5 de marzo de 2009

Ética, capitalismo y crisis. El fracaso de la Responsabilidad Social Corporativa.

Capitalismo


UNA VIEJA HISTORIA. ÉTICA LUTERANA. DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA Y OBRERISMO FALANGISTA.


Desde que tengo memoria profesional recuerdo haber oído hablar de una cosa llamada “ética de los negocios”. Oxímoron creo que se llama la figura retórica basada en mezclar dos conceptos irreconciliables, tales como música militar o pensamiento navarro- esto último no es un chiste mío sino de don Pio Baroja-. Recuerdo que bajo el viejo régimen franquista era usual utilizar un concepto llamado “balance social” de las empresas. Consistía el invento en reportar sobre los puestos de trabajo creados, los beneficios sociales concedidos a los trabajadores, los impuestos pagados, las políticas de acercamiento a las comunidades locales, etc., etc.

Creo que todas las empresas públicas, del INI por ejemplo, estaban obligadas a confeccionar tales documentos justificativos. Por supuesto que nadie de dentro creía que aquello fuese algo más que una operación de cosmética. Pero la vieja tradición de catolicismo social a lo Marqués de Comillas que confluyó en los 60 en algo llamado doctrina social de la iglesia mas la influencia ideológica del primer falangismo con acento obrerista se habían fusionado, bajo el paraguas intelectual de los tecnócratas del Opus Dei, para dar como resultado un producto retórico capaz de arrancar alguna sonrisa crédula en la legión de alumnos de economía o de política de los institutos y de las universidades de aquellos años.

Tuve un profesor llamado Gil de Biedma- puede que me equivoque en la trascripción fonética, a lo mejor era Gil de Viezma- que era un abanderado de esa cultura y que había sido uno de los creadores de las “relaciones públicas” como disciplina académica en España. Rememoraba con pasión, no exenta de orgullo profesional pues decía ser su inventor, iniciativas como la Operación Plus Ultra y otros formidables artefactos comunicacionales de la época. Se notaba que detrás del concepto “balance social” latía fundamentalmente una necesidad de legitimar a la empresa, de darle un brillo ético. Sonaba todo a construcción algo precaria y pienso que las empresas de aquel momento apenas concedían a estos principios más que una atención menor.


¿TIENEN ÉTICA LOS NEGOCIOS? ¿Y LAS SOCIEDADES?


Estoy hablando de los años 70. Con la democracia ya instalada en España se fueron configurando otras retóricas mas orientadas a situar a las empresas en escenarios menos “sociales”. España fue el campo de cultivo de unas nuevas formas de liberalismo expansivo que fueron capaces de crear personajes como Mario Conde- por cierto que ahora se dedica a las reflexiones humanistas y al pensamiento trascendente- para los que la palabra “social” sonaba a comunismo. La ética de los negocios no era otra que la de ganar el máximo dinero en el menor tiempo posible. Incluso se instaló en España una cultura del fraude fiscal como herramienta normalizada. De aquellos tiempos es la famosa frase adjudicada a Carlos Solchaga de “España es el país del mundo donde más dinero y más rápido ganan las empresas”

De aquellos polvos tenemos los lodos en nuestro país llamados fraude del IVA, el famoso con factura o sin factura, la ocultación a la hacienda de las transacciones con dinero negro, etc. Toda esa cultura favorable a contemplar a la empresa como una máquina de ganar a cuenta de la sociedad, de los clientes y de sus propios empleados impregnaba el conjunto de sus acciones. Casos como los de las empresas filatélicas o las múltiples estafas inmobiliarias o la propia caída de Banesto no fueron sino la punta del iceberg de un inmenso clima de fraude comercial, fiscal y económico generalizado que afectaba a las empresas, a las familias y a sacrosantas instituciones como las eclesiales que no despreciaban tantas posibilidades de medrar financieramente en los mercados financieros, en la especulación inmobiliaria y en el fraude a la hacienda. Ello por no hablar de otro tipo de corruptelas consentidas por los propios ciudadanos como las de los políticos de todas las familias y el mismo sistema de financiación de los partidos.

Puede que el momento cumbre de ese estado de cosas fuese el aprovechamiento que las empresas, grandes, medianas y pequeñas, hicieron de la aparición del euro y la sustitución de las pesetas. Las subidas de precios fueron obscenas cuando no directamente criminales y contaron con la pasiva complacencia de las autoridades económicas de nuestro país.


EL INVENTO DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA (RSC)


En los años 90 surge una corriente internacional favorable a corregir la deriva del mundo corporativo hacia prácticas delictivas como las que evidenciaron a posteriori los casos de Arthur Andersen o Enron. En vez de cerrar los agujeros del sistema los proyectistas e ideólogos del mundo capitalista inventaron el concepto de la “responsabilidad social”-RSC- empresarial o corporativa asociado al principio del autocontrol. Recuperaban, o por lo menos así quedaba enunciado en sus propósitos, algo que estuvo en las señas de identidad del capitalismo primitivo de raíces religiosas luteranas tal como explicaba Max Weber.

Tuvieron éxito, por lo menos aparente, en la recuperación del viejo concepto del balance social. De pronto todas las empresas de cierto porte competían entre sí sobre su comportamiento social. Sobre si Citi o Barclays eran más o menos “sociales” que sus competidores. Sobre el ahorro de energía en sus instalaciones. Sobre el estricto cumplimiento de códigos de contratación laboral en el Tercer Mundo, etc.

Lujosas publicaciones, firmas de auditoría y congresos y foros daban cuerpo a esa explosión de firmeza ética de las grandes empresas. Llegaron a tanto que las mismas Naciones Unidas apadrinaron la aplicación de los principios de esa nueva cultura de autocontrol corporativo mediante el invento de una institución informal llamada Pacto Global. El Pacto Global, con sus mecanismos de control, no es otra cosa que una especie de certificación autoconcedida por las propias empresas en materia de comportamiento medioambiental o de respeto a los derechos humanos.

Tanto o más que la aplicación de los difusos principios del autocontrol o de la RSC fueron algunos movimientos civiles los que provocaron la respuesta ética de las empresas. Las campañas de boicot sobre Nike, Nestle o tantas otras provocadas por sus prácticas laborales o medioambientales pusieron a las grandes corporaciones a la defensiva y produjeron el incremento en esas respuestas “éticas”. En los primeros años de este siglo XXI las compañías multinacionales invirtieron en justificar sus prácticas o pagar por los daños producidos más dinero que en todos los siglos anteriores. De repente fueron posibles las declaraciones y las sentencias judiciales contra las compañías tabaqueras por ejemplo. Fueron los años de oro de los conceptos como RSC o Reputación Corporativa.

Los dirigentes empresariales pugnaban por que la sociedad les percibiese como seres entregados a todo tipo de causas filantrópicas. Se puso de moda crear fundaciones de todo tipo. Y ver a los grandes patronos de empresa abrazando causas ecologistas, médicas y artísticas era percibido como de muy buen tono. Tanto fue el baile que se produjo una reacción doble de rechazo en la misma comunidad empresarial algo empalagada de las consecuencias del invento. Una corriente del pensamiento corporativo reivindicó para la empresa su pertenencia única al ámbito económico dejando su papel social reducido al contexto de los clientes, proveedores y empleados y al pago de sus impuestos. Otra corriente señalaba que las prácticas de la RSC constituían una competencia desleal de las grandes empresas hacia las medianas y pequeñas, incapaces de asumir en sus balances las exigencias formales del autocontrol. De hecho a algunos teóricos de la RSC les causaba repugnancia la coexistencia en el mismo capacho ideológico de conceptos tan diferentes en origen como la RSC y la llamada Acción Social. Los puristas de la RSC querrían reducir el concepto a las relaciones de las empresas con los llamados skateholders.


LA CRISIS SE CARGA TODA LA PALABRERÍA


El caso es que al final todo eso de la RSC se ha quedado en nada. La crisis está convirtiendo todas esas teorías en pura palabrería. Algunos gobiernos pretenden convertir en obligatorias las prácticas del autocontrol, entre otros el español, pero la ola de la gran crisis está generando el respaldo hacia políticas de control de distinto porte, naturaleza y justificación teórica. Todos los discursos de las empresas a favor de la RSC han quedado arrumbados por la certera constatación social de que no eran más que palabrería. La crisis ninja o como la queramos llamar ha puesto de manifiesto las prácticas de todo un sector financiero volcado durante dos décadas en la creación de productos directamente fraudulentos. Y como en ese viaje han estado acompañados por toda una industria del camuflaje formada por consultoras, agencias de rating, medios de comunicación, etc.

Estamos viendo también como múltiples sectores económicos han aprovechado el efecto riqueza para inflar artificialmente mercados de consumo masivos para productos ineficientes, de alto consumo energético. Ahora esas empresas, como las del sector del automóvil, están atrapadas en inviables procesos de reestructuración globales sin la posibilidad de obtener financiación privada para los mismos.

No se nos ha negado nada. Al socaire de la especulación en materias primas las industrias de la energía han provocado crisis hasta en sectores tan alejados de su razón de ser como la agroalimentación- los biocombustibles- y los relacionados con las obras públicas y las infraestructuras- los grandes negocios de los pipelines, etc.-.

Y sin embargo eran los banqueros, las industrias industriales finales, las de la energía y las infraestructuras los campeones en responsabilidad social. Los maestros en la innovación. Los que se permitían el lujo de crear fundaciones e instituciones defensoras de conceptos tales como sostenibilidad, equilibrio ecológico y defensa de los derechos humanos.

Todo ese mercado de la apariencia, esa economía de los gestos ha quedado en evidencia. La crisis obligará, adicionalmente, a reducir los presupuestos dedicados a esas labores de cobertura y de búsqueda de la legitimidad. En la misma medida que se recortan los presupuestos de comunicación y publicidad, por cierto que produciendo un enorme destrozo en los grandes medios de comunicación, se recortarán las actividades de mecenazgo, de patrocinio y de relaciones institucionales. Ya estamos viendo algunos efectos de esos recortes publicitario empiezan a afectar al sector de las consultoras especializadas y a los presupuestos dedicados a la acción social. Se pregunta uno que impacto va a tener la crisis en la financiación de las fundaciones y las obras sociales de los bancos y cajas. Cuando las propias instituciones tienen que dedicar sus mejores recursos a la simple supervivencia preguntarse por estas cosas hasta resulta ingenuo.


CRISIS DEL MOVIMIENTO NEOCON Y DE LAS IDEOLOGÍAS ULTRALIBERALES


Por mucho que los neocons se defiendan panza arriba diciendo que lo que ha fallado han sido los mecanismos de control y no la dinámica puramente corporativa, todo ese discurso suena ridículo y hasta patético. Se parece mucho al discurso de los adolescentes que echan la culpa de sus desórdenes a la falta de control por parte de sus padres. Algo así “como me lo consentías todo…”. Siendo verdad ese análisis se queda en la epidermis de las cosas y no explica la coalición, el pacto de sangre, entre reguladores y regulados, entre administraciones públicas y corporaciones. Ahora no vale echar la culpa en exclusiva a aquellos que en la división de tareas a la que se entregaron ejercían el papel de controladores. Eran los mismos perros con distintos collares. Personal intercambiable controlado con el mando a distancia de todo tipo de think tanks.

Controladores y controlados formaban, forman parte, de la misma estructura de toma de decisiones. Los que otorgan las certificaciones, los que señalan los ratings, las auditoras, los poderes reguladores estaban todos inspirados en los mismos principios: la capacidad autocorrectora del capitalismo, los equilibrios competitivos, etc. Participan de la misma escala de valores basada en los incentivos al talento depredador. Mantienen la misma filosofía, se educaron en los mismos centros educativos y las mismas escuelas de negocios.

Y hoy por mucho que hipócritamente señalen al cielo pugnando por unos nuevos principios inspiradores saben que la ideología de la RSC ha sido un fracaso y que toca inventarse un nuevo mundo. Aunque para ello tengan que pedir “la suspensión temporal” del sistema capitalista.



LAS IDEOLOGÍAS QUE VIENEN


¿Cuál será el nuevo invento ideológico que sirva de manto legitimador al mundo de las grandes corporaciones? Hagan apuestas a que ya se está trabajando sobre el asunto. Tienen prioridad de paso aquellos especialistas en conceptos tales como reputación corporativa, gestión de intangibles, etc. Están llamados a ser los regeneradores del sistema al contar con supuestos instrumentos de análisis más sofisticados. No es lo mismo la panoplia teórica de los viejos defensores de conceptos tan precarios como el marketing con causa que los modernos analistas de riesgos reputacionales. Los primeros serán rechazados por los públicos. Los segundos se pueden permitir el lujo de decirles a sus clientes: están ustedes desnudos como el rey del cuento. E instrumentar nuevas técnicas de legitimación que pasarán en primer lugar por entonar un mea culpa convincente.

RIP a la RSC.




4 de marzo de 2009

Bienvenido a Madrid, presidente Medvédev


Si supiera que el presidente de Rusia duerme en su cama del palacio de El Pardo, una tumba en El Escorial vibraría con fuerza. 

Para morirse de nuevo.

1 de marzo de 2009

SPOTIFY


Con Spotify llega una nueva forma de escuchar música a través del ordenador. Con muy buena calidad, sin cortes, salvo algunas cuñas publicitarias nada intrusivas, y sin interrupciones del famoso búfer. Casi toda la música que se te pueda ocurrir, en dos meses que lo vengo usando apenas he tenido dificultades para encontrar lo que iba buscando. Y totalmente gratis. Y sin la sensación de tener por detrás controlándote a las compañías telefónicas o a los famosos inspectores de la sociedad de autores, esos que van por los pueblos cazando orquestas y charangas copionas o locales con la música puesta sin pagar derechos.

Mientras trabajo y con mis cascos, para no molestar a nadie o para aislarme del mundo y no dar cuentas como me dice Isabel, elijo las canciones que mejor acompañen mi deambular en el mundo de las teclas y el ratón. A veces música de ambiente, mi imprescindible Brian Eno, en ocasiones como ahora a mi mejor amiga la Hardy, otras veces a John Scofield y su guitarra sureña o a, en la mayoría de los casos, cualquier filarmónica o grupo de cámara interpretando a Mozart (por ejemplo del genio de Salzburgo tiene registradas casi 15 mil piezas), Purcell o Vivaldi o las voces eternas de mis amigos los tenores o las sopranos. El buscador que te facilita los hallazgos es de una prontitud y calidad magníficas y puedes, además, guardar las búsquedas y organizar tus programaciones. Incluso tiene el programa un sistema para, tal como las listas de reproducción del ipod, recibir las sugerencias de tus amigos o para montar tus propias recomendaciones.

Tengo mis dudas sobre las descargas de música a través de los programas tipo emule o, la mejor opción, los rapidshare. No tanto por el debate sobre los derechos de autor en el que me pronuncio a favor de que la industria encuentre un sistema mejor que el actual tan poco adecuado al ritmo del cambio tecnológico sino por la necesidad de encontrar la música en unas condiciones de calidad y de naturalidad que ahora no se dan. A través de los buscadores musicales o de las suscripciones a los feeds de agrupadores de enlaces, que los hay y muy buenos, puedes encontrar prácticamente lo que quieras y con el coste de acceso a los servidores tipo megaupload o rapidshare por debajo de los cinco euros al mes se puede decir que la última frontera legal del negocio ha caído. Siendo así las cosas no veo nada satisfactorio para nadie la situación. Los creadores perdidos y teniendo que renunciar a la vía del ingreso por descargas. Una industria de distribución en el caos y dedicando lo mejor de sus recursos a guardar el agua de mar con las manos y con la compañía nada agradable de abogados, detectives y delatadores. Unas compañías, las nuevas industrias opacas a la ley, viviendo de cobrar por unos servicios, la banda ancha, que los usuarios pagamos dos veces. Etc.

Hace tiempo que convertí todos mis fondos musicales a formato digital y regalé cientos de cds y de LP a los amigos de las arqueologías sonoras que son legión. Durante unos meses organicé en el salón de casa una artística instalación de cajas y bolsas sobre las cuales los visitantes se arrogaban el derecho de llevarse lo que pillasen. Ahora con mi IPOD a cuestas tengo mi sonoteca, ¿se dice así?, allá donde vaya. Mis oídos no hacen grandes distingos entre la calidad de unos soportes u otros. La diferencia la vivo más en cuestión de reproductores. Esto encantado con mis Bose y con las entradas aux de mi viejo reproductor con amplificador Pioner y tengo almacenadas más horas de música de las que el tiempo me permitirá disfrutar. De vez en cuando compro en itunes cosas que echo en falta.

Creo que Spotify es una buena alternativa y me imagino que en su momento sacarán al mercado una versión móvil. Si ello ocurre en coincidencia con la eclosión de tarifas verdaderamente planas de la telefonía móvil puede incluso que el mercado de la música se incline por un tipo de distribución en línea más que al engorro de almacenar archivos musicales a través de los ordenadores personales o las terminales tipo ipod.

Parece que Spotify no opera en todos los mercados. Lo hace en España. Mientras dure será fantástico. Supongo que no todo el mundo pensará lo mismo. Algunos dirán que donde está el truco. Otros no aceptarán fácilmente el principio de renunciar al propio almacenamiento a lo Robinsón Crusoe. Puede que se pregunte por la dificultad de entrar en las listas de Spotify a los nuevos creadores. No sé realmente en que acabará todo esto pero estoy seguro que Spotify es un paso en la dirección correcta.

A lo mejor no lo he dicho, pero Spotify es un programa que hay que descargar e instalar. No tiene traducción al castellano pero es de muy sencillo manejo. La navegación por las búsquedas impecable y muy gráfica. Y parece que solo lo puedes conseguir por invitación al igual que pasaba antes con el correo gmail.

Yo que he aprendido música escuchando coplas por los patios de vecindad y por las radios Telefunken y Philips de diez kilos de peso. Que he comprado discos, casettes, cds, dvd y todo tipo de formatos digitales. Que he descargado compulsivamente al modo de cualquier adolescente coleccionista puedo decir que Spotify tiene sentido y anuncia un tiempo mejor. Felicidades.



26 de febrero de 2009

¿Adios a Ibarretxe?



He dudado entre algunas versiones de la canción de Jeanette.

Podía haber utilizado la de Kahimi Karie o incluso la genial de la propia Jeanette en la película Cria Cuervos. O la muy sosa de José Luis Perales.

Pero la que he usado creo que tiene la coreografía adecuada para despedir al lendakari.

Nos ha dado tanto la tabarra con su raca-raca que se merece nuestro adiós mas sincero.

Como vereís estoy de un musical subido.

Humor geek carnavalesco de Cadiz

21 de febrero de 2009

Carnaval electoral: Galicia, Pais Vasco y Madrid

José Gutiérrez Solana, El carnaval (1917-1919). Buenos Aires, Museo Nacional de Bellas Artes


Entretenidos y risueños con la crisis interna del PP, los socialistas se enfrentan a las campañas electorales en el País Vasco y Galicia con una excesiva complacencia, desgana y hasta un ligero triunfalismo anticipado. No es buena esa complacencia. Pero no solo por razones de fondo: todo deterioro del clima democrático afecta al sistema en su conjunto. También pasa que las cosas no están tan claras como algunos se creen.

Parecen estar contentos con sus encuestas electorales y los famosos tracks de campaña y se les ve relajados. La crisis no parece restar apoyos a sus candidaturas o por lo menos no lo hace en la proporción esperada con anterioridad.

Parece que José Blanco, que de ingenuo no tiene nada, se está percatando de los riesgos de tal estado de ánimo y tratando de meter la cuarta y la quinta marcha en la última semana de la campaña.

Efetivamente, sin la ce, tal como pronuncia nuestro Pepiño, las cosas no están tan claras. Primero porque de los resultados de estas elecciones se desprenderá una u otra salida al futuro del gobierno Zapatero y a su estabilidad parlamentaria y segundo porque, sea cual sea el resultado de ambas elecciones, las cosas ya no serán igual a partir del 1 de Marzo, día del Ángel de la Guarda.

Expliquémonos. Y empecemos por Galicia que hoy celebra el Antroido.

Sigo, por obligaciones profesionales y querencias personales, el curso de la política gallega y me parece que el saldo del primer gobierno de izquierdas, permítaseme la licencia situacional, no ha sido todo lo bueno que hubiera resultado deseable.

Tenemos un gobierno gallego que son dos gobiernos. Cada área de competencia apuesta por sus propios valores y no se ha producido la debida concordancia entre las acciones de cada conselleria con respecto a las fronterizas y de todos ellas entre sí, transversalmente. Hoy, por ejemplo, no se concibe una separación nítida entre las competencias sanitarias y las de asistencia social. En Galicia, ambas competencias apenas están coordinadas y eso resta eficacia en la construcción de políticas coherentes en geriatría, cuidados domiciliarios y servicios sociales de valor añadido.

Otro ejemplo llamativo. La pelea entre las aéreas económicas y las industriales a la hora de enfrentar determinadas políticas de promoción empresarial. En ninguna comunidad autónoma de España se produce el caso de tener doblados los presupuestos dedicados a la internacionalización de las empresas. En Galicia sí. De tal forma que existen programas de financiación de ciertas actividades de similar alcance y naturaleza gestionados desde dos consellerias distintas. Por no hablar de las recientes peleas de gallos provocadas por el famoso concurso eólico.

Observando incluso los comportamientos del presidente y del vicepresidente se observan como cada uno parece defender las parcelas ocupadas desde cada partido. No digo yo que un gobierno de coalición no permita que afloren los matices diferenciales de cada uno de sus miembros. Pero en Galicia la obscenidad en las diferencias se ha adueñado del escenario. Pasa lo mismo que pasó en Catalunya con el primer gobierno de coalición. Aquello ya sabemos el coste que provocó. En Galicia la gente sabe que las cosas tienen que cambiar pero no se imaginan como pueden cambiar. Ven a un Touriño algo mansurrón y jesuítico y a un Quintana crecido y algo chulesco y no se imaginan como de esa mezcla pueda salir un combinado mejor que el que han tenido que sufrir durante esta última legislatura. Seguro que hay soluciones políticas mediante el agrupamiento de competencias en manos de cada coaligado. En Catalunya se ha demostrado que es viable. Pero no estoy viendo que los campeones de esas políticas de coherencia coalicional, perdón por el palabro, tengan presencia en la campaña electoral gallega, aunque solo sea para demostrar implícitamentemente que un gobierno de coalición no tiene que ser incoherente por principio.

No está de más recordar que, en términos de campaña, el PP está haciendo bien sus deberes y que el riesgo de que la derecha recupere el poder no es baladí. Ojo con despreciar al adversario. La derecha tiene, sigue teniendo, mucha fuerza en Galicia. El pensamiento moderado, las ideas conservadoras forman parte del acervo popular gallego. Las clases medias gallegas de las pequeñas y medianas ciudades son el alma del PP de Galicia. No solo son los caciques rurales los inspiradores de sus programas y de sus líneas de acción. Además, aunque a más de uno le resulte difícil creérselo, esas clases medias suelen tener cierto nivel intelectual y una influencia decisiva a la hora de determinar o influir en el sentir general de los vecinos. Lo hemos visto en el caso de las movilizaciones a favor de la enseñanza en castellano. Sin embargo, y en sentido contrario, se está viendo un desistimiento en la calidad y la fuerza de los apoyos hacia los partidos de gobierno procedentes de los sectores ilustrados y de la juventud universitaria. Por lo tanto ojo, mucho ojo.

Pasemos a Euskadi por carretera. Por cierto todavía no se ha completado la construcción de la famosa Autovía del Cantábrico. Se han dado pasos muy importantes en ello pero todavía llegar de A Coruña a Bilbao, pongamos por ejemplo, consume muchas horas de viaje. No digamos nada de los tráficos ferroviarios. El AVE del cantábrico ni está ni se le espera como al gallego Armada en la Moncloa el día 23 de Febrero de 1981.

En el País Vasco asistimos al fin de un ciclo. Ya no va a ser posible, por lo menos aparentemente, la construcción de gobiernos polarizados hacia cualquiera de los dos ejes tradicionales: el nacionalista o el españolista, si quieren a este último llámenle constitucionalista. El primero por estar fraccionado estratégicamente y en espera de la desaparición, no se sabe cuándo ni cómo, de sus componentes armados y milenaristas. El segundo por no tener la fuerza suficiente, desde un plano ideológico y social, para desplazar y reformar los ejes básicos de las políticas públicas, entre otras cosas porque en general esas políticas han tenido éxito y cuentan con la estima de la población en su conjunto.

Lo que se sustancia es la mayor o menor diferencia relativa entre los resultados del PNV y del PSE-PSOE que les otorgue el derecho a mantener gobiernos monocolores con apoyos o desistimientos parlamentarios de diverso pelaje. En el caso de un reparto de escaños que favorezca al PNV mediante la entrada en Ajuria Enea de un lendakari distinto de Ibarretxe que concite la votación en blanco de la bancada socialista, la mejor de las opciones para Zapatero, o, si el resultado favorece a López, mediante la votación de su candidatura por el PP sin entrada en el gobierno, opción esta que a más de uno en Madrid le pone los pelos de punta.

Y ahora vengamos a Madrid desde Bilbao por autopista con tramos de peaje o en trenes de los antiguos.

A la espera de argumentos para montar una crisis de gobierno puede que las elecciones de Galicia y Euskadi obliguen a ZP a dar un paso adelante para hacer de una puñ.. vez sus deberes. Para librar a su gobierno de técnicos escasamente dotados para la política como Sebastián o de facedores de entuertos como Bermejo. Para dar entrada a pesos fuertes del partido como Blanco, el mismo Caldera o, incluso, de venir mal dadas, de intentar promover la entrada de CIU en el gobierno en el marco de una política de lucha contra la crisis de eminente sabor industrialista a la catalana. A mi la entrada de Durán como ministro de industria no me produce sarpullidos, Me parecería muy inteligente. No veo a los de CIU lanzando arengas neoliberales al estilo de algún que otro socialista como el señor gobernador del Banco de España. En estos momentos la preocupación por el futuro de las pequeñas y medianas empresas es mucho mas visible y creible en Cataluña que en Madrid. Y Ciu representa muy bien esos intereses.

En cualquiera de los casos se anticipan cambios. Si en Galicia, que el dios de los autobuses de los creyentes no lo quiera, el PP recupera el gobierno, se acabó la crisis del PP. Si además eso coincide con un resultado malo para el PNV que le haga salir del gobierno la única salida será el gambito de dama. Dar por el saco a los amigos del tripartito catalán y volver a las escenas de sofá con CIU será la mejor respuesta. Se pierde la dama pero el rey fortalece su posición en el tablero, que es lo que importa. Este sería el peor de los escenarios para el actual gobierno.

El mejor. Pues el refrendo del gobierno actual gallego pero con un fortalecimiento del eje socialista que les permita dar un toque de atención a sus socios y una reconducción sensata de las formas de gobernar de la coalición; si el eje que se fortalece es el del BNG no le arriendo las ganacias a Touriño. Y en paralelo un empate entre el PNV y el PSE que provoque un acuerdo de gobierno transversal en el País Vasco. Nada fácil la tarea por cierto.

Mi pronóstico. Ni idea. En cualquier caso, pase lo que pase, en Madrid Zapatero tendrá que mover el culo. Ya es hora.

Finálmente. Perdones ustedes por el rrollo. Ya saben que no me gusta la política. Prometo no volver en una temporada a perpretar mas rollos de este tipo. Volveré a los tangos y otras músicas. Les contaré sobre Spotify, mi último amor tecnológico musical por ejemplo.

19 de febrero de 2009

Mas de cuatro mil miembros de Facebook son amigos del pueblo saharaui




A finales de Octubre un pequeño pero aguerrido grupo de miembros de la red social Facebook se propusieron agrupar a mil amigos de la causa del pueblo saharaui.

En menos de cuatro meses han conseguido que la red de amigos de los saharauis crezca hasta los 4.000. Ahora se han empeñado en llegar a los 10.000.

En su página incluyen informaciones, fotos, debates y todo aquello que sirva para mantener vivo el debate sobre el futuro del pueblo saharaui. Sobre la represión que sufren en las zonas ocupadas. Sobre las idas y venidas de la diplomacia internacional.

Si estás en Facebook no dudes en apuntarte. Pincha sobre este enlace y acepta formar parte del grupo.

Existen otros grupos en la red con el mismo propósito. Pero éste es el mas numeroso y en lengua española. En el grupo hay gentes de todos los paises de América y de todas las comunidades autónomas de España.

15 de febrero de 2009

El 23 de Febrero de 1981




Esta semana acaban de estrenar en TVE una serie, a medias documental, a medias ficción, que recrea la historia del golpe de estado del 23-F.

Me gustó el trabajo de los actores y la calidad del guión desde un punto de vista cinematográfico. Se deja ver con gusto y en algunos momentos te atrapa.

Hay que tomarlo como lo que es: una hagiografía de la figura del rey de España. No es, no lo han pretendido, una crónica de los hechos desde un punto de vista histórico.

La trama dramática gira en torno a la figura del rey y de su familia. De los fantasmas familiares de los borbones y los grecias. El rey dedica mas tiempo a calmar a sus hermanas, cuñados, esposa, hijos y amigos que a redactar el famoso discurso de la tele. Tanto trabajo familiar le obliga a dejar una y otra vez la redacción de una nota que no debe ocupar en un folio ni la mitad del espacio.

Hay un malo malote que es Armada. Unos malos tontos como Tejero y Milans. Y un heroe a medias civil, a medias militar que es Sabino Fernandez Campo. y por medias una cantidad de personajes retratados levemente en los que destacan Francisco Laina y Gabeiras.

De los personajes que mas sufrieron aquella jornada: los secuestrados en el parlamento y el pueblo español, tambien secuestrado por su propio miedo, no se dice nada.

Para los muy interesados coloco el enlace a un reportaje resumen de la Cadena Ser sobre aquellos acontecimientos:
Enlace al reportaje de la Cadena Ser

11 de febrero de 2009

Shostakovich y Villagarcía de Arousa



Siempre me han llamado la atención los cruces entre la música culta y la música popular.

Es el caso del segundo vals de ls segunda Suite de Jazz del genial Shostakovich. ¿quien al escucharla no lo asocia a la canción habanero-gallega del "yo te daré..."?.

La versión para ballet de María Pages le da ese toque aflamencado que nos complica mas todavía el asunto.

Cuentan que a Haydn le copiaban los valses y los minuetos los músicos populares croatas y que como resultado de ello mas de un folklorista desavisado achacaba al gran maestro un desaforado espiritu plagiario.

No he logrado encontrar en Internet la conexión entre la música del genio ruso y la canción localizada en Villagarcía de Arousa. Parece que los venezolanos y los mexicanos creen que la pieza nació en sus respectivos paises.

Si algún musicólogo conoce la historia le convoco a que la cuente. Como premio le mandaré por email una versión en mp3 del vals dirigida por el muy popular Andre Rieu.

5 de febrero de 2009

Libros, arte, cultura y la vida real según Pla


Foto de Subcomandanta en Flickr

Gracias a una iniciativa de la asociación Xarxa de Motsy y la Fundación Josep Pla de Palafrugell podemos ir recibiendo día a día en nuestro correo el diario que Josep Pla, el Quadern gris, escribió hace 80 años, siendo un joven estudiante en busca de su identidad y de su vocación. Mas tarde Pla se convirtió en periodista y escritor profesional, siendo considerado como una de las plumas catalanas mas ilustres de cualquier tiempo. Pero en esos escritos de juventud late además un corazón rebelde y observador que nos lo hace mas cercano a nuestra sensibilidad.

Suelo reproducir en el twitter algunos párrafos especialmente significativos.

Pero hoy no me resisto a reproducir in extenso la entrada del quadern correspondiente al 4 de Febrero de 1919. Todo el debate sobre vida y arte, sobre el lugar de la cultura en el mundo contemporaneo se contiene en este sencillo escrito.

Que lo disfruten, que sientan ustedes la belleza del idioma catalán y que reflexionen sobre si esas palabras ofrecen un mensaje para nuestros días.


"Josep Pla: El quadern gris

5 de febrer. -- La meva generació. Que jo parli de la meva generació, és clar, fa riure. ¿Què sé jo de la meva generació? Parlo de la generació literària. La resta --el meu curs de la Universitat-- a penes m'interessa.

Però quan parlo de la meva generació parlo per mi. La meva generació sóc jo --perquè estic segur que hi ha dispers un grup de persones, totalment desconegudes, impossibles de localitzar, que veuen les coses, que pensen com jo mateix.

És quan parlo amb la gent que té vint anys més que jo que veig clarament les característiques de la generació de què formo part. Nosaltres venim dels llibres. Nosaltres hem llegit i llegim els llibres. Creiem que hem viscut perquè hem llegit els llibres. Els llibres ens han donat l'esperança d'alguna cosa. Els llibres ens han suggerit l'esperança d'alguna cosa. Hem esperat anys i anys que alguna cosa es produiria. Què s'ha produït? Absolutament res. Res. Això ens ha portat a suposar que els llibres diuen una cosa i que la vida en diu una altra de molt diferent. Els llibres ens diuen que el món, els homes, les dones, són fets d'una manera. La vida ens diu que el món, els homes, les dones, són fets d'una manera distinta. Els llibres ens diuen que existeix l'amor, la glòria, la bondat, la grandesa. La vida ens diu que no hi ha res. De què parlen els poetes? ¿Quin sentit té el que diuen els poetes? Per què parlen d'aquesta manera? Qui els fa parlar així?

He nascut en un poblet petit. Els horitzons de la meva vida han estat curtíssims. Aquestes circumstàncies m'han fet especialment sensible a la fulguració de la lletra impresa. Em posaren els llibres a la mà i vaig llegir-los. Quines belles coses es troben en els llibres! La vida és això i allò i el de més enllà --diuen els llibres. Però després resulta que ningú no es dóna per entès, que ningú no fa cap esforç per fer quedar bé les afirmacions dels llibres. Hom descobreix que el que diuen els llibres serveix per a dissimular, per a camuflar --és una paraula de moda-- la vida mediocre i acomodatícia. No hi ha res del que diuen els llibres. Entre els homes, hi ha escasses diferències: una mica més d'higiene, d'educació, un matís d'hipocresia. Els llibres contenen el que contenen no pas per enganyar-nos! Simplement perquè els seus autors es pensaven que mai no ens els prendríem seriosament. Les èpoques sempre han estat igual i el que s'anomena les grans èpoques només ha existit en la imaginació dels qui n'han escrit els llibres..."

2 de febrero de 2009

Los okupas de clase alta de Madrid


Reunión de rabadanes, oveja muerta. Eso afirma un viejo refrán español. El caso es que hoy a eso de las cuatro de la tarde el tramo de la Calle Alcalá, entre Sevilla y Sol, parecía era un bullicio de coches-no menos de cincuenta- aparcados en segunda, tercera y cuarta fila, a modo de garaje, acompañados de una legión de chóferes, guardaespaldas y todo tipo de personal de acompañamiento. Solo he podido sacar una foto pues enseguida se han abalanzado- más bien avalanchado- sobre mí un par de malencarados individuos que me han prohibido sacar más fotos con la excusa de encontrarse allí determinados coches oficiales que deben quedar libres del escrutinio público. Menos mal que tengo cara de guiri, si me ven cara de vasco o palestino me colocan en prevención. No era cosa de discutir sino de largarse con viento fresco y meditar ambulatoriamente sobre cómo es posible que en el centro de Madrid tantos y encumbrados personajes públicos se salten a modo las normas de tráfico.

Después, pensándolo mejor, me he dado cuenta de que la cosa tiene un significado algo más profundo. Estos días hemos conocido por la prensa como los asistentes a la cumbre de Davos y sus servicios de orden han cerrado al tráfico la pequeña villa suiza con motivo de su reunión. No sé qué evento, tenida o festejo tenía lugar en el Casino de Madrid esta tarde pero en cualquier caso un grupo de notables han tenido “oKupada” la calle durante unas cuantas horas, sin tener que rendir cuenta de ello.

No tengo el día particularmente demagógico, me libera de la presión de la ira la escucha por el Spotify de músicas escogidas para tales circunstancias. Pero hoy, en este mundo acosado por el paro y por lo que se nos viene encima, ver como una casta de poderosos en alianza de derroches y descorches siguen como si tal cosa comprando coches de altas gamas, utilizando los servicios de chóferes y domésticos a cualquier hora y protegiendo su seguridad a cuenta de la seguridad del tráfico con cientos de guardas de corps y demás especialistas en protección corporal, resulta humillante el espectáculo.

Me importa muy poco el acto que pudiera estar celebrándose en el interior del casino- pregunten por la acepción italiana del término-, me da lo mismo. Pero tal exhibición de prepotencia, de poderío y de desprecio por la ciudadanía da que pensar.



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