6 de marzo de 2010

Toros, patrias y negocios



Tenía muchas ganas de colocar entre mis regalos musicales de fin de semana alguna canción de Olga María Ramos. Hoy he encontrado la razón y el momento.

Diré por adelantado, así si a usted le dan reparo mis ideas se puede ahorrar el tostón que me permito infligir a mis escasos lectores, que soy partidario de la desaparición “cultural” de la fiesta de los toros. Considero que en algún momento la sociedad española mayoritariamente decidirá no acudir a tales festejos y en ese punto no habrá presupuesto público capaz de sostener tal andamiaje y eso que las cifras que ya se dedican a esos propósitos son bien elevadas en la actualidad. De hecho esa dinámica ya está muy adelantada y por muchos fenómenos tipo José Tomás que aparezcan en el ruedo la decadencia popular de la fiesta de los toros no hay quien la detenga.

Hasta los mismos empresarios declaran que el negocio en estos momentos es muy poco rentable y que disminuye de año en año. Por dar algunos datos estadísticos sobre la materia procedentes de la consultora Gallup el 70% de la población no tiene en la actualidad el más mínimo interés por la llamada fiesta y solo un 10% tiene mucho interés; a principios de los años 70 esos datos eran del 40 y del 31 por ciento. Por cierto que recomiendo el estudio de Gallup muy vivamente para conocer la sociología del asunto.

Puede que Esperanza Aguirre no se haya percatado del charco en el que se ha metido; claro que siempre que el PSOE también tenga los números presentes y la cabeza en su sitio, cosa que dudo mucho al escuchar algún comentario sandunguero de la ínclita, por cierto ustedes saben que es eso de ínclita, Leire Pajín que acusa a Esperanza de avalar la fiesta de los toros al mismo tiempo que disminuye la ayuda pública a la fiesta. Semejante argumento da prueba de la talla torera de la secretaria de organización del PSOE. Leire por favor o estamos a rolex o estamos a setas. Defínete mujer y no hagas faenas de aliño. En general la clase política no parece estar dando la talla. Todavía esta mañana en la Cadena Ser he escuchado a una política nacionalista vasco-navarra declararse al mismo tiempo partidaria de los encierros de San Fermín y crítica de las corridas de toros que los justifican. Por favor dediquen su tiempo a cosas algo más importantes.

Creo que la conciencia ecológico animalista y su contrapartida argumentativa basada en la defensa del nicho ecológico de los toros de lidia puede que no sea el elemento clave en la discusión hoy abierta en la sociedad española. Este aspecto sin embargo es el más novedoso de los argumentarios modernos en torno a la fiesta de los toros. Pero vuelvo a decir que la decadencia de los festejos taurinos se debe más a una cuestión de gustos sociales y estéticos que a la emergencia de nuevos valores éticos. Algunas veces incluso creo que el debate actual tiene mucho de artificial. Yo desde luego si estuviera a los mandos, dios me libre, de alguna campaña antitaurina recomendaría una estrategia más sostenible y menos bronca. Buscaría adormecer a los actuales defensores taurinos y no darles excusas para levantar la voz. Ya saben ustedes que España es un país que se levanta a veces al grito de vivan las caenas..

Habría que decir que en España el debate sobre la conocida como fiesta nacional es tan viejo como la misma práctica del conocido arte de Cuchares.

En 1986 Ediciones “El museo Universal” recuperó para la imprenta y desde el olvido una obrita titulada “Las Capeas y otros escritos antitaurinos”. El autor se llamaba Eugenio Noel, periodista, escritor y el mayor y más furibundo crítico de la España de charanga y pandereta de la primera mitad del siglo XX. Juan Barceló, Paco Serrano y María Dolores Cabra, por cierto cuanto echo de menos las tertulias en el almacenillo de la editorial de la calle Padilla, rescataron el más importante de los textos clásicos antitaurinos. Me imagino que el libro está ya descatalogado- no está disponible para la vista en google books- y no sé si será fácil encontrarlo en las librerías de viejo. Pueden intentarlo en La Tarde donde creo que todavía “oficia” el mismísimo Paco Serrano, autor del prólogo de esa edición que comento de 1986. Yo desde luego recomiendo la lectura de este libro. Para mí fue todo un descubrimiento. Procediendo de una familia muy taurina no estaba preparado para recibir aquel impacto de denuncias tan directas. Eugenio Noel fue un anticipado del Nuevo Periodismo.

Noel no era el primero ni sería el último de esa saga de antitaurinos. Es verdad que muchos intelectuales y artistas españoles, Picasso es el más ilustre de los que se suelen citar, han sido amantes de la fiesta. Pero no son pocos los que a lo largo de la historia intelectual de España se han pronunciado contra el espectáculo. Pero al lado de esos ilustres amigos de la fiesta no está de más por ejemplo reproducir aquello que decía Unamuno: “"Siempre me han aburrido y repugnado las corridas de toros."”. En la wikipedia hay un interesante artículo sobre esta pugna de cerebros a favor y en contra de los toros. El último episodio en esta larga lista de pronunciamientos antitaurinos que me ha impresionado ha sido el de Francisco González Ledesma en El País del pasado 5 de Marzo cuya lectura recomiendo.

Y esto es lo que hay. En lo que a mis ideas se refiere diré que no creo oportuno prohibir tales festejos, me refiero a la corrida, pero si reglamentar y prohibir algunas de las manifestaciones más crueles de los espectáculos tauromáquicos españoles como el famoso toro de vega de Tordesillas por ejemplo. Tengo la creencia que a la fiesta no la salva ni Esperanza Aguirre pero que más vale no despertar viejos fantasmas ni traer a juego debates sobre las esencias y las identidades. Yo con mi DNI ya tengo bastante identidad demostrable. No quiero que nadie me venga dando lecciones ni a favor ni en contra de las esencias españolas. Cuarenta años ya fueron suficiente dosis. No sé si me entienden. El que quiera ir a los toros que los pague. Y el que crea que es vital declarar la abolición de la fiesta que tenga toda la libertad para hacerlo. Pero que no toquen los cojones con debates estériles y argumentos identitarios. Yo no me siento representado en mi españolidad por la fiesta de los toros. Pero tampoco agredido por la legalidad del espectáculo.

En definitiva declarar la fiesta de los toros como un bien cultural o financiar festejos taurinos me parece indecente. Y manipular el debate para lanzar en su contexto argumentos antiespañoles absurdo y ridículo. Estoy cada vez mas harto de los nacionalistas de todos los colores y patrias. Que quieren que les diga. Quédense con la música de la portada y pasen un buen fin de semana y no me discutan de toros con el suegro por favor. Tengan la paella en paz.


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