15 de enero de 2011

Música para trabajar. Ludovico Einaudi


Cuando era joven, mas joven que ahora, como hace treinta años o mas, me gustaba trabajar, estudiar y en general vivir acompañado de música, cualquier música. Esa manía, pasión o necesidad vital se ha ido acomodando al paso de los años y ahora me resulta mas arduo seleccionar la banda sonora de mi vida.

Cuando leo las noticias o navego en Internet en plan recreativo suele gustarme escuchar música clásica- de cámara preferiblemente-, jazz o eso que ahora llaman músicas étnicas.

Tengo ciertos problemas al seleccionar músicas de fondo que puedan acompañar una tertulia o un encuentro familiar o con los amigos. No debo tener facultados de DJ. Bien que lo siento.

Pero cuando estoy trabajando en temas algo complejos, escribiendo o manejando información soy muy selectivo. Necesito música que acompañe mi respirar, que no me altere el equilibrio emocional, que me sosiegue. En estos casos antes solía apetecerme la música barroca. Pero ahora hasta la música barroca me molesta en esos trances, incluyendo al mismísimo Mozart, igual que todo el romanticismo y que la ópera. Pero como no puedo sustraerme al acompañamiento sonoro utilizo como fuentes musicales cosas de gentes como Ludovico Einaudi. Los especialistas suelen llamar a esta música “minimalista”. No se si con ello quieren referirse a música hecha para gentes menores o para momentos menores. Parece que el mismo Einaudi transige con ese apadrinamiento taxonómico- otra palabra que tengo que buscar en el diccionario- y hasta celebra que se lo digan.

Yo se lo recomiendo vivamente para esas etapas de su vida en la que la calma sea el placer buscado.

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