6 de enero de 2007

El Madrid de los Austrias. Capítulo IV.

Iglesia de San Ginés. Calle del Arenal.

Se entiende por Madrid de los Austrias el casco histórico de la ciudad existente en los siglos XVI y XVII. En realidad en él se contienen algunas viejas estructuras del Madrid medieval y del Magerit musulmán y por supuesto construcciones y ambientes de los siglos borbónicos construidas posteriormente en esas delimitaciones. Aunque algunos patriotas madrileños, especie curiosa y rara donde las haya, señalen para Madrid orígenes romanos- Mantua Carpetana- o célticos- Magerito-, el hecho es que las únicas huellas arqueológicas de caracter urbano registradas corresponden al corto periodo de la dominación musulmana- si aceptamos como corto un periodo de casi doscientos años-.

Para los muy apasionados de la historia urbana de Madrid de todas las épocas recomiendo entrar en la excelente página de Madrid Histórico administrada por la Universidad Autónoma de Madrid. En especial son magníficos los planos y los comentarios de cada periodo histórico.

Mi pretensión es señalar aquellas cosas y aquellos recorridos que a mí personalmente mas me llaman la atención.

La Puerta del Sol va a ser nuestro punto de salida de los distintos recorridos. Si empezamos por la calle del Arenal, rumbo oeste puro, tendremos la perspectiva al fondo, ahora que la calle es peatonal esa perspectiva queda mas clara para los peatones, del Teatro Real. Pero a mano derecha de esta calle nos encontraremos una de las joyas de la arquitectura y de la historia de Madrid. El Monasterio de las Descalzas. Primera obra de la dinastía de los Austrias pues no en vano fue residencia de nuestro Carlos I. Tengo comprobado que es el monumento, su interior sobre todo, que más entusiasma a nuestros visitantes más cultos; a los más incultos el que mas les gusta es el Museo del Jamón. Recomiendo visitarlo los miércoles que es gratis, no se por que razón. Las obras de arte que atesora son posiblemente la mejor colección del barroco madrileño. Todavía está en uso por las religiosas franciscanas descalzas- ¿entendéis el nombre ahora?, pero el conjunto es un bien del Estado, no de la Iglesia, y está administrado por el Patrimonio Nacional, institución de la que he hablado en este blog. Muy cerca de las Descalzas se encuentran el edificio del antiguo Monte de Piedad y la Casa de las Alhajas, actual espacio de arte perteneciente a la Caja de Madrid.

Por la mano izquierda de Arenal tenemos la iglesia de San Ginés y algunos pasajes en los que rememorar el recorrido de Max Estrella, el rey de los bohemios y criatura del genio gallego Don Ramón María del Valle Inclán. La chocolatería de San Ginés y una libreria de viejo que suele llamar la atención de los amantes de los libros.

También a mano derecha de la calle Arenal, pero ya casi al final de la calle antes de llegar a la plaza de la Opera, está un pequeño oratorio llamado el Niño del Remedio. No tiene ningún atractivo especial como monumento pero es uno de los cultos locales más castizos de Madrid, junto con la Virgen de la Paloma. Hay otros cultos madrileños como el de Jesús de Medinaceli- por detrás del Hotel Palace-, pero no tienen el encanto de lo popular como nuestro Niño.

Al final de la calle Arenal tenemos nuestro templo de la música dramática, el Teatro Real. Edificio poco agraciado ha sido objeto de múltiples transformaciones a lo largo de su historia. La última y costosa reforma parece haber creado, por fin, un buen escenario para la representación operística. Cercano al teatro encontraremos el Monasterio de la Encarnación.

Más allá del Teatro encontraremos otra de las joyas de Madrid, el Palacio Real. Construido sobre las ruinas de un pavoroso incendio- que bien liga la palabra pavoroso con incendio-del Alcázar Real que fue sede de todos los Felipes de la dinastía austriaca, los primeros Borbones se dedicaron a gastarse el real peculio en un palacio que debería ser la envidia de sus familiares de Francia. Lo consiguieran o no el caso es que la vista del Palacio desde la carretera de Extremadura o de la de Castilla es un espectáculo estupendo, lo mismo que las vistas de la fachada de la plaza de Oriente y desde ésta hacia los conocidos como Jardines del Moro y los de Sabatini. No es un edificio muy habitable, los reyes prefieren un palacete algo pretencioso pero más cómodo llamado la Zarzuela. Sobre la vida de Palacio, la de sus servidores y habitantes, escribe nuestro Pérez Galdós una hermosa novela que recomiendo “La de Bringas”.

Vamos a volver a la Puerta del Sol por el otro eje principal de esta parte de Madrid: la calle Mayor. Capitanía, Plaza de la Villa y la Casa de la Villa, torre de los Lujanes, Palacio de Abrantes, etc. Hay muchas guías que invitan a conocer lo mejor de estas calles, verdadero cogollo del Madrid de los Austrias. Yo recomiendo perderse por los callejones que salen de la Plaza de la Villa, pongamos por la calle del Codo, Conde de Miranda, plaza del Cordón, Letamendi, cruzar la calle de Segovia e introducirse por la Costanilla de San Pedro y la calle del Príncipe de Anglona en la Plaza de la Paja. Todo este barrio tiene hitos arquitectónicos llamativos, palacios y jardines como el de los Anglona, iglesias como San Pedro, San Nicolás y San Andrés, etc. Hay muchas guías que señalan las mejores visitas y recorridos pero yo voy a recomendar un documento en pdf realizado por D. Severiano Santos, profesor del Colegio Liceo Sorolla que podéis encontrar aquí ; es un magnifico y documentado material de trabajo para conocer el Madrid de los Austrias a fondo, sin la pesadez de las guías oficiales al uso.

Por supuesto que la Plaza Mayor y la adyacente de las Provincias, merecen una atención especial. Pero nuestro objetivo era volver a la Puerta del Sol y ya estamos muy cerca de conseguirlo. Por la calle Postas o por Esparteros encontraremos el paisaje comercial típico del XIX: tiendas de objetos litúrgicos, droguerías y comercios a la vieja usanza. Por la calle de la Bolsa, hacia Marqués Viudo de Pontejos el mismo escenario comercial, aquí especialmente marcado por las tiendas especializadas en objetos de mercería- botones, cintas, cenefas, lanas, hilos de bordado, etc.-. Paseando por estas calles sigues rememorando el Madrid de don Benito Pérez Galdós, el de Fortunata y Jacinta y tantos otros personajes que poblaron las aceras de su imaginación.

Decía lo de volver a la Puerta del Sol para iniciar otro pasaje que nos lleve por las calles que van hacia el este. Por la Carrera de San Jerónimo, por las calles de la Cruz y Espoz y Mina, por la tienda de Lhardy donde reposar con un caldito y por la pastelería del Pozo en la que pedir un sublime hojaldre o empanada, por las plazas de Santa Ana, Matute y las literarias calles de Huertas y todo el barrio de las Letras. Por la calle de Atocha y las iglesias de San Sebastián y Santa Isabel. Por los cientos de tabernas, restaurantes y casas de comidas que encontraremos al paso. Para encontrar el Madrid de los creadores del imperio de los Habsburgo. El Madrid de Cervantes, de Lope, de Quevedo. El Madrid de Alatriste si ustedes quieren. El Madrid de los que sirvieron a los Austrias con la pluma y con la espada. El Madrid del Siglo de Oro. Desde aqui otro día conectaremos con el barrio de Lavapies, antigua judería madrileña y actual barrio de las mil razas y las mil lenguas.
Posted by Picasa
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