13 de julio de 2011

Vamos todos a la Playa de las Catedrales.




He fotografiado este cartel publicitario pegado sobre una marquesina de autobuses urbanos por la zona de Moncloa, en Madrid.

Vemos como la Playa de las Catedrales y Rivadeo (sic) se convierten en el reclamo mas eficaz para atraer turistas a la comarca de la Mariña Lucense. Siete días a pensión completa por 465 euros. Incluido transporte en autocar turístico, seguros de viaje y excursiones. Parece un precio extremadamente barato pues haciendo un cálculo sale cada persona a sesenta y cinco euros por persona todo incluido. A nosotros nos sale mas caro y eso que tenemos casa propia.

Pero no es de eso de lo venía a hablar. Cuando escribo de Ribadeo ya saben los que me siguen que voy o que vuelvo de la ciudad de mis amores. Efetivamente, sin c, como diría mi amigo Robertiño, la cosa es que me voy y precisamente ahora que vuelve el fresco a Madrid y se está en la ciudad de la meseta como dios.

Este año a la Playa de las Catedrales le han quitado la bandera azul y se ha armado la de san quintín. Todo porque a un socorrista le han pillado echándose la siesta en vez de estar en actitud de guardia como si fuese un actor de los Vigilantes de la Playa- Baywatch. La verdad es que los socorristas de la playa de las catedrales pocas ocasiones tienen de salvar a nadie pues a esa playa no va uno a bañarse. Primero porque no apetece hacerlo en un sitio en el que miles de personas se dedican a la noble tarea de registrar en cámaras de foto o de video su paseo playero. La verdad es que enseñar tus carnes para que media España las visualice luego en sus casas no es de recibo. Salvo que seas un actor de los numerosos programas de reality de la tele. Pero la otra es que solo tienes tres horas en las mareas bajas para pisar la arena y no te da tiempo ni para secarte.

Esto de las mareas causa extrañeza en los visitantes del interior de España. He observado escenas en las oficinas de turismo de Ribadeo, con be alta, en las que los amables guías se las ven y se las desean para explicar a las personas venidas del sur que es eso de la bajamar y la pleamar. Estos conceptos de física gravitacional no entran a la primera en el caletre de nosotros los mesetarios y de algunos mediterráneos incluidos. ¿Cómo va a ser posible que la playa desaparezca con lo enorme que es?  Oiga usted que yo lo he visto en las fotos. Alguna guía explica que es una cuestión mágica, cosa de meigas. Lo entiendo perfectamente.

Otras personas, devotas ellas, preguntan por la hora de las misas. Ya que van a la catedral pues aprovechan. No es cosa de chiste. Es real como la vida misma.

A mí me ha ocurrido, le ocurre a cualquiera en el pueblo, que los visitantes le pregunten donde está la playa, que por donde se baja. Cuando les dices que tienen que ir camino de Coruña por la autopista, cualquiera les indica otras posibilidades mas bucólicas por caminos y senderos rurales, se llevan un chasco que pa qué.

Y luego está el que te pregunta cuál es el sitio mas cercano a la playa de las catedrales para comer pulpo. Algunos ya vienen con la lección aprendida y te preguntan por el Villaronta. Se imaginan que es un chiringuito al lado de las arenas.

Ahora ya en serio. La playa de las catedrales, Augas Santas en gallego es su verdadero nombre, lo de catedrales debió ser un invento de algún locutor de programas de turismo, es un prodigio de la naturaleza que durante la mayor parte del año se puede contemplar casi en solitario. Pero las concentraciones de Agosto hacen de su observación un suplicio solo aceptable por personas muy acostumbradas a las muchedumbres. El impacto que las visitas de tanta gente tiene sobre ese territorio es impresionante. Solo ver como los campos de los alrededores se convierten en enormes aparcamientos asusta al menos ecologista de los visitantes. 

Las autoridades de Ribadeo claman en el desierto sobre la posibilidad de organizar las visitas de otro modo. Yo no se cuál es la solución. Posiblemente declararlo zona protegida y someter las visitas a cupo. Abrir una página web como si fuese la Alhambra de Granada y cobrar veinte euros la entrada. Organizar las visitas desde un punto de encuentro mas lejano y acercar a las personas con transporte público. No me pregunten. Solo se que un pequeño ayuntamiento no tiene los recursos ni las capacidades para hacer sostenible el actual sistema de visitas. Cuando antes se aclaren las cosas mejor para todos. 

Ya ven ustedes en el anuncio de los autobuses que el hotel de los visitantes está en Foz. Pues si así es, que menos que la responsabilidad del mantenimiento se adjudique a la comunidad de ayuntamientos de la comarca. Si todos ellos chupan rueda de los beneficios que todos ellos contribuyan con los gastos.

Queda inaugurada la temporada de baños de este blog. Están ustedes invitados. A derecha e izquierda de la playa de las catedrales tienen ustedes enormes y/o pequeños arenales y calas para disfrutar gozosamente de la sal y del yodo sin necesidad de que las multitudes le acompañen en tan deliciosa tarea. Pregunten, pregunten.
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