8 de julio de 2008

Historias de la puta mili

Foto de grupo desfilando en el Sahara Español. Diciembre 1972. El autor del blog es el cuarto soldado desfilando contando desde la izquierda

Hace tiempo que vengo recordando cosas de la mili. Del año y medio en el que me tocó servir a la Patria en un lugar tan lejano como el antiguo Sahara Español.

Mi memoria recorría lugares como el cuartel de Wad Ras y el aeródromo de Cuatro Vientos. El avión militar con asientos en los laterales. La llegada a El Aaiún. Los cuarteles en los que me tocó vivir y penar. El clima militar de aquellos años. Los incidentes de todo tipo de la última experiencia colonial española.

Por supuesto que el recuerdo es muy vivo sobre las personas que te acompañaron en tales trances. Los amigos del campamento. Aquel con él que podías compartir confidencias, meriendas o paseos. Tienes una niebla grande sobre muchos acontecimientos que marcaron tu estancia en el Sahara. El día de Mayo del 73 en el que se produjeron los primeros enfrentamientos armados con el Polisario. La llegada al cuartel de los soldados nativos que sufrieron el secuestro y que luego fueron interrogados por las autoridades españolas. Las concentraciones de familiares de los mismos en las puertas del cuartel. Recuerdas el día en el que mataron a Carrero Blanco y el miedo que te entró. Las discusiones políticas con otros compañeros. Como aquellos eran tiempos de cambio. La música que escuchabas en los casetes marca AiWa. Tantas y tantas cosas.

Y en estas que te encuentras con las memorias escritas por un compañero con el que compartiste el mismo espacio y el mismo lugar. Casi un año de convivencia en el mismo dormitorio comunal. El mismo comedor. Las mismas duchas y lavaderos. Casi el mismo destino, pared con pared. Los mismos compañeros. Las mismas experiencias.

Y se hace la luz en la memoria. Y te enteras de que fuiste amigo del padre del torero José Tomás. Recuerdas al cabo saharaui Buda y sus bromas. Recibes los mismos olores de las mismas meriendas a base de matanza del pueblo. Paseas por las mismas calles y casi, casi hueles el olor a pólvora de los días de prácticas de tiro en la Saguia.

La memoria es selectiva. Tu amigo ha tenido la delicadeza de no recordar algunos malos momentos. A ti también se te han olvidado.

Si acaso alguien quiere saber cómo fue aquello que pinche aquí mismo. Podrá leer el guión de vida de unos cuantos miles de jóvenes que les tocó vivir aquella última aventura imperial. A su pesar. Un pequeño trozo de la vida de España.

Gracias Antonio. Nos has ofrecido algo que vale mas que cualquier cosa: la extraordinaria memoria de lo que nos tocó vivir.

Y, desde luego, gracias a la persona que ha hecho posible ese milagro de la recuperación histórica de un periodo de la historia de nuestro país ya olvidado. La historia de una juventud enviada a un territorio lejano a mayor gloria de la famosa patria española. Gracias al creador de la página Sahara-Mili, Juan Piqueras. Merece la pena dar un paseo a sus colecciones fotográficas y al hermoso libro de relatos que ha podido reconstruir pasito a pasito. D'un temps que serà el nostre,d'un país que mai no hem fet.


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