7 de diciembre de 2006

Paseo por Madrid. Capitulo III. El centro

Foto tomada desde la Casa de América a contraluz en tarde de invierno. Se habilitaron unos andamios de obra para que los visitantes pudiesen contemplar Madrid desde una perspectiva única. La foto la tengo alojada en Flickr



En nuestro anterior paseo dejamos la Plaza de España para seguir caminando por la fachada occidental de Madrid. Desde la Plaza de España, residencia habitual de nuestros don Quijote y Sancho Panza cuando pasan por Madrid, iniciamos un paseo que nos ha de llevar por el centro histórico de la Villa Y Corte.

Empecemos por lo más moderno de lo antiguo o lo más antiguo de lo moderno que es la Gran Vía. La Gran Vía madrileña está construida sobre el derribo de una parte del centro de Madrid. Fue la primera operación capitalista de envergadura que vivió nuestra ciudad. Sobre 100.000 metros cuadrados cayo la piqueta con el objetivo de comunicar los nuevos ejes de desarrollo de la capital pero también con el ánimo de sanear el tejido sucio y decadente de un caserío construido a modo de medina. La Gran Vía, después de 20 años de obras, tapó la vieja ciudad con una muralla de nuevos edificios, muchos de ellos firmados por espléndidos arquitectos. Si quieres mas información sobre la Gran Vía desde el punto de vista histórico llégate a la web de la Universidad Complutense.

Pasear por la Gran Vía es como hacerlo por un escenario teatral. Es uno de los mejores atractivos turísticos de Madrid: teatros, cines, actividades culturales de todo tipo y cercanía a una de las zonas comerciales mas importantes de España: las calles en torno a Preciados y Carmen.

Le dejo dos alternativas para seguir el paseo: bien entra usted a la altura de Callao por Preciados para llegar a la Puerta del Sol, bien sigue usted conmigo hasta el final de la calle para luego girar por la calle Alcalá hasta el mismo destino. Si ha elegido el segundo camino, abandonando el llamado del consumismo mas desenfrenado, vera como llegamos a la Red de San Luis, punto de cruce de los antiguos caminos que salían de Madrid para el Norte, las actuales calles de Fuencarral y Hortaleza hoy también convertidas en nuevas mecas de la moda y el comercio y puerta de entrada al paraíso gay de Madrid: el barrio de Chueca. Siga usted bajando por la Gran Vía y observará a mano derecha un edificio llamativo- el oratorio del Caballero de Gracia- ; este caballero era una versión madrileña de don Juan pero el oratorio dedicado a él merece la pena ser visitado. A la izquierda veremos otro oratorio, pero este dedicado al arte de las combinaciones alcohólicas mas conocidas por su nombre ingles: los cócteles; se trata del bar Chicote, museo por otra parte que aloja una colección de botellas de alcohol que dicen los entendidos que es la mejor del mundo. Más abajo llegaremos a una de las esquinas más llamativas de la ciudad, la de la Gran Vía con Alcalá. Es una pena que en esa esquina no exista una isla central para los peatones y así contemplar desde el mismo espacio algunos de los mas atractivos edificios y monumentos de Madrid como la Cibeles, el palacio de las comunicaciones, futura sede del ayuntamiento de Madrid, el edificio modernista del Círculo de Bellas Artes y la soberbia sede del Banco de España recientemente remozada y ampliada. Se trata de la esquina mas fotografiada por el turismo que nos visita y no es casual. Tiene una luz muy especial sobre todo por las tardes luminosas de invierno.

Una vez en Alcalá tenemos dos alternativas. Continuar hacia Cibeles y entrar en el Paseo del Prado dedicando la jornada a los museos de arte o bien recuperar el paseo hacia la Puerta del Sol.

Aquí, en la Puerta del Sol vamos a hacer parada y fonda.

La Puerta del Sol es seguramente el centro de la vida ciudadana de Madrid. Y así lo ha sido desde hace casi dos siglos. Mentidero, zoco, lugar de cita, centro político y revolucionario. Aquí se han hecho negocios, revoluciones y motines. En sus aceras han nacido rumores, noticias y se han proclamado repúblicas. Los balcones han observado el paso de gentes de todos los países y clases sociales. De las bocas del metro han surgido muchedumbres para comprar, para manifestarse o, simplemente, para solazarse. Aquí se han escrito las mejores páginas de la literatura española. En sus cafés han alimentado con tostadas a generaciones de bohemios, sablistas y piruetistas de toda laya. Hoy, a pesar de las obras la Puerta del Sol es el lugar de encuentro de todos los que llegan a la ciudad desde cualquier rincón del mundo. Aquí toman posesión de Madrid y son poseídos por el espíritu de una ciudad abierta y ruidosa. Ramón Gomez de la Serna retrataba así la Puerta del Sol:

“Por la Puerta del Sol es por donde los días nublados se abre el cielo, cuando se abre. Por la linterna es por donde sale el sol los días de tormenta.

La Puerta del Sol toma un aspecto de capea de pueblo, de capea en una plaza grande de un pueblo grande, como las que se celebran en Medina del Campo. El toro no se sabe dónde está; pero está, y toda la lidia tiene esa desorganización, y esa huidas, y esos prontos, y esos respingos de toda la muchedumbre que baja a las plazas en las capeas.

El día de frío echa a la gente de la Puerta del Sol y la deja despejada, como si los guardias civiles del frío hubiesen dado una carga con sus espadas desenvainadas.”

Otro día nos adentraremos en el Madrid de los Austrias.

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