13 de octubre de 2006

El mudéjar de Teruel


Mudéjar Teruel, originally uploaded by angel14.

La presencia del arte mudéjar en Aragón llama la atención de sus visitantes. Como forma constructiva tiene relevancia a lo largo del eje pirenaico-mediterráneo tanto como en el del Ebro y el del Moncayo. Desde el mudéjar mas conectado con el románico- catedral de Teruel- hasta el tardío de la catedral de Tarazona; desde la mas cuidada artesanía yesera de Borja hasta el cuidado trabajo de madera de los artesonados de Zaragoza todo parece conformar un universo técnico-artesanal de primer nivel . Pero si existe un conjunto mudéjar digno de asombro es precisamente el de Teruel. San Martín, San Salvador, San Pedro son eslabones formidables del mudéjar aragonés y español.

Contemplando esas torres sobrias, cuadradas y elegantes el visitante se interroga sobre que es lo que hizo posible la construcción de esas inmensas y ricas moles. Que capitales estaban detrás. Quienes eran esos constructores de sueños de ladrillo y piezas cerámicas tan espectaculares. En el siglo XIV, punto álgido del arte, los mudayyan- los resistentes- ya estaban integrados plenamente en la vida de la ciudad aun cuando mantuviesen sus propias instituciones religiosas. La protección real o señorial de las aljamas había dado sus resultados. Protegiendo a los muslimes se protegían al mismo tiempo los señores y los feudales de las amenazas de los últimos moros en el poder de Valencia. Protegiendo a los campesinos del entorno se protegían las capacidades exportadoras hacia otros reinos y regiones. Es por ello que la permisividad hacia las formas culturales musulmanas tuvo, por propio interés, estos resultados tan eficaces. En el siglo XIV ya no era fácil distinguir al carpintero o al yesero mudéjar de los artesanos de origen cristiano y sin embargo todos ellos participaban en un mismo conjunto de prácticas y técnicas de fusión, diríamos ahora. El mudéjar como forma arquitectónica llena casi tres siglos de espacio temporal. Tiene que llegar la expulsión de los moriscos a finales del XVI para que se pretenda enterrar en la memoria el know-how de los artesanos mudéjares.No lo consiguieron; el arte múdejar pervivió en la memoria y en la práctica de miles de artesanos y artistas a lo largo de la peninsula ibérica y de la America colonial española, pues estaba inserto en la memoria genética de los españoles. El gran desastre de la expulsión de los moriscos no fue el de cerrar un capitulo único del arte español sino fundamentalmente el de dar fin a una época de libertades civiles y religiosas.

El arte mudéjar español- especialmente el aragonés- es la expresión de un momento muy rico de nuestra historia. Un momento basado en la mezcla y en la fusión, no en la exclusividad y la pureza. Unos resultados artísticos que se proyectan también en la economía y en la vida social. Una transmisión de saberes y culturas alentada por el principio de la convivencia. Teruel es la prueba de aquel esfuerzo. Merece la pena darse una vuelta por la ciudad de los amantes. Aunque solo sea para encontrarnos con una historia que habla de encuentros, de sumas y no de restas.

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