21 de mayo de 2006

Y habitan entre nosotros….

Coincido con JL algunas mañanas desayunando. Es un hombre de unos 40 años muy atildado y cauto de gestos. De piel cetrina tiene el moreno de calle típico de las personas que pasan muchas horas al sol de las ciudades. Se ayuda para caminar de un bastón, aunque no siempre lo lleva. Tiene la mirada huidiza y parece reconcentrado en sus asuntos. Muchos días le veo sentado en un banco de la plaza, siempre el mismo. Debe conocer a mucha gente del barrio pues es frecuente verle hablar con otras personas.

Lleva una pequeña mochila en bandolera en la que porta una botella de agua, el periódico gratuito 20minutos y algún libro.

Charlo con él en ocasiones y su conversación está llena de giros y modismos cultos. Parece un hombre acostumbrado a hablar en público por la forma que tiene de acompañar las palabras con gestos un poco ampulosos aunque contenidos. Sus comentarios son a propósito de películas que ha visto en la tele o exposiciones que ha visitado en la ciudad. Nunca le he oído hablar de política. Yo le doy cuerda y le tiro de la lengua porque es un personaje que me llama la atención. He terminado por saber que vive en un hogar asistido dependiente de la comunidad autónoma de Madrid y regentado por una ONG. Ha padecido o padece todavía algún desorden mental que no me especifica muy bien pero que entiendo grave. Desde joven ha visitado frecuentemente las instituciones psiquiátricas y ha llevado una vida familiar desordenada- tiene familia con la que no se trata.

Pone mucha pasión cuando me comenta que no se entiende con sus compañeros de piso. Que no puede hablar con ellos ni compartir nada- están pirados perdidos-, me dice. Una de sus obsesiones es conseguir un piso para él solo aunque reconoce que necesita a alguien para que le ordene un poco la vida. Una de las cosas que mas le fastidian es observar como el barrio de Chamberí se está convirtiendo en el lugar en el que se establecen muchas comunidades y hogares asistidos de personas con dificultades. No se si es verdad o exagera el hecho pero el caso es que me señala –ves aquella mujer que va paseando como si contase los pasos mirando de lado a lado, pues es una que acaba de llegar al barrio a vivir con otras cuatro que ya estaban aquí. Un día me comentó que “yo seré un loco, pero soy útil a la sociedad pues estoy al día de lo que pasa por el mundo, pero estos otros son una carga para la sociedad porque no se enteran de nada”. Tiene una cierta preocupación por su seguridad física pues comenta que le han atacado muchas veces. Le pregunto que quienes y me contesta que no me lo dice para no comprometerme(¿).

Realmente creo que la sociedad ha dado un gran avance con la desaparición de los internamientos en los manicomios. La creación de los hogares asistidos puede que haya sido un gran avance. Pero queda todavía por conseguir que estas personas puedan vivir su vida de una manera mas independiente en lo posible con controles algo mas difusos y menos presentes en su vida diaria.

Pero también es cada día mas frecuente encontrarse por la calle a personas con un gran deterioro y viviendo en condiciones de abandono y precariedad muy grandes. No entiendo la razón por las que las autoridades no encuentran formas de ayudar a estas personas.
Por último me gustaría pedir que de alguna forma entrásemos en contacto con gentes como mi amigo José Luis. Detrás de sus obsesiones y sus carencias se encuentran personas con una gran pasión por salir adelante y por compartir con la sociedad. En última instancia ¿quién no está un poco loco?

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