4 de mayo de 2008

Días de luto en Ribadeo


Volvíamos ayer a Madrid de Ribadeo cuando nos enteramos de la muerte de Leopoldo Calvo-Sotelo. No ha sido esa coincidencia la única en estos días.

Él va a iniciar su último viaje haciendo la ruta contraria. Para los que no conocen la villa de Ribadeo habrá que decir que Leopoldo Calvo Sotelo es una presencia constante en la ciudad. Calles, placas y estatuas se dedican a su memoria y la casa en la que solía vivir en sus múltiples desplazamientos es el mejor mascarón de proa hacia el Cantábrico con el que cuenta el pueblo. Son además innumerables los Calvo-Sotelo y los Bustelo que siguen teniendo presencia activa en la costera villa de la Mariña lucense. Vaya a sus familiares y por supuesto a todo el pueblo que dedicará tres días de luto al fallecido, mi mas sentido pésame.

Leopoldo Calvo-Sotelo era posiblemente el representante mas cabal de la burguesía española procedente del régimen de Franco que supo darse cuenta, con cierto retraso histórico, todo hay que decirlo, de que España debía homologarse con los sistemas democráticos occidentales. Monárquico y católico le tocó hacer frente al periodo mas crítico de la transición, aquel en el que ya no se daban las condiciones de la vuelta atrás y tampoco parecía posible el salto hacia delante de permitir un gobierno de izquierdas.

Era, por lo que cuentan los que le conocieron, un hombre culto y con sentido de Estado. Lo primero era novedoso en un país en el que las gentes del régimen eran reclutadas entre lo mas casposo e intelectualmente atrasado de la sociedad. Lo segundo es algo que conceptualmente describe la actividad política despojada del sentido militante del partidismo y en su caso puede que lo tuviese mas fácil que lo acostumbrado dado el cainismo que reinaba entre las filas del reformismo español y poco partido había que defender.

Cuando Calvo-Sotelo deja el gobierno en el año 1982, el rey le concede el título de Marques de la Ría de Ribadeo. La que lió el monarca es para encabezar las listas de bestseller de lo bizarro español. De repente algunos sectores de las fuerzas vivas asturianas denunciaron el título como un atentado a las esencias patrias astures. Parecía como si Jovellanos se estuviese revolviendo en su tumba y como si el Marqués de Sargadelos, asturiano de nación y ribadense de fortuna, despertase de un largo sueño y encabezase las nuevas milicias de voluntarios de Castropol y Los Oscos a favor de un reparto de las aguas de la Ría del Eo. Esa cruzada a favor de conseguir la denominación oficial de Ría del Eo alcanzó acentos cómicos y chuscos y agrupó detrás del lema a representantes de todo el arco político asturiano, desde los asturianistas mas recalcitrantes hasta los mas encumbrados representantes de los partidos nacionales.

Parece que las aguas han vuelto a su natural cauce y que ha quedado acreditado que la denominación de ría de Ribadeo corresponde a la historia y a los usos pacíficos de varias generaciones de ribereños de las dos orillas que así lo han creído desde siglos. Pero el debate campanudo alimentó durante años las imprentas y las academias de uno y otro lado. Los amigos de siempre se perseguían a gorrazos por las esquinas de Figueras y sonaban las viejas palabras de traidor….

Ha sido la casualidad que la muerte del primer marqués de la Ría de Ribadeo coincida con el fin de la polémica de casino, tal como se puede acreditar leyendo el documento que publica el blog Ribadeo Historia de mi amigo Antonio

Por si alguno sigue todavía dudando dejo en la portada de esta entrada una foto, tomada el viernes de la semana pasada, de la placa que acredita que hasta los mas asturianos entre los asturianos de la Ría, los mas próximos al Eo, los propios de Vegadeo, tenían a gala denominar a su pueblo como Vega de Ribadeo. En 1902. Y nadie ha osado retirar esa placa del kiosco de la música.

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