6 de junio de 2008

Corelli y la industria musical



¿Que pudo hacer posible que la música de Corelli tuviese una difusión tan extraordinaria a lo largo de todo el siglo XVIII?

Unos dicen que fue su propio talento musical. Otros que la razón está en el desarrollo del violín como instrumento solista. Los de mas allá al hecho cierto de cómo sus partituras se convirtieron en los textos mas empleados en la docencia musical. No son muchos los que sin embargo achacan su enorme éxito, que le sobrevivió, a su capacidad como “industrial” de la música; a que fue el inventor del marketing musical. Antes de que existiese una industria editorial musical, que no llegó a consolidarse sino al final del XVIII, Corelli fue un extraordinario promotor de sus colecciones de partituras. Se conocen reimpresiones de las mismas en mas de quince capitales del mundo. Se admira en él la forma de agrupar sus creaciones en cuadernos homogéneos, siendo en este sentido el precursor de fórmulas musicales de edición que incluso practican los mismos ídolos del pop.

Son innumerables las copias impresas y, hasta manuscritas, que van apareciendo en todo tipo de archivos civiles y religiosos. Como cuenta Miguel Ángel Marín en los textos de presentación de los conciertos XVI Liceo de Cámara que este año se dedican al gran músico italiano han aparecido partituras originales de Corelli en sitios tan alejados como Pekín, Calcuta, Ciudad de México, Chiquitos-Bolivia, Dublín y hasta la pirenaica y aragonesa Jaca. Algún día comentaré sobre la existencia en la Bolivia de nuestros días de escuelas de música barroca en aldeas y localidades indígenas, siguiendo una vieja tradición colonial de enorme significado.

Corelli fue también un músico “empresario”. Su capacidad de generar formaciones en trío, en quinteto y orquestales revolucionó la práctica comercial de la música. Abrir un espacio a los solistas en el contexto de la música prebarroca tan poco dada a los alardes y a los primores instrumentales fue su gran contribución así como la de convertir su propia actividad como violinista en un espectáculo en si mismo. Parece que se transformaba, "se contorsionaba, sus ojos se teñían de un rojo-fuego y sus pupilas giraban como en agonía". Díganme si eso no les recuerda a los músicos de rock de nuestro tiempo.

Su influencia llegó a otros muchos músicos que le rindieron homenaje a través de sus obras. Bach, Telemann, Haendel, etc.

También la influencia de Corelli llegó a España. Sus obras se reeditaron una y otra vez, incluso en épocas en las que la capacidad editora musical era francamente pobre en nuestro país. Llama la atención la particular presencia documental de Corelli en la ciudad de Jaca donde se han encontrado manuscritos de partituras de gran parte de su obra, incluso en arreglos instrumentales de gran dificultad.

En You Tube encontrarán ustedes muchos videos dedicados a la música de Corelli, en particular una gran colección de interpretaciones juveniles de La Follia, la mayoría de poca calidad. Que lo disfruten. Ya ven como en cuestiones industriales al final todo sigue siendo el mismo negocio.

Y si quieren que les recomiende una pieza hermosa y vitalista de Corelli les invito a buscar el tercer movimiento, Sarabande, de la Sonata para violín y continuo en fa mayor, op. 5 nº 10. Por ejemplo, la del grupo barroco italiano Imaginarium, bajo la dirección del violinista Enrico Onofri. Hoy, en el Auditórium de Madrid ha dado, con su conjunto, una bella lección de música. Tambien muy recomendable la versión de Manze y Egarr. Y como no, la legendaria versión de Melkus, siempre que tengan unos 50 euros disponibles para el capricho.

Publicar un comentario
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...