9 de marzo de 2012

LAS POLÉMICAS DE MODA. CHINOS, SEXO Y LENGUAJE

Fin de semana en Madrid con Silvia y Elena Septiembre 2007
Españoles preparándose para practicar la cultura del esfuerzo al modo chino


 
Cultura del esfuerzo, violencia estructural contra las embarazadas y la lógica sexista del lenguaje. Esas son las polémicas de moda de nuestros días. Cansados y aburridos de la política y de la economía, deprimidos por la crisis y sin otro interés que el de pelear todos por la pelota en este partido de patio de colegio en el que participamos, seguimos a la búsqueda de litigios para entretener los alargados días del final del invierno.

Un empresario valenciano de éxito recomienda para España aprender del estilo de gestión de los bazares chinos que pueblan nuestras calles. Un político del PP asegura que el aborto en España está relacionado con la violencia estructural que sufren las embarazadas. Y, por último, un técnico de la lengua y académico de la Real nos da lecciones sobre la imposibilidad de forzar el lenguaje, cosa muy seria según él, para eliminar los rasgos de sexismo que contiene.

El empresario valenciano no debe visitar con frecuencia los establecimientos que tanto aprecia. Si lo hubiera hecho le llamaría la atención la displicencia con la que en esos bazares se trata a la clientela y el tiempo exagerado que los dependientes dedican a la contemplación de las series televisivas hongkonesas y a otras actividades recreativas. El político de la derecha poco parece saber de las dificultades de las mujeres- y de sus parejas- para optar por la maternidad a la vista del maltrato empresarial que sufren, de las dificultades de acceso a servicios sociales como los de las guarderías, etc. Parece pensar que lo mejor para la maternidad no es enfrentar esos problemas sino obligar a las mujeres que, con todo el dolor del mundo y por distintas razones, pretenden abortar a parir a la fuerza. Y por último el señor académico no encuentra, a pesar de los numerosos y lamentables malos hábitos discursivos de los españoles, un objetivo mejor que el de dirigir sus aspavientos y mojar las orejas de aquellos colectivos que dedican su tiempo libre, con peor o mejor éxito, a tratar de cambiar los evidentes y necios usos sexistas de nuestra lengua en los ámbitos profesionales y oficiales de nuestro país.

Es mucho seguramente lo que tenemos que aprender de los chinos pero desde luego no creo que sea el régimen de explotación de la familia y el estilo de tiendas que gerencian lo que mejor nos vaya. Admiro a los chinos por valores como los de renunciar al sistema bancario y utilizar sus propias redes financieras, por lo de practicar una cocina mas sana, por cuidar a sus ancianos y por estimular la formación de sus niños pero nunca les- ¿les o los?, siempre dudo y nunca tengo a mano al académico de turno para aclararme los conceptos- voy a admirarles por mantener establecimientos oscuros, cutres o por practicar sistemas de compraventa primitivos como por ejemplo ir de super en super arrebañando con las ofertas para luego colocarlas en sus tiendas con unos márgenes que solo tienen sentido fuera de horas. Es de ahí de donde surgen los horarios de tiendas de conveniencia que practican. No abren tantas horas para vender más, abren tantas horas para vender más caro. Que sepa el señor Roig, dueño de Mercadona, que los bazares chinos están de capa caída y que la trashumancia comercial que los orientales practican les está llevando a nuevos negocios como los de la alimentación, los servicios personales y pocos más. Es posible que con los años las segundas generaciones de chinos puedan diversificar sus negocios y competir con nuevas armas en la distribución española pero hoy por hoy estoy en condiciones de asegurar que los negocios chinos no pueden ser el espejo en el que los españoles nos tengamos que mirar. De alguna forma ellos están haciendo ahora lo que los comerciantes españoles hicieron en los 60: explotar a las familias y vender caro lo que compraban barato. Ni más ni menos que el comercio primitivo. En cualquier caso, ya le digo, esta es una polémica falsa y absurda. Los problemas de los españoles no los vamos a resolver simplemente aprendiendo de los chinos, los resolveremos aprendiendo del mundo entero, pero sobre todo basándonos en nuestros valores y en el reconocimiento de nuestros errores, especialmente los errores de nuestras clases dirigentes.

En cuanto a las declaraciones del señor Gallardón yo creo que caen por su propio peso. Parece que nuestra derecha tiene que volver del revés conceptos de izquierda para rellenar el viejo almohadón de sus ideas conservadoras de siempre. ¿Cómo renovar el discurso antiabortista integrista y antifeminista? Pues ya lo ven: incluyendo en el mismo grandes palabras como “violencia estructural”. Como hasta el mas torpe está en condiciones de comprar ese discurso pues, nada, aprovechémoslo, y a otra cosa, maripili. Efectivamente las mujeres, y los hombres, dudan del camino de la maternidad. En un escenario de crisis, de convulsiones políticas y económicas, de precariedad y de incertidumbre parece que la maternidad exige algo más que la fuerza del mandato genético. Pero el aborto no responde en exclusiva a ese factor, existen muchas razones por las que las mujeres eligen abortar y en cualquier caso nuestras sociedades se muestran enemigas de castigar el aborto y de someter a las mujeres al filtro de la moral particular de los talibanes de turno. Nada como una revisión de los argumentos para poder saltar a un nivel de deslegitimación del  aborto como opción personal superior al que mantienen las patrullas provida tradicionales. Muy torpe la jugada pues abre las puertas a que millones de mujeres, y de hombres, empiecen a exigir el cambio de nuestro modelo social tomando la palabra a estos políticos barrocos que sufrimos. Si señores: estamos en contra de la violencia estructural contra las mujeres: las diferencias salariales, el machismo, la desigualdad, etc. Pero con ese argumento de rábulas no se van a llevar ustedes por delante la legislación despenalizadora y desculpabilizadora que tantos años ha costado y de la que disfrutan la inmensa mayor parte de las mujeres europeas.

Y por último ¿que decir sobre la polémica sobre el lenguaje sexista? Parece que los señores académicos consideran que los intentos, pobres y vanos intentos a veces, de nuestras reformistas radicales a favor de un lenguaje políticamente correcto y no sexista, son cosa de ignorantes y al tiempo resultan peligrosos para el equilibrio de nuestro idioma. Seguro que tienen razón pero seguro también que existen agresiones a nuestro patrimonio verbal de mayor importancia que merecerían la atención de los señores de la Real Academia. Como por ejemplo el bajo nivel de nuestra población para hacer un uso sencillo y al tiempo rico de nuestro idioma. Cualquier campesino de la América que habla en español da sopas con onda a la hora de expresarse en la lengua común al español medio. Aquí mismo, en nuestro país, es fácil comprobar como los inmigrantes latinos utilizan unas formas verbales y hasta un léxico mas amplio que la gran mayoría de nuestros conciudadanos. Y no será porque tengan estudios superiores a los nuestros. Solamente esa triste constatación, triste para nosotros por cierto, merecería el estudio y la investigación mas seria por parte de nuestros especialistas. Puede que en esa investigación se percaten de la pobreza expresiva de nuestros medios de comunicación de masas por ejemplo.

Dejémoslo por hoy que me estoy calentando. Buen fin de semana y perdonen el rollo que les he metido. No entiendo como me he metido en este charco. Mañana hablaremos del gobierno como decían Tip y Coll.
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