7 de octubre de 2006

Paseo por Madrid. Capítulo I


my father and I 1955, originally uploaded by angel14.

Llevo más de cincuenta años caminando por Madrid. Mejor dicho: durante más de 50 años he tenido la ocasión de pasear mucho por Madrid. Que no parezca que uno es una versión castiza de Forrest Gump. 50 años dan para mucho así que he tenido tiempo de conocer el canalillo y los bulevares; ¿y eso que es? me preguntan por aquí. Pues dos “instituciones” urbanas madrileñas desaparecidas o engullidas por el cemento. Con la cantidad de cosas horrendas que tenemos por Madrid- esto me va saliendo como un cuplé de Agustín Lara- fueron a desaparecer las conducciones en superficie del agua del canal de Isabel II que alimentaba y alimenta las fuentes y cañerías de la ciudad y los paseos centrales de muchas de las calles del barrio de Salamanca (todas no, pues afortunadamente se recuperó el bulevar de la calle Juan Bravo).
Con la desaparición del canalillo que cruzaba a la altura de lo que hoy es Glorieta de López de Hoyos los niños y los mayores perdieron un lugar de esparcimiento y recreo en el que botar barquitos de papel, darse un pequeño chapuzón y cazar todo tipo de mariposas y libélulas. Con la desaparición de los bulevares se perdieron unos espacios de juego infantil y paseo de adultos cercanos a las viviendas y llenos de enormes plátanos de sombra que refrescaban los largos y calurosos veranos madrileños. Todo ello para permitir la circulación de más vehículos contaminantes. Nada nuevo bajo el sol. Las obras del alcalde Gallardón no tienen más sentido que aquellas: se cubren los cursos de agua con toneladas de hormigón y asfalto y se cierran espacios de recreo. No me remontó a los tiempos en los que Fernando VII usaba paletó para recuperar otras memorias de viejos desaguisados pero podríamos hacerlo. Pretendo solo explicar que en esta vida solo es cuestión de tiempo que te roben las aceras de tu niñez.
Es muy difícil encontrar un paisaje urbano madrileño que no haya sufrido transformaciones importantes en, pongamos, los veinte o treinta últimos años.
Hasta en los barrios más castizos y abandonados se siente la mano de la piqueta y la especulación. No se si es posible hacer un decálogo de las barbaridades perpetradas contra esta ciudad, pero aquí van unas cuantas:

-destrucción de los bulevares del primer y segundo cinturón mas los bulevares del barrio de Salamanca
-construcción de los famosos excalectric- hoy día errores corregidos después de décadas de sacrificios y luchas de los vecinos
-derribo de mercados y plazas como los de Olavide en los años setenta
-vaciado del subsuelo de Madrid para túneles y aparcamientos
-el estado de sitio con miles de zanjas
-especulación sobre la parcela de la ciudad deportiva del Real Madrid
-arboricidios gallardoniles como los de la M30 y Tirso de Molina

Podríamos seguir y seguir hasta que nos den la una, las dos y las tres y no es el caso. Solo recordaba como era el Madrid de mi infancia y me entró la nostalgia.

Prometo que en otra ocasión me dedicaré a organizar algún paseo agradable por la ciudad real y no por la ciudad de mi memoria.

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