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10 de marzo de 2016

¿Crisis en Podemos?

Dirigentes de Podemos el primer día de pleno parlamentario






Si ustedes, personas razonables, creen que este es un editorial honesto y equilibrado pensaré que soy yo el tonto. El editorial es del día de hoy y aparece en El País junto a una catarata de artículos sobre disidencias y enfrentamientos internos en la formación de Pablo Iglesias.

Un amigo me comenta en relación con ese editorial: Ni es equilibrado ni honesto pero estarás de acuerdo conmigo que something is rotten in Podemos , en el sentido shakesperiano del término.

De aquí surge mi reflexión:
Claro que hay algo que está roto. Pero desde el principio. Podemos es una amalgama de muchos movimientos, plataformas, personas que a lo largo de muchos años han proclamado su insatisfacción con la izquierda realmente existente. Su nacimiento ha sido turbulento y en esa turbulencia siguen- escribí un post sobre la génesis de Podemos en su momento. No son un partido al uso, reglamentado y cohesionado. La cohesión nace del acuerdo permanentemente buscado en líneas de trabajo, en programas y en proyecto. Pero luego llega la realidad y el encaje. Además, los mimbres de la organización, las personas, ya no tienen, nunca la han tenido, esa cultura organizativa basada en el juego de las mayorías y de las minorías, mucho menos del centralismo democrático o de las formas leninistas de partido. Tienen que ir construyéndolo de día en día. 

Suma a eso otro problema crítico, mejor dicho, dos problemas. La duplicidad organizativa entre los Círculos locales y presenciales y los equipos técnicos y políticos que controlan las redes sociales, tan importantes en una organización de nuestros tiempos. No lo tienen resuelto. Seguramente no lo quieren resolver. Si se determina la hegemonía de un sistema sobre el otro corren riesgos. Pero claro, mantener ese desequilibrio trae como consecuencia ese chorreo enemigo. Difícil problema, pero que para si lo quisieran los otros partidos aquejados de senilidad.

Decía dos problemas. El segundo en esta línea es el liderazgo. De alguna forma, a esta organización le repugnan los liderazgos. Incluido el de Iglesias. Una de las múltiples almas de Podemos tiene un origen ácrata. A los anarquistas no les gustan los líderes. Incluso cuando han tenido alguno en sus filas les cuesta aceptarlo con naturalidad. Se acepta en esa escuela con más facilidad el apostolado. Ferrer-Guardia, Federica Montseny, Durruti, etc. No eran dirigentes políticos convencionales. Eran activistas y tribunos sociales en lo fundamental. Esa alma de Podemos lo notamos muy bien en el gusto por las formas de organización asamblearias. Todo tiene que resolverse en la asamblea. Pero claro ¿Qué asamblea decide si una organización entra o no entra en un gobierno? Dicen que Internet puede ayudar a resolver esos pleitos, pero muchas veces la sensación que da la nueva democracia directa vía referéndum digital es extremadamente penosa. Desaparecen los matices. A Iglesias, algunos de los suyos, no hace falta remitirse a sus adversarios, le reprochan cierto toque mesiánico y provocativo. Dicen que de joven ya era algo inaguantable y empalagoso. Puede que ahora esté de subidón. Eso se cura. La gente joven de Podemos no tiene experiencia en las instituciones. La tendrían que ganar día a día. Ese no será el mayor de los problemas del liderazgo. Para mí que el problema es otro. De un movimiento de base y asambleario ha surgido una generación de políticos profesionales ¿Cómo controlar que no se erijan en un bloque de poder autónomo? A veces pienso que Podemos no ha querido convertirse en un partido al modo tradicional para evitar la ley de bronce de las élites partidarias. Ese fenómeno por el que la dirigencia de un partido se eterniza y se convierte en casta a través de juegos de lealtades internas y clientelares. Pero puede que para evitar esa circunstancia tendrían que haber inventado algún sistema de control de la representación. No parece que en este terreno hayan sido muy creativos con respecto a la teoría política dominante. El “check and balance” no aparece por ningún lado. 

Muchas tareas pendientes.

15 de junio de 2015

El caso Guillermo Zapata. Los límites y la fuerza de la nueva política

El concejal de Ahora Madrid Guillermo Zapata. Foto: Elvira Mejías / Flickr



Hubo una vez un joven culto que se interrogaba, a cuenta de lo sucedido al cineasta Vigalondo en las redes sociales, sobre el límite del humor. Cineasta también él, Guillermo Zapata, cometió el error de reproducir viejos chistes de carga racista en su cuenta de Twitter.

Esto sucedía en 2011. Años después el compromiso de Guillermo, un luchador social sin partido, le llevó a participar en la campaña para cambiar las cosas en su ciudad, Madrid, mediante una propuesta electoral llamada Ganemos. Cosas de la vida: aquella propuesta electoral se transformó en una lista de unidad popular que lleva por nombre Ahora Madrid, que, casi, milagrosamente ganó las elecciones. Y el luchador Zapata, un nuevo Emiliano, llegó como caído del cielo a ganar una plaza de concejal en el ayuntamiento de Madrid. Seguro que eso no entraba en sus cálculos del 2011 cuando escribía aquellas tonterías. No solo eso, Guillermo Zapata acababa de ser nombrado responsable de la acción cultural de la institución madrileña.

Pero unos señores o señoras investigadoras conocedores de su larga militancia política y cultural se permitieron explorar cual inquisidores modernos todo su historial de acciones y dichos. Resulta que los militantes de la izquierda llevan años batiéndose el cobre en las famosas redes sociales y participando en el combate social y político a través de esos nuevos medios de comunicación. Uno no sabe hasta donde puede llegar el eco de las tonterías que publicas en Facebook o, especialmente en twitter.

Pero para llegar a eso alguien ha tenido que revisar miles de escritos en la red del referido concejal. Una policía de los dimes y diretes. Una inquisición moderna. Un Gran Hermano que entre todos hemos creado y alimentado.

Lo más curioso es que todo esto ya se viene sabiendo. Ya tenemos suficientes avisos del lado oscuro de las redes sociales. De la confianza suicida que tenemos en que alguien nos va a garantizar el anonimato y la seguridad de que nuestros comentarios no desbordarán el ámbito de los círculos de amigos o de familia. No existo el anonimato. Si has convertido tu perfil de twitter en una plataforma de lucha todo lo que hayas escrito puede ser utilizado en tu contra. Y estará desprovisto de contexto explicativo pues twitter es por definición una herramienta descontextualizada. Y en esas estamos. Pocas horas después de la proclamación de Ahora Madrid como fuerza de gobierno municipal la derecha política y mediática lanzaba sus cohetes SAM contra los puntos débiles del adversario. Contra aquellos errores de juventud, contra aquellas manifestaciones insolentes de los airados jóvenes del 15 M. Y ahí le pillaron al pobre Guillermo. Precisamente por no ser un hombre de partido estaba expuesto mucho más que otros a sufrir esa presión inquisitorial.

Parece como si no hubiera pasado más que esto desde que Manuela llegó a ser proclamada alcaldesa de Madrid. Toda la ilusión de centenares de miles de personas puesta en riesgo por esta pesca de viejas palabras en los depósitos virtuales. Que si dimite, que si no dimite. Todos los focos sobre la persona de Manuela. Se dice que la prensa de nuestro país solo sabe practicar el conocido como periodismo de declaraciones. Aquí se monta la de dios es cristo a cuenta de si fulanito dice o dicen que dijo tal o cual gilipollez. Es verdad, después de tantos años de practicar ese tipo de periodismo la maestría de los medios ha dado el do de pecho y unas tonterías de 2011 absolutamente al margen de nuestros problemas y sacadas totalmente de contexto han organizado un bullicio espectacular.

Y por lo que estoy leyendo, ese bullicio, esa zarabanda,  parece que ha provocado una división de opiniones sobre el caso del concejal Zapata y la forma en que el asunto se ha resuelto. A muchos les parece bien que el concejal haya dimitido y que la alcaldesa le haya aceptado la dimisión. Se basan en lo improcedente, piensan ellos, y lo cruel, piensan también, de esos chistes racistas sobre el holocausto o sobre el terrorismo. No consideran como eximente el contexto semiprivado en el que se produjeron esos escritos ni la supuesta carga de "humor negro" que contienen. En ese grupo de opinadores puede que se encuentren una gran mayoría de personas llevadas exclusivamente por lo publicado en los medios. El otro grupo, puede que minoritario, piensan que el contexto explica suficientemente las palabras de Zapata y que se ha hecho una campaña de acoso y derribo totalmente injusta y salvaje. Máxime en un país en el que delitos directamente más crueles y de consecuencias inmediatas para todos como la corrupción apenas tienen trascendencia. Añaden, algunos de esos defensores de Zapata, que si a las primeras de cambio la izquierda se muestra abochornada, apocada y sumisa al griterío de la oposición y de los medios de comunicación mal empezamos.

Puede que ambos bloques tengan razón. Pero lo importante en este caso es que Manuela se ha enfrentado al asunto con la sabiduría de un juez honesto y honrado. Ha valorado los hechos, se ha encontrado con la dimisión encima de la mesa y la ha aceptado. ¿Que tenía que haber hecho? ¿Sumarse a la protesta inquisidora y despedirle como concejal? ¿O incorporarse al grupo de los numantinos y levantarse al grito legionario de todos para uno y uno para todos? Yo creo que ha hecho lo justo. Relevarle de su responsabilidad como responsable del departamento de cultura y valorarle como un digno representante de los vecinos para otras muchas misiones. 


En esas llegó el comandante Zapata y mandó a parar. Es el propio Zapata quien mejor se explica. La rueda de prensa de esta tarde en la que ha dado cuenta de sus reflexiones y sus decisiones es un prodigio de naturalidad, sentido común y sencillez que le hace merecedor de nuestro reconocimiento. Yo me siento representado por él al margen de "sus pecados juveniles". Creo que necesitamos políticos capaces de asumir sus responsabilidades sin ocultarse detrás del sentido tribal ni del aparato de sus partidos. Muy bien Guillermo, les has dado una lección. Que aprendan. Que aprendamos.




4 de junio de 2014

¿PODEMOS?

Mitin electorial de PODEMOS en la plaza de Olavide. 27 de Abril de 2014


Dedicado a mi querido amigo Max

¿Qué es Podemos? Si vas a hacer caso a periodistas de la derecha o a conspicuos líderes de la izquierda estos chicos de P- a partir de ahora utilizaré la letra P para abreviar- son un peligroso grupo de rojos bolivarianos o chavistas que vienen a destruir la democracia occidental con propuestas demagógicas anticuadas. Otros mejor intencionados hablan de ellos como idealistas sin conexión con la realidad e intoxicados con la fraseología revolucionaria del panteón marxista. Por último los partidarios de partidos situados en un espectro político relativamente cercano como la gente de Izquierda Unida no suelen hablar en público sobre lo que piensan de ellos pero en privado te dicen que son un grupo de herederos de los viejos aparatos trotskistas supervivientes de la época del franquismo asociados a otro grupo de jóvenes profesores universitarios y liderados por un atrevido lider con coleta.

La realidad es que P es un conglomerado de activistas procedentes de diversas familias ideológicas de la izquierda que han sabido interpretar el latido de los tiempos y lanzar a la arena electoral un programa político simple y sencillo: recuperar el poder para la gente quitándoselo a las élites del poder económico, financiero y a sus aliados y socios políticos. Ese discurso sencillo es repetido una y otra vez siguiendo las enseñanzas del viejo marketing comercial, de las técnicas de la comunicación de masas y las apuestas filosóficas de pensadores y politólogos post-marxistas que tratan de interpretar el mundo a la luz de los fenómenos de la globalización y del incremento de los poderes financieros. Slavoj Žižek, Zygmunt Bauman y, desde el fondo de los tiempos, un renacido Antonio Gramsci serían sus fuentes ideológicas mas próximas pero sin descartar las aportaciones de intelectuales, políticos y pensadores procedentes de diferentes troncos ideológicos. No es raro escuchar a Pablo Iglesias referirse con cierta desfachatez a gentes como Keynes, Wilson, etc. Para evidenciar mejor sus rasgos merece la pena atender a las pocas informaciones aparecidas sobre el perfil de sus votantes. Por ejemplo las de El País en las que comprobamos la densidad de orígenes de los mismos y su relativo acercamiento a los distintos partidos tradicionales de la izquierda. Eres como los que te votan. Y en el caso de P, la diversidad parece ser la nota dominante de sus electores.

Ese discurso no ha nacido en el vacío. Ha surgido como resultado del encuentro en la calle y las plazas de cientos de activistas del 15 M que a lo largo de tres años han ido reflexionando sobre la realidad política de nuestro tiempo y lanzando o sumándose a cientos de iniciativas y movilizaciones sociales. Lucha contra los desahucios, mareas ciudadanas, etc. Allí, en las plazas y asambleas, se ha ido fraguando la amistad y el compromiso de gentes de diversa procedencia. No todos los activistas se han sumado al empeño. Uno de los troncos principales del 15 M, los sectores ácratas o libertarios son irreductiblemente enemigos de la presencia en las instituciones y de la actividad electoral. Otros prefirieron sumarse a empeños políticos de largo aliento como IU y abandonaron su presencia en las calles tempranamente o le dieron forma específica como el proyecto de Foro Cívico alentado por Julio Anguita. Fue muy difícil conseguir que el 15 M se pronunciase colectivamente a favor de convertirse en un referente político pero eso en vez de suponer una frustración para algunos de los activistas de ese movimiento popular supuso un aliciente para hacer nacer un proyecto político fiel al espíritu del 15 M. Para ello debieron captar el interés de pequeños grupos organizados como el de Izquierda Anticapitalista, formación heredera de los viejos aparatos trotskistas españoles, que se sumó al empeño de forma generosa. Nada hubiera sido posible sin la presencia en el grupo promotor inicial de veteranos activistas políticos formados en los aparatos de la izquierda española y de conocedores de las formas de movilización social nacidas en las redes sociales. Esa combinación de orígenes tan diversos y esas pequeñas bases relacionales han hecho posible el milagro.

Pero nada de lo que ha pasado hubiera sido posible sin contar con otras dos realidades específicas de nuestro sistema político. El declive y apagamiento del PSOE, nacido de su derrota política del 2012 y la falta de reflejos y de modernización de IU. La deriva socialista provocada por su fidelidad a la disciplina exigida por las élites europeas y su incapacidad de hacer una lectura crítica del lugar a donde esas políticas nos llevaban ha conducido a su actual estado de perplejidad y postración. Ahora que son conscientes de ese error tienen dificultades para liberarse de viejos compromisos y herencias ideológicas y proponer cambios de las reglas de juego más allá de la cosmética. Las elecciones europeas han evidenciado la densidad de ese drama. Han pensado y siguen pensando que las ventajas para los grandes partidos nacionales del sistema nacido de la transición y las rentas del fiel voto socialista les servirían para atenuar su crisis. El hecho de gobernar en Andalucía en coalición con Izquierda Unida les ha hecho creer que ese modelo de asociación sería suficiente para iniciar un nuevo ascenso al poder basado en el decaimiento natural y la erosión electoral del PP. Pero no ha sido así. Nadie da nada gratis en política, ni el voto siquiera, si no ven en ti un interés en cambiar y en modernizar tus propias estructuras. 

El PSOE se ha hecho antipático a las gentes de su propio campo y no ha captado el signo de los tiempos. Desgraciadamente parece que siguen sin ser conscientes del problema. Su dontancredismo y su compromiso irredento con el régimen constitucional del 78 a cuenta de la abdicación del rey señalan muy bien el contorno de su problema. Lo peor de todo es que las brechas por las que pierden votos crecen a babor y estribor y que no saben como atajar los daños en la cubierta y el casco  preocupados como están por organizar la sala de máquinas y la de mando. 

Izquierda Unida heredera natural como señala nuestra historia  electoral del voto desencantado de los socialistas tampoco ha sabido leer debidamente las tripas del ave y se ha encontrado con un pariente imprevisto en el banquete. Su tradicional sectarismo antisocialista y la dificultad, común con las del PSOE, para integrar discursos territoriales tan diversos como los de Andalucía, Catalunya, Euskadi o Extremadura- ellos lo llaman diversidad federal- ha creado una confusión entre sus votantes y simpatizantes que no saben cual es la línea dominante de su estrategia política para España. Si a ello le sumas una penosa campaña electoral marcada por una candidatura muy de aparato tienes el resultado que tienes. Digno resultado pero muy lejano del alcanzado ya por la coalición para las mismas elecciones en tiempos de Anguita y sobre todo muy alejado de sus expectativas. Ahora se encuentran en una situación frustrante y parece que tienen ganas de superar sus limitaciones mediante un ejercicio voluntarista de un liderazgo global de la izquierda alternativa que se les escapa por minutos. Son muchos los votantes de Izquierda Unida que a la vista de los resultados de P declaran que de haberlo sabido hubieran votado por la nueva formación. Aquí tienen una vía de agua que P explotará resueltamente evitando caer en políticas de subordinación a IU. Estoy seguro que P sabrá superar las agresivas demandas de cooperación que sin duda IU les ofrecerá e incluso les ofrecerá con generosidad. 

P, adolescentemente envanecida en sus logros, querrá marcar su perfil identitario diferenciado como un elemento necesario para su crecimiento. El debate sobre la sucesión monárquica y la naturaleza de las próximas elecciones locales altamente exigentes en materia de aparato pueden atenuar esa búsqueda de diferenciación que la prenda exige. O no. Imposible de saber. Me temo que el precio exigido a IU para subir al altar matrimonial con P y con otras fuerzas como EQUO supere la capacidad de sacrificio de esa formación. En los cenáculos y las redes sociales se ve a los dirigentes de IU muy acelerados, como con ganas de demostrar sus dotes como galanes del pacto.

Existe otra razón muy importante para pronosticar que P no se va a dejar llevar por las prisas. Y aquí entramos en territorios pantanosos. Se ve, se percibe en la calle, la ilusión que ha despertado P en amplias capas sociales y en colectivos políticos. P, con la ayuda inestimable de los medios de comunicación y los exabruptos tan poco inteligentes de personajes como Felipe González y otros se ha convertido en un objeto de deseo para mucha gente. P no se ha dotado de un aparato capaz de integrar esa simpatía y ese acercamiento de manera organizada. Deliberadamente han optado por un modelo de organización en red, los llamados círculos, dificilmente permeables y enredables por la entrada de personas de toda procedencia que pretendan incorporarse, la gran mayoría con objetivos honestos, a la organización. Los que tenemos ciertos años y cierta experiencia recordamos muy bien los días de la transición y los serios problemas de organización nacidos de la entrada masiva de personas en las estructuras de partidos como el PCE o el PSOE. En el caso del PCE aquella avalancha y ciertas prácticas organizativas que buscaban su ordenamiento- la famosa territorialización- contribuyeron a provocar su colapso muy pocos años después. En el caso del PSOE el problema fue algo distinto y posiblemente mas peligroso, la masiva incorporación de supuestos militantes no fue debidamente ordenada y muchos de aquellos nuevos simpatizantes se convirtieron en fuerzas que parasitaron, todavía lo hacen, el aparato del partido.

La creación de los círculos de P pretende crear un puerto de desembarco que permita filtrar con tranquilidad las nuevas incorporaciones y mantener al mismo tiempo preservadas las pequeñas, activas e inteligentes redes promotoras. No es fácil el empeño pero creo que P tiene una filosofía de gestión de la militancia muy basada en los viejos principios del activismo leninista y trotskista y moderada por las informales prácticas de las redes sociales. En definitiva, un modelo de partido de nuevo tipo sin demasiadas hipotecas. El rasgo, que honra a P, de renunciar a las subvenciones públicas ofrecidas por el estado por resultados electorales permiten adelantar que tienen ciertas prioridades organizativas y que no se van a dejar llevar por improvisaciones o ligerezas. Hay dudas interpretativas, por lo menos yo las tengo, sobre la contradicción del aparente hiperliderazgo de un Pablo Iglesias con el modelo asambleario y, ciertamente, libertario de sus activistas forjados en el movimiento 15 M.

En cuanto al programa político poco más puedo decir de lo indicado con anterioridad en esta nota. El público quiere una nueva ilusión, quiere encontrar nuevas seguridades y le importa más el continente que el contenido. Saben que los programas son lo que son y que la realidad luego siempre los va a desmentir. Nadie llega a la fiesta electoral convocado por este u otro punto de un programa determinado. Vale más la historia y la trayectoria. Ante el empuje de nuevas fuerzas los partidos, los viejos partidos, poco pueden ofrecer salvo las evocaciones típicas de un Rajoy de aquello de ser una persona previsible o las del PSOE enseñando a todas horas a sus viejas glorias, aquellos que cambiaron el país de arriba abajo. Puede que la necesidad de abordar programas locales y territoriales obligue a Podemos a refinar su proyecto pero tampoco veo la necesidad. Seguirán lanzando como gancho electoral el poderoso slogan de la casta, que siendo profundamente injusto es al tiempo profundamente creíble y razonable como explicación de nuestros males. Aquello del chivo expiatorio. Vieja y buena cultura clásica que seguirá funcionando siempre.  

Tal como exigen los contratos internacionales debo incluir una claúsula de advertencia. El que firma esto admira a los militantes y activistas de Podemos que conoce de su barrio, Chamberí. Las personas que forman parte de ese colectivo tienen una trayectoria limpia y de largo aliento. Esta campaña electoral me la he perdido, y de alguna forma, deliberadamente.  Me largué fuera del país. Cuando he vuelto me he encontrado con que amigos que en ateriores elecciones votaron por PSOE o por IU, esta vez se han inclinado por Podemos. Yo, debo confesar, que de estar aquí posiblemente hubiera hecho lo mismo. De que forma esta declaración justifica todo lo dicho anteriormente ustedes verán. No tenía previsto escribir, ya saben los que me siguen lo poco activo que estoy en los últimos tiempos a hacerlo, pero si lo he hecho ha sido a petición de buenos amigos que me han pedido que vuelque aquí mis mejores conocimientos sobre la materia Podemos. Materia de moda por la cantidad de rios de tinta que se están dedicando al mismo. No se si lo escrito les aclarará algo. A mi me ha servido para aclararme a mi mismo.

15 de mayo de 2013

Dos años del 15 M. La revolución de las plazas.

Foto de la primera manifestación del 15 M en mayo del 2011





El 15 M fue algo más que un grito de queja y rebeldía de un grupo de ciudadanos. Como en el cuento del rey que está desnudo las voces del 15 M alteraron la tranquilidad vacuna de la política española. Nadie, salvo los ciegos a la evidencia, ignoró     que la calle osaba hablar a los poderosos con el único lenguaje de la verdad. Que después el 15 M, por devoción o por necesidad, no haya cristalizado en una fuerza política autónoma es casi indiferente. La cuestión es que a partir de ese momento la agenda de la política española está marcada por una indisimulable contradicción entre los designios de los poseedores del poder institucional deseosos de mantener el tinglado y el deseo generalizado del pueblo de cambios que alteren los viejos equilibrios políticos a favor de su democratización y su limpieza.

Hasta los más paniaguados y serviles intelectuales del régimen nacido de la transición reconocen que el sistema presenta rasgos de senectud y deformación que hacen imposible el buen gobierno de un país tan complejo como el nuestro. Instituciones corruptas y debilitadas, economía maltrecha sin alternativas de futuro, desmoralización de la juventud que huye del país a buscarse la vida- un verdadero exilio mas que fuga de cerebros- y un pueblo desamparado que ve como la sociedad del bienestar construida a lo largo de mas de 30 años se desploma en una sucesión sin tregua de recortes y merma de servicios públicos.

Veo que siguen circulando los mismos lugares comunes sobre el 15 M  en los medios de comunicación. Dicen que el movimiento ha decaído, que no ha sabido transformarse en plataforma política. Otros siguen empeñados en relacionar el movimiento 15 M con montajes conspiranoicos cuando no en echarles la culpa, incluso, de la caída del gobierno socialista. Cada loco con su tema. Con lo fácil que resulta acercarse a cualquier asamblea de barrio un sábado o un domingo y ver lo que ocurre. Escuchar, enterarse, calibrar los mensajes, las acciones que se proponen, el riguroso respeto a la democracia. Pero por lo que se ve es más fácil decir tonterías o inventárselas.  

Por el hecho de nacer, por reivindicar la calle y la plaza como espacio para la política. Por su capacidad de dar nacimiento a otras muchas plataformas y mareas contagiándolas con su espíritu pionero y rebelde, solo por eso el 15 M ya ha entrado en la historia. Lo demás apenas tiene importancia. El 15 M no ha venido a salvar a nadie. El 15 M somos tu y yo, si queremos.

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