1 de mayo de 2007

Chamberí. Capítulo V de los paseos por Madrid.


Dedicado a los hijos de José Couso, que perdieron a su padre. No les pudo enseñar tantos lugares del barrio como conocía.


Dicen que Maria Gabriela de Saboya- algunos cronistas hablan de Isabel de Farnesio y otros de la mismísima Bárbara de Braganza-, esposa de Felipe VI, gustaba de pasearse por las tierras que hoy conforman el barrio de Chamberí. Que en esos paseos rememoraba una ciudad del norte de Saboya llamada Chambery.
Y que de aquí le viene el nombre. Démoslo por bueno aunque suene a leyenda urbana de las malas comparar un secarral adehesado como el que ya entonces eran esas tierras de mala labranza con los bosques alpinos de la Alta Saboya. Demos también por bueno que en su día estas tierras pertenecieron a la Orden del Temple. Con estas dos pinceladas históricas nos conformamos los chamberileros para encontrar en nuestro pasado viejas glorias que nos compensen de la mesocrática vida que el barrio lleva desde que a mediados del siglo XIX nos dio por vivir en él a los humanos y con ello generar unas rentas para las ordenes religiosas y nobles titulares de las tierras. Tan señalados propietarios hicieron su agosto tal como en la actualidad lo hacen los florentinos- los florentinos perez- y otros ricoshomes con las tierras de la M30 y M40.

Chamberí, administrativamente hablando, tiene como fronteras las siguientes. Por el norte Moncloa y Reina Victoria, por el oeste Princesa e Isaac Peral, por el sur los bulevares, es decir Alberto Aguilera, Carranza, Sagasta y Génova y por el este el Paseo de la Castellana. Pero en realidad, si queremos hablar en términos reales, de las fronteras marcadas por sus propios habitantes diremos que Chamberí limita al norte con Raimundo Fernández Villaverde y al oeste con San Bernardo y Bravo Murillo- dejando las nuevas instalaciones del famoso parque del golf de este lado-, con lo que permitiremos que Argüelles tenga su espacio propio e independiente en el tejido urbano de Madrid y que Moncloa y Cuatro Caminos se sientan cómodas con su vecino mas céntrico. Generosos que somos los de Chamberí. No necesitamos ampliar nuestro hinterland para sentirnos seguros. Es verdad que si le preguntamos a algún vecino de la calle Vallehermoso o Galileo si se sienten de Argüelles o de Chamberí recibiremos división de opiniones. Las gentes de frontera ya se sabe, tienen que mirar por sus intereses.

Con esas delimitaciones diremos que los hitos urbanos mas señalados del barrio son en sus fronteras la plaza de Colón, la glorieta de Bilbao, la glorieta de San Bernardo o de Ruiz Jiménez, la glorieta de Quevedo, los Cuatro Caminos y la plaza de San Juan de la Cruz. Y en su interior la plaza de Chamberí, la de Olavide, la de Iglesia y el enorme solar del Canal de Isabel II de Santa Engracia. Los ejes interiores mas importantes, en el sentido norte sur la calle de Fuencarral, la de Trafalgar, la de Santa Engracia, posiblemente la columna vertebral del barrio y la de Miguel Angel y en el sentido este oeste la calle de Luchana, Eduardo Dato, Eloy Gonzalo y Martínez Campos, José Abascal y Ríos Rosas. Como veis un nomenclátor procedente del santoral, de la literatura del Siglo de Oro, de la milicia y la historia militar en dos versiones, la oficialesca y la chusquera y la victoriosa y derrotada. Y como acompañamiento insignes nombres de la vida política madrileña del siglo XIX.

Decía que Santa Engracia marcaba una señalada frontera interna en el barrio. Hacia la Castellana nos encontramos con uno de los barrios mas ricos de Madrid. En las calles de Zurbano, Almagro, Fortuny y Eduardo Dato habita una de las faunas humanas menos abigarradas del Madrid de nuestros días. Gentes de misa diaria en San Fermín de los Navarros. De vermú matutino en estupendos bares, donde los clientes son tratados de Don. De chóferes, mecánicos en el argot, en la puerta de las casas bien, uniformados pero sin estridencias para no llamar la atención. Aquí no viven los nuevos ricos. Se trata de fortunas y familias de toda la vida. Pero tienen a orgullo ser de Chamberí y no voy a ser yo quien se lo niegue. Algún progre se ha colado en tan exquisito nicho ecológico. No diré nombres pero si se me pregunta alguna pista ofreceré en los comentarios. Colegios religiosos de alto copete como el de las Damas Negras, ilustre y francesa orden religiosa. Museos como el de Sorolla altamente recomendables e instituciones tan importantes como el Defensor del Pueblo. Embajadas de diseño como la del Reino Unido y Dinamarca. Hitos arquitectónicos tan señalados como las oficinas principales de Bankinter- maestro Moneo-. Instituciones culturales de primera fila como el Consejo Británico. Un paisaje urbano comercial bien dotado. Y un rebullir de gentes graduado desde el perfil mas populachero de las calles mas cercanas a Santa Engracia hasta el silencioso y casi clandestino de las calles próximas a la Castellana.

La plaza de Chamberí es la divisoria social del barrio. Aquí nació Largo Caballero, el Lenin Español, pero también vivió una de las beatas mas queridas del santoral madrileño, Santa Maria Soledad. Era el Chamberí de mediados del Diecinueve. El barrio al que se acercaba Fortunata a resolver viejas historias de amor. Del barrio en el que coexistían fábricas de gaseosa, tejares y talleres de cerrajería. En el que Vivian los expulsados de la ciudad intramuros. El barrio de tabernas mugrientas del Madrid de Baroja. Hoy es un barrio multiétnico. En su día las casas eran un microcosmos social. En los sótanos y buhardillas se alojaban trabajadores. En los pisos principales comerciantes y burgueses. En los exteriores gentes con capacidad para pagar rentas ciertamente mas elevadas. En las corralas y traseras los mas humildes. Aun con enormes cambios pervive un cierto esquema parecido. Son comunes las corralas, varias por ejemplo en la calle Gonzalo de Córdoba, en la de Sagunto y en otras. Infraviviendas en la calle del Castillo. Poco a poco las nuevas edificaciones van sustituyendo a las mas precarias y hoy se puede decir que son ya pocas las posibilidades de alquilar pisaos baratos a estudiantes o inmigrantes, salvo que se agrupen cooperativamente. He oído hablar de préstamos hipotecarios a varios titulares. El paisaje humano está compuesto de jubilados, profesionales- por ejemplo es curioso la abundancia de gentes del mundo del cine-, estudiantes extranjeros, una pequeña colonia judía con su sinagoga y una multitud de gentes de clase media con mas o menos posibles contentísimos de los precios que han logrado alcanzar sus propiedades. Pero todos ellos viviendo en lo mas parecido al paraíso en la ciudad. Abundancia de comercios, calles repleta de cines de estrenos, la concentración de terrazas mas importante de Madrid y un clima social solo enturbiado de vez en cuando por los ruidos del botellón de los viernes y sábados, de las escenas borrachuzas de una colonia de polacos de Cracovia que ocasionalmente se instalan en algunas plazas y de algunos aprendices de latin kings, pacíficos por otra parte, pero que estéticamente ponen de los nervios a algunos de los vecinos. En esta zona del barrio no hay museos, ni siquiera museos del jamón, pero si colegios de muy buena factura y calidad, públicos por cierto, como el Rufino Blanco y hasta un hospital homeopático histórico del que he hablado en este blog y en proceso de restauración. Librerías buenas como la de mi amigo Javier en San Bernardo, Aviraneta y la de mi amigo José en Sagasta, el Galeón- si logras entrar hasta el fondo saltando sobre pilas de libros de lance te doy un premio. Fruterías de impecable calidad como la de los mieleros de Álvarez de Castro. Y bares y restaurantes para todos los bolsillos pero entre los que me permito recomendar Villa de Foz, en Gonzalo de Córdoba, las dos Giraldas en Hartzembush, Smara en Cardenal Cisneros, El Llar en Fernández de los Ríos. Y por supuesto las terrazas de Olavide, empezando por la de Santiago- el Maracaná- que tiene las mejores tapas, aunque los modernos pastagafas que visitan el barrio no se enteren. No se que tienen estos chicos, que por cierto son lo mejor de barrio, para no enterarse de cuales son los mejores sitios.
Y para los amantes de los programas Milenios de Iker Jiménez les diremos que el barrio de Chamberí guarda uno de los secretos mas fascinantes de Madrid: la estación de metro fantasma que nuestro querido Gallardón va a convertir en museo. Tiemblen….
Posted by Picasa
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