27 de enero de 2012

LA COMUNA DE MADRID. UN SUEÑO MUNICIPAL.

Dustman statue - Madrid
Foto con licencia CC. Autor Franco Caruzzo

Anoche tuve un sueño municipal. Caminaba por las calles de Madrid y se me hacía raro ver a muchos porteros y conserjes de edificios limpiando las aceras cuidadosamente. Los servicios municipales de limpieza se limitaban a recoger las bolsas previamente facilitadas a las comunidades de vecinos. 
 
Otros grupos de gentes, mayormente jubilados, se afanaban en cuidar los jardines y los parques. Parecían disfrutar mucho con la labor y discutir acaloradamente sobre las mejores fechas para la poda.
 
En las esquinas policías municipales algo peor uniformados que de costumbre pues solo llevaban la placa y gorra teresiana como elementos identificadores. No portaban armas ni defensas. Pregunté por el cambio y me dijeron que desde ayer mismo el cuerpo de la Policía Municipal se nutría de vecinos por turnos obligatorios y un importante grupo de voluntarios.
 
En algún momento del sueño alguien me llamaba por teléfono diciéndome que me debería incorporar al cuartel de bomberos de Santa Engracia durante x días al año. Me comentaba mi amable comunicante que mis compañeros iban a ser los mismos con los que acudía al gimnasio y que no nos preocupásemos por la formación pues a todos nos iban a mandar a hacer un curso aprovechando algún periodo de vacaciones que nos viniese bien. Yo contestaba agradeciendo la oportunidad de cumplir el sueño de toda mi vida: ser bombero.
Como veis: un sueño dentro de un sueño como en las películas de Woody Allen.
 
La primera noticia de los periódicos del día era que se había completado el cambio de los concejales profesionales del ayuntamiento por otros que prestaban sus servicios de manera desinteresada. Muchos de los viejos concejales habían aceptado el cambio.
 
Llegaba a casa y comentaba tan extraordinarios hechos a mi mujer. Ella estaba informada por Internet y por la radio y me completaba el relato de esta revolución urbana. Me decía que prácticamente el total de las plantillas municipales había sido sustituida por cuerpos de voluntarios y vecinos organizados por turnos. Que todo empezó con un discurso de la alcaldesa Botella pidiendo bibliotecarios sin ánimo de lucro para organizar los fondos editoriales de los centros culturales de Madrid. Que el fervor y la pasión de la alcaldesa al lanzar esa propuesta había contagiado el ánimo de los vecinos y convencerles sobre la oportunidad aquí y ahora de alterar todos los principios de gestión urbana tradicionales.
 
Ya estaban lanzados en todos los barrios comités y comisiones de limpieza, de urbanismo, de cultura, de fiestas. Muchos de esos comités nacían de la conversión de las asambleas populares del  15M. Todo Madrid era una asamblea. El sueño de generaciones de ácratas y anarquistas  empezaba a convertirse en realidad. Algunos incluso pensaban en proclamar la desaparición del estado y el anuncio de la Comuna. De momento la Puerta del Sol se llamaba Puerta de Bakunin y la Gran Via lucía una placa con el nombre de Avenida Durruti.
 
En esas estábamos cuando vine a dar con mis huesos debajo de la cama. En el mundo real todo se ha limitado al pobre cuerpo de bibliotecarios y yo me pregunto que trauma infantil habrá sufrido nuestra alcaldesa con ese gremio. Es una intriga que me corroe.
 
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