15 de octubre de 2012

Lo que puede cambiar y lo que no en las elecciones gallegas y vascas

Campaña electoral Galicia 2012

 No sé que resultado tendrán las elecciones en Galicia y Euskadi. En realidad tampoco tiene tanta importancia. La continuidad de las políticas está más o menos asegurada debido a la situación financiera que aqueja a las administraciones públicas de nuestro país. Difícilmente nuevos gobiernos del signo que sean pueden alterar el curso de los acontecimientos. Sin embargo estas elecciones pueden tener un significado profundo en términos políticos referidos al conjunto de España. Pueden remover las aguas estancadas y hasta, eventualmente, sacarnos del marasmo y de la inercia instalada.



Asegurado por lo que todo el mundo intuye un cambio en el gobierno vasco a favor del PNV que volverá a dar al viejo partido vasco una voz cualitativamente mas importante en el debate global español, parece que el otro elemento clave para conseguir que estas elecciones tengan sentido “nacional” sería la caída del gobierno del PP en Galicia.

Siendo estos los elementos más destacados de un posible resultado cabe también incluir en el balance otras dos piezas significativas. Una de ellas la de evaluar el peso y la consistencia en el nuevo escenario vasco de las opciones de la izquierda abertzale y la otra es la derivada del anticipado declive del voto socialista y el incremento, consecuente con ello pero con su propia dinámica, de las izquierdas plurales, sobre todo en el caso gallego.

La pérdida del feudo gallego por parte del PP puede suponer un boquete de difícil relleno para los conservadores españoles. Quiebra de la confianza en el liderazgo de Rajoy en el interior del partido y necesidad de reajustar el signo de las políticas en el conjunto de España con respecto a las políticas territoriales. El PP deberá decidir, en caso de pérdida del gobierno con mayor urgencia, si se mueve hacia un escenario reformista de contemporización, diálogo y pacto con las fuerzas nacionalistas y el PSOE, retomando la iniciativa en el debate sobre los necesarios cambios en el entramado institucional español o si, definitivamente, se instala en el cómodo terreno de la defensa de las esencias patrias aún a riesgo de pagar un precio tremendo en su capacidad de gobierno precisamente en momentos de angustia negociadora con la UE. Supongo que Rajoy tratará de seguir haciendo equilibrios en la cuerda floja por lo menos hasta ver el resultado de las inmediatas y posteriores elecciones catalanas. Resulta muy difícil para el PP cambiar el guion de una práctica política basada en el enfrentamiento a cara de perro con las fuerzas nacionalistas que tan buenos resultados les ha dado pero que al tiempo han incentivado la emergencia de los viejos demonios centralistas y españolistas en la opinión pública, demonios difíciles de manejar. El protagonismo y la presencia de personajes como Wert y el fracaso de su sección gallega, la mas dotada, por ese galleguismo a lo bávaro que les identifica, para asumir los discursos federalizantes, creo que son señales muy claras en contra de un giro de cintura en la forma de conducir los debates por el cambio del modelo político español.

En cuanto al declive anunciado para el PSOE y sus expresiones locales gallegas, vascas y, en el futuro próximo, catalanas serán la prueba mas evidente, de producirse, de su falta de vigor y el cansancio estratégico que les aqueja. Nadie con dos dedos de frente supongo que se alegrará de esas circunstancias. Sin un fuerza progresista centrada es difícil asegurar que en España se produzcan los cambios necesarios que la situación exige. El PSOE ha sido la fuerza hegemónica de la izquierda española no por causalidad. Cuando los socialistas dicen que son la fuerza política mas parecida al conjunto del país no dicen ninguna tontería. Pero ahora es dudoso que lo sigan siendo. Leyendo hoy la encuesta de El País entre dirigentes socialistas en torno al debate territorial te das cuenta de lo inane de su discurso, de su falta de entendimiento de lo que en este país está pasando y de la ausencia de un discurso unificador en torno a su oferta de federalismo que es entendida de una manera defensiva en el mejor de los casos. El debate sobre el federalismo siempre ha sido el talón de Aquiles de los socialistas españoles. Si los votantes no les dan la fuerza precisa para salir con los menores daños políticos de su situación de deterioro me temo que se instalen en una precariedad insuperable. Cambiar el gobierno vasco por su participación en un nuevo gobierno de coalición en Galicia sería su única posibilidad de salvar los muebles. Hasta su presencia en un posible gobierno vasco en alianza con el PNV puede darles mas problemas que otra cosa ante la opinión pública española aunque también ser el motor de cambio hacia un planteamiento federal abierto y transparente sin jacobinismos.

Y el otro elemento a destacar sería el del comportamiento del voto de izquierdas radical o transformador como ustedes prefieran. En el país vasco parece que ese voto se desliza en apoyo de la candidatura de la izquierda abertzale y en Galicia mediante la emergencia de una nueva fuerza política nacida del fraccionamiento de la izquierda nacionalista gallega y de la recuperación del voto de la izquierda social de las ciudades obreras. Como en Cataluña cabe esperar posiblemente un fenómeno de parecidas proporciones la cosa nos llevaría a pensar en la dificultad de la izquierda radical para mantener un discurso común en el conjunto de España. Son buenas y malas noticias.

Seguiremos cavilando.


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