12 de mayo de 2010

Estatuas vivientes en Madrid


Preparacion, originalmente cargada por zyberchema.

Parece que el ayuntamiento de Madrid está empeñado en restringir o regular la práctica de las estatuas vivientes. Esta mañana he visto algun que otro acercamiento de la policía municipal a determinados "artistas" del género instalados en la Plaza Mayor.

Puede que con la crisis y con las restricciones presupuestarias acabemos todos convertidos en estatuas malvivientes. Será todo un espectáculo ver las calles del centro de nuestra ciudad convertidas en una especie de galería de artistas del barro, del disfraz y de la quietud.

No me atrevo a precisar la fecha en la que este género ínfimo de arte urbano apareció en nuestras aceras. Posiblemente los primeros artistas fuesen actores parados. Recuerdo con especial cariño a un actor con gabardina y paraguas que representaba al peatón azotado por el viento. Su disciplina física y la caracterización eran soberbias. Últimamente se ve a muchos practicantes sin los mínimos recursos escénicos para ser llamados artistas. Mucho barro, mucho atrezzo, pero poca imaginación visual y estética.

Si el género viene a menos cualitativamente al tiempo que los artistas se multiplican tiendo a pensar que será el propio mercado- la caridad de los paseantes- el que determine la desaparición o la mengua del espectáculo.

Creo que el ayuntamiento mejor haría absteniéndose de intervenir en la materia. Para mi es mucho mas sangrante la abundancia de señores y señoras con chalecos reflectantes- son multitudes- que se dedican al deporte de la caza y captura de incautos para que acudan a las casas de empeño a vender sus humildes joyas familiares. Ese espectáculo si que es verdaderamente lamentable.

Estoy leyendo estos días un apasionante libro sobre la mala vida en el Madrid de principios del siglo XX que acaba de reeditar la asociación de libreros de lance. Todos los años esa asociación, responsable de la organización de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión del Paseo de Recoletos, edita en facsimil alguna pieza literaria perdida en el fondo de nuestras bibliotecas. Este año le ha tocado ser rescatado al libro de Constancio Bernaldo de Quirós "La Mala Vida en Madrid". El retrato que hace de la multitud de vividores que llenaban las calles del Madrid de hace 100 años nos da una idea de como la ciudad, nuestra ciudad en este caso,ha sido siempre el espacio para que floreciesen cientos de "artes" menores.

Es tan interesante el libro que prometo poner algunas notas en los próximos días.

Por cierto, va a empezar el partido del Atético. A ver si ganamos.

Se admiten comentarios sobre las estatuas vivientes. Yo no acabo de tenerlo claro.

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