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21 de noviembre de 2012

Cervecerías de ayer y de hoy. La de Santa Bárbara por ejemplo



Isabel Gea, la mas formidable cronista de Madrid, nos sirve desde hace unos meses en su nuevo blog flashes informativos- esto de flash no suena muy madrileño ¿que tal píldoras- extraidos de sus múltiples libros sobre nuestra ciudad o de su constante ingenio en encontrar noticias ciudadanas. Hoy mismo nos proporciona una lista de las fábricas de cerveza instaladas en Madrid en las primeras décadas del siglo XIX, que es cuando el rubio líquido adquiere carta de identidad en las hábitos de los madrileños.

Eran los nombres de estas fábricas, tal como se relata en el libro de la autora titulado “Curiosidades y anécdotas de Madrid”, Isabel Gea. Ediciones La Librería. 10ª edición. 6,50€. Ediciones La Librería: "Libertad, Santa Bárbara, Bastero, Leganitos, Universidad y la Real Fábrica de Lavapiés, siendo la más antigua esta última".

La foto de arriba, tomada esta misma semana, corresponde a la Cervecería Santa Bárbara, sucesora de la histórica fábrica de Santa Bárbara, instalada originalmente y desde 1815 en la calle Hortaleza 2. Como hasta 1835, creo recordar, los números de las casas y de las calles no se regían por el principio de órden actual señalado por su cercanía a la Puerta del Sol que introdujo uno de los mejores alcaldes de Madrid, el Marqués Viudo de Pontejos, y a instancias del mismo Mesonero Romanos, según cuenta este último en sus memorias, no sé donde se localizaría el número 2. La web de la cerveceria no nos lo aclara, posiblemente para crear esa atmósfera de continuidad histórica con el local de la Plaza de Santa Bárbara.

Sea como sea, la decoración de la actual cervecería está muy lograda y el otro día me preguntaba que diferencias encontraría Pérez Galdós si por esas casualidades de la vida resucitase y diera con sus pasos en la misma. Seguro que le llamaría la atención la iluminación comparándola con las luces de aquellos años. La vestimenta del personal y del público seguro que también. Las viandas y las bebidas puede que menos. Este era un menú tradicional de la época según el mismo Galdós- texto recogido en la web de la cervecería y procedente de los Episodios Nacionales-:
"... su almuerzo, el cual, según después observé, era el mismo todos los días. En la propia mesa de su despacho le sirvieron una chuleta con patatas, una ración de queso Gruyère y un vaso de cerveza de Santa Bárbara. Cuando vino el mozo del café a recoger el servicio, don Francisco le pagó de su bolsillo, y seguimos trabajando."
Pero, sin duda, el elemento que le chocaría profundamente a nuestro literato se lo pueden imaginar ustedes: la presencia, abundante presencia, de mujeres entre el público de la cervecería...

Por cierto, estoy terminando de leer y de apuntar el libro de memorias de Mesonero Romanos. Prometo volver al blog con noticias del mismo. Es muy interesante.

Mas cosas. Si quieren ustedes leer una resumida crónica histórica sobre las cervezas en Madrid no duden en visitar un post del periódico digital Somos Malasaña escrito por Luis de la Cruz, magnífico nombre para un cronista de nuestra ciudad.



25 de diciembre de 2011

Navidad, bendita Navidad

Disparos anónimos: Jesús Sánchez


Pasear un día de Navidad por el centro de Madrid es un viaje al futuro, al futuro previsible de una sociedad alejada del consumo por las buenas o por las malas. 

Calles sin comercio, tiendas cerradas. La ciudad colonizada por el pueblo a la búsqueda de espectáculos. Con mono de consumo, se agrupan en torno a alliens de otras galaxias, a hombres estatua, a músicos de instrumentos imposibles como clavicémbalos. Cortylandia a pesar de estar El Corte Inglés cerrado, es el último refugio de la cultura del consumo. Multitudes agobiadas por el cierre comercial navideño se agolpan por la calle del Maestro Victoria y por la Plaza del Celenque arriba para asistir a la función de las seis.

La policía de paisano persigue a los manteros que al grito de “bad boys” se dan el queo entre ellos y corren por las esquinas jugando al juego del gato y el ratón. Han detenido a un globero. La policía tiene que pincharle los globos para poder incautárselos. El público protesta “pobres globeros, dejarles vivir en paz”.

Los ornitólogos de guardia están de suerte. Esta tarde contra la luz del ocaso que viene desde la casa de Campo bandadas de pájaros vuelan formando espectaculares formas en el cielo. Otros pájaros urbanos, las putas, se recogen en sus casas. Vuelven de las fiestas nocturnas o de las comidas de hermandad más allá de los puentes del rio.

Por los hospitales de Madrid, si acaso, grupos parroquiales de jóvenes guiados por personal de la casa cantarán villancicos de habitación en habitación. Tienen las caras serias y agobiadas, como creyendo que están ganando el cielo. Han contratado un guitarrista negro que pone la gracia al invento. Le pagan cinco euros a la hora pero le han pedido que no se lo diga a nadie para no romper la mística del gesto.

La bendición de la Navidad es un paréntesis en nuestras vidas. Un pequeño tiempo en una parte pequeña de nuestras ciudades. Pero como luce para aquellos que saben mirar.

29 de diciembre de 2010

Pegatinas. Un arte urbano muy especial.


Pegatinas diseñadas y editadas por Daniel Lobo

Ayer me pasé por La Tabacalera, el espacio libertario cultural mas renovador de Madrid, para asistir a la conferencia de mi amigo Daniel Lobo en los bajos catacúmbicos de la antigua fábrica-en el taller de arte urbano El Keller- sotano en alemán.

Ya sabéis que en Madrid a las siete de la tarde o te dan una conferencia o la das tú mismo. Es este caso asistir a la de Daniel tenía dos motivos: primero su entusiasmo vital contagioso y segundo, last but no the least, el tema que nos anunciaba: las pegatinas o stickers en la lengua del imperio.

Sobre el valor cultural, artístico y social de esos humildes papeles de vinilo autopegativos que gentes de todas las procedencias colocan en los espacios urbanos.

Parece que para los artistas urbanos la pegatina no deja de ser un arte menor, un arte complementario, dentro del conjunto de las llamadas artes urbanas a cuya cabeza figura el grafiti como reina madre. En la medida que la pegatina urbana es un soporte con gran facilidad de uso ha sido y está siendo utilizada por promotores comerciales de todo tipo. En España los reyes de la pegatina comercial callejera son los cerrajeros como todo el mundo sabe. Pero no es de ellos de los que Daniel nos instruía. Contó la experiencia Yellow Arrow, gentes que pretendían con su flecha amarilla ir señalando hitos urbanos reseñables. Transmitiendo información social a través de fuentes informativas complementarias como la web. La ventaja de Daniel es que conoce muy bien el escenario mas potente de este arte que no es otro que las urbes norteamericanas al vivir y trabajar en Washington y dedicar mucho tiempo al análisis del fenómeno del arte urbano. Y de ahí la riqueza de su presentación que espero que publique próximamente.

Nos puso Daniel en el conocimiento de experiencias como la del famoso Obey. De la vinculación de determinados grupos de artistas con los sectores del marketing. De los circuitos de intercambio entre los artistas del género a escala internacional. De las interrelaciones con las redes sociales. Y de tantas otras cosas.

Por ejemplo del potencial de la pegatina como arma cultural política. Hablamos después del acto de la conexión de la pegatina contracultural y radical actual con las de la transición española. Hay un factor muy interesante, para mí fue un descubrimiento, sobre las posibilidades de crear participación a través de las pegatinas utilizadas como soporte de escritura de los ciudadanos. De aquellos artistas que se involucran en los movimientos sociales y crean pegatinas movilizadoras.

Cuando salía de la conferencia camino de la manifestación contra el cierre del canal CNN de la Cuatro iba pensando en que pegatina se me podría haber ocurrido. Y en los costes de hacerla, de distribuirla y de emplearla para llenar las farolas de todo el recorrido que me llevada por Lavapiés hasta la Gran Vía. Y entonces fue cuando me di cuenta de lo importante que es que existan gentes como Daniel.

De lo de la CNN no tengo ni ganas de comentar. Otro día será.

Actualización en Enero de 2011
Daniel acaba de incluir en su blog una completa referencia y acceso a todos los materiales de su conferencia. http://www.daquellamanera.org/node/529

15 de noviembre de 2009

Comercio de barrio y rescate de la imagen de la publicidad

Alimentación Relloso from JWTDELVICO on Vimeo.



Cuando uno ha perdido mucha de su fe en la publicidad llega un pequeño milagro que le reconcilia con el oficio.

JWT Delvico, una de las grandes ageencias históricas, instaló sus oficinas en la castiza y madrileña calle de la Palma. La calle de la Palma no es precisamente la avenida Madison. Es el centro del populoso y rebelde barrio de Malasaña. Sus calles son el escenario de una rica vida vecinal diurna y nocturna. Superados en alguna media los problemas que aquejaron a la vecindad en los años 80 y 90- drogas, especulación y abandono- recobró en los últimos años parte del vigor perdido.

Un creativo de la agencia fascinado por la riqueza y la vitalidad del barrio se le ocurrió proponer a los comercios la realización de videos y de pequeñas campañas de publicidad. Convertir Malasaña en un Soho madrileño. Esa era la intención.

Tienen el resultado agrupado en una página web que les recomiendo repasar. Cada comercio ha exigido a los équipos creativos un esfuerzo especial. Tiendas de ultramarinos, talleres de bicicletas, librerías, mis queridos amigos de las Bodegas Rivas, restaurantes criollos de Nueva Orleans, etc. Piezas de video, cartelería, grafismos, espacio comunitario para opinar...

Ya les digo, una delicia. A ver si otras agencias se animan y construyen piezas para los establecimientos de su barrio. Eso si que sería un rescate de la imagen de la publicidad

Bien por JWT y felicidades a sus creativos.

8 de marzo de 2009

Que nada te quite el sueño



Un trabajo "alimenticio" de Nacho Vigalondo para los colchones Pikolin.

Tiene su gracia. Mas para los que sufrimos el constante acoso de los botellones nocturnos de la Plaza de Olavide. Y de los vecinos de arriba empeñados en arrastrar muebles a todas horas y practicar deportes de riesgo sobre la tarima.

Me he enterado de la campaña a través del estimable blog de Carlos Osorio- Caminando por Madrid

14 de enero de 2009

Paseando se aprende la ciudad


taller-chamberi, originalmente cargada por omenendez.

Me llega esta información a través del blog del Rufino Blanco, excelente colegio público del barrio de Chamberí, en Madrid.

Como ellos lo cuentan mejor que yo no me resisto a copiar el texto en el que anuncian esta bonita iniciativa que ya conocía de otros paises pero nunca la había visto organizada en España.


"Chamberí es un barrio muy bonito, pero a veces no es fácil pasear por él: falta de pasos peatonales, semáforos muy cortos, coches que circulan a toda velocidad… Niños y mayores tenemos que afrontar riesgos e incomodidades cuando salimos a caminar por él.

Varias asociaciones hemos convocado un taller para estudiar, en vivo y en directo, cómo es la situación del barrio. Miraremos la ciudad desde una perspectiva peatonal, analizaremos cuáles son los principales problemas para los viandantes y recorreremos un tramo de Chamberí para comprobar “in situ” el estado de la cuestión. Haremos un diagnóstico con los principales problemas y, posteriormente, buscaremos las posibles soluciones.

Este Taller de Acción Peatonal, que se celebrará el próximo sábado, está abierto a niños y grandes. Los mayores podrán aprender muchas cosas sobre la visión peatonal del barrio, mientras que los más pequeños se divertirán participando en un juego que puntuará lo bueno y lo malo, lo bonito y lo feo de su propia ciudad.

TALLER DE ACCIÓN PEATONAL

Sábado 17 de enero de 2009
11:00 horas
Local La Tercera
Gonzalo de Córdoba, 22

El taller consistirá en una pequeña presentación sobre las formas de analizar la ciudad desde una perspectiva peatonal. Luego recorreremos el tramo entre el metro de Canal y la glorieta de Quevedo (una zona con múltiples y graves accidentes para los peatones). Y, finalmente, volveremos a La Tercera para sacar conclusiones y acabar la mañana sobre las 14 horas con un aperitivo.

En paralelo se realizará un taller infantil en el que mediante un juego se podrá tener también en cuenta la percepción que tienen de la ciudad los niños y niñas."

4 de marzo de 2008

Salvad el cole Isabel la Católica



Ostentar tan imperial nombre no parece servir de mucho a los niños y niñas del colegio público Isabel la Católica.
Para financiar la reforma del mercado de Barceló pretender ocupar- esto si que son okupas de verdad-el patio de recreo-como si fuese el patio de mi casa es particular-para construir un edificio de siete plantas. Con ello quitarán a los niños un espacio necesario para sus actividades y algo tan importante o mas que su esparcimiento: el derecho a la luz, el derecho a divisar tras de los cristales de las aulas algo mas que cemento.

Si quieres ayudar a la Plataforma Salvad el Cole acude todos los viernes a las manifestaciones que los padres y los niños del colegio están organizando y visitando su web salvadelcole


Una vez más se demuestra que existen muchas formas de hacer las cosas. Las del ayuntamiento de Madrid solo utilizan la variante de perjudicar a muchos para beneficiar a pocos.

29 de febrero de 2008

WI FI gratis en la Plaza de Olavide


plaza de olavide, originalmente cargada por mallol.

Una estupenda noticia. A iniciativa del portavoz de Izquierda Unida-Hugo Martinez- en el distrito de Chamberí, la Junta Municipal por unanimidad ha decidido promover la instalación de “un entorno” wifi gratuito en la plaza de Olavide.

Los vecinos y los visitantes esperamos con anhelo poder disfrutar de una conexión de calidad en el barrio.

Esta medida promoverá los negocios de las terrazas de la plaza que se verán inundadas de visitantes de todos los barrios de Madrid y de infinidad de turistas, que al tiempo de trasegar cerveza y tortillas de patata, podrán enviar sus emails y chatear con sus amiguitos.

Incluso cabe que el consulado de Polonia en Madrid instale un ordenador institucional para permitir que los miembros de la colonia polaca que disfrutan de sus merecidas vacaciones permanentes en los bancos de la plaza puedan comunicar a sus familiares que no les esperen hasta la Navidad próxima.

Y que Rafael Reig y sus compañeros de ajedrez y tertulias en el Maracaná puedan despachar sus crónicas a la sombra de las acacias en flor.

Y ahora a ver que es lo que hace Telefónica para impedir que los abonados den de baja sus contratos de ADSL. Es por lo que mas me alegro. Y no es por el dinero pues prometo que todo lo que me ahorre será debidamente reintegrado mediante donaciones a alguna ONG madrileña. Se admiten sugerencias desde ya.

Casi, casi, estoy por decirle a Hugo que han ganado un votante en Chamberí.

Me gustan estas políticas.

Se habla de un plazo de seis meses para conseguir las instalaciones técnicas correspondientes. Desde aquí ofrezco mis balcones para adelantar la conexión. Creo que seis meses es mucho tiempo, Nunca será tarde si la conexión es buena. Por lo menos de tres megas, digo yo.

Expreso mi reconocimiento a la iniciativa. Viva IU y su portavoz. Viva el concejal presidente del distrito. Viva por supuesto la concejala del PSOE y excelente bloguera Carmen Sanchez Carazo. Y Viva Gallardón para el tiempo que le queda en la Alcaldía y para el resto de la larga vida que le deseamos.




ACTUALIZACIÓN ENERO 2009

Estoy comprobando desde mi ordenador que se ha instalado en la plaza de Olavide una conexión del ayuntamiento llamada tecnologia Olavide que durante unos dias ha servido sin contraseña. Aparece, desaparece. No se si esto es que los reyes magos han tenido a bien cumplir con la resolución de la Junta de hace tanto tiempo. Es posible. Seguiremos informando

20 de enero de 2008

UNA VEZ MAS HABLAMOS DE LA PLAZA DE OLAVIDE


“Ese corazón secreto con el que late Chamberí”. Así retrata Rafael Reig a la plaza de Olavide. En otros tiempos fue la tripa, el hígado y los riñones. Hasta que en 1974 un malhadado regidor de la villa y corte decidió dinamitar el mercado municipal que construyó el arquitecto Ferrero en 1931 y que a su vez era continuación de una vieja estructura, procedente por cierto de unos restos del Mercado de la Cebada, que cubría desde 1875 una serie de puestos callejeros. Esa historia de derribos la ha contado extraordinariamente bien mi amigo Enrique en su blog.
Ya he contado algo de Olavide al hablar de Chamberí. También he traído a estas páginas escenas diarias de la vida de la plaza y del barrio. Digamos para ofrecer un pequeño apunte histórico que Olavide surge de una fuente entre calles y que se mantiene como una casbah indestructible en la cuadrícula que el plan de ensanche de Castro prevé para el barrio desde mediados del XIX.
Hasta entonces todo el perímetro que hoy se contiene entre Santa Engracia por el este, Luchana por el sur, Fuencarral y Bravo Murillo por el oeste y José Abascal por el norte no era mas que un descampado extramuros de la ciudad floreado de algún viejo convento y alguna mansión de placer. Si acaso campamento gitano al que llegó la gitana Preciosa de Cervantes.
Cuando las costuras de la vieja y endeble muralla entre las puertas de Santa Bárbara y la de Fuencarral se desbordan ya estamos en 1820-1830. Las 200.000 almas que habitan Madrid buscan nuevos espacios y estos andurriales se convierten en una especie de pequeña medina sin orden ni concierto. Casas de lenocinio, talleres de carpintería, granjas de porcino, tejares- con esa denominación de Tejares se conocía al barrio en aquellos años- mas un universo tabernario que daba miedo a los coetáneos. En 1837 el ayuntamiento empieza a preocuparse. El alcalde Lino Campos escribe “este municipio no debe mirar con indiferencia la construcción de unas miserables barracas, asilo de ladrones…”. Parece que cuesta arrancar en tales propósitos fiscalizadores pero el caso es que 20 años después Mesonero Romanos habla de “muchas calles rotuladas y alumbradas de noche, quince o veinte fábricas, baño hidroterápico, fondas y casas de recreo, escuelas, boticas, tiendas, almacenes, jardines y paseos…”. Este Mesonero debía de ser algo pelota pero no cabe duda que algo había cambiado. Por ejemplo en 1856 se construye el primer depósito del Canal de Isabel II, precisamente en lo que es hoy la glorieta de San Bernardo.
El plan Castro arranca, aunque en esta parcela del barrio centrada en lo que es hoy la plaza de Olavide tiene que transigir con la vieja estructura anárquica. De aquella época anterior a 1850 yo creo que no queda nada en el barrio. Casas de una altura que yo conozca solo queda una en la calle de Sagunto a la izquierda según comienza la calle. Pero a partir de 1860 la locura: casas de dos, tres y cuatro alturas. Se puede decir que para 1890 prácticamente todo el barrio que hoy disfrutamos ya tenía la configuración actual. De las construcciones mas antiguas de esa época algunas de la calle de Olid, especialmente la del número 7, una propiedad del Metro de Madrid. Alguna corrala en Trafalgar, numero 33, y las casas 8, 10 y 12 de Trafalgar. Sin embargo muchas de los 80 y 90 quedan en pie. Se sabe que en este barrio se empezaron a construir casas con estructura de hierro. Si visitáis por ejemplo el restaurante italiano Il Casone, en el lado norte de la plaza, podréis ver unas estupendas columnas a lo Eiffel que dan cuerpo a todo el edificio.
De barrio de chisperos y bailongos Olavide y Trafalgar pasan a ser barrio de clases medias. De industrias medievales a industrias modernas: fábricas de gaseosa, carpinterías modernas como la de Dato- milagrosamente conservada gracias al restaurador- en el sentido gastronómico- Paulino de la calle Jordán. De casas pobretonas a magníficas residencias burguesas que van incluso mejorando a lo largo de las primeras décadas del siglo XX, llegando a cimas de la arquitectura civil tan maravillosas como muchas casas de la calle Viriato entre Trafalgar y Santísima Trinidad u otras de Juan de Austria o Luchana. Casas neomudejares como la de Álvarez de Castro esquina Viriato o calle Castillo esquina Santa Feliciana. Edificios modernistas como uno de Luchana esquina Eguilaz y hasta edificios de carácter étnico, en este caso sevillano- andaluz como el que sirve de sede al restaurante La Giralda de la calle Hartzenbush. Por no olvidar el edificio del hospital Homeopático del 1874, del que ya he hablado en este blog.
Pero el trazado de calles como Cardenal Cisneros, Olid, Palafóx, Justiniano, Murillo y otras pocas conservan el viejo carácter de aquellos viejos años. Y por supuesto la octogonal Olavide. La plaza no parece deber su nombre al ilustrado Pablo de Olavide como es pública creencia. De hecho, y no por influencias de la carcundia, el ayuntamiento quiso cambiarle el nombre en alguna ocasión por plaza de la Industria o de la Princesa.
Monumentos pocos pero muy significativos. El de los Chisperos en el cruce de Luchana con Trafalgar, de Coullaut Valera que representa a las figuras señeras de nuestro teatro musical: de la Vega, Ramón de la Cruz, Barbieri y Chueca. Y por supuesto nuestro jefe: el gran Quevedo que señala con su mirada hacia el viejo Madrid, invitándonos a marchar cual ejército popular a ocupar los espacios centrales de la ciudad. Por cierto que Quevedo, obra de Querol, vino a sustituir a la de Lope de Vega de su actual emplazamiento. El baile de las estatuas en Madrid ha sido siempre una de las grandes especialidades coreográficas de nuestra ciudad.
Estoy contando todas estas historias de Maricastaña por culpa de un comunicante que preguntó recientemente si Fernán Gómez, por cierto que nacido en Lima como nuestro llustrado Olavide- esto se llama un bucle de la historia- y Haro Tecglen fueron vecinos del barrio. Fernán Gómez, en su autobiografía titulada Tiempo Amarillo, recuerda su niñez en Álvarez de Castro 4, 9 y 11. No mudaba muy lejos su corta familia compuesta por su madre y su abuela. Cosas de los alquileres de la época. Haro, el niño republicano y primer bloguero literario de Madrid, vivía por Valle Suchill pero visitaba Olavide, sus terrazas, con frecuencia acompañado de sus perros y sus hijos pequeños. Irene Falcón, colaboradora de Pasionaria y esposa de Arconada y que en realidad se llamaba Irene Carlota Berta Lewy , también nació y vivió en el barrio, en la calle Trafalgar y así lo atestigua en sus memorias. Por aquí se pasaba a la hora del vermú Angel González a tomarse una margarita y Kiko Veneno a tomarse sus cervecitas con su amigo Fernando- por cierto Fernando que alegría verte por la calle el primer día después de tu operación-.Gentes del cine como Cesar Fernández Ardavín y toda su original y creativa familia. Parece que este barrio es propicio para el gremio de los peliculeros. Por aquí vivieron Carmen Maura y Verónica Forqué. Y en la actualidad la habitan cómicos muy conocidos de la TV, guionistas y gentes de la radio. Por supuesto que es un barrio muy atractivo para los juntaletras y es fácil ver por sus calles a gentes como Reig, uno de los mejores propagandistas de Olavide, Luis Landero y tantos otros. Periodistas como Umbral, que decía de Olavide aquello de “serpiente enroscada, maligna, decorada de ultramarinos y miradores”. Por Eguilaz, al otro lado de Luchana, se pasaba de noche Ramón Gómez de la Serna para visitar a su amante Colombine, la almeriense Carmen de Burgos, primera de nuestras feministas y periodistas militantes. Baroja fue un buen retratista de las gentes del bronce de estos distritos. En La Aurora Roja hace unos extraordinarios retratos de ese Madrid popular y barriobajero de la época de la restauración. Aquí estuvo la barraca cómico-lírica llamada El Molino Rojo si es que nos interesa hablar de teatro.
Que decir del hoy de la plaza de Olavide. Es una plaza alquilada por horas. Hay horas para los católicos borrachuzos polacos. Para los jóvenes latinos de Guayaquil y Santo Domingo. Para los jubilados adoradores del sol. Para los paseantes de perros de todas las razas. Hora para los evangélicos del templo de Trafalgar. Para los judios del sábado de la calle Balmes. Para los parroquianos de Santa Feliciana y su simpático curilla. Para las familias de derechas o las de izquierdas. Alquilada por horas por los jóvenes gafapastas y los músicos de jazz venidos de Buenos Aires. Olavide es una propiedad compartida, un part time avant la lettre, un pandemonium de gentes que se buscan la vida y que la disfrutan. De jugadores de ajedrez, de comedores de tortilla con pimientos, de maestros en las artes de ver pasar el tiempo, gloriosa especialidad de la vida.
Que tontas son estas tardes de domingo….
Por favor cualquier información que tengáis sobre Olavide. Gentes que la habitaron. Curiosidades urbanas. Todo lo que contribuya a hacer el wiki de la plaza estáis invitados a pasar por comentarios. Se aceptan cotilleos. Hay mucha tela que cortar en este barrio….

15 de enero de 2008

Historias del Bronx..perdón, de Olavide


Mañana de domingo en Madrid. Un pequeño grupo de jóvenes latinos se solazan alborotados en un parque de Madrid, pongamos que en la plaza de Olavide. Algun vecino, molesto por los gritos y los juegos de los chicos, avisa a la Policía. ¿que pudo decir tal vecino para que se presentasen de repente tres coches Z, una lechera y tres o cuatro motoristas de la Policia Nacional y de la Municipal?



Los policías se colocan cerca de los chicos como a la espera de acontecimientos. El caso es que los chicos se ponen a discutir entre ellos. Unos dicen no nos vamos, no hacemos ningún mal.


Al final, un cálculo de fuerzas o un ejercicio de realismo, los chicos deciden marcharse.


Una mañana de domingo. Prensa diaria. Lees que la Guardia Civil llama a declarar a mujeres que hace un año abortaron. Te enteras que a la sobrina de una amiga, peruana, le han agredido en el metro. Uno se hace muchas preguntas. ¿En los controles de las emergencias públicas quien determina que fuerzas y en que cantidad se envian a resolver los incidentes públicos?.

Los chicos salen de la plaza. No se si pertenecen a alguna banda latina. Por el tinte del pelo de muchos de ellos me imagino que son solo simples bacaladeros. Pero vaya usted a saber. A lo mejor son muy peligrosos y hemos estado en un riesgo muy grande los vecinos. Pues nada, a seguir pensando....

15 de diciembre de 2007

El circo Olavide llega a la ciudad de París

B and B poster abt 1900

El circo de las maravillas, el famoso circo de Olavide se presenta por primera vez en Paris.

Es un circo humilde, de trabajadores infatigables, de monos que se escabullen, de fieras domadas a base de desayunos con cereales.

Es un circo para niños y mayores. Para abuelos y tíos. Para vecinos y peatones.

Es un circo ambulante. Es un circo a pie. Un circo a piñón fijo. Un circo sobre una bicicleta.

Es un circo americano. Y ruso. Y austrohúngaro.

Es un circo de barrio. De ciudad. De campo.

Es un circo a veces triste. A veces loco. A veces silencioso.

Es este circo verán payasos, acróbatas y trapecistas sin carnet.

A leones, panteras y tigres con pasaporte.

A forzudos y gimnastas sin dinero en el banco y con la hucha llena de agujeros.

A Pinito del Oro que ha vuelto con su frufrú azul y sus leotardos dorados.

A Ramper con su monobici sin pedales.

A Gómez de la Serna, sordo como una tapia, pidiendo trabajo como jefe de pista.

Oirán la orquesta del maestro Salmerón y sus músicos de hoja de lata.

Sufrirán con el redoble del tambor del profesor Salfumán.

Su vista se perderá en las alturas del trapecio volante donde gobiernan los hermanos Karamazov, precedentes del circo ruso.

Los músculos de sus brazos y piernas se contorsionarán al ritmo de los aros españoles y vibrarán al son de la música de las serpientes.

Reiréis como payasos con los torpes payasos de Olavide.

Con las focas amaestradas de la reina de los polos comprenderéis la importancia de la lucha contra el cambio climático.

Con los chimpancés de Guinea sabremos de donde venimos.

El profesor Zeta, discípulo de Houdini, mago de las esferas, brujo de la baraja española enseguida adivinará el año en el que nació cada uno de vosotros y hasta vuestros nombres. No seréis capaces de esconder ni el mas oculto de vuestros secretos.

Los leones del circo de Olavide no han sido amaestrados. Ya nacieron sabiendo como comportarse en el mundo de los humanos. Nadie mete la cabeza en sus fauces. Son ellos los que se atreven valientemente a poner sus orejas antes nuestras bocas. Son los leones mas valientes del mundo.

Los payasos de Olavide se entrenan día tras día en las calles de Madrid. Se fijan en todo. En los saltos de los peatones para evitar los coches. En las habilidades de los ciclistas para sortear el tráfico. En los ahorros de los jubilados para llegar a final de mes. Y luego vienen al circo y nos lo cuentan todo.

Vean y disfruten. Las tres pistas van a ser abiertas. No esperen elefantes ni jirafas. Este es un circo pobre. No esperen lentejuelas y brillos de oro en los trajes de nuestros artistas. Este es un circo pobre. No esperen redes tejidas para dar seguridad a nuestros trapecistas. Este es un circo pobre. Pero el asombro de los niños y las risas de los mayores hacen de nuestro circo, del circo de Olavide el mayor espectáculo del mundo.

11 de diciembre de 2007

Los ciegos y las calles.


Parisian Blind Man. Autor Ali K.

Se me ha curado una vieja y rara fobia que padecía. Me entraban sudores fríos y me crujían los dientes cada vez que veía a un ciego caminando por las duras calles de Madrid a bastonazos. Pero ayer, era de noche y no es un chiste, un ciego cruzaba a toda leche sin compañía de ningún lazarillo ocasional el semáforo de Eloy Gonzalo con Trafalgar. El caso es que el disco estaba en rojo y la chicharra que avisa a los invidentes sonaba con su música característica de tal circunstancia. Braceando con su bastón consiguió que los coches se detuviesen a su paso milagrosamente. Debía de tener mucha prisa pues le observé entrando a toda velocidad en el centro de salud de la esquina. Una señora mayor decía: este hombre va como loco; la amiga que la acompañaba le replicaba: ¿no ves que es ciego? Y la otra respondía: claro, ahora lo entiendo, es que como no ve… Me dije para mi mismo: si este hombre consigue saltarse un semáforo a las siete de la tarde y salir ileso es evidente que los invidentes, perdón por el retruécano o la aliteración- ya no me acuerdo como se llama esta figura literaria-, pueden caminar tranquilamente solitos por las calles, a través de las zanjas, por debajo de los andamios y sorteando todo tipo de obstáculos en las aceras. Mi fobia ha quedado curada por esta técnica conductista, nunca mejor empleada la expresión. Amigos míos psicólogos y hasta psiquiatras me habían comentado que mi fobia es bastante común, incluso me dijeron un nombre raro, algo así como tiflonosequé. Pues nada ya saben ustedes. Se cura persiguiendo a un ciego hasta que le veas cometer una locura y salir indemne del apuro.

De niño era norma de educación básica ayudar a cruzar la calle a los ancianos y a los ciegos. Hoy los ciegos se han liberado de tan incomoda dependencia y avanzan a toda pastilla por calles y plazas. Conocí a una ciega, por cierto que magnífica fisioterapeuta, que incluso salía a la calle sin bastón. Desde Homero hemos tenido la sospecha de que los ciegos tienen un sexto sentido y que ven cosas que los videntes no alcanzamos a ver. Mi amigo Enrique, que fue dirigente de la Once, sabía reconocer los colores de la ropa por el tacto, y no es broma. Es absolutamente cierto. Existen muchas leyendas sobre los ciegos. Creo que hoy los ciegos, por lo menos los españoles, se han convertido en personas corrientes y molientes. Solo les diferencia de los demás la alegría por compartir la conversación y el diálogo. Puedes hablar con un ciego horas y horas que no se cansará nunca de darle a la muy. A mi me agotan. Ahora. Con la fobia curada, me atreveré a dar largos recorridos peripatéticos con un ciego al lado, sin cogerme de su brazo. Hablaremos de Max Estrella, del Lazarillo de Tormes o de lo que se tercie. Si se adelanta o se retrasa allá él. Es su problema, no me acusará de sobreprotección.

Bienvenidos los ciegos a la dura vida de las ciudades.

25 de noviembre de 2007

Tranvías de Madrid

Madrid - 379


Hace unos días paseando por la Dehesa de la Villa descubrí la calle del Tranvía.



Me ví de pronto trasladado al pasado, a los años 50 y 60. A la línea de tranvías azules de Arturo Soria. A la casa de la tía Filomena y de su marido Pepe, el tranviario. Era cobrador. Con su cartera de cuero en bandolera permanecía impávido en una especie de cajetín al final del tranvía. Entonces se entraba a los transportes públicos por la parte trasera. A veces se paseaba a lo largo del tranvía para pedir los billetes a los pasajeros despistados. Llegue a conocer el tranvía de la línea 61, de Quevedo a Narváez. Cada poco tiempo afloran bajo el asfalto los raíles de hierro que daban sostén a tan legendario transporte urbano en cualquier esquina debido a las obras de reforma tan tradicionales en Madrid. De cuando en cuando los troles, creo que así se llamaban los enganches con el tendido eléctrico superior, se salían de su normal recorrido y allí que veías a los tranviarios enderezando el cable. El ruido sobre los raíles era a veces ensordecedor, en las curvas sobre todo. Los mandos del tranvía que tan diestramente manejaban los conductores eran una especie de manijas que cautivaban la atención de los niños. Los peatones despistados se apartaban al paso del tranvía y de los avisos sonoros de una especie de campana cuyo recuerdo aflora en mi memoria con tanta nitidez como si lo estuviese escuchando en directo.

Los tranvías eléctricos aparecen en Madrid a finales del XIX. Vienen a sustituir a los tirados por mulas tan literarios ellos pero tan poco prácticos. Y permanecen en nuestra ciudad hasta el año 72. No he conseguido enterarme de cual fue la última línea de tranvías pero posiblemente fuese la de Arturo Soria o alguna de las líneas universitarias. Los tranvías se hicieron, seguro que alguna culpa tuvieron las incapaces autoridades municipales de aquellos años, incompatibles con el tráfico de coches. Y desaparecieron. Pero ciudades tan avanzadas en Europa como Ámsterdam o Berlín supieron mantener tan ecológico medio de transporte. Ahora una versión moderna, que los técnicos llaman tren ligero, circula de nuevo por las calles de nuestra periferia. Pero ya no es y no seguramente no puede ser lo mismo. Los trolebuses, una versión del tranvía con ruedas neumáticas , también desaparecieron. Recuerdo la línea del 52 actual que creo que se correspondía con la linea 1 de entonces. No se si duraron mas o menos tiempo que el tranvía de carril de hierro. Posiblemente menos.

1 de noviembre de 2007

Día de los Difuntos o de Todos los Santos o Halloween


Estructuras 01, originally uploaded by Xosé Castro.

Una de las consecuencias mas tontorronas de la globalización es convertir el día de los difuntos en una especie de carnaval infantil. Cuando las costumbres extrañas se importan se pierde el sentido original de las tradiciones y se cuela de rondón lo menos sustancial de las mismas. Eso es lo que pasa con Halloween.

Pero bueno dejémonos de fiestas de importación y de “tradiciones” ajenas. Dentro de unos años y con las bendiciones del Corte Inglés nuestros niños pensaran que Halloween fue inventada por los conquistadores españoles de La Florida. Es como lo de las uvas de nochevieja, que nos creemos que es una fiesta antiquísima, de los reyes godos digamos, cuando es un invento de unos comerciantes espabilados de hace menos de 100 años.

La cuestión es que el rito de recordar a los muertos es posiblemente el mas antiguo entre los celebrados por el homo sapiens. Algunos antropólogos afirman incluso que el hecho de enterrar a los muertos es el hito cultural fundamental que nos diferencia de las bestias.

En España y otros pocos países latinos, singularmente en México con sus calaveritas incluidas, se conserva muy viva la costumbre de visitar los cementerios. Sobre todo en las clases populares de origen rural. Todavía están presentes entre nosotros las abuelas al estilo de las que retrata Almodóvar que tienen a gala acudir con un cubo de agua y flores a arreglar las tumbas de sus “seres queridos”.

Recuerdo de mi infancia la visita al cementerio del Este. No era raro, no se si ahora pasa lo mismo, que los padres llevasen a los niños a esas concentraciones familiares. Recuerdo como mis tíos y mis primos nos concentrábamos en la plaza de Manuel Becerra, creo que entonces se llamaba Plaza de Roma. Algunos iban en coche particular, recuerdo el Citroen de mi tío Román. Otros en autobuses piratas, las famosas camionetas, viejos cacharros que se utilizaban entonces para ir al fútbol los domingos también, al campo de Chamartin. Y otros, los mas esforzados, andando. Las calles llenas de gente, de puestos de flores. Un bullicio colosal. Colas para atravesar las hermosas puertas del cementerio y sus calles y plazas. Y dentro del cementerio las discusiones sobre si el abuelo estaba por aquel o por el otro sitio. Las dudas siempre las resolvía mi tío Francisco. Jerarca indiscutido entre mis tíos en cuestiones funerarias. No en vano siempre le tocaba ocuparse de las gestiones administrativas en caso de fallecimiento de algún familiar.

Recuerdo que todo esto para mi era una fiesta. No se si por la libertad que gozábamos los niños en tales manifestaciones o por mi lado morboso a lo Espronceda. Si uno tenía que demostrar su lado compungido pues se demostraba y punto. Puede que te ganases alguna colleja por no demostrar respeto pero el caso es que recuerdo la celebración con agrado.

Una de las partes mas serias de la tradición era la visita al cementerio civil a visitar la tumba de Pablo Iglesias y de Pi y Margall. Creo que este rito era una de las pocas formas de manifestación libre de las ideas que se podía mantener en aquellos años. La devoción de mi padre y de mis tíos a Pablo Iglesias me fue transmitida y siempre que tengo ocasión giro visita al viejo patriarca del socialismo español. También a Pi y Margall, un poco mas adentro de la puerta- Pablo Iglesias está justo a la entrada. Pi y Margall, un hombre que dimitió como presidente de la Primera República para no tener que firmar una sentencia de muerte.

La fiesta continuaba en casa. Se celebraba una comida familiar, pues llegaban los parientes del pueblo y había que acogerlos debidamente. Recuerdo que uno de los platos obligados era un guiso de huevos albardados con bacalao. Puede que fuese una tradición familiar propia. No recuerdo para nada lo de los buñuelos de viento tan comercializados ahora; si recuerdo los huesos de santo. Lo que si me viene a la memoria vivamente era el recital de cuentos y chistes de mis tíos, sobre todo de mi tío Román, el gracioso oficial de la familia. Era descacharrante oírle contar cuentos de difuntos en un francés macarrónico. Le difunté, le funeralé. Cucharé, tenedorité.

Hoy, con la amplia difusión de las cremaciones, la fiesta me imagino que tendrá tendencia a decaer. La falta de un punto de encuentro físico puede que sea un obstáculo insalvable para organizar encuentros. Y la lejanía que nuestra sociedad muestra hacia la muerte. Si mi tío Román viviese diría también que lo que pasa es que hoy no se muere nadie.

Los pueblos y las ciudades hasta hace pocos años tenían el cementerio como un lugar visible, cotidiano. Hoy los cementerios modernos son como parques anónimos. Hemos pasado de barrios enteros dedicados a los nobles oficios funerarios como los que recuerdo de las calles que se dirigían al Este, llenos de solares y talleres de marmolistas, tallistas y cerrajeros a instituciones campestres a la americana. De barrios como el actual de Chamberí que fueron en su día enormes extensiones de campos santos- todavía de vez en cuando afloran enterramientos del siglo XIX y tengo amigos, mi amigo Justo que vivió y vive en la calle Gaztambide, que me cuenta que era bastante fácil jugando al fútbol en lo que es hoy el estadio de Vallehermoso encontrarse huesos y hasta calaveras- a edificios tanatorios funcionales pero escondidos en la trama urbana.

Pues lo dicho, feliz día de los difuntos. O halloween.


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