12 de febrero de 2012

La Contrarreforma laboral

Foto de Cosecha del 84


Así a bote pronto la percepción que tengo es que el Real Decreto Ley impulsado por el gobierno del PP en el consejo de ministros del viernes no es una reforma laboral al uso. Es la Contrarreforma laboral. Cuando el decreto ley pase su trámite parlamentario y se convierta en Ley todo el entramado legal sostenido por el Estatuto de los Trabajadores habrá sido borrado de la faz de nuestro ordenamiento político. Y no se en que medida ello conlleve a un pleito constitucional en la medida que el Estatuto se redactó bajo el mandato explícito de la Constitución. Doctores tiene nuestra suprema ley como para saberlo. De momento uno de los mejores expertos en cuestiones constitucionales y derecho laboral, el profesor Cruz Villalón avisa del riesgo de inconstitucionalidad.

Recordemos. El Estatuto de los Trabajadores es una de las piezas claves de la transición. Con esa ley el nuevo sistema creaba el marco democrático de equilibrio entre las fuerzas del trabajo y las empresariales. Daba salida al discurso franquista paternalista sobre el mundo del trabajo, integraba en el nuevo régimen a las clases trabajadoras que en aquellos años habían demostrado seriamente su capacidad de movilización social y política y creaba un marco institucional adecuado para las relaciones entre nuevos sindicatos y patronales que nacían entre las ruinas del viejo franquismo corporativo.

Hoy, con el decreto, esos equilibrios han quedado rotos. Los trabajadores serán sometidos por el método del miedo. Sus salarios, horarios y capacidad de influir en la determinación de las formas de trabajo quedan en manos exclusivas de los empresarios. Solamente la inteligencia y la voluntad de estos harían posible el acuerdo con sus trabajadores. A falta de inteligencia y voluntad de diálogo, méritos estos que no forman parte del código “genético” de la mayoría de nuestra clase empresarial, solo cabe esperar lo peor.

Es ese aspecto el que a mi me preocupa mas que el referido a cuestiones como las de las indemnizaciones por el despido. A fin de cuentas el despido y las condiciones de finalización de los contratos son episodios críticos en la vida laboral pero no centran la vida diaria de los empleados ni de los empleadores. Lo cotidiano es, sin embargo, la forma de organizar el trabajo, el salario, las condiciones sociales y el clima laboral. Todo eso ha quedado en precario con el decreto. He repasado las noticias de los periódicos y algunos análisis sobre la materia y en todas partes veo que el foco de la noticia se ha puesto en la cuestión del despido. Es efectivamente muy importante y muy llamativo el asunto de las facilidades en materia de despidos. Pero creo que el verdadero fondo del asunto hay que encontrarlo en el cambio radical de las reglas de juego en el interior de las empresas y del sector público empresarial, lo que constituye una novedad en nuestra historia legal en el orden laboral.

Los sindicatos, muy inteligentemente, están tratando de desarrollar movimientos de contestación de menos a más. Sin descartar la huelga general, cosa por otra parte que el gobierno puede asumir de forma tranquila tal como anticipó Rajoy- a fin de cuentas la huelga se termina y santas pascuas- y hasta capitalizar a su favor delante de las instituciones comunitarias, lo importante es que los sindicatos se movilicen para informar a los trabajadores de las consecuencias de esta “contrarreforma” poniendo el acento en lo importante. Se juegan mucho en el empeño, incluyendo su propia irrelevancia, como para no hacer las cosas debidamente. Deben saber que no cuentan con el afecto de los trabajadores de las pymes que van a ser los mas afectados ni tampoco con la adhesión de la juventud que mira todas estas cosas con cierta distancia. Que deben demostrar que les importa más lo que está en juego en materia de derechos laborales y sociales que su propia supervivencia como agentes intermediarios en la definición de las relaciones laborales. Si la gente ve que flojean y que están dispuestos a cambiar cromos con el gobierno en medio de la negociación parlamentaria puede que ayuden a sostener el mantenimiento de sus organizaciones pero desde luego no se ganarán el aprecio de los trabajadores. Lo importante no es mantener su espacio corporativo, lo sustantivo es defender el equilibrio entre trabajadores y empresarios y evitar la deriva neoliberal que anticipa el decreto.

Creo que existen condiciones para la movilización social. Hoy convergen muchas de las agendas de distintos sectores sociales. Los pequeños empresarios tienen problemas más importantes que abaratar el despido o alterar sustancialmente la precariedad de los contratos que les ligan con sus empleados. Se trata de la supervivencia. Y eso está en línea con la modernización de sus estructuras, con la internacionalización, con la formación, etc. Este decreto ley es solo la mejor receta para el cierre empresarial. 

Si quieren ver algunos papeles en los que profundizar en la materia les recomiendo el blog Laboro que está publicando análisis muy interesantes sobre la nueva legislación.

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