CASA FUNDADA EN EL 2005. Me dicen que si no tienes un blog no existes. No es que tenga muchas ganas de existir en este mundo sutil de los blogs pero tampoco quiero quedar como un ser extravagante.
20 de junio de 2010
Saramago alza una rosa y nos abandona
La voz de José Saramago. la canción de Luis Pastor y el baile de María Pagés.
"Ergo uma rosa, e tudo se ilumina
Como a lua nao faz nem o sol pode:
Cobra de luz ardente e enroscada
Ou vento de cabelos que sacode.
...Ergo uma rosa, e grito a quantas aves
O céu pontuam de ninhos e de cantos,
Bato no chao a ordem que decide
A uniao dos demos e dos santos.
Ergo uma rosa, um corpo e um destino
Contra o frio da noite que se atreve,
E da seiva da rosa e do meu sangue
Construo perenidade em vida breve.
Ergo uma rosa, e deixo, e abandono
Quanto me doi de magoas e assombros.
Ergo uma rosa, sim, e ouco a vida
Neste cantar das aves nos meus ombros."
Traducción al español
Alzo una rosa, y todo se ilumina
como no hace la luna ni el sol puede:
serpiente de luz ardiente y enroscada
o viento de cabellos que se mueve.
Alzo una rosa, y grito a cuantas aves
el cielo colorean de nido y de cantos,
en el suelo golpeo la orden que decide
la unión de los demonios y los santos.
Alzo una rosa, un cuerpo y un destino
contra la fría noche que se atreve,
y con savia de rosa y con mi sangre
perennidad construyo en vida breve.
Alzo una rosa, y dejo, y abandono
cuanto me duele de penas y de asombros.
Alzo una rosa, sí, y oigo la vida
en este cantar de las aves en mis hombros.)
18 de junio de 2010
Madrid: Ciudad Sedienta

Para ver el informe elaborado por A Pie sobre la importancia de recuperar las fuentes pincha aquí . Para participar en el inventario ciudadano visita http://meipi.org/apiefuentesdemadrid
16 de junio de 2010
Un cuento sobre robots con música de Vangelis de acompañamiento
Me ha parecido el acompañamiento musical mas impactante para el cuento de una amiga que se publica por primera vez en Internet en rigurosa exclusiva.
Estábamos los cuatro alrededor de la mesa de la cocina, una caja grande en medio. Acababa de llegar y todos estábamos nerviosos después de tantas semanas de espera. Ninguno nos imaginábamos exactamente como sería y eso que el ingeniero electrónico de la empresa de papa hizo esfuerzos para describírnoslo, pero nuestras fantasías rechazaban que pudiese consistir en algo tan poco evocador. “Es sólo una maquina parecida a un video o una consola, pero con muchos poderes e inteligencia”.
Hace un mes papá se presentó en casa más temprano de lo habitual, Carlos acababa de llegar del instituto y mi hermano, Miguel, y yo merendábamos en la cocina.
- Hola ¿está vuestra madre? Preguntó sin darnos un beso.
- No, contesté con la boca llena, mirándole intrigada. Que pronto has llegado.
Mi padre dio varios pasos por la cocina, sin ningún objetivo. Se sentó y tamborileó los dedos sobre la mesa sin decir nada durante unos cuantos minutos. Miguel y yo le mirábamos, por encima del vaso de leche que cada uno estaba bebiendo.
Cuando sonó la llave en la cerradura brincó de la silla y prácticamente gritó.
- Avisad a vuestro hermano.
Se preveía una reunión familiar de importancia, no recuerdo cuando fue la última, creo que hacía más de un año para decidir que no comprábamos un perro.
- Me han pedido en la empresa mi participación, y la de toda mi familia, para la investigación que están haciendo de un nuevo robot. Es mucho más complicado que otros que ya conocéis que se dedican a limpiar la casa o planchar.
Nos miro a todos, escuchábamos atentamente.
- Éste pasara a formar parte de nosotros, de nuestras vidas…
- Ni se te ocurra Enrique, afirmó rotundamente mamá apuntando con el mentón hacia arriba y mirándole fijamente a los ojos. No tienes derecho, ni tú ni tus jefes, no somos conejillos. Me niego.
Mi padre no se inmutó, estaba acostumbrado a estas reacciones inmediatas de mamá. Gastaba su energía al comienzo y era raro que al final no cediese. Pero esta vez creo que mi padre sabía que estaba yendo muy lejos.
AMIGO, el nuevo robot, según papá, era un programa de ordenador destinado a observar el comportamiento de cada miembro de la familia, pero fundamentalmente era un software que sus creadores llamaban de Intermediación Sociofamiliar. Habíamos sido escogidos, después de un largo escrutinio psico-sociológico, para experimentar su bondad en una familia mediterránea.
Tras una discusión entre mi madre y Carlos por un lado y mi padre por el otro sobre el derecho a la intimidad que se habían pasado por el forro con el escrutinio, papa volvió a lo suyo.
- AMIGO es un robot que nos facilitara la vida. Se movió en la silla y siguió hablando ante nuestro silencio.
- Sin que nos demos cuenta nos ayudará a ponernos de acuerdo, y miró con ojos preocupados a mama.
- Sólo en asuntos domésticos, por ejemplo en la preparación de los menús, con los dineros, el uso de los coches, las vacaciones comunes y poco más.
- Así evitaremos eternas discusiones por las vacaciones, dijo Carlos y dándole un pequeño puñetazo a Miguel: “quizás sus menús si que te gusten”.
Tanto a Miguel como a mi nos parecía divertida la idea y nos gustaba pensar en un robot que nos imaginábamos como K2P2, bajito y rechoncho.
- A mi me gusta la idea, es diver comenté apurando el bocadillo de chorizo.
- Yo también quiero tener un k2p2 en casa afirmó Miguel.
Pero mi madre y mi otro hermano se opusieron a la intromisión de ese personaje indiscreto en nuestro domicilio.
- Lo último que necesito, ¡un inquisidor en mi casa! ¡Como si no tuviese bastante contigo!, le espetó mama, y dio un golpe en la mesa derramando la leche del vaso.
Papá se levantó y dando vueltas alrededor, siguió tranquilamente hablando de las bondades de nuestro futuro amigo. Que si era muy discreto, que no cotilleaba, y que seguramente nos ayudaría mucho y nos quitaría muchas discusiones.
Pero lo definitivo fue cuando nos habló de las grandes ventajas lucrativas que íbamos a tener: un incremento de sueldo y regalos tan apetitosos como un coche, una moto, viajes y juegos.
Los dos disidentes mantuvieron su gesto enfurruñado con orgullo durante unos minutos.
Carlos displicentemente, como si no fuese con él lo de la moto, se permitió decir: “bueno si te contentas con la subida de sueldo”.
Mamá resoplo mientras que pasaba la bayeta para limpiar la mesa de la leche caída, y comentó: “tú sabrás lo que haces”.
Así es como nos encontrábamos todos delante de la caja. Papa, al lado del ingeniero, nos miraba.
Carlos de rodillas, con unas tijeras en la mano cortaba y tiraba impaciente de las cintas pegadas al paquete.
Miguel de pié, pegando pequeños brincos le animaba a ir deprisa.
Mama con cara seria y pensativa nos observaba. Me acerque a ella para animarla dándole un beso y sonrió.
No era K2P2, ni nada parecido. Como había dicho el ingeniero era una maquina electrónica como otra cualquiera aunque con un ojo en su superficie que se mueve continuamente de un lado a otro hasta que se va posando en cada uno de nosotros. Tiene una antena y el único sonido que se le oye es un runrún muy suave con cambios de tono y de volumen.
- AMIGO se introducirá en vuestras agendas, pero sólo en los archivos relacionados con vuestra vida cotidiana, nos explicó Paco, el ingeniero.
-¿Sólo? dijo mama.
- También registrará vuestras llamadas de teléfono.
Un murmullo general recorrió estas palabras.
- La información obtenida de cada uno de vosotros es secreta y no puede decírsela a los otros. Podéis estar tranquilos.
Salvo mama, que no se creyó las virtudes del robot, los demás dimos un suspiro de alivio.
Durante los siguientes meses AMIGO nos facilitó listados de menús para las comidas, pasó notas de los planes de viaje de todos y cada uno y sugería posibles fechas para cumplir con obligaciones sociales de todo tipo. Administraba los ingresos familiares desde el punto de vista contable y se atrevía, bien que mal, a dar avisos discretos del agotamiento de los recursos y a recomendar ahorros en esto o en aquello.
Frío e impertérrito, AMIGO de día en día se iba haciendo querer. Sus sugerencias, sus propuestas de planes, cada vez estaban más integradas con la forma de ser de cada uno. Su forma de intervención era tan sutil, tan poco impositiva, que resultaba fácil seguir sus consejos. Era un ser transparente y sencillo
Mama, después de un viaje de vacaciones llego a comentar la naturalidad con la que se desarrollaban sus consejos y sus planes. Miguel estaba encantado con las comidas que ya no eran motivo de regañinas, Carlos se preguntaba como podía haber vivido sin AMIGO tantos años. Y para mi llegó a ser un compañero importante para tomar decisiones.
Transcurrieron los meses y AMIGO dejo de ser el centro de la casa al que acudíamos curiosos cuando llegábamos y observábamos para lograr entender como funcionaba. Se hizo tan importante como cualquier otro electrodoméstico de la vivienda, el frigorífico, la lavadora, pero, como ellos, comenzó a pasar desapercibido. Llegó a olvidársenos que nuestra vida se desarrollaba tranquila y sin problemas en gran medida gracias a él.
Un poco antes de navidad se acercó por casa el ingeniero de la empresa, tan sólo estábamos mamá y yo. No se nos ocurrió pensar que venía por una razón concreta.
Sentados los tres alrededor de la mesa de la cocina comentábamos nuestros planes.
- Sí, este año nos quedamos aquí por navidad, decía mamá de forma despistada ofreciéndole algo más de café.
- Suele ser agradable también pasarlas en la ciudad replico él. ¿pero no les ha molestado a los chicos no ir a esquiar?
- ¡Que va! Nos apetecía a todos, apunte yo.
- Supongo que AMIGO os sigue ayudando, ¿os molesta?, preguntó sin darle importancia, mojándose los labios en el café.
- Para nada, ni nos damos cuenta de que existe. ¿hay alguno más como él en funcionamiento?, curioseé.
- Hay que ver lo listos que son esos trastos, parecen humanos, dijo sin contestarme.
Sin saber porqué la conversación derivó hacia nuestros ordenadores y teléfonos móviles que hacía más de un año que no habíamos cambiado, tras lo cual se fue sin esperar a papa. Entonces fue cuando nos preguntamos para que habría venido.
Luego, demasiado tarde, supimos que AMIGO había avisado a los programadores de que no podía hacer su trabajo porque alguno de nosotros llevaba una segunda vida a través de un ordenador no controlado por el sistema y que mama escondía un segundo teléfono para mantener conversaciones no fiscalizadas. Así que Paco había venido a investigar si habíamos cambiado alguna pauta de comportamiento que diera pie a esas interpretaciones. “¿Cómo iba a conjeturar que la máquina se estaba volviendo desconfiada?” se excusó.
Las calles estaban abarrotadas de gente haciendo sus últimas compras de navidad. Por fin encontramos sitio en una cafetería, exhalando un suspiro mi madre dejo todas las bolsas y paquetes que llevaba en el suelo y se abalanzó hacia la silla. La seguí.
Zumos, batidos, bollería, sándwiches, tortitas, recorrí con la vista la carta mientras que mama con los ojos entornados se apoyaba en la mesa.
- Creo que ya hemos terminado, que difícil es contentar a todos.
- Ya…
Era cierto, había sido difícil imaginarnos lo que podía desear cada uno.
- Ana, desde hace un tiempo te noto rara, ¿Qué pasa?
No contesté, estaba molesta con mi hermano. Carlos, al parecer, iba contando por ahí chascarrillos de mi novio. No le había dicho nada pero seguro que era cierto porque le notaba huidizo.
- Ana, insistió, me preocupas, aunque no sólo tú. ¿Recuerdas la cena de ayer?
Me acordaba lo larga que se me hizo, al contrario que otras veces que nos reíamos y nos interrumpíamos hablando, ayer apenas nos dirigimos la palabra. Carlos hacia migas de pan mirándonos de reojo a Miguel y a mí. Miguel se había enfadado con papa no sé porqué, y yo miraba mi móvil cada dos por tres, impaciente esperando una llamada que no llegó.
Esa noche lloré y nadie vino a consolarme.
- No es nada, mamá, dije frunciendo el ceño. ¿Qué vamos a tomar?
Pero la cosa se fue complicando a medida que pasaba el tiempo: fotos personales, algunas comprometidas, aparecían en los ordenadores de otros miembros de la familia. Planes de vacaciones meticulosamente programados se cancelaban por la aparición de nuevos datos que supuestamente no se tuvieron en cuenta en su momento. Citas que se suspendían a última hora. Avisos que no se recibían. Averías, extrañas averías, de los teléfonos móviles.
Hasta ayer. La atmósfera de la casa era irrespirable, mi novio había desaparecido, mi padre acababa de ser despedido del trabajo y a mi hermano Carlos no se le veía por casa. El piso estaba en silencio cuando entré, las persianas echadas no dejaban pasar la luz, un ligero olor a quemado, a cable quemado, mezclado con el aroma del perfume de mama. A lo lejos oí un suave murmullo que provenía de la biblioteca, me dirigí a ella y me parecía que mis pasos resonaban en toda la casa. Tenía los nervios hechos polvo desde hacia ya tiempo, notaba mi pulso golpeando la cabeza.
- ¿Mamá? murmuré en voz baja y seguí avanzando despacito. El murmullo se hacía más intenso, no tenía ni idea de que podía ser.
- ¿Mamá? ¿estas ahí? No hubo contestación pero su perfume era más penetrante.
Abrí la puerta de la biblioteca y allí estaban los dos: El ojo de AMIGO se movía de un lado a otro cada vez más lentamente, el parpado de metal caía sobre una luz grisácea sin brillo. Un pequeño llanto salía de la caja.
- ¡Hijo de puta! ¡Cabrón!. Con qué tenías celos, con qué te habíamos dejado de querer. ¿Desde cuando te has creído que eras uno más de la familia? gritaba mamá levantando su brazo con un martillo sin parar de darle golpes.
El ojo termino por apagarse y el murmullo del llanto desapareció.
- Mama…, le susurre.
Se echo a llorar y entre hipos y temblores comento: “todo ha terminado”.
Mayo 2010.
14 de junio de 2010
Video de Almodovar sobre las víctimas del franquismo
Esta tarde, 14 de junio de 2010, en los Cines Princesa de Madrid, este video será presentado por Emilio Silva, presidente de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, con la presencia de la mayoría de los interpretes que han interenido en el mismo así como familiares de las víctimas.
El por qué de esta campaña según la Plataforma
"Queremos hacer visibles a las víctimas del franquismo, poner caras y voces reconocibles a los protagonistas de la gran tragedia colectiva cuya memoria no ha sido capaz de asumir el estado español después de treinta años de democracia.
En el apoyo a las 113.000 familias a las que sigue negándose el derecho a enterrar dignamente a quienes dieron su vida por la libertad y los derechos que hoy tenemos todos nosotros, reivindicamos la vigencia de los valores que defendieron, y los asumimos como un patrimonio imprescindible en nuestra identidad individual y colectiva.
La democracia española, edificada de espaldas a su propia tradición, cimentada sobre la mentira de que una guerra civil y cuarenta años de dictadura no son más que una página cualquiera, que puede pasarse sin reflexión y sin amargura, seguirá siendo frágil, dudosa y menor de edad, hasta que no afronte la tarea de elaborar una posición clara y contundente respecto al sangriento, difícil pasado, que sigue marcando su destino y el de incontables familias españolas.
El principal objeto de esta campaña es que sea la última. Que la sociedad civil no tenga que seguir movilizándose para cubrir responsabilidades que sólo deberían corresponder a los poderes públicos de nuestro país.
No basta con que el estado español subsane las deficiencias de la ley de Memoria Histórica, ni con que ponga a disposición de los afectados todos los medios legales y materiales precisos para acabar con la vergüenza de las fosas repartidas por el territorio nacional.
Exigimos que se ponga en marcha una auténtica política pública en materia de memoria. Que en todos los ámbitos, desde la redacción de los libros de texto hasta los callejeros de pueblos y ciudades, desde los reglamentos de las leyes hasta la representatividad institucional, se manifieste de forma definitiva el reconocimiento de los vínculos históricos de la democracia española.
Sólo así podremos subsanar la inmensa deuda moral que los españoles del siglo XXI tenemos con una generación -la de la República- que lo dio todo para conquistar un futuro de paz y libertades que no es otra cosa que nuestro presente.
Y sólo entonces habremos hecho justicia."
11 de junio de 2010
6 de junio de 2010
Una calle de París. La rue Cadet
Hay muchas formas de conocer nuevas ciudades pero se reducen a dos si lo piensas bien.
La primera es perderse, deambular a tontas y a locas como si fueses una hoja de árbol que se mueve con el viento, a favor de los olores de los comercios, a la búsqueda de la sombra o de la esquina lejana o del rumor de la música de aquella plaza.
La otra es apalancarse en un punto, en un lugar estratégico y asistir perplejo al espectáculo de la ciudad que se mueve en torno a ti.
La primera maniobra le va bien a las personas de mentalidad exploradora, a los aventureros, a los amigos de las novedades y de las mutaciones. A través del derroche de alpargatas la ciudad se convierte en un laberinto de imposible retorno. Si vas armado de planos y guías tu espíritu garbancitesco es tu mejor aliado. Si prefieres la intuición quien te salva es el transporte público o el afortunado encuentro con un guía nativo que te sepa devolver a refugios conocidos.
Pero si tienes el ánimo contemplativo o el sistema locomotor bipedestre algo averiado harás bien en identificar aquel punto mágico y quieto desde el cual te sea posible observar el desfile de la ciudad y de sus gentes sin solución de continuidad.
Haz la prueba con la ciudad en la que vives y dime si no te resulta fácil encontrar en la misma ese observatorio ornitológico por el que se suceden segundo a segundo el paso de todo tipo de personajes, de pájaros urbanos que reproducen en microcosmos la vida cotidiana de tu ciudad.
Lo difícil es encontrar ese punto en las ciudades que no conoces. Pero puedes preguntar a un natural.
Durante muchos años me creí que el mejor mirador de París eran las terrazas del bulevar Saint Michel, preferiblemente las cercanas al Luxemburgo o la Sorbona. Me he dado cuenta de que allí no terminas por entender a la ciudad. La única música que escuchas es la de los pasos de los millones de turistas. Pero acabo de hacer un descubrimiento que me ha reconciliado con París y lo voy a transmitir a mis lectores para que lo aprovechen.
Me he colocado en una pequeña calle peatonalizada en el noveno distrito. Se llama la Rue Cadet. Franco hubiera muerto solo de estar unos minutos en esa calle. El incesante paso de los judíos norteafricanos del barrio de las sinagogas, de los negocios kosher y de los anticuarios de segunda división, simultáneo al de cientos de masones que acuden al edificio del Gran Oriente de Francia hubiera sido matador para el creador de la sustanciosa teoría del contubernio judío masónico internacional. No hubiera durado ni un demi biere pression en cualquiera de las terrazas de los cafés y braseries de la calle.
Librerías esotéricas, tiendas de comida preparada, carnicerías kosker, fruterías árabes, anticuarios con mostradores en la calle, gitanos catalanes, marroquineros valencianos, taberneros pelirrojos, viejecitas tristes, niños que vienen o van a las escuelas de música cargados con gigantescos violonchelos a sus espaldas. Maestros del talmud. Hombres de negro que asisten a tenidas con el gran arquitecto. Peluqueros y masajistas de todas las escuelas estéticas y terapéuticas del mundo. Provincianos camino de los teatros de los grandes bulevares o del Folies Bergere de la cercana rue Richer.
Allí verás personajes únicos. El caballero de cintura para arriba con su impecable chaqueta, camisa y corbata pero que de cintura para abajo va servido con un pantalón de chándal cortado a tijera a la altura de las canillas y que calza unas inmundas zapatillas domésticas y unos calcetines ennegrecidos. La dama loca de Chaillot con un perrito más loco que ella. El señor que mira extraviadamente a derechas e izquierdas, armado con una bolsa que contiene los últimos platos del aparador de la abuela y que lleva a valorar a la calle Drouot.
Ya te digo. Ver pasar París delante de tus ojos como si fuese un ciclorama. Un espectáculo gratuito, bebidas aparte. No te lo pierdas. En google maps encontrarás el camino. Y cuando te aburras y te entre el hambre pásate por el Chartier a almorzar o a cenar. O mejor entra en alguno de los comercios de la misma rue Cadet presentados en el video de cabecera.
28 de mayo de 2010
De huelgas generales y otros fenómenos lunares
Hace ya mucho tiempo que se hablaba de un concepto llamado “nuevo orden económico internacional”. Hoy se habla de la reforma del sistema financiero internacional. En el alcance y la sutileza de las palabras radica muchas veces el entendimiento de las cosas. Eso es algo que se sabe desde que Alicia viajó al País de las Maravillas.
Otro concepto viejo ya lo inventó el Club de Roma hace mas de treinta años: crecimiento cero. Estábamos entonces en los compases medios de la crisis del petróleo de la década de los 70. Hoy, por medio la catástrofe del Golfo de México, las fuerzas que dirigen el sistema apenas pueden sacar adelante un programa de lucha contra el cambio climático como se pudo observar en Copenhague. Los que hablan de conceptos inspirados en las tesis del crecimiento cero apenas son escuchados en los foros internacionales.
Quiero decir que mientras el mundo asiste a una crisis tremenda que está poniendo en cuestión el mismo modelo de desarrollo las respuestas políticas que se nos ofrecen no pasan de ser irrisorias. La ciencia ecológica ha conseguido un desarrollo insospechado que nos permite asegurar el enorme riesgo climático que el planeta sufre y la repuesta que da la política es incentivar el desarrollo de nuevas energías renovables exclusivamente desde la óptica de los negocios: la famosa economía verde. La globalidad ha creado nuevos fenómenos económicos y ha desquiciado los equilibrios demográficos, sociales y políticos de gran parte del mundo y, sin embargo, la respuesta del G20 es la inacción, el cruce de miradas con los sectores financieros y la propuesta de medidas de bajo perfil que además nunca llegan.
¿Qué decir de unos mercados financieros que ahora se atreven a poner en cuestión a los sectores públicos de Europa y que imponen políticas de contención del gasto social aún a riesgo de sofocar el posible crecimiento de los países o de llevar a los estados a la misma quiebra fiscal?
Puede que las cosas fuesen menos preocupantes si las opiniones públicas de nuestros países estuvieran mas movilizadas y en tensión ante los retos y los problemas de alcance. Pero veo con cierta desesperación que se habla de huelga general en base a una posible reforma de los mercados de trabajo. Pasan delante de nuestros ojos crisis fiscales, climáticas, energéticas, monetarias, sociales y financieras de un alcance terrible y nosotros nos movilizamos para evitar que el despido de los nuevos contratos laborales se pague a 33 días en vez de a 45. Me parece de una miseria preocupante. Hay razones para convocar huelgas generales y posiblemente hasta de hambre universal para todos los días del año, aunque solo sea para decir a los gobernantes del mundo que queremos reformas globales, que no consideramos razonable ni justo ni con futuro salvar la cara a tanto banquero depredador y que queremos un orden económico que ponga coto a tantos desmanes como los que estamos viendo. Que no nos parece razonable enterarnos por los periódicos de los millonarios fondos de pensiones de los directivos bancarios españoles mientras se congelan las pensiones. Que no nos parece de recibo ver como cuatro desalmados se forran en una bolsa de valores que parece el patio de Monipodio y que nuestras Cajas de Ahorro dediquen sus mejores recursos a salvaguardar los patrimonios inmobiliarios de las grandes empresas del sector y ponen en riesgo el futuro de las pequeñas empresas negándoles el crédito para sus operaciones y que encima luego tenga que ser el Banco de España el que con nuestros impuestos acuda a su rescate.
Hoy ya sabemos que los españoles vamos a tener que pagar por tantos años de burbuja inmobiliaria, por tanto derroche energético, por tantos kilómetros de autovía y de redes de alta velocidad y por nuestras locuras de nuevos ricos. De acuerdo. Paguemos el precio. Pero pagar el precio supone: entender como elevamos la productividad del factor trabajo y responder por ello a fenómenos como el alto absentismo laboral que “disfrutamos”. Implica dar una respuesta a las altas tasas de fracaso escolar. Significa olvidarnos durante muchos años de la cultura del pelotazo inmobiliario. Pagar el precio quiere decir consumir más inteligentemente y no gastar a tontas y a locas en tanta subvención pública de cosas tan absurdas como las fiestas de las tapas, semanas gastronómicas, exaltaciones de los guisos populares, romerías y festejos de tantas advocaciones marianas. Significa dejar los coches oficiales reducidos a la mínima expresión y anular de golpe todos los banquetes y los actos oficiales ligados a meriendas, cocteles y guateques. Significa ir por el mundo llevando una imagen de la España sobria, de la inteligencia y del arte, y no dedicar tantos recursos, tantas horas de televisión a deportistas o a cocineros- con todos los respetos-.
Significa por último que cuando se nos convoque a una cosa tan seria como una huelga general los convocantes sepan medir el impacto y la proporción de las cosas.
He dicho. Como decían los inolvidables Tip y Coll: la semana que viene hablaremos del gobierno.
Este fin de semana la musiquita que acompaña este discurso que les he largado tiene una pequeña pretensión: poner un poquito de calma en nuestra vida. Le he dado vueltas a que cosa programar. ¿Qué les parece para estos días de luna llena el Claro de Luna de Debussy?
22 de mayo de 2010
Un discurso político para enmarcar del Presidente de Uruguay José Mujica.
El día que algún político español, que digo español, europeo por ejemplo suelte un discurso como éste empezaré a creer que nuestros problemas tienen solución. No se lo pierdan. Sobre todo ese párrafo en el que Mujica-sin acento en la u- dice "podemos pensar en un país donde la gente elige arreglar las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar de un auto grande, elige abrigarse en lugar de subir la calefacción. Despilfarrar no es lo que hacen las sociedades más maduras" o cuando explica "necesitamos un tipo de cultura que se propague en el aire, entre en los hogares, se cuele en las cocinas y esté hasta en el cuarto de baño. Cuando se consigue eso, se ganó el partido casi para siempre. Porque se quiebra la ignorancia esencial que hace débiles a muchos, una generación tras otra" o....mejor se lo leen y luego me comentan.
Queridos amigos: La vida ha sido extraordinariamente generosa conmigo. Me ha dado un sin fín de satisfacciones más allá de lo que nunca me hubiera atrevido a soñar. Casi todas son inmerecidas. Pero ninguna más que la de hoy: encontrarme ahora aquí, en el corazón de la democracia uruguaya, rodeado de cientos de cabezas pensantes. ¡ Cabezas pensantes! A diestra y siniestra. Cabezas pensantes a troche y moche, cabezas pensantes pa’ tirar pa’ arriba. ¿ Se acuerdan de Rico Mac Pato, aquel tío millonario del pato Donald que nadaba en una piscina llena de billetes? El tipo había desarrollado una sensualidad física por el dinero. Me gusta pensarme como alguien que le gusta darse baños en piscinas llenas de inteligencia ajena, de cultura ajena, de sabiduría ajena. Cuanto más ajena, mejor. Cuanto menos coincide con mis pequeños saberes, mejor. El semanario BÚSQUEDA tiene una hermosa frase que usa como insignia: “Lo que digo no lo digo como hombre sabedor, sino buscando junto con vosotros”. Por una vez estamos de acuerdo. ¡Si estaremos de acuerdo! Lo que digo, no lo digo como chacarero sabiondo, ni como payador leído, lo digo buscando con ustedes. Lo digo, buscando, porque sólo los ignorantes creen que la verdad es definitiva y maciza, cuando apenas es provisoria y gelatinosa. Hay que buscarla porque anda corriendo de escondite en escondite. Y pobre del que emprenda en soledad esta cacería. Hay que hacerlo con ustedes, con los que han hecho del trabajo intelectual la razón de su vida. Con los que están aquí y con los muchos más que no están. DE TODAS LAS DISCIPLINAS Si miran para el costado van a encontrar seguramente algunas caras conocidas porque se trata de gente que se desempeña en espacios de trabajo afines. Pero van a encontrar muchas más caras que les son desconocidas, porque la regla de esta convocatoria ha sido la heterogeneidad. Aquí están los que se dedican a trabajar con átomos y moléculas y los que se dedican a estudiar las reglas de la producción y el intercambio en la sociedad. Hay gente de las ciencias básicas y de su casi antípoda, las ciencias sociales; gente de la biología y del teatro, y de la música, de la educación, del derecho y del carnaval. Y en tren de que no falte nada, hay gente de la economía, de la macro economía, de la micro economía, de la economía comparada y hasta alguno de la economía doméstica. Todas cabezas pensantes, pero que piensan en distintas cosas y pueden contribuir desde sus distintas disciplinas a mejorar este país. Y mejorar este país significa muchas cosas, pero desde los acentos que queremos para esta jornada, mejorar el país significa empujar los complejos procesos que multipliquen por mil el poderío intelectual que aquí está reunido. Mejorar el país, significa que dentro de veinte años, para un acto como este no alcance el Estadio Centenario, porque al Uruguay le salen ingenieros, filósofos y artistas hasta por las orejas. No es que queramos un país que bata los récords mundiales por el puro placer de hacerlo. Es porque está demostrado que, una vez que la inteligencia adquiere un cierto grado de concentración en una sociedad, se hace contagiosa. INTELIGENCIA DISTRIBUIDA Si un día llenamos estadios de gente formada va a ser porque afuera, en la sociedad, hay cientos de miles de uruguayos que han cultivado su capacidad de pensar. La inteligencia que le rinde a un país es la inteligencia distribuida. Es la que no está sólo guardada en los laboratorios o las universidades, sino la que anda por la calle. La inteligencia que se usa para sembrar, para tornear, para manejar un autoelevador o para programar una computadora. Para cocinar, para atender bien a un turista, es la misma inteligencia. Unos subirán más escalones que otros, pero es la misma escalera. Y los peldaños de abajo son los mismos para la física nuclear que para el manejo de un campo. Para todo se precisa la misma mirada curiosa, hambrienta de conocimiento y muy inconformista. Se termina sabiendo, porque antes supimos estar incómodos por no saber. Aprendemos porque tenemos picazón y eso se adquiere por contagio cultural, casi cuando abrimos los ojos al mundo. Sueño con un país en el que los padres le muestren el pasto a los hijos chicos y le digan: “¿Sabés qué es eso?, es una planta procesadora de la energía del sol y de los minerales de la tierra”. O que les muestren el cielo estrellado y hagan piecito en ese espectáculo para hacerlos pensar en los cuerpos celestes, en la velocidad de la luz y en la transmisión de las ondas. Y no se preocupen, que esos uruguayos chicos igual van a seguir jugando al fútbol. Sólo que, en una de esas, mientras ven picar la pelota puedan pensar a la vez en la elasticidad de los materiales que la hacen rebotar. CAPACIDAD DE INTERROGARSE Había un dicho: “No le des pescado a un niño, enséñale a pescar”. Hoy deberíamos decir: “No le des un dato al niño, enséñale a pensar”. Tal como vamos, los depósitos de conocimiento no van a estar más dentro de nuestras cabezas, sino ahí afuera, disponibles para buscarlos por Internet. Ahí va a estar toda la información, todos los datos, todo lo que ya se sabe. En otras palabras, van a estar todas las respuestas. Lo que no van a estar son todas las preguntas. En la capacidad de interrogarse va a estar la cosa. En la capacidad de formular preguntas fecundas, que disparen nuevos esfuerzos de investigación y aprendizaje. Y eso está allá abajo, marcado casi en el hueso de nuestra cabeza, tan hondo que casi no tenemos conciencia. Simplemente aprendemos a mirar el mundo con un signo de interrogación, y esa se vuelve la manera natural de mirar el mundo. Se adquiere temprano y nos acompaña toda la vida. Y sobre todo, queridos amigos, se contagia. En todos los tiempos, han sido ustedes, los que se dedican a la actividad intelectual, los encargados de desparramar la semilla. O para decirlo con palabras que nos son muy queridas: ustedes han sido los encargados de encender la admirable alarma. Por favor, vayan y contagien. ¡ No perdonen a nadie! Necesitamos un tipo de cultura que se propague en el aire, entre en los hogares, se cuele en las cocinas y esté hasta en el cuarto de baño. Cuando se consigue eso, se ganó el partido casi para siempre. Porque se quiebra la ignorancia esencial que hace débiles a muchos, una generación tras otra. EL CONOCIMIENTO ES PLACER Necesitamos masificar la inteligencia, primero que nada para hacernos productores más potentes. Y eso es casi una cuestión de supervivencia. Pero en esta vida, no se trata sólo de producir: también hay que disfrutar. Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no sólo hay esfuerzo sino también placer. Dicen que la gente que trota por la rambla, llega un punto en el que entra en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo queda el placer. Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute. ¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente! Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida que el Uruguay puede ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales. No porque sea elegante sino porque es placentero. Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede disfrutar un plato de tallarines. ¡No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices! Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de shopping centers. En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de bolsas de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos…No tengo nada contra esa visión, sólo digo que no es la única posible. Digo que también podemos pensar en un país donde la gente elige arreglar las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar de un auto grande, elige abrigarse en lugar de subir la calefacción. Despilfarrar no es lo que hacen las sociedades más maduras. Vayan a Holanda y vean las ciudades repletas de bicicletas. Allí se van a dar cuenta de que el consumismo no es la elección de la verdadera aristocracia de la humanidad. Es la elección de los noveleros y los frívolos. Los holandeses andan en bicicleta, las usan para ir a trabajar pero también para ir a los conciertos o a los parques. Porque han llegado a un nivel en el que su felicidad cotidiana se alimenta tanto de consumos materiales como intelectuales. Así que amigos, vayan y contagien el placer por el conocimiento. En paralelo, mi modesta contribución va a ser tratar de que los uruguayos anden de bicicleteada en bicicleteada… INCONFORMISMO Les pedía antes que contagien la mirada curiosa del mundo, que está en el ADN del trabajo intelectual. Y ahora agrando el pedido y les ruego que contagien inconformismo. Estoy convencido que este país necesita una nueva epidemia de inconformismo como la que los intelectuales generaron décadas atrás. En el Uruguay, los que estamos en el espacio político de la izquierda somos hijos o sobrinos de aquel semanario Marcha del gran Carlos Quijano. Aquella generación de intelectuales se había impuesto a sí misma la tarea de ser la conciencia crítica de la nación. Anduvieron con alfileres en la mano pinchando globos y desinflando mitos. Sobre todo el mito del Uruguay multicampeón. Campeón de la cultura, de la educación, del desarrollo social y de la democracia. ¡ Qué íbamos a ser campeones de nada! Y menos en esos años, en las décadas de los cincuenta y sesenta, donde el único récord que supimos conseguir fue la del país de Latinoamérica que menos creció en veinte años. Sólo nos superó Haití en ese ranking. Esos intelectuales ayudaron a demoler aquel Uruguay de la siesta conformista. Con todos sus defectos, preferimos esta etapa, donde estamos más humildes y ubicados en la real estatura que tenemos en el mundo. Pero tenemos que recuperar aquel inconformismo y tratar de metérselo debajo de la piel al Uruguay entero. Antes les decía que la inteligencia que le sirve a un país es la inteligencia distribuida. Ahora les digo que el inconformismo que le sirve a un país es el inconformismo distribuido. El que ha invadido la vida de todos los días y nos empuja a preguntarnos si lo que estoy haciendo no se puede hacer mejor. El inconformismo está en la naturaleza misma del trabajo que ustedes hacen. Se precisa que se nos haga a todos una segunda naturaleza. Una cultura del inconformismo es la que no nos deja parar hasta conseguir más kilos por hectárea de trigo o más litros por vaca lechera. Todo, absolutamente todo, se puede hacer hoy un poco mejor que ayer. Desde tender la cama de un hotel a matrizar un circuito integrado. Necesitamos una epidemia de inconformismo. Y eso también es cultural, eso también se irradia desde el centro intelectual de la sociedad a su periferia. Es el inconformismo el que ha ganado el respeto a pequeñas sociedades y a lo que hacen. Ahí andan los suizos, cuatro gatos locos como nosotros, que se dan el lujo de andar por ahí vendiendo calidad suiza o precisión suiza. Yo diría que lo que de verdad venden es inteligencia e inconformismo suizos, ese que tienen desparramado por toda la sociedad. LA EDUCACION ES EL CAMINO Y amigos, el puente entre este hoy y ese mañana que queremos tiene un nombre y se llama educación. Y mire que es un puente largo y difícil de cruzar. Porque una cosa es la retórica de la educación y otra cosa es que nos decidamos a hacer los sacrificios que implica lanzar un gran esfuerzo educativo y sostenerlo en el tiempo. Las inversiones en educación son de rendimiento lento, no le lucen a ningún gobierno, movilizan resistencias y obligan a postergar otras demandas. Pero hay que hacerlo. Se lo debemos a nuestros hijos y nietos. Y hay que hacerlo ahora, cuando todavía está fresco el milagro tecnológico de Internet y se abren oportunidades nunca vistas de acceso al conocimiento. Yo me crié con la radio, vi nacer la televisión, después la televisión en colores, después las transmisiones por satélite. Después resultó que en mi televisor aparecían cuarenta canales, incluidos los que trasmitían en directo desde Estados Unidos, España e Italia. Después los celulares y después la computadora, que al principio sólo servía para procesar números. Cada una de esas veces, me quedé con la boca abierta. Pero ahora con Internet se me agotó la capacidad de sorpresa. Me siento como aquellos humanos que vieron una rueda por primera vez. O como los que vieron el fuego por primera vez. Uno siente que le tocó en suerte vivir un hito en la historia. Se están abriendo las puertas de todas las bibliotecas y de todos los museos; van a estar a disposición, todas las revistas científicas y todos los libros del mundo. Y probablemente todas las películas y todas las músicas del mundo. Es abrumador. Por eso necesitamos que todos los uruguayos y sobre todo los uruguayitos sepan nadar en ese torrente. Hay que subirse a esa corriente y navegar en ella como pez en el agua. Lo conseguiremos si está sólida esa matriz intelectual de la que hablábamos antes. Si nuestros chiquilines saben razonar en orden y saben hacerse las preguntas que valen la pena. Es como una carrera en dos pistas, allá arriba en el mundo el océano de información, acá abajo preparándonos para la navegación trasatlántica. Escuelas de tiempo completo, facultades en el interior, enseñanza terciaria masificada. Y probablemente, inglés desde el preescolar en la enseñanza pública. Porque el inglés no es el idioma que hablan los yanquis, es el idioma con el que los chinos se entienden con el mundo. No podemos estar afuera. No podemos dejar afuera a nuestros chiquilines. Esas son las herramientas que nos habilitan a interactuar con la explosión universal del conocimiento. Este mundo nuevo no nos simplifica la vida, nos la complica. Nos obliga a ir más lejos y más hondo en la educación. No hay tarea más grande delante de nosotros. EL IDEALISMO AL SERVICIO DEL ESTADO Queridos amigos, estuvimos en tiempos electorales. En benditos y malditos tiempos electorales. Malditos, porque nos ponen a pelear y a correr carreras entre nosotros. Benditos, porque nos permiten la convivencia civilizada. Y otra vez benditos, porque con todas sus imperfecciones, nos hacen dueños de nuestro destino. Aquí todos aprendimos que es preferible la peor democracia a la mejor dictadura. En los tiempos electorales, todos nos organizamos en grupos, fracciones y partidos, nos rodeamos de técnicos y profesionales, y desfilamos frente al soberano. Hay adrenalina y entusiasmo. Pero después, alguien gana y alguien pierde. Y eso no debería ser un drama. Con unos o con otros, la democracia uruguaya seguirá su camino e irá encontrando las fórmulas hacia el bienestar. Nos toque el lugar que nos toque, allí vamos a estar tratando de poner el hombro. Y estoy seguro de que ustedes también. La sociedad, el Estado y el Gobierno precisan de sus muchos talentos. Y precisan aún más de su actitud idealista. Los que estamos aquí, nos acercamos a la política para servir, NO para servirnos del Estado. La buena fe es nuestra única intransigencia. Casi todo lo demás es negociable. Gracias por acompañarme.-
21 de mayo de 2010
Una novela de Alfonso S. Palomares para el fin de semana
Si alguien conoce los entresijos de la prensa española es Alfonso S. Palomares. Director de periódicos y de agencias, periodista de artículo diario cuando ha tocado, Alfonso sabe quien es quien en la prensa española y atesora una buena cantidad de secretos de nuestra industria periodística.
Despues de una etapa que le llevó a dirigir la Casa de Galicia en Madrid ha tenido tiempo para escribir y dar a la prensa una novela a través de la cual nos adentra en el interior de las redacciones y los despachos del poder.
"Los laberintos del Espejo" lleva por título. Publicado por Ediciones B se ha puesto a la venta esta misma semana.
En una entrevista servida por la agencia EFE es el mismo Alfonso quien nos cuenta de que va su novela:
“"Es un libro muy crítico sobre el periodismo canalla. Pero también es un divertimento sobre este lado oscuro de la profesión, sobre la parte donde la montaña da sombra. Y tengo que decir; que el periodismo tiene más partes de alabanzas que de desprecio, pero no hay que olvidar los importantes lados oscuros".
"Quiero dejar claro -continúa- que no hay ninguna similitud con la realidad. No hay reflejado ningún periodista concreto. Pero tampoco puedo impedir que la gente piense lo que quiera, porque en el fondo el lector contribuye a esta ficción y completa su propio relato".
Y concluye, "pero como nadie puede saltar fuera de su sombra. Mi sombra permanente es el periodismo y he vivido un periodismo magnífico y otro muy feo. Sólo quiero contribuir a tener una conciencia crítica y analítica sobre el periodismo canalla".
La cosa promete. Cuando la haya leido os contaré con mas detalle. Si, mientras tanto, algún amigo del blog se la lee antes que yo que nos deje aquí sus impresiones.
Como estamos a fin de semana procede incluir algún video musical para ilustrar. Se me ha ocurrido una pieza que trata sobre periodistas y que incluye una banda sonora muy brillante. The Insider, El Informante. La voz es la de Lisa Gerrard y la música de Peter Bourke.
20 de mayo de 2010
La mala vida en Madrid a principios del siglo XX
Todos los años aprovechando la celebración de la Feria del Libro Antiguo la Asociación de Libreros de Lance de Madrid publica en edición facsímil alguna joya literaria o ensayística olvidada en el fondo de las bibliotecas. Este año le ha tocado el turno al libro “La Mala Vida en Madrid”. Subtitulado “Estudio psico-sociológico con dibujos y fotograbados del natural”. Los autores son Constancio Bernaldo de Quirós y José María de Llanas Aguilaniedo.
El libro es una aproximación al mundo del hampa madrileño, de la prostitución y de la mendicidad desde perspectivas muy modernas para la época en la que se escribe- 1901. Las ciencias sociales iniciaban entonces en nuestro país un recorrido atípico. Muy dependientes de los criterios científicos de penalistas y criminólogos como Lombroso los autores tratan de identificar el origen de la delincuencia en aspectos directamente vinculados a las taras genéticas y a las condiciones sociales, culturales y políticas en las que esta se produce. Una pasión tremenda por la catalogación de todo tipo de medidas antropológicas, desde el tamaño y la forma del cráneo hasta la constitución física completa, sin olvido de datos referidos a la constitución sexual, unidos a una observación muy rica en detalles terminan por ofrecernos un fresco, una instantánea viva y multicolor de la vida social del Madrid de principios del XX.
Vemos desfilar a un carrusel de personajes típicos de la vida urbana madrileña. Prostitutas, delincuentes de toda laya, mendigos y parásitos sociales. A la vera de tales protagonistas del relato asistimos también al inframundo vital de los homosexuales de la época y a las formas de vida de una multitud de seres excluidos de la sociedad. El retrato de la vida en las cárceles, en los hospitales y en los barrios bajos supera a veces el colorido de los textos literarios de autores como Baroja o Galdós dedicados a la misma temática.
Todo el libro es un compendio enorme de historias truculentas, un catálogo de miserias y a la vez un esfuerzo de comprensión de la naturaleza de las cosas. Visto a la luz de los conocimientos antropológicos a los que hoy tenemos acceso a veces nos sonreiremos por la ingenuidad de los autores, otras veces nuestra atención nos llevará a llevarnos las manos a la cabeza por las barbaridades que dicen, por ejemplo a cuenta de la sexualidad, pero siempre encontraremos un hilo conductor del texto relacionado con el humanismo y con la pasión por la verdad que iluminaba el trabajo de Bernaldo de Quirós y de Llanas.
Libro muy recomendable cuya edición merece ser agradecida al gremio de los libreros de viejo de Madrid.