21 de mayo de 2012

Los niños españoles que se salvaron de la guerra civil española



Uno de los episodios mas tristes y menos conocidos de nuestra guerra civil fue la marcha de cuatro mil niños españoles, especialmente vascos, como refugiados hacia el Reino Unido. Pasó aquello en mayo de 1937. Los niños supervivientes de aquella aventura son todos octogenarios cuanto menos. Muchos volvieron a España años después pero unos pocos centenares decidieron quedarse a vivir en el país que les había dado refugio. Padecieron como todos los británicos las desgracias y penalidades de la segunda guerra mundial. Pocas veces en nuestro país se les ha rendido homenaje.

Hasta ese momento Inglaterra se había negado a dar asilo y refugio a los españoles fugitivos del conflicto con la excusa del acuerdo de no intervención. Pero algo sucedió poco antes de mayo del 37 que alteró los planes de las autoridades británicas. El bombardeo de Guernica del 26 de abril fue el detonante que activó al máximo la lucha de los comités de ayuda a la república española, gracias a lo cual el gobierno autorizó la recepción de aquella expedición.

El 21 de Mayo el puerto de Santurce era un hervidero humano. En el muelle estaba atracado El Habana, un barco mixto de pasaje y carga habilitado para trasportar 400 personas. Embarcaron cuatro mil doscientas. La mayoría niños y niñas. Acompañando a la expedición voluntarios y voluntarias, maestros, enfermeras, cuidadoras que tuvieron un comportamiento heroico a lo largo de todo el tiempo de estancia en las islas de los niños.

A los dos días el buque entraba en el puerto de Southampton, donde les esperaban, aparte de la banda de música del ejército de salvación, todo el dispositivo de ayuda que los británicos habían sido capaces de montar.  Hay que recordar que el gobierno inglés solo autorizó la estancia de los niños pero sin poner encima de la mesa ni una sola libra. Sin los sindicatos, algunos religiosos, especialmente los cuáqueros y los numerosos voluntarios aportados por los comités de ayuda al pueblo español no hubiera sido posible dar acogida a tantos niños. Esa generación de ingleses merecerá para siempre la gloria eterna.

Los niños fueron enviados a campamentos y colonias. A partir de ahi su historia se bifurca. Unos llegan a Escocia, otros a Gales, la mayoría a Inglaterra. Estaba previsto que la estancia de los niños durase tres meses, pero la cosa se extendió en muchos casos a varios años. Muchas familias no puedieron al final de la guerra hacerse cargo de los niños. Otros quedaron huérfanos. No pocos de ellos eran hijos de padres y madres obligados al exilio. Las comunicaciones entre las familias se hicieron muy precarias. Algunos de estos niños no tuvieron ocasión de encontrarse con sus padres hasta mucho tiempo después.

Entre esos niños estaban Carito y Marina, dos buenas amigas mias. Fueron de las que se quedaron en Inglaterra. Allí desarrollaron sus vidas. Se hicieron maestras. Pero nunca olvidaron su Pais Vasco natal. Carito murió hace pocos años. Marina sigue viviendo en Totness.

El video que encabeza este post lo acaba de publicar la BBC. No dejes de verlo. Detrás de estas personas que prestan su testimonio está una parte de nuestra historia. Una historia triste, desconocida, una historia que todavía nos hace derramar lágrimas.


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