16 de septiembre de 2006

Cooperación para el desarrollo e inmigración ilegal

Con la crisis de los cayucos aparece la insidiosa teoría de que la Ayuda Oficial al Desarrollo- AOD- y cualquier forma de cooperación debería venir acompañada de acuerdos automáticos de devolución de personas sin papeles a los países de origen que a su vez sean receptores de de tales ayudas. Es decir, en castellano directo, te doy dinero y ayuda si me aceptas la puesta en marcha de políticas de retorno de tus nacionales que pille en mi país sin papeles. Como se sabe que esa política bilateralmente es imposible de aplicar por razones de legalidad internacional y de imagen pública se trataría de que su puesta en marcha se pueda hacer desde las instituciones europeas para desplazar responsabilidades nacionales.

Desde que existe el CAD-Comité de Ayuda al Desarrollo- de la OCDE se han ido sucediendo los consensos internacionales sobre políticas de ayuda al desarrollo. Así de año en año se han creado herramientas que han tratado de profundizar en las métodos de ayuda al desarrollo desde perspectivas de medición de resultados, prácticas y herramientas correctas de gestión y sobre todo de acuerdos para contabilizar debidamente todos los flujos económicos desde el mundo desarrollado al mundo pobre. Así, gracias al consenso de Helsinki se ha ido determinando la imposibilidad de convertir la ayuda al desarrollo en palanca comercial al servicio de las empresas del primer mundo y de sus tecnologías. También en desligar la ayuda al desarrollo de las prácticas de prestamismo bancario encubierto. Por supuesto para definir como prioritarias las acciones en los sectores sociales y los países más empobrecidos. No es que se hayan conseguido grandísimos avances pero por lo menos se han ido imponiendo códigos de gestión mas satisfactorios que los que venían siendo comunes en años pasados. La acción de los movimientos solidarios y las campañas como las del 0,7% y las de lucha contra la corrupción como las de Tranparency han contribuido decisivamente a que las cosas pudieran ir mejorando dentro del posibilismo realista.

Mas en el fondo del asunto y en relación con situaciones ya vividas recordemos como los movimientos corporativos de algunos sindicatos para imponer la conocida como cláusula sindical se han ido saldando con fracasos. Se han impuesto como mas adecuadas las políticas públicas y sociales de responsabilidad empresarial y social. Suspender las ayudas, como pretenden algunos sectores sindicales, hasta que los países receptores sean capaces de observar y respetar en plenitud los derechos sociales de los trabajadores hubiera sido una estrategia radical y peligrosa. No quiero decir que las herramientas de presión social de lucha contra la esclavitud y el trabajo infantil sean la panacea y la única o mejor forma de conseguir avances sociales en el Tercer Mundo pero siempre serán mejor que la desaparición de los flujos de ayuda. Mucho mas cuando poco a poco se va consiguiendo que el gasto en cooperación se ejecute a través de programas de las ONG´s mas que a través de la financiación de grandes proyectos de infraestructura que son el escenarios de las grandes corruptelas que tanto daño hacen a la imagen de la Cooperación para el Desarrollo.

Por las mismas razones no sería conveniente que este movimiento propugnado desde muchas instancias- sordamente por el momento y con poca transparencia en el debate público- a favor de una nueva normativa que imponga el automatismo de la devolución de inmigrantes ilegales se imponga.
Parece mas razonable desligar una cosa de la otra aunque solo sea por razones de pragmatismo. Sí veo posibles acuerdos que permitan el desarrollo organizado de políticas de cupo. También sería deseable dotar a los países emisores de emigración clandestina de herramientas antimafias pero mucho más por razones de evitar riesgos para la vida de las personas que por incrementar los recursos policiales y represivos de esos países. Campañas de comunicación demostrando los riesgos y las dificultades de vida de los emigrantes en los países receptores serian muy útiles. El efecto llamada por mucho que nos empeñemos en negarlo existe aunque no está ligado tanto a la increíble teoría de los Acebes de turno de que los africanos se creen que el gobierno español está dispuesto a regularizar a todo el mundo como al propio interés de los que ya están dentro de no alarmar a sus familias contándoles las miserias de los viajes y la dureza de la vida en Europa para las personas sin papeles.

La huida del hambre, el intento de salir adelante de lo mejor de la juventud africana va a suponer un reto para las políticas europeas. Pensemos que no huyen solo del hambre y de la miseria, huyen también de la falta de libertades, del caciquismo, de la ignorancia y de gobiernos corruptos. La mejor forma de combatir esas lacras desde Europa y contribuir al desarrollo de esos países es tener bien claras las prioridades. Se trata de mejorar y hasta revolucionar las formas de hacer la cooperación pero nunca de forzar las cosas al punto de que desaparezca la ayuda. Las leyes internacionales y los acuerdos bilaterales y multilaterales de acogimiento y retorno deben ser revisadas pero sin el contrapeso de la amenaza.

Publicar un comentario
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...