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| Foto del grupo de intelectuales, escritores, poetas y artistas que viajaron en fecha tan temprana como 1981 a los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf a expresar su solidaridad con el pueblo del Sáhara Occidental. |
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Esta semana se ha celebrado un encuentro de artistas, escritores e intelectuales para rememorar el viaje que en 1981 otro grupo importante de ellos realizaron a los territorios liberados del Sáhara Occidental y a los campos de refugiados en los que la población civil saharaui tuvo que refugiarse como consecuencia de la ocupación marroquí y el abandono de la administración colonial española.
Hoy, como entonces. los reunidos en Madrid han manifestado su intención de promover nuevas iniciativas a favor del pueblo saharaui y han manifestado su propósito, mediante un llamamiento a la comunidad española y latinoamericana de artistas, escritores y poetas, para realizar nuevos viajes de encuentro con las poblaciones saharauis en los territorios ocupados y los campamentos de refugiados.
El llamamiento que hoy mismo han empezado a difundir es el siguiente:
" LLAMAMIENTO DE
ESCRITORES, ARTISTAS Y PROFESIONALES DE LA CULTURA A FAVOR DEL PUEBLO SAHARAUI"
UNA LARGA Y
TRISTE HISTORIA
El 14 de noviembre de 1975
comenzó para el pueblo saharaui una triste historia de guerra, exilio, éxodo y atropello
de los más elementales derechos humanos como el de la vida, el de la libertad,
y el de la autodeterminación y la superación del colonialismo. Parece mentira
que aquellos niños que, acompañando a sus familias, recorrieron el desierto en
todas las direcciones para librarse del acoso y del fuego de napalm del
ejército marroquí sigan, convertidos ya en abuelos, huérfanos de esos mismos
derechos sin que la comunidad internacional haya movido un dedo en su auxilio y
su defensa. Más allá del reconocimiento explícito sustanciado en múltiples
resoluciones de la necesidad de promover la paz y solucionar el conflicto
mediante una consulta de autodeterminación, mil veces afirmado en los papeles y
las mismas mil veces negado en la práctica, se puede certificar que tres
generaciones de saharauis han visto una y otra vez cómo se les vuelve la
espalda y se les niega el pan y la sal de su libertad personal y la de su
pueblo.
RESPONSABILIDAD
HISTÓRICA DE ESPAÑA
Si en alguna parte del mundo
se es plenamente consciente de esta triste historia es en España. El hecho de
haber abandonado nuestro país sus responsabilidades como potencia colonial
después de haber mantenido vinculaciones políticas, humanas y culturales
durante muchos años, ha permitido, en gran medida, que el desafuero contra el
pueblo saharaui pudiera cometerse con mayor facilidad. Gobiernos españoles de
distintos colores políticos han pretendido descargarse de toda responsabilidad
mediante diversos procedimientos. Se ha pretendido que en la ecuación de las
relaciones diplomáticas con Marruecos el peso del dossier saharaui apenas
cuente. Siempre hay algún interés de estado al que subordinar nuestras
obligaciones históricas con el antiguo Sáhara Occidental Español. Ayer hoy y
mañana, la pesca, la inmigración, las
políticas de orden público o cualquier otra razón sepultan la cuestión saharaui
al último lugar de nuestras preocupaciones y de la agenda bilateral
España-Marruecos.
LA SOLIDARIDAD
DE UN PUEBLO
Nuestro pueblo, de forma
natural, ha entendido que esas prácticas no correspondían con el interés a
largo plazo de nuestro país y, mucho menos, con el respeto que debemos a
nuestra propia historia. Y en la avanzadilla de ese sentimiento han estado,
sobre todo en los momentos más críticos del conflicto, nuestros poetas,
nuestros artistas, nuestros intelectuales, nuestros cineastas.
En 1981 se dejó prueba
contundente de ese compromiso por parte de un nutrido grupo de escritores,
poetas y artistas que acudieron a los territorios donde se encontraban las
poblaciones huidas de la masacre militar marroquí y las zonas que el pueblo saharaui
estaba liberando mediante la resistencia armada. No fue el año 1981 un buen año
de nuestra historia. El golpe del 23 de febrero significó un retorno a los peores
miedos de nuestra dictadura. En aquellas difíciles condiciones anímicas, ese
grupo de intelectuales encontró el momento de reunirse en el desierto con el
pueblo saharaui. Para escucharles, para conocer de sus penalidades y de sus
ilusiones, para llevarles el aliento de la esperanza en un futuro mejor. Caballero
Bonald, J.A. Goytisolo, Fernando Quiñones y sus demás compañeros de viaje, a
los que posteriormente se unieron con sus aportaciones- publicadas en un libro
que hoy es un pequeño tesoro bibliográfico- personas como Alberti, Benedetti y
tantos otros. Aquellos hombres y mujeres de la cultura fueron capaces,
sencillamente, de levantar el ánimo de los luchadores saharauis, de sus mujeres
y de sus niños. El viaje de noviembre de 1981 es guardado en el corazón de los
habitantes del exilio del Sáhara Occidental como un hito, un episodio magnífico,
que demostraba que su lucha tenía sentido.
UN PUEBLO QUE
SIGUE A LA ESPERA DE LA JUSTICIA INTERNACIONAL
Pasaron diez años y terminó
la fase militar y guerrera del conflicto. Miles de víctimas, de huérfanos, de
inválidos siguen a la espera del acontecimiento que les permita retornar al
territorio que vio nacer a sus mayores para encontrarse con sus antiguos
vecinos, con las familias que no quisieron o no pudieron marchar al éxodo y que
desde entonces mantienen una pelea desigual contra la opresión colonial del
país del norte. Hoy el combate que simbolizan personas como Aminetu Haidar
causa el asombro de millones de españoles y al calor de ese drama la
solidaridad española crece y es capaz de realizar gestas nunca realizadas a
favor de ningún otro pueblo como las de traer a miles de niños cada verano para
descansar de las penalidades de la vida en los campos de refugiados de la
Hamada de Tinduf.
Al tiempo que el pueblo
saharaui demuestra su capacidad de resistencia, el gobierno marroquí sigue
empeñado en quebrarla por todos los medios. Destruyendo casas y requisando
propiedades, deteniendo y torturando a activistas y gentes del pueblo.
Expulsando de los territorios ocupados a los desafectos y promoviendo en los
medios de comunicación campañas de acoso y derribo contra las ideas de libertad
y de emancipación. Negándose a aceptar dar solución final al último territorio
colonial del mundo. Para ello cuenta con el aliento y la comprensión de
gobiernos como el francés o como el español. Ese obstinación en anular por la
fuerza de los hechos y de la represión el necesario pronunciamiento del pueblo
saharaui en torno a su determinación como nación y como estado libre solo puede
traer más conflicto, más sufrimiento para todos. Cabe, incluso, el retorno a
las armas como única salida practicable a un pueblo desesperado y humillado.
COMPROMISO DE
LOS ESCRITORES Y ARTISTAS ESPAÑOLES
En esa coyuntura los intelectuales
españoles, al igual que los que participaron en el viaje de 1981, debemos y
queremos demostrar una vez más nuestro compromiso y solidaridad con el pueblo
saharaui. Queremos dejar constancia de ello viajando de nuevo a los territorios
de la Hamada de Tinduf, a las regiones liberadas y también a las zonas ocupadas
para encontrarnos de nuevo con el pueblo saharaui, con sus mujeres, sus jóvenes
y niños, con sus ancianos, para renovarles nuestra fe en un próximo final de
ese ciclo de dolor iniciado en 1975. Y sumar a ese proyecto otras actividades
de difusión pública de nuestro empeño y compromiso como la edición de libros
conmemorativos del viaje de 1981. Para ello contamos en
los distintos territorios del Sáhara con la colaboración de intelectuales,
escritores, poetas y artistas saharauis con los que pretendemos relacionarnos
de forma privilegiada. Hoy el pueblo saharaui ha construido instituciones y
tejido social que convierten este proyecto nuestro en un proceso más sencillo
y, posiblemente, más sólido que entonces.
En esa condición solicitamos
la adhesión a este llamamiento que encabeza provisionalmente un grupo promotor.
El grupo promotor, que no
quiere adelantar el perfil definitivo del proyecto dejándolo abierto a la
iniciativa de muchos otros participantes, inicia este proyecto, contando exclusivamente
con la fuerza de la memoria y el sentimiento de contribuir, mínimamente, a la
consecución de una verdadera paz para los saharauis y para los pueblos de la
región. No somos enemigos de nadie ni queremos contribuir a ninguna ceremonia
de la confusión. Sólo queremos escuchar las voces del pueblo, conocer sus
inquietudes y exigir el cumplimiento de las leyes internacionales.
Julio de 2014
FIRMAN ESTE
LLAMAMIENTO
Angel Alda,
Emilio Sola, Javier Reverte, Ana Rossetti, Inma Chacon, Eduardo Soto Trillo,
Laura Casielles, Juan Carlos Gimeno, Juan Ignacio Robles, Zahra Ahmed Hasnaui,
Bahia Mahmud Awah, José Ramón Heredia, Conchi Moya Fernandez, Emboirik Ahmed
Aomar.