menos los sueños fuesen libres. Corto alternaba amigos y enemigos de los mas exótico posible. Judios malencarados, marinos patilludos con historias criminales, capitanes intrépidos y mujeres apasionadas en cada puerto.

Intuiamos que Corto debía de pertenecer a alguna que otra logia clandestina. En Fábula de Venecia alguien le pregunta ¿usted no será franc-masón?. Contesta el Maltés: yo soy solo un franc-marino.

Todo esto viene a cuento de la celebración de una exposición en París sobre nuestro personaje. Resulta que desde el quince de Febrero y hasta Julio de este año en la sala de exposiciones del Museo de la Francmasonería., perteneciente al Grande Oriente de Francia se exhibirán materiales gráficos relativos a las conexiones masónicas de nuestro amigo a través del análisis de sus propias aventuras. Parece que Hugo Pratt, el autor del comic, perteneció en su momento a una logia masónica veneciana.

Cartel de la exposición sobre Corto Maltés y Hugo Pratt


Para los que no lo sepan el museo está en la famosa, divertida y multirracial  rue Cadet, de la que ya les he hablado en estas páginas. Ya saben, si pasan por París y les gustan las historias del Corto Maltés tienen ustedes un motivo para acercarse a uno de los barrios de mas sabor de París. Si pueden luego de la exposición pasen por un restaurante que les va a encantar: el Chartier en la rue del Faubourg Montmartre. Está muy cerca. En el Chartier entrarán ustedes en la auténtica atmósfera del París de principios del siglo XX, la era del Maltés.

Una cosa mas: ¿saben ustedes donde se pierde el rastro del Corto Maltés?. A ver si lo aciertan. Solo tienen que leer con atención alguno de los materiales linkeados en este post.

6 de junio de 2010

Una calle de París. La rue Cadet



Hay muchas formas de conocer nuevas ciudades pero se reducen a dos si lo piensas bien.
La primera es perderse, deambular a tontas y a locas como si fueses una hoja de árbol que se mueve con el viento, a favor de los olores de los comercios, a la búsqueda de la sombra o de la esquina lejana o del rumor de la música de aquella plaza.
La otra es apalancarse en un punto, en un lugar estratégico y asistir perplejo al espectáculo de la ciudad que se mueve en torno a ti.
La primera maniobra le va bien a las personas de mentalidad exploradora, a los aventureros, a los amigos de las novedades y de las mutaciones. A través del derroche de alpargatas la ciudad se convierte en un laberinto de imposible retorno. Si vas armado de planos y guías tu espíritu garbancitesco es tu mejor aliado. Si prefieres la intuición quien te salva es el transporte público o el afortunado encuentro con un guía nativo que te sepa devolver a refugios conocidos.
Pero si tienes el ánimo contemplativo o el sistema locomotor bipedestre algo averiado harás bien en identificar aquel punto mágico y quieto desde el cual te sea posible observar el desfile de la ciudad y de sus gentes sin solución de continuidad.
Haz la prueba con la ciudad en la que vives y dime si no te resulta fácil encontrar en la misma ese observatorio ornitológico por el que se suceden segundo a segundo el paso de todo tipo de personajes, de pájaros urbanos que reproducen en microcosmos la vida cotidiana de tu ciudad.
Lo difícil es encontrar ese punto en las ciudades que no conoces. Pero puedes preguntar a un natural.
Durante muchos años me creí que el mejor mirador de París eran las terrazas del bulevar Saint Michel, preferiblemente las cercanas al Luxemburgo o la Sorbona. Me he dado cuenta de que allí no terminas por entender a la ciudad. La única música que escuchas es la de los pasos de los millones de turistas. Pero acabo de hacer un descubrimiento que me ha reconciliado con París y lo voy a transmitir a mis lectores para que lo aprovechen.
Me he colocado en una pequeña calle peatonalizada en el noveno distrito. Se llama la Rue Cadet. Franco hubiera muerto solo de estar unos minutos en esa calle. El incesante paso de los judíos norteafricanos del barrio de las sinagogas, de los negocios kosher y de los anticuarios de segunda división, simultáneo al de cientos de masones que acuden al edificio del Gran Oriente de Francia hubiera sido matador para el creador de la sustanciosa teoría del contubernio judío masónico internacional. No hubiera durado ni un demi biere pression en cualquiera de las terrazas de los cafés y braseries de la calle.
Librerías esotéricas, tiendas de comida preparada, carnicerías kosker, fruterías árabes, anticuarios con mostradores en la calle, gitanos catalanes, marroquineros valencianos, taberneros pelirrojos, viejecitas tristes, niños que vienen o van a las escuelas de música cargados con gigantescos violonchelos a sus espaldas. Maestros del talmud. Hombres de negro que asisten a tenidas con el gran arquitecto. Peluqueros y masajistas de todas las escuelas estéticas y terapéuticas del mundo. Provincianos camino de los teatros de los grandes bulevares o del Folies Bergere de la cercana rue Richer.
Allí verás personajes únicos. El caballero de cintura para arriba con su impecable chaqueta, camisa y corbata pero que de cintura para abajo va servido con un pantalón de chándal cortado a tijera a la altura de las canillas y que calza unas inmundas zapatillas domésticas y unos calcetines ennegrecidos. La dama loca de Chaillot con un perrito más loco que ella. El señor que mira extraviadamente a derechas e izquierdas, armado con una bolsa que contiene los últimos platos del aparador de la abuela y que lleva a valorar a la calle Drouot.
Ya te digo. Ver pasar París delante de tus ojos como si fuese un ciclorama. Un espectáculo gratuito, bebidas aparte. No te lo pierdas. En google maps encontrarás el camino. Y cuando te aburras y te entre el hambre pásate por el Chartier a almorzar o a cenar. O mejor entra en alguno de los comercios de la misma rue Cadet presentados en el video de cabecera.

4 de enero de 2010

Fin de año en Francia


Dos imágenes de Paris tomadas con la Harinezumi. La primera es una vista desde Saint Michel hacia los jardines del Luxemburgo. La segunda la placa que informa de la casa en la que nació Max Aub.



Y aquí otras dos fotos también de Harinezumi del palacio de Oiron y de una mansión de estilo normando del siglo XIX. En el valle del Loira.

He pasado una semana en la Loira francesa. Sin prensa, sin internet, sin televisión ni radio. Además me olvidé mi MP3 en el que suelo grabar podcast de temas culturales o de actualidad como entretenimiento nocturno para ganar el sueño.

Solo me ha quedado la lectura, la conversación, los paseos por algunos de los famosos castillos de la región y las sesiones de cine nocturno. Amén de las delicias gastronómicas que han hecho de mi estancia una especie de gran bouffe y que me van a obligar a hacer penitencia durante varios meses. Alojado con otras veinte personas en un caserón de estilo regionalista normando de finales del XIX he llegado a la conclusión de que merece la pena aislarse del mundo durante unos pocos días para darse cuenta de lo superficial e innecesario de muchas de nuestras costumbres cotidianas.

Con el firme propósito de aprender la lección inicio, pues, la travesía del nuevo año.

Ya no recuerdo la fecha de mis primeros viajes a Francia. Posiblemente del 65 o 66. Si recuerdo que mi primer viaje a París fue en el verano del 68. Llegúe tarde a la famosa revolución de Mayo, alguna vez he hablado de ello en el blog. Mi padre trabajaba los veranos en San Sebastián y con tal motivo la familia veraneaba en la villa donostiarra. Eran frecuentes los viajes a San Juan de Luz, a Biarritz y a Bayona. Pero viajar a París era entonces como ir a una nueva dimensión. Pasar del provinciano Madrid a la ciudad luz era como atravesar la puerta del tiempo. Mas en mi caso, cuando se fueron haciendo frecuentes mis viajes por razones de militancia política y viajar por Francia se convertía en una pequeña aventura barojiana.

La clandestinidad de la vida militante te obligaba a hacer unos recorridos muy particulares. La cosa consistía en evitar los expresos nocturnos y los controles policiales que los trenes sufrían. Eran entonces los vagones verdaderas sucursales de comisaría. Pasabas a Francia en el topo- un tren de via estrecha- desde la estación de Amara en las tempranas horas en las que viajaban los numerosos trabajadores que hacían sus jornadas de trabajo en empresas francesas de Hendaya y de la región. Los controles policiales en esas condiciones consistían muchas veces en la exhibición a distancia del pasaporte. Sin embargo en los trenes directos la policía te retiraba el pasaporte y eso podía ocasionar muchos transtornos. Nunca tuve que pasar la frontera por los caminos pirenaicos pero llegue a conocer alguno de ellos por el valle de Arán y conocí a barqueros de Hondarribia que organizaban pasajes de una orilla a la otra.

Llegabas a París por Austerlitz y te dirigías en el metro a una dirección previamente acordada. Recuerdo un teatro de la CGT o de la municipalidad en la rue Marat en el que te dejaban medio abandonado en el patio de butacas hasta que un camarada venía a por ti. Previamente podías dormirte y ser despertado por los grupos infantiles que venían a ensayar.

Según como fuese el programa posterior podía ocurrir que la primera gestión que hacías con el recepcionista fuese la de hacerte unas fotos en el photomatón de algún drusgtore para que el Partido, aclaro que Partido en aquellos años solo lo podía ser el Comunista, te facilitase un pasaporte mas falso que un duro de Cadiz. Eso era lo normal si tu viaje proseguía hacia alguno de los paraisos socialistas de la época en los que te tocaba representar a tus compañeros en algún congreso de las juventudes comunistas u organizaciones de esa órbita.

Mientras que llegaba el momento del viaje o de los viajes podían pasar dos cosas. Que te alojases en algún hotelucho céntrico si la cosa iba rápida o que te recogiese alguna familia militante si la organización tenía que tomarse su tiempo. Recuerdo con placer algunas estancias en la casa de una familia valenciana en un sitio llamado Gros Noyer Saint Prix.

Dias enteros a tu disposición para recorrer la geografía parisina con especial cuidado de evitar ciertos puntos peligrosos como podían ser las librerias españolas o los cafés frecuentados por los españoles. Ese era un lujo reservado para los exiliados permanentes pero poco apropiado para los que teniamos que regresar a España. Lo tuyo era recorrer de noche y de dia las calles parisinas. Refugiarte del frio en los cines si el viaje era en invierno. Y aliviarte del calor en los parques públicos. Creo que desde entonces el Luxemburgo ha sido mi mas fiel paseo parisino. Comías en cualquier parte. Me gustaba viajar en los trenes que salían de Saint Lazare o del Nord. Y sobre todo disfrutaba enormemente desplegando mi periódico L´Huma en cualquiera de los bancos públicos de los squares.

Hoy mis viajes tienen un sentido diferente. No me tengo que proteger del frio metiéndome en el cine y puedo visitar todas las librerías que me apetezca. Y llegar al Luxemburgo es tan sencillo como cruzar de acera desde la casa de mi familia. Leo Le Monde y El País que se edita en Francia. Pero las sensaciones al pasear por las galerías del boulevard Montmatre o por las calles del barrio latino siguen siendo las de siempre. Las de estar viviendo en un sueño. Para mi París es una aventura. Siempre descubro alguna cosa desconocida. Unas veces es un passage, me pasó recientemente con el existente en la rue de Cairo. Otras es una placa dedicada a algún escritor, artista o heroe de la resistencia. Mi último descubrimiento es la placa en la casa que vio nacer a mi querido Max Aub.

En esta ocasión no me ha tocado París salvo en los dos primeros días. Mi destino principal, ya lo decía al principio, ha sido la región de la Loire. A escasos kilómetros de la ciudad que Richelieu mandó construir a mayor gloria de si mismo en el pueblo de sus antepasados. Esa Francia rural sigue teniendo el encanto de siempre. Si no fuese por los penachos de vapor de las centrales nucleares que bordean toda la campiña francesa uno diría que sigue viviendo en los tiempos de los tres mosqueteros y de las aventuras galantes de la corte de los Luises.

Paseos con botas de agua por los parques. Visitas a algunos seleccionados palacios y museos- recomiendo, ya que estamos, el castillo de Azay-le-Rideau y el de Oiron- y a los mercadillos locales. Películas francesas por la noche- redescubriendo la maravilla de Jules et Jim por ejemplo. Y un continuado comer y beber. Poulardas de Bresse, capones, quesos y hasta una fabada asturiana que me tocó preparar. Vinos tintos, blancos, champañas y licores de todo tipo. Y conversación, mucha conversación familiar.

Vuelvo con dos kilos de mas pero con una paz de espíritu que me tiene que durar como mínimo hasta el verano. Una buena inversión.


23 de diciembre de 2009

L'ombre s'enfuit, adieu beau rêve.



Me voy a París unos dias. Espero que a la vuelta España siga en pie. Que los pasajeros de Air Comet hayan llegado a su destino. Y que la lombarda y el pavo de navidad no se os hayan atragantado.

Mientras tanto os dejo un pequeño regalo de Nöel

La canción Tristesse de Tino Rossi. Chopin de inspiración y uno de los mas hermosos textos que puedan decirse en francés. Si algún traductor se anima......

TRISTESSE

L'ombre s'enfuit, adieu beau rêve
Où les baisers sont frais comme des fleurs
La nuit fut brève
Hélas pourquoi si tôt fermer nos coeurs
A l'appel du bonheur ?
L'ombre s'enfuit, ma lèvre hésite
A murmurer l'après de nos aveux
Des mots d'adieu
Le soleil paraît trop vite
Faut-il donc que l'on se quitte ?
Demain par ta voix je voudrais tant,
Je voudrais tant retarder l'aurore
Et t'aimer encore.

L'ombre s'enfuit, tout n'est que songe
Et tu n'es plus, malgré tous nos désirs,
Qu'un souvenir
Si l'amour n'est que mensonge
Au parfum triste qui ronge
S'il est vrai qu'à moi même tu mens,
Sache pourtant que toujours quand même
Cher amour je t'aime
Eperdument
Eperdument.

27 de octubre de 2009

Visitando París de nuevo con unas amigas



Mientras que me pienso de que forma cuento aquí mis aventuras parisinas y francesas de los primeros años 70 a petición de uno de mis fans, mi amigo Adanes, dejo un pequeño regalo.

Un paseo por la rue Montorgueil, cerquita de Les Halles, acompañado de tres o cuatro amigas de la música moderna. Muy cerca de aquí podeis encontrar una calle que se llama Cairo con una galería mercado bastante interesante. Y relativamente cerca también la rue St Denis con sus canallas y putas incluidos. Pero si sois amigos del arte el Centro Pompidou está a un pasito.

4 de abril de 2008

¿Qué hacías tú en Mayo del 68?

Sarkozy ha puesto de moda el bello deporte de la caza al sesentayochista. Junto con otros cuantos caballeros pontifica sobre los males de la patria suya y determina que algunos polvos que empañan la visión y contaminan los pulmones sociales de nuestros días vienen de aquellos lodos de Nanterre y del Quartier Latin.

Todavía la historia no se ha puesto de acuerdo sobre el significado del mayo del 68 en París. Algunos dicen que fue el canto del cisne de las políticas revolucionarias inspiradas en el marxismo. Otros cuentan que fue el principio, algo así como una reedición de la Comuna, de una nueva forma de entender el espíritu revolucionario para enfrentar las nuevas formas de capitalismo.

En España las cosas eran posiblemente mas difíciles de entender. Mayo del 68 fue el mes en el que corrimos delante de los grises después del recital de Raimon en la Facultad de Económicas de Madrid. Algo del espíritu francés ilustraba aquel acontecimiento. Los gritos y los lemas como “democracia popular” quedan todavía asociados a mi memoria como los mas significativos. Mas allá de las querencias de la fracción de la población española que apostaban por la democracia, por la pura y simple democracia, muchos jóvenes universitarios le estaban poniendo un traje “popular” a dicha democracia.

Era muy joven entonces, 17 años. Acababa de entrar a militar en células- así se llamaban entonces los grupos clandestinos del PCE- de las Juventudes Comunistas de Madrid. Era una militancia peripatética que consistía en realizar largas caminatas recibiendo doctrina e información del responsable de la célula. Mi responsable era Manolo, Pablo de nombre de guerra- a lo mejor era al revés-, vecino del barrio de Quintana que a su vez formaba parte del comité de Ventas de la organización. Manolo no era precisamente un fanático de las formas de vida clandestina y poco a poco te incorporaba a su propia vida familiar. Terminaban las reuniones en su casa y a ellas asistía hasta su padre, un sindicalista panadero.

Mi recuerdo de aquellas reuniones era el de discutir mucho sobre Praga-asistíamos en paralelo de la movida francesa a lo que se llamó la primavera de Praga- y sobre Francia. Manolo y su familia personificaban en buena medida la vieja cultura comunista de Madrid. Hasta esos finales años de los 60, la mayoría de la militancia estaba formada por padres e hijos de probada seguridad. Era el PCE entonces un grupo que había sido castigado duramente por la represión. Todavía recuerdo como la historia de la detención de Grimau-1963- formaba parte del ambiente afectivo de aquellos años. Todos parecían haber conocido al supuesto traidor del ajusticiado. Paseabas por la avenida de Felipe II y te señalaban la vivienda del delator.


Decía que para Manolo mentar la primavera de Praga le producía sarpullidos. Muchos comunistas de entonces no podían entender como era posible enfrentarse al centro comunista, a Moscú. Tampoco, hablando de París, les entraba en la mollera que unos jóvenes de las universidades se permitiesen el lujo de desplazar al PCF, a los potentes comunistas franceses, de la cabeza de las movilizaciones. Pero los jóvenes, sobre todo los mas informados, los universitarios, intuían que existían lazos invisibles pero sólidos entre los dos procesos. En las pocas veces en aquellos meses en las que se podían mantener reuniones mas amplias Paris y Praga eran invocadas con ilusión.

Algo estaba cambiando. Ya no éramos pocos los melenudos y patilludos que formábamos parte de aquellas organizaciones de izquierda. Los que veníamos a aportar una visión moral de las cosas mas abierta, mas ácrata. Los temas sobre el sexo, las relaciones entre compañeros, ya no se atenían al sobrio y púdico marco tradicional con el que se entendían esas cosas en los partidos tradicionales. Estaba Dylan, estaba California y Vietnam. Estaba el rock. Y la maría y otras hierbas legionarias formaban parte del entorno de algunos de estos nuevos militantes. Nuestros ídolos ya no eran los personajes de la trinidad marxista: Marx, Engels y Lenin, Ni siquiera Mao ni Ho Chi Min. Nuestros ídolos eran la guapa y negra Ángela Davis, nuestra Obama, y Che Guevara.

El caso es que era primavera y las playas estaban debajo de los adoquines del bulevar Saint Michel. Y hasta allí que nos fuimos unos cuantos desarrapados. El camino era sencillo. Te ibas hasta San Sebastián y allí tomabas el Topo, un tren de vía estrecha que te dejaba al otro lado de la frontera. Entonces pasaban muchos trabajadores desde el lado español de la frontera hasta el otro. Y no eran comunes los controles fuertes. A veces enseñar el pasaporte desde lejos era suficiente. Luego te montabas en un tren hasta Paris. Y llegabas a Austerlitz. Te habías aprendido un número de teléfono. Te decían vete a la rue de Marat. Hay un teatro de la CGT. La portera sabía de donde venías. Te metían en el teatro. Te dormías. Un grupo de niños de algún colegio ensayaba en el escenario. Te despertabas. Preguntabas y te hacías seguir esperando. Al final alguien llegaba y con él marchabas a la gare de Lyon o a la de Nord, ya ni recuerdo por que fueron tantos viajes y te daban un billete “aller retour” a alguna ciudad dormitorio, que se yo, a Gros Noyer por ejemplo. Allí te recogía un camarada, un viejo republicano de Valencia o un joven recién exiliado. Cuanto mas viejo era la persona mejor te lo pasabas. Te inflaban a preguntas. Tu eras un héroe de la resistencia. Te llevaban los domingos a repartir L´Humá entre los camaradas. Te colocaban una guitarra en la mano, tocases o no tocases. Había que cantar el gallo negro, santa bárbara bendita y el sursum corda. Pero luego había paella y vino.

Al final conseguía desembarazarte de tanta recepción y te ibas al centro. Te acercabas al Odeón, a la Sorbona, a los jardines de Luxemburgo. Y ya no había revolución. Desde entonces tengo la sensación de llegar tarde a todas las revoluciones. Llegue tarde al Abril de Lisboa. No voté al PSOE en el 82.

Compré un libro apaisado, con las tapas rojas que se llamaba algo así como escrito sobre el muro. Al llegar a Madrid me lo “incautó” mi amigo Joan Pla. Entonces trabajaba en una empresa de pinturas del grupo March. La Sherwin Williams. Joan era jefe de publicidad. Para él el libro debía de tener su valor. Nunca me lo devolvió. Yo nunca se lo he pedido. Si me lees, Juan, que sepas que aquel libro era mío. En aquel libro estaban las frases mágicas: “sed realistas, pedir lo imposible”. “La imaginación al poder”. “Están comprando tu felicidad, róbala”…..

Vuelvo al principio. Hace ya cuarenta años de esto. Y pregunto:

¿Qué hacías tú en Mayo del 68?


ACTUALIZACIÓN

Acabo de encontrar este documental en video

"Mayo del 68 en el barrio latino de París"
De Serge Huet y Fundacio Serveis de cultura popular.



Online Videos by Veoh.com


13 de febrero de 2008

Henri Salvador



Henri Salvador ha muerto con 90 años. Para la mayoría de los españoles su nombre no nos dice nada. Pero era uno de los grandes músicos populares franceses. Nacido en Guayana, era hijo de un español y de una martiniquesa que se establecieron en Paris en los años 20 del siglo pasado. Guitarrista de formación, estaba educado en la escuela de los grandes músicos norteamericanos de jazz que tenían en el París de los 20 y de los 30 su mejor plataforma europea. De la generación de Django Reinhardt, Salvador era un artista polifácetico que lo mismo interpretaba baladas y blues como cantaba genuina chanson. Fue el introductor, curiosamente con el músico y escritor Boris Vian, de los ritmos rock en Europa. Fue con Ray Ventura, tio por cierto de Sacha Distel, y nuestro Xavier Cugat uno de los mejores jefes de orquestas de ritmo en la Europa y América de la posguerra. En Brasil era considerado un ídolo y unos de los precursores de la bossa nova. Caetano Veloso dijo de su canción Chambre avec vue que era la obra suprema del género.

En los 50 y 60 desarrolla una importante carrera internacional en lo que entonces se llamaba el género del music-hall y que en España se puede traducir por variedades. Indefinible concepto que agrupaba a los músicos de las salas de fiesta y cabarets tanto como a los dedicados a los recitales en las grandes salas de teatro. Puedes encontrar su discografía aquí.

Con una extraordinaria vis comica, imitador y creador de canciones cómicas como la muy famosa Juanita Banana, y capacidades de comediante terminó su carrera en los 70 en la televisión. Volvió a las salas de concierto a finales de los 90 despues de 20 años de retiro.

En Francia ha sido considerado un heroe nacional. Desgraciadamente en España apenas ha tenido reconocimiento.

24 de agosto de 2006

El Bearn. Una reflexión sobre el turismo rural.

Viajar por el Bearn francés es como hacerlo en un Parque Temático donde los carteles te van indicando las atracciones de la forma mas rentable para los propietarios del Parque. El modelo turístico bearnés, y por extensión el francés, tan valorado por todos los expertos en la materia, pretende otorgar al territorio todos los atributos posibles que sumen atractivos para los viajeros. Al atractivo paisajístico, en especial los espacios pirenaicos y los ríos, añaden los valores culturales e históricos propios del Bearn pero también los vascos, mas los aquitanos-sean estos los que sean- e incluso los navarros en un totum revolutum que a cualquier visitante incauto pueden llegar a trastornar. Como lector de Pierre Bourdieu y sus libros sobre sociología rural uno conoce la crisis de la economía tradicional del Bearn en los años sesenta y su impacto sobre las formas de vida tradicionales en esta pequeña región pirenaica francesa. En sus historias sobre el mayorazgo bearnés y la crisis de la institución matrimonial en el Bearn se descubría el paralelismo con otras regiones españolas como las del Alto Aragón- por cierto con las que el Bearn comparte otros muchos valores incluyendo los lingüísticos-. Lo que no conocía hasta el presente era la “salida” de la crisis mediante la extensión del fenómeno turístico y todo lo asociado al mismo. Hoy está de moda pensar en que la aplicación de un modelo parecido puede ser la alternativa a comunidades autónomas españolas como Asturias. Pues ojo con el asunto porque primero el modelo francés es bastante mas que el incentivo del fenómeno de las casas rurales como en algunos casos parece creerse en España. El modelo incluye una promoción de la pequeña empresa agraria y ganadera convirtiéndola en productora de “delicatessen” gastronómicas pero también de las pequeñas empresas productoras de artesanía y de los artesanos independientes. En esa clave está parte de la salida. También se ve el interés de los habitantes por el cuidado del patrimonio natural. Es fácil ver la instalación de “puntos verdes” a la salida de cualquier pueblo por pequeño que sea. Comparando con los vertederos incontrolados que contemplamos en prácticamente todos los pueblos de España tenemos las claves de todo lo que nos queda por hacer. Pero en segundo lugar creo que existen unos elementos culturales que hacen mas o menos viable el éxito en la empresa. Me refiero a la suma de atractivos de todo el paquete turístico. Creo que en España y en las regiones como Asturias se tiene excesiva tendencia a concentrar el esfuerzo del marketing en pocos valores. Aun a riesgo de equivocarme en la idea puede que sea preferible hablar de conceptos territoriales mas amplios que los locales y los autonómicos y no tanto los de crear y promocionar en exclusiva valores muy específicos. Viajar por el Bearn este verano me ha dado ciertas claves. No por casualidad elijo como foto que acompaña a este comentario la del balneario de Salies de Bearn que yo me permito titular como “primera sucursal de la mezquita de Córdoba en Francia”. Aunque claro, como diría un amigo mío, “fae falta talento” para combinar.

29 de noviembre de 2005

La cultura hip-hop y la revuelta de la banlieu


















¿Ha sido la rebelión de los barrios periféricos franceses la primera revolución hip-hop de Europa?
Sociólogos ilustres y periodistas de relieve han encontrado en la cultura hip-hop el fermento de la revuelta de la banlieu. Sería la primera vez que Francia importa revoluciones. La especialidad francesa hasta ahora era la exportación ideológica. Pero con la crisis de identidad todo es posible.
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