10 de noviembre de 2010

Comparaciones Papales


Confrontación, originalmente cargada por bernavazqueze.


Comparar la España actual con la de los años 30 en cualquier dimensión resulta tarea harto complicada. Imposible preparar dibujos medianamente semejantes de las dos épocas. Ni el paisaje parece el mismo. Pero sí como ha hecho el Papa de Roma la comparación se lleva al territorio de las tensiones anticlericales la cosa ya es de traca. De la España de aquellos días en las que el pueblo iba siempre detrás de los curas ya fuese con la tea o con el cirio ardiendo, a la actual en la que detrás de los curas ya solo marchan pacíficamente un decreciente coro de ciudadanos no solo nos alejan 80 años. Parece alejarnos de aquello tres siglos.
No puedo entender como este-ya no hace falta acentuar el adjetivo- señor tan reputado como intelectual ha podido pronunciar un dislate tan mayúsculo. O está mal informado- cosa que dudo- o sencillamente no quiso decir lo que dijo y ocurrió simplemente que se le fue la olla. Resucitar mediante invocación aquella época lo descarto totalmente. No está el horno para bollos. No sé qué ganaría la iglesia volviendo a la época de la Cruzada de Franco o sufriendo el martirio de sus feligreses.
Dejémoslo así. Mientras tanto bueno sería que los responsables de la iglesia diesen cuenta de su propio pasado y determinasen que comportamientos suyos pueden haber llevado a la “descristianización” de nuestras sociedades.
Mi madre que ya está la pobre muy mayor y recorre su pasado como quién va de excursión a Cercedilla no hace mas que contarme en los últimos tiempos dos pequeñas anécdotas de la iglesia católica española. La primera de ellas sucede en los años 20 en un pequeño pueblo de Asturias. El cura manda llamar a mi abuela y le dice: “Delfina, me estoy fijando que tu marido no viene por misa los domingos. Le vas a decir que a sus próximos hijos (mi abuela tuve quince partos) yo no les voy a bautizar”. La otra anécdota es de finales de los 40. Mi madre se casa y pide hora en una iglesia de Madrid. No tiene un duro. No puede pagar una ceremonia normal. Le piden al cura que les case en una misa de las 10 o de las 11 de la mañana. El cura les dice que a las ocho de la mañana. “Eso es lo que tiene ser pobre. Que tenéis que madrugar”.
Historias como esta miles. Ya las iglesias no se llenan de paisanos arrastrados a misa por las convenciones o las obligaciones sociales. Ya la gente ni siquiera necesita casarse en la parroquia, los que se casan por cierto. Yo no sé qué tienen que hacer los curas para devolver el fervor clerical a sus seguidores y atraer nuevas fuerzas. Me imagino que invocando las teorías sobre la sexualidad que siguen defendiendo o prohibiendo el uso del condón y de las técnicas médicas celulares o marginando a las mujeres del ejercicio sacerdotal o persistiendo en el empleo de esos rituales medievales exaltando con ellos el valor del oro y de la joyería o…..Para que seguir. Ellos sabrán lo que se hace.

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