28 de septiembre de 2012

Por un futuro sin paraguas y sin clases sociales




Edward Bellamy fue un escritor norteamericano que vivió en la segunda parte del siglo XIX. Era un socialista utópico de los que tanto abundaron en aquellos años. No se extrañe si su nombre no les suena. Apenas su obra es conocida en nuestro tiempo.  Pero uno de sus libros, titulado Looking Backward , fue uno de los títulos mas leidos de la época y de vez en cuando recupera protagonismo  por sus hallazgos proféticos. Cuenta la historia de un hombre que se ve trasladado, por un extraño accidente, al año 2000 desde su Bostón natal de los años 1880. Pertenece por lo tanto a esa literatura que hoy llamamos  cienciaficción.


En el libro se anticipa la tarjeta de crédito por ejemplo o el hilo musical. Mas curioso todavía: al comentar sobre el sistema editorial que rige en los años 2000 el autor nos da cuenta de un sistema que no dudaríamos en llamar crowdfunding pues se basa en la agrupación voluntaria de personas interesadas para lanzar periódicos y revistas. 

El libro en si es un pequeño hallazgo que en algunas ocasiones aburre pero que en muchas otras nos da pistas sobre las posibilidades que una sociedad avanzada presentaría para la felicidad de los seres humanos. Las personas reciben una especie de salario universal. Todos los trabajos tienen el mismo valor para dignificar el hecho de trabajar y todo el mundo tiene que cubrir un periodo de su vida trabajando pero puede acumular ingresos procedentes de su capacidad de trabajo para comprar tiempo. Todo ello a veces se hace algo confuso y detras del libro subyacen todo tipo de teorías utopistas que estaban en boga en su tiempo. Las casas son sencillas pero los lugares comunes, los habitats sociales, tienen todo el confort que el mas sibarita pueda imaginar

El caso es que me he acordado del librito- por cierto que lo puedes descargar libremente pues ya es de dominio público- después de todo un día acarreando el paraguas. Toda la ciudad llena de individuos bajo su paraguas particular. En el libro de Bellamy los paraguas han desaparecido pues las ciudades- por cierto que muy curioso el capítulo en el que señala la forma de trabajar de los arquitectos- se diseñan para abrir por encima de las aceras una especie de protección ante el agua de la lluvia. "Una cubierta continua a prueba de agua había sido tendida de modo que la acera quedaba bajo ella y se transformaba en un corredor iluminado...". "El paraguas privado es la figura favorita de mi padre para ilustrar las viejas costumbres cuando cada cual vivía para si mismo y su familia...". 

Que tiempos aquellos en los que los utópicos aspiraban a una sociedad sin paraguas. Puede que tuvieran toda la razón del mundo. Yo aspiraría a una sociedad sin clases sociales y sin paraguas, sin dudarlo un instante. Con lo que está cayendo. Por cierto la foto de la portada no tiene ningún significado simbólico particular. Nada que ver con las lluvias de palos caidas estos días por Madrid.

POSDATA

Pensándolo bien resulta que lo de las calles protegidas de la lluvia puede que ya estuviese inventado en la edad media europea y, principalmente en España. ¿Que si no significan las plazas mayores porticadas? Madrid, Salamanca, Valladolid, la corredera de Córdoba, la plaza del Rey de Barcelona, la de Gipuzcoa en Donostia, la de...incontables plazas a lo largo y ancho de la geografía española..y portuguesa. Incluso en Europa como las de los Vosgos en Paris o la plaza de Arras. Evidentemente nuestro amigo Bellamy puede que no conociese España y por eso ignora el invento de los soportales. Todavía en muchos proyectos arquitectónicos se reivindica el uso de los soportales pero tienden a menos como me informa un amigo arquitecto. Nuestro clima es menos exigente- aunque deberíamos entender que los soportales también nos libran de la luz del sol- y parece que los soportales crean problemas de habitabilidad, seguridad y de limpieza. Ustedes dirán...
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