15 de mayo de 2013

Dos años del 15 M. La revolución de las plazas.

Foto de la primera manifestación del 15 M en mayo del 2011





El 15 M fue algo más que un grito de queja y rebeldía de un grupo de ciudadanos. Como en el cuento del rey que está desnudo las voces del 15 M alteraron la tranquilidad vacuna de la política española. Nadie, salvo los ciegos a la evidencia, ignoró     que la calle osaba hablar a los poderosos con el único lenguaje de la verdad. Que después el 15 M, por devoción o por necesidad, no haya cristalizado en una fuerza política autónoma es casi indiferente. La cuestión es que a partir de ese momento la agenda de la política española está marcada por una indisimulable contradicción entre los designios de los poseedores del poder institucional deseosos de mantener el tinglado y el deseo generalizado del pueblo de cambios que alteren los viejos equilibrios políticos a favor de su democratización y su limpieza.

Hasta los más paniaguados y serviles intelectuales del régimen nacido de la transición reconocen que el sistema presenta rasgos de senectud y deformación que hacen imposible el buen gobierno de un país tan complejo como el nuestro. Instituciones corruptas y debilitadas, economía maltrecha sin alternativas de futuro, desmoralización de la juventud que huye del país a buscarse la vida- un verdadero exilio mas que fuga de cerebros- y un pueblo desamparado que ve como la sociedad del bienestar construida a lo largo de mas de 30 años se desploma en una sucesión sin tregua de recortes y merma de servicios públicos.

Veo que siguen circulando los mismos lugares comunes sobre el 15 M  en los medios de comunicación. Dicen que el movimiento ha decaído, que no ha sabido transformarse en plataforma política. Otros siguen empeñados en relacionar el movimiento 15 M con montajes conspiranoicos cuando no en echarles la culpa, incluso, de la caída del gobierno socialista. Cada loco con su tema. Con lo fácil que resulta acercarse a cualquier asamblea de barrio un sábado o un domingo y ver lo que ocurre. Escuchar, enterarse, calibrar los mensajes, las acciones que se proponen, el riguroso respeto a la democracia. Pero por lo que se ve es más fácil decir tonterías o inventárselas.  

Por el hecho de nacer, por reivindicar la calle y la plaza como espacio para la política. Por su capacidad de dar nacimiento a otras muchas plataformas y mareas contagiándolas con su espíritu pionero y rebelde, solo por eso el 15 M ya ha entrado en la historia. Lo demás apenas tiene importancia. El 15 M no ha venido a salvar a nadie. El 15 M somos tu y yo, si queremos.

18 de abril de 2013

LAS COSAS DE LA COSPE Y DEL GOBIERNO DEL PP



El Renacimiento significó alterar las reglas de la política y derivarlas desde la brutalidad hacia el racionamiento y el poder “soft” que se dice ahora. Esa nueva visión “política” del gobierno tan bien ejemplarizada por Maquiavelo en El Príncipe resultó un cambio trascendental en las formas de ejercer el mando. Por supuesto que tendrá que ser la Ilustración y la revolución burguesa las claves del cambio definitivo que lleve a las sociedades modernas hacia la democracia y que anulen, o por lo menos anuncien su desaparición, otras manifestaciones de la barbarie política como la tortura inquisitorial y el desafuero.

Con la emergencia de los grandes medios de comunicación modernos, especialmente la televisión, la forma de gobernar sufre otra variación histórica significativa: los políticos tienen que ganarse el favor popular no solo con la buena gobernanza o el amparo de la mayoría: deben masajear el ego de las multitudes y  procurar infantilizarlas mediante todo tipo de halagos y piropos. Es la era del halago a las multitudes y a ningún político en su sano juicio se le ocurre demonizar a sus propios votantes. Ni siquiera a los de sus competidores.

Cuando un político quiebra esa forma de comportamiento amable está cargándose siglos de historia y despreciando culturas políticas de tan largo recorrido. Tiene que tener motivos muy fuertes para hacerlo. Sí como ocurre en estos momentos con las constantes manifestaciones de desprecio al pueblo que se largan dirigentes del PP con discursos del tipo: que se jodan, habéis vivido por encima de vuestras posibilidades, queréis la dación en pago para pagaros otro piso, os gusta comer en vez de pagar la hipoteca, compráis televisores de plasma con el dinero de las subvenciones del paro, etc. es que en el PP se ha instalado el viejo virus del estado precapitalista basado en los poderes estamentales y en los que la palabra pueblo no significaba nada mas que una forma honorable de llamar a los siervos.

Las cosas de “La Cospe” o de los otros miembros del gobierno aficionados a ese retorno a las esencias medievales no pueden ser otra cosa que la expresión de su morriña por régimen preliberal, tan caro a los fundamentalistas católicos. Como si todo el proceso, tan doloroso, de adaptación de la Iglesia a la modernidad hubiese que tirarlo por la borda por innecesario.La contrarreforma. El franquismo en sus mas elementales querencias.

O cabe otra interpretación. Existe un principio llamado de Hanlon, por el nombre de su creador, que dice «nunca atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez». Ignorancia, estupidez o llámenlo como quieran. El caso es que parece haberse instalado un demonio irresponsable en las filas del PP que les obliga a decir estupideces una tras otra sin solución de continuidad, haciéndonos recordar aquella famosa frase de Azaña sobre la estupidez como la planta de mejor crecimiento en España.

Digo yo que a lo mejor no son tan tontos. Puede que con esto lo único que pretendan es tenernos entretenidos. Desde luego que lo están consiguiendo. ¿Saben la última? El ministro llamado Cañete, digno nombre para una comedia berlanguiana, acaba de informarnos que él se ducha con agua fría. Para ahorrar. ¿Y a quien cojones le importarán los hábitos higiénicos de este señor? Por mí como si se pone el cilicio los domingos por la tarde.

19 de marzo de 2013

Por un plan global de desarrollo comercial urbano en el centro de Madrid.

Actividad promocional en la calle Fuencarral de Madrid

Las ciudades nacen para el comercio y para la defensa. Y la mejor arquitectura urbana colectiva siempre ha estado relacionada con esa seña de identidad comercial. Nuestras plazas mayores puede que sean la expresión más depurada de esa circunstancia. Y nuestros viejos mercados, prácticamente ya desaparecidos, la memoria de otras épocas en las que esa conexión viva entre comercio y ciudad era más evidente

En torno a los mercados nacieron muchas otras manifestaciones civiles relacionadas con la música y los espectáculos. Cercanos a los mercados se establecen los escribanos, los pendolistas. Las fondas y pensiones. Los talleres y los oficios. Las consultas de los sacamuelas. Y las parejas se casaban aprovechando las ferias. La feria es la mejor expresión de esa alianza entre ciudad y comercio.

Nada por tanto que oponer a que el comercio vivifique la vida de nuestra ciudad. De hecho casi todo el centro de Madrid ha sido desde siempre una especie de lo que hoy se ha dado por llamar “comercio abierto”. Nada que decir en negativo a que en los barrios de vieja tradición como el de las Letras se establezcan fechas para que los comercios salgan a la calle y coloquen sus productos y ofertas en las aceras, tal como se está haciendo en los últimos tiempos. E incluso que esos comercios, organizados en asociaciones, desarrollen programas y acciones de entretenimiento para atraer a todo tipo de públicos. Recuperaría Madrid de esa forma un aire ferial y acogedor. Sirvan como modelos de este buen hacer iniciativas como el Mercado de las Ranas o Molavide. Y como chapuzas impresentables el, afortunadamente,  desaparecido mercadillo de la calle Fuencarral 24 o el gastromercado de Olavide, que también parece que pasó a mejor vida después de sus primeras ediciones.

Hay por lo tanto muchas razones en positivo para el desarrollo de nuestro comercio barrial, pero, siempre hay un pero; que no se conviertan esas acciones en una especie de viva la virgen con lo que convirtamos la ciudad en un zoco permanente de comercio cutre en el que cada local o cada comerciante haga de su capa un sayo. Que sean los propios titulares de esos comercios quienes doten a la acción comercial de un sentido lúdico y callejero atrayente y respetuoso con el conjunto de la vida ciudadana.

Esos mercados cimarrones, artificiosos, que cada vez con mayor frecuencia, se establecen temporalmente en nuestras plazas y calles no cuentan con el respaldo del comercio barrial. Son muchas veces competencia desleal del mismo y no aportan nada particularmente útil al desarrollo de la ciudad. Son como pegotes artificiales. Ya dejamos años atrás que se desarrollasen núcleos comerciales en algunas plazas como Felipe II o la plaza de Santo Domingo con la excusa de beneficiar al sector artesano en momentos de fiestas populares como las navidades. De las fiestas nómadas se pasó a la instalación definitiva y en estos momentos nadie es capaz de asegurar que en esos puestos se desarrollen actividades artesanas. No pido yo que desaparezcan. Sé que se han convertido en la forma de vida de mucha gente que lo necesita. Pongamos un cierto orden y atención.

Tanto o más, sin embargo, me preocupan las acciones de promoción y de merchandising que se desarrollan en nuestras plazas del centro en beneficio de las grandes empresas. A veces traen como consecuencia enormes dispositivos propagandísticos que buscan atraer a masas de potenciales clientes alterando la vida ciudadana.

Creo que sería bueno que el gobierno de nuestra ciudad, especialmente desde las concejalías de distrito, tuviesen más capacidad de involucrarse en estas cuestiones y de incentivar aquellas acciones más convenientes en detrimento de otras más agresivas o menos cívicas. Y siempre en conexión con el comercio de cada barrio y con la ciudadanía.

En esta coyuntura propongo diseñar un Plan Global de fortalecimiento del comercio urbano del centro de Madrid que tenga en cuenta todos esos elementos.


4 de marzo de 2013

Las fiestas de los Quintos

Quintos y quintas en el pueblo riojano de Pradejón. Foto tomada de la estupenda web del Ayuntamiento de esa localidad.

 Esta entrada en el blog está dedicada a mis amigos de la mili en el Sáhara Occidental Español.

El servicio militar obligatorio estuvo en vigor en España desde 1912 hasta el 2001. Anteriormente, a lo largo de todo el siglo XIX, si bien existía la obligación de incorporarse a filas las posibilidades de “escaquearse” eran muy amplias. Se podía redimir la obligación pagando una cuota, los famosos “soldados de cuota”, o consiguiendo alguna prebenda oficial para conseguir ser sustituido en el servicio por otra persona. Aquello permitía que los hijos de las familias pudientes se librasen de la “mili”.

De esa época vienen refranes y coplas populares como la que se cantaba en Extremadura:
"Si te toca te jodes
que te tienes que ir
que tu madre no tiene
dos mil reales pá ti,
a la guerra del moro
a que luches por mí".
Aquello era de una injusticia tan manifiesta que ir a la mili era considerado como algo propio de las clases más humildes o bien de aquellos que hacían del ejército su forma de vida, que no eran pocos. Decía que en 1912, y a consecuencia de las grandes movilizaciones populares como la famosa Semana Trágica de Barcelona de 1909 que protestaban por la muerte de cientos de chavales en la guerra de África, aquel régimen semifeudal desapareció pero eso no es estrictamente verdad. Siguió existiendo, incluso en la misma II República, el concepto de “soldado de cuota” que si bien no te libraba del servicio, lo hacía más breve o evitando la presencia en las unidades militares más lejanas o más peligrosas, lo que no era moco de pavo en aquellos tiempos de las guerras africanas.

Tuvo que ser Franco, en 1940, quien definitivamente acabase con ese sistema, aunque de todos es bien conocido que de alguna forma las clases más ricas del país conseguían mejores destinos para sus hijos. O que existían formas más leves de prestar el servicio obligatorio como las Milicias Universitarias. Ser hijo de viuda o trabajar en algún sector estratégico de la economía también podían ser clases de exclusión del cumplimiento de la mili.

Pero ¿de dónde viene esa expresión de los quintos? Pues eso viene de los tiempos de Carolo III- el de la Puerta de Alcalá- que le dio por  dictar una Ordenanza en la que uno de cada cinco jóvenes en edad militar (las famosas Quintas), entre los 18 y los 40 años y mediante sorteo, tendrían que incorporarse cada año al Ejército. Sus nombres se extraían del padrón de mozos que formaban el censo militar. Ir a la mili era "servir al Rey". En algunas épocas posteriores ese régimen fue cambiando y así por ejemplo en algunas regiones- y no por casualidad- como Cataluña, Navarra o el País Vasco, el sistema de reclutamiento era voluntario. Incluso durante la I República Española el ejército estaba formado exclusivamente de tropas voluntarias y remuneradas, como ahora mismo.

Antiguamente los soldados se reclutaban a la fuerza si la situación militar así lo requería o bien entre gentes de mal vivir que encontraban con esa forma de incorporarse a los ejércitos una manera de sobrevivir gracias a los pequeños sueldos- las soldadas- que recibían en campaña.

El nombre de quintos pasó a formar parte del vocabulario popular y con ese nombre se ha conocido hasta casi nuestros días a los jóvenes que sorteaban en las respectivas cajas de reclutamiento existentes en todas las capitales de provincia. El sorteo, el saber a qué cuerpo o a qué localidad te mandaban era todo un acontecimiento que determinaba el futuro de muchos jóvenes y de sus familias. Cada año, reemplazo, el sorteo se convertía en un espectáculo de gran seguimiento y era tradición celebrar fiestas en los pueblos y en los barrios. 

Tenía su importancia aquello del sorteo. La suerte se inclinaba de un lado o de otro. Si te resultaba favorable te tocaba servir en un regimiento de tu provincia y seguir estando en contacto con tu familia. Si te era muy desfavorable podías acabar en algún destacamento perdido en las arenas del desierto del Sáhara. Te podía tocas Ceuta o Melilla. O aviación. O la Armada. Por supuesto que luego en cada unidad de destino las cosas podían también mejorar o empeorar. De nada bueno te servía prestar el servicio al lado de casa si te tocaba luego hacer más guardias o servicios que Cascorro. Al revés podías ir destinado al Sáhara y chuparte una mili de puta madre, relevado de servicios de guardias y cocinas. Metidito en una oficinita por la que no pasaba un oficial ni en días de luto.

Gracias a respuestas de amigos de la mili he conseguido tener una pequeña descripción sobre las distintas formas de celebrar aquel acontecimiento del sorteo. Esto es lo que me cuentan:

Andrés Salanueva. Yo soy de un pueblico pequeñico de Navarra, concretamente de Arróniz y sí que celebramos los quintos. A mí me tocó en enero de 1969, y recuerdo que lo celebramos en navidades. Quintos y quintas (entiendo que eran las novias o las amigas de los quintos) apañábamos un gorro de soldado y salíamos a pedir por las casas y los bares. Alquilábamos tres o cuatro músicos y nos pasábamos toda la mañana pidiendo por las casas. Buena comida, buen baile y luego buena cena. Se me olvidaba lo primero: la misa y una visitica a las monjicas.

Francisco De Miguel. Yo si recuerdo que en Madrid el día del sorteo vendía unos cartelitos con la bandera española que ponía África o España y se los ponían en la solapa. Y un gorro de soldado de cartón. Iban por las tascas celebrándolo. A los de África les solían invitar.

Antonio Peña. En el pueblo de mis padres y mis abuelos en la comarca de los Monegros los quintos ese día pagaban una orquesta y se celebraba un baile. Se comía y se bebía. Sobre todo bebía. Se pedía permiso a la guardia civil y te dejaban hacer bromas, yo diría más bien que putadas. Por ejemplo marchaban de noche al pueblecito de al lado que tenía las calles de tierra y se las labraron todas. Al otro día la guardia civil les hizo que fueran dejar las calles como estaban antes.

Joan Roger. En mi quinta, organizamos un "guateque" en una discoteca de Blanes y con las ganancias obtenidas celebramos una cena con votación de madrinas incluido. Creo recordar que éramos unos 30 poco más o menos. La discoteca era la San Antonio (hoy ya desaparecida) y el grupo musical creo recordar eran Los Diablos. Hasta la desaparición de la mili obligatoria esta era una tradición habitual en Blanes.

Si quieren ustedes una información más amplia sobre las fiestas de Quintos un alma caritativa le dio por realizar una muy buena investigación sobre la materia y la colgó en la Wikipedia. Como decía el Guerra: hay gente “pa tó”. Incluso algún antropólogo de guardia ha tratado de analizar las fiestas de los quintos en la mejor tradición del análisis social de los ritos de paso de la masculinidad.

En este caso la foto corresponde al pueblo de Guadarrama en la sierra de Madrid. El original está en la web Los Quintos.
Por supuesto que sobre la mili se pueden escribir libros enteros. De hecho suele ser propio de los abuelos contar batallitas y enseñar a sus nietos las fotos de la mili en Ceuta. Incluso algunos llevan su pasión narradora a extremos como reunirse entre ellos para contarse esas batallitas de juventud. Por cierto que este fin de semana me toca asistir a una de esas tenidas. Esto de la mili imprime carácter. Pero en esta ocasión solo se trataba de escribir sobre las fiestas de los quintos.

28 de febrero de 2013

LA LIBRERÍA. ESPACIO Y RED EDITORIAL SOBRE MADRID Y MÁS.





Si necesitas, quieres o te apasiona conocer sobre Madrid, necesariamente habrás de llegarte a Mayor 80. Allí encontrarás en la pequeña tienda bautizada con el sencillo nombre de “La Librería” la mayor colección de libros, revistas y materiales gráficos sobre la ciudad creada por el emir de Córdoba Muhammad I allá por los finales años del siglo IX y precisamente a escasos doscientos metros de ese punto de la calle Mayor.

Tienda de La Librería fundada en 1986. El motor inicial del Grupo La Librería


No era muy amplio el catálogo de libros sobre nuestra ciudad disponibles en el año 1986 cuando Miguel Tébar funda aquella minúscula librería. Para llegar a los mil registros y títulos procedentes de distintos orígenes editoriales y accesibles en la actualidad han tenido que pasar muchas cosas y trabajar duramente. Si la montaña no llega a Mahoma que sea Mahoma quien llegue a ella, es lo que pensó Miguel Tébar. Ni corto ni perezoso se lanzó a publicar, bajo el mismo pabellón que daba nombre a su tienda, libros y otros productos editoriales dedicados a Madrid.

Ediciones La Librería, lleva publicados desde 1989 cerca de 400 títulos, casi todos ellos con esa temática madrileñista. El tiempo, esos 27 años, y esa nueva demanda de los madrileños por conocer su historia nacida al calor del progreso económico, cultural y social de nuestra ciudad y comunidad en estos años, han hecho posible que ahora nos encontremos con una oferta editorial crecida y potente.

En los últimos tiempos el fenómeno de Internet y de los blogs ha creado, por otra parte, el caldo de cultivo adecuado para que a la antigua nomenclatura académica de los historiadores y cronistas de la ciudad se incorpore una nueva clase de investigadores y propagandistas de lo bueno y lo malo de nuestra historia. Da gusto ver la nómina de blogueros que trabajan sobre Madrid desde tan diferentes perspectivas como la arquitectura, el arte, la literatura, la música o la vida cotidiana. A esa dinámica tan abierta y novedosa responde el grupo de La Librería creando nuevos sellos y productos editoriales.

TEMPORAE, nuevo sello, responde, por ejemplo, a esa nueva dinámica especializándose en la difusión de libros y productos editoriales basados especialmente en contenidos gráficos. Fotografía, colecciones y archivos particulares e inéditos son la fuente para la edición de libros dedicados a barrios, a temáticas históricas y a fotografía de temática urbana. Y no solo dedicadas a Madrid. El know how de La Librería les permite aplicarse a otros espacios y ciudades españolas. Así por ejemplo han dedicado libros a La Coruña o a Palma de Mallorca y en el próximo futuro a Asturias- Ribadesella-, Segovia y, en otra escala, a la fotografía postmortem por ejemplo.

Portada de uno de los libros de Temporae. Dedicado al fotógrafo Manuel Urech.

Temática más allá de la madrileñista es también el campo de actividad editorial de Ediciones El Senderista. Aquí de lo que se trata es de ponerse al servicio de caminantes y naturalistas para ofrecerles excelentes guías de excursionismo y actividades deportivas- mountain bike por ejemplo- o recreativas basadas en el conocimiento del territorio y en la defensa y el respeto al medio ambiente y los equilibrios ecológicos de los espacios naturales.

Foto del libro de El Senderista "El Valle de Arán. 25 itinerarios"


En lo referido a Madrid vale recordar que el grupo dirigido por Tébar es promotor de la revista Madrid Histórico, nacida en 2005 y que se distribuye por todo tipo de puntos de venta: kioscos, librerías, hoteles, etc. Una lectura de los sumarios de los cerca de 50 ejemplares lanzados nos da una idea de la riqueza documental alcanzada por Madrid Histórico: historia, arte, gastronomía, política, leyendas, urbanismo, deporte, etc. Recientemente la revista tiene edición digital pensando en formatos como las tabletas. Otra característica muy notable de MH es la nómina de sus autores abierta a la presencia de investigadores, académicos, especialistas e ilustradores o creadores gráficos o plásticos.

Algunas portadas de la revista Madrid Histórico

Otra cosa que llama la atención del grupo La Librería es su gran capacidad de alianza con la sociedad civil. Con investigadores, con promotores culturales de nuestra ciudad, con el nuevo movimiento bloguero. Gracias a ello y a través de sus páginas, blogs corporativos y perfiles en las redes sociales el grupo da a conocer cientos de noticias e iniciativas sobre la ciudad.

Como no podía ser menos en los tiempos que corren el grupo de La Librería se ha puesto las pilas en materia de oferta digital lanzando su propia Tienda Virtual en la que ofrecen acceso a su fondo, en muchos casos ya con versiones e-book de sus títulos, y creando una aplicación para Ipad y Iphone dedicada  a su oferta global editorial.

Como final solo me queda decir que estas notas han nacido de una entrevista, muy grata entrevista, con María Jesús Montes y Nano de Gabriel. Muchas gracias a los dos.

A modo de disclaimer, aunque los lectores habituales del blog ya lo saben, cabe decir que este blog no tiene el menor ánimo publicitario y que, en este como en otros casos, el autor no mantiene vínculos profesionales ni de otro tipo con el grupo de La Librería.

26 de febrero de 2013

La solución política para España llega de Italia

"... E QUINDI USCIMMO A RIVEDER LE STELLE"
El mago Bepo Grillo. Un héroe a la italiana.




Las elecciones italianas me han abierto los ojos. Tenía un bulle-bulle en mi cabeza que no me dejaba dormir- hablando en metáfora claro. Me preguntaba a mí mismo sobre cuales puedan ser las demandas más sentidas por la ciudadanía española y como expresarlas en clave electoral. Como en otras muchas ocasiones, lo que viene de Italia marca tendencia en nuestro país. El imperio, el cristianismo, el renacimiento, el cine realista y la pizza.

Me explico. La mayoría de la gente normal en España protesta por la corrupción. Está en contra de los sindicatos. Se queja de los funcionarios. Desconfía de los partidos, de la casa real, de la iglesia, de la justicia y hasta de los clubes de futbol. Piensan que el estado derrocha y que necesitamos un gobierno fuerte pero en general nos manifestamos contra los recortes. Al  tiempo creemos  que nos falta democracia, que las prestaciones del estado social y las pensiones son bajas o que el derecho laboral favorece a los patronos. Decimos que las calles están sucias y que las nuevas generaciones no tienen educación y urbanidad. Pero sin solución de continuidad y al rato de así manifestarnos, afirmamos que la juventud actual es la mejor preparada de nuestra historia y que los ayuntamientos están mal administrados y recaudan mucho dinero.

Nos cabrea la burbuja inmobiliaria pero bien que disfrutábamos contando a los amiguetes como se había revalorizado la casa en la playa que compramos en los 80. Si nos reunimos en casa con los amigos es para arreglar el mundo y para llevarnos las manos a la cabeza por la torpeza de nuestros dirigentes. Pensamos que todos los políticos son unos corruptos, incluso aquellos por los que votamos. Y además bobos o tontos de capirote, torpes, prepotentes y vanidosos. Vamos, que nos caen mal en general.

Más o menos sentimos indignación por todo y vemos como las cosas se pueden resolver con menos impuestos y más gastos. O más refinadamente: con más impuestos para los otros y menos para mí y más gastos a mi favor pero menos en contra. Como urbanitas disfrutamos con nuestras líneas del AVE y los aeropuertos al lado de casa pero simultáneamente protestamos con energía por el derroche en obras públicas.

O sea que somos unos cachondos aunque como españoles tristes y medievales todavía no lo sabemos. Sin embargo los italianos ya han superado esa fase de la tristeza. Llevan tantos siglos curándose del desastre de la pérdida del imperio romano que ya se han acostumbrado. A nosotros todavía nos queda un hervor. Los italianos han superado la fase de la indignación llenando los mítines de las plazas protagonizados por personajes de la comedia del arte. No han tenido que pasar por la dureza de las Asambleas Populares, tan serias, metodológicas y ordenadas. Ellos se ríen. Nosotros lloramos.

He aquí la gran diferencia. Ha llegado la hora de votar y los italianos se han librado del peso de sus conciencias y han votado por lo que les ha salido de los cojones o directamente no han ido a votar pues tiene mucho mérito que en un país de voto obligatorio se haya llegado a tasas de abstención superiores al 25%. Que los grandes triunfadores de las jornadas italianas hayan sido los dos políticos más populistas de la historia de la península itálica nos indica el camino a seguir. Han diseñado programas absolutamente absurdos en los que se combinan las promesas más peregrinas al tiempo que se ofrecen los ajustes de gasto más increíbles. Se promete el oro y el moro de una forma descarnada. Populismo elevado a la enésima potencia.

Nosotros, es nuestro sino, tenemos otro carácter. Somos amigos de las ceremonias fúnebres y de los autos sacramentales. Aquí votamos a aquel que parece más triste. Al que nos reconviene más. Al más oscuro, tronante y tremulante. Nos van los líderes fuertes. Aquellos que nos ofrecen: sangre, sudor y lágrimas.

Y ya no los hay con esa capacidad de lanzarnos a la conquista de nuevos mundos, ya no nos resultan creíbles. Había alguno en la izquierda como Anguita o en la derecha como Aznar, pero ahora están jubilados. Llegados a este punto los españoles miramos al frente y nos encontramos con reyes inestables, con príncipes sosos y con gobernantes ineptos. Con oposiciones que no se atreven a salir a la calle porque les da la risa o les dan para el pelo. Con sindicatos que celebran sus congresos invitando a los dirigentes de la patronal y a los ministros de trabajo. La casta del político castigador a la española ha desaparecido

Las elecciones de Italia, sin embargo, van a marcar tendencia, trendig topic se dice ahora. Nos estamos empezando a dar cuenta que las elecciones no sirven para nada más que para embromar a los políticos. El modo italiano se irá imponiendo y dejaremos de llorar.

Votaremos a nuestros propios Berlusconis y Grillos. Perdimos al mejor de todos ellos, a Jesús Gil, pero todavía estamos a tiempo. En nuestras listas de políticos populistas tenemos a una tal Rosa. Una señora muy pizpireta a quien lo único que le falta todavía es algún que otro escándalo sensual. Tenemos a actores de segunda tan capaces como el propio Grillo. Por ejemplo ese que acaba de decir que los hombres estamos muy maltratados por las leyes que castigan los delitos de sexismo. Creo que es del mismo partido que la señora Rosa.

Ya sé quién va a ganar las próximas elecciones. Siempre que aprendamos las lecciones italianas. De allí nos llega la luz. Solo nos hace falta encontrar un Grillo. Para emular a Berlusconi tenemos ya muchos candidatos.

Esto ya no lo salva ni el papa.

24 de febrero de 2013

Gran Hermano ve a través de tus ojos

big brother



Un comunicante, lector del blog, me ha hecho llegar esta nota sobre la tecnología de reconocimiento facial que se está empezando a implantar en muchos programas y aplicaciones de Internet de amplia difusión. Como la preocupación de mi informador coincide con la mía me permito pasarla a mis lectores. Plantea mas preguntas que respuestas y nos alerta sobre el mundo que, posiblemente sin ser conscientes, estamos ayudando a construir.

¿Conoces el gestor de colecciones de fotos Picasa? Es una aplicación de escritorio que te permite organizar de forma cómoda e intuitiva todas tus fotos y también es un punto de entrada a las redes sociales de Google (Picasa Web y Google+). 

Desde la versión 3.5 de este programa se incluye la funcionalidad de reconocimiento facial.

¿Alguna vez has querido buscar en tu biblioteca todas las fotos en las que aparece cierta persona? Pues con esta funcionalidad lo tienes muy fácil. Para empezar el programa escanea toda tu biblioteca, reconoce caras y las agrupa por similitud. Luego te pregunta quién es quién (tienes que meter la dirección de correo electrónico de cada persona). Cuando ya tiene cierta información, las nuevas fotos que introduzcas son procesadas y cotejadas con personas conocidas, con lo que la pregunta cambia a “¿es la persona que sale en esta foto Fulanito?”. El sistema va aprendiendo en base a tus respuestas y el indice de aciertos es sorprendente. Una vez más la informática hace del mundo un lugar maravilloso y mágico. 

¿Esta mágica maravilla no tendrá por detrás un proyecto con implicaciones no evidentes? En su versión web (la aplicación de escritorio está directamente conectada con la versión web), no estás enseñando a tu ordenador a reconocerte a ti o a tus contactos en tus fotos, sino que estás instruyendo a un sistema mucho más grande y con límites difusos. 

Este sistema recibe fotos de miles, puede que millones, de usuarios, y tiene la capacidad de reconocerte en cualquier foto que reciba. 

¿Las fotos de esa fiesta loca con tus amigos? El sistema es capaz de reconocerte. 

¿Esa foto que se saca una parejita y sales en segundo plano? El sistema es capaz de reconocerte. 

¿Esa foto de cierta manifestación ciudadana sacada por cualquier manifestante en la que sales tú entre toda la gente? El sistema es capaz de reconocerte. 

Es capaz de reconocerte a ti y al resto de la gente que sale en la foto, lo que le permite no solo inferir quienes son tus amigos, sino también trazar relaciones entre individuos y determinar por dónde se mueven y, eventualmente, cuales son sus afinidades políticas.

Hoy en día este sistema tiene millones de ojos, prácticamente uno por teléfono móvil, y además cuenta con el ánimo de los “fotógrafos” de subir y etiquetar todas sus fotos.

He hablado de Picasa, pero estoy convencido de que cualquier red social de hoy en día, como Facebook o Tuenti, cuenta con capacidades de reconocimiento o están trabajando en su desarrollo.

Llegados a este punto, realmente no puedes evitar que otros sepan muchas cosas sobre ti, pero sí es importante ser consciente de lo que otros saben sobre ti.
 
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