13 de octubre de 2012

La Velada En Benicarló

Portada del libro La Velada en Benicarlo de la Editorial Reino de Cordelia editada en 2011. Nunca ha habido en la historia política de España un personaje mas caricaturizado por la prensa satírica que Manuel Azaña.



 “No es el fruto de un arrebato fatídico. No era un vaticinio. Es una demostración.” Así definía Manuel Azaña el sentido y el contenido de su libro “La Velada en Benicarló”, verdadero testamento político que los españoles haríamos bien en leer y en releer de vez en cuando. Sobre todo cuando los avatares de la vida política en nuestro país amenacen tormenta y nos veamos rodeados de malos augurios. 

La historia del libro comienza a principios de 1937. Manuel Azaña se ve obligado a recluirse en la sede del Parlamento catalán a causa de una revuelta interna republicana. Consciente de que la guerra civil está ya perdida, algunos dirán de él que era un derrotista, otros que un visionario, Azaña cree encontrar las causas del conflicto fraticida en la identidad española y desde esa constatación construye un brillante alegato sobre los errores cometidos por ambos bandos. Pero al tiempo, lanza un canto en favor de la paz, consciente de que la violencia bélica hipotecará el desarrollo de España durante los siguientes 50 años y que a lo largo de ese proceso los españoles se darán cuenta de que la guerra no ha servido para nada, ni siquiera a los ganadores. El libro se publica en 1939 casi al mismo tiempo en París y Buenos Aires. 

La Velada en Benicarló es un texto dramático muy pocas veces representado en España. Yo tuve la fortuna de asistir en 1980 a una de las primeras representaciones de la versión dirigida por José Luis Gómez e interpretada por monstruos de la escena como José Bódalo, Delgado, Agustín González y otros muchos. La obra en si es un diálogo entre diferentes personas, de distinta extracción social y profesión, que transcurre en la estación de ferrocarril de Benicarló.  Algunos han querido ver representados en los distintos personajes a personas de la vida real española. En la obra de Azaña parece que  realmente la acción transcurre en un albergue de carretera, lo de la estación es una inteligente y poética puesta- y apuesta- en escena. Los personajes esperan un tren que nunca acaba de llegar. Ese tren no es otro que el del destierro y acaso el de la muerte. Aquella representación fue una convulsión para muchos. Nunca nadie en este país nos había contado la guerra desde esa lucidez, desde ese espíritu brutalmente desilusionado.

Siendo como es, un alegato contra la guerra, contra cualquier guerra, es al tiempo un análisis penetrante sobre la propia historia de España. Sobre nuestros fantasmas y nuestros miedos. Azaña achaca la violencia del enfrentamiento al miedo mutuo entre ambas partes, al desconocimiento del otro y a la agresividad contenida por tantos siglos de desamparo del pueblo y de incultura e irresponsabilidad de nuestras clases dirigentes.

Si quieres leer el libro en papel tienes posibilidades de conseguir una edición muy reciente de la editorial Reino de Cordelia en librerías de fondo como la FNAC o en Amazon por ejemplo. La Casa del Libro ofrece el mismo libro en versión digital por un precio más económico.

Me he permitido entresacar una serie de citas del libro. Se entienden por si mismas y no dejan de ser una invitación a la lectura de un libro, que hoy con la que está cayendo, debería ser de lectura obligatoria hasta en los colegios.

CITAS TOMADAS DE LA VELADA EN BENICARLÓ. Selección del autor del blog.

…..¡Gigantesco dislate! Como burgués y católico lo repruebo. Amparar con la bandera de la religión una contienda rigurosamente política y social, es malo para la burguesía misma, que se desgarra, y para la religión, que se desacredita. El acento de cruzada religiosa que muchos enemigos de la República…..

……En las pasiones que han dado pábulo a esta guerra advierto una terquedad exasperada, una algarabía frenética, un resentimiento irreconciliable puramente femeninos. Será que algunos rasgos del carácter español se han refugiado intactos en la mujer y los representa mejor que el varón. "Más papista que el papa... La soga tras el caldero... Sostenella y no enmendalla..." Estas expresiones de tan diverso origen, acuñada alguna de ellas para significar la hombría, reveladoras de que falta medida y sobra orgullo en la acción, las entiende y aplica la mujer más llanamente que el hombre……

…..En realidad, el hecho político de la rebelión se ha incubado al calor del miedo. El coco de la revolución social, manejado por los propagandistas de la dictadura, le quitaba el sueño a mucha gente pacífica. Un coco, en efecto, pero la mente política de los españoles tiene algo de infantil. Ha estado mal tomar a broma los efectos desmoralizantes de una aprensión tan fuerte, por infundada que fuese……

…..Enumerados por orden de su importancia, de mayor a menor, los enemigos de la República son: la política franco-inglesa; la intervención armada de Italia y Alemania; los desmanes, la indisciplina y los fines subalternos que han menoscabado la reputación de la República y la autoridad del Gobierno; por último, las fuerzas propias de los rebeldes. ¿Dónde estarían ahora los sublevados de julio, si las otras tres causas, singularmente la primera, no hubiesen obrado a su favor?.....

…..Si Francia e Inglaterra nos hubieran respetado el derecho de comprar armas en sus mercados, el papel militar y político de la U.R.S.S. habría sido aquí igual a cero. ¿De qué se quejan? Es notable que la propaganda italiana y alemana, la que fabrican los rebeldes en sus territorios, el señoritismo de algunos emigrados, los papanatas de todos los países, unidos naturalmente sin recomendación de nadie, y una parte de nuestra propia opinión, coincidan en falsificar la conducta U.R.S.S., achacándola a proselitismo comunista……

…..La cuestión no se plantea por averiguar quién de los bandos españoles tiene más derecho a dirigir el país. Surge de haberse apelado a la violencia, al terror, para imponer a los contrarios la razón que se cree tener, y para exterminarlos si fuese posible. Y del hecho de haber los agredidos apelado también al terror para defenderse. Es un despropósito inmoral y un dislate político separar la intención de una causa de los medios empleados para su triunfo. El terror es innecesario para el logro de lo duradero, y más que ayudarlo lo compromete……

……Lo importante en una revolución es su contenido político, su pensamiento, su autoridad, su capacidad organizadora y su eficacia con respecto de los fines que la desatan. En todos estos capítulos, el haber de lo que ustedes llaman revolución, viene a ser cero, como no presente todavía un desfalco. Si ustedes se empeñan en poner en la cuenta de la revolución los crímenes cometidos, le hacen ustedes un flaco servicio, porque en su haber no hay apenas otra cosa. Más valiera reconocer la verdad y declarar que no son obra de la revolución, sino de la criminalidad latente, desatada por la venganza, la codicia, el odio, la impunidad y la simple lujuria de la sangre……

……Clase contra clase, partido contra partido, región contra región, regiones contra el Estado. El cabilismo racial de los hispanos ha estallado con más fuerza que la rebelión misma, con tanta fuerza que, durante muchos meses, no los ha dejado tener miedo de los rebeldes y se han empleado en saciar ansias reprimidas. Un instinto de rapacidad egoísta se ha sublevado, agarrando lo que tenía más a mano, si representaba o prometía algún valor económico o político o simplemente de ostentación y aparato. Las patrullas que abren un piso y se llevan los muebles no son de distinta calaña que los secuestradores de empresas o incautadores de teatros y cines o usurpadores de funciones del Estado……

…..Quienes han creído, o aparentado creer, que la República era antiborbonismo, anticlericalismo, anticentralismo, son unos majaderos o unos bribones……

…..Una generación se ha criado en el desprecio de la inteligencia, en el olvido del estudio, del trabajo, en el cultivo de la fuerza física, de la insolencia personal. Los planes políticos se tiraban sobre la perspectiva del choque. Algunos reprochan a los republicanos el no haber asesinado en una noche a los generales conspiradores, como se hizo en Alemania con los desafectos al régimen nazi. Por su parte los generales se prometieron realizar esa operación a costa de los republicanos. En fin, ahora contemplamos las obras de la barbarie, procuradas, enseñadas durante quince años. Alcanzamos el nivel moral de gran parte de Europa. Nunca hemos sido más puntuales en seguir la moda……

…..Quizá el enemigo de un español es siempre otro español. Se salta un ojo con tal de cegar a su enemigo. La humildad de los rebeldes con los extranjeros denota que no somos xenófobos. La propaganda contra masones y judíos (¡contra los judíos, cuya sangre nos inunda!), pretextando que no comparten el sentimiento nacional, necia adaptación de barbaridades extrañas, cruzada contra fantasmas, no parecía cosa seria, hasta que ha servido para armar los fusiles y asesinar a millares de personas inofensivas. ¿Compartirán mejor el sentimiento nacional los batallones extranjeros que unos españoles se imaginan haber alquilado para matar a otros españoles? Porque los alquilados, en rigor, no son los ejércitos extranjeros, sino los españoles mismos que los han traído……

.....La virtud normativa del espíritu nacional es utópica en España; no hemos sabido encontrar ni queremos aceptar un solo principio claro, axiomático, en torno del cual se rehaga la cohesión nacional menoscabada por las discordias domésticas……

…..Una frontera interior, de sinuoso trazado, separa a unos españoles de otros más profundamente que no separan a la nación entera de los pueblos extraños las fronteras territoriales políticas……

…..El odio es engendro del miedo. Una parte de España temía: hasta el pavor, a la otra parte. La perenne amenaza y los desquites atroces han mudado el pavor en aborrecimiento y azuzado el espíritu de venganza……

…..La intolerancia española, favorecida por la corriente exterior, sopla hoy arrasadora como el siroco. Su signo político es unificador: unificar las opiniones, las creencias, mediante el exterminio de los disidentes. Hablan ustedes de los intereses de los ricos, padrinos de esta guerra. No lo niego. Pero la emoción no se creó en torno de los grandes propietarios, sino en contra de la tolerancia proclamada. A muchos españoles no les basta con profesar y creer lo que quieran: se ofenden, se escandalizan, se sublevan si la misma libertad se otorga a quien piensa de otra manera. Para ellos la nación consiste en los que profesan su misma ortodoxia. La ración así entendida se depura merced a tremendas amputaciones. El territorio les importa menos. Espíritu de tribu errante, de pueblo místico y elegido. La cruz, ganchuda o no; la media luna u otro emblema (también la hoz y el martillo), brillando en un cielo candente. Todos sumisos. Peregrinar por el desierto, y la soberbia de decir: No tengo enemigos en toda la redondez del horizonte. Así habla en este gran caso el espíritu nacional y por eso deja perecer o en peligro otros valores tenidos por primordiales……

……Le diré mi sentir: andan ustedes volviendo y revolviendo esos conceptos: nación, nacional, nacionalidad, los miran al trasluz, les sacan el forro, empeñados en averiguar qué contienen, para qué sirven. Vano esfuerzo. No extraerán ustedes nada útil para la situación actual. Y como el pozo no da agua, llegan a la disparatada consecuencia de que la nación española ha dejado de existir. No existe para lo que pretenden ustedes utilizarla: como categoría normativa, valedera para subsanar el desagarramiento interno de la nación misma. Conformémonos con la nación en tanto que fenómeno natural. Si ustedes se empeñan en cargarla de valores morales creados por ella, perdurables, la condeno. La nación utilizada así sería una fuerza inevitablemente conservadora, reaccionaria. En el momento presente, antirrevolucionaria……

……Conoce usted por experiencia algunos estragos de la guerra. Otros se los imagina o los calcula. Ha oído usted aquí ponderar la enormidad de esta desventura. Bien. Cierre usted los ojos, represéntese con cuanto vigor le sea posible a España exangüe, las ruinas, la miseria, el hambre; cargue las tintas negras; junte a Goya con Valdés Leal, la visión de Ezequiel y el Apocalipsis, multiplíquelo por su pavor personal y cuando haya obtenido un resultado insoportable de contemplar, le diré: falta el carácter peor de esta guerra. RIVERA ¿Cuál? PASTRANA Su inutilidad. Esta guerra no sirve para nada. Se entiende, para nada bueno. No resuelve nada. Ya me contentaría con que el daño consistiera en pagar demasiado precio por un régimen. Siempre habríamos adquirido algo, aunque fuese caro. No es así; concluida, subsistirán los móviles que la han desencadenado y las cuestiones de orden nacional que se ha querido solventar a cañonazos reaparecerán entre los escombros y los montones de muertos, empeoradas por la guerra……
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