5 de noviembre de 2007

De guerras, conflictos y crisis España-Marruecos


Escena de combate guerra Ifni-Sahara 1957-1958

La última guerra que sufrió España le ocasionó mas de 300 muertes y miles de heridos. Hace de ello 50 años justamente. Un año después de la retrocesión al reino de Marruecos del Protectorado español. Fue la guerra de Ifni y casi nadie se enteró debido a la rígida censura del franquismo. Enfrentó a nuestras tropas con un llamado Ejército de Liberación del Sur de clara inspiración marroquí. A lo largo de los años siguientes, en el 59, 63 y 69 Marruecos recuperó Tarfaya, Ifni y Sidi Ifni.

Un régimen militarista como el de entonces en España tenía a sus ejércitos en un estado de precariedad tal que sus soldados combatían en el desierto con alpargatas. Que sus aviones Junkers donados por los alemanes en los años de la guerra civil utilizaban como bombas bidones de gasolina y la ración del día para las tropas apenas consistía en un chusco y una lata de sardinas. Aquella guerra sin cronistas es hoy un pequño aparte en los libros de historia.

Unos años mas adelante, 1975, la crisis España-Marruecos se llamó Marcha Verde. Decenas de miles de ciudadanos marroquíes encuadrados en brigadas militarizadas se acercaron a la frontera del antiguo Sahara Español para promover la ocupación del territorio. Lo consiguieron gracias a la debilidad de los últimos momentos del franquismo. Juan Carlos, todavía Príncipe pero como jefe de estado en funciones debido a la enfermedad de Franco, visitó los destacamentos del Sahara para prometer cumplir con dignidad las obligaciones de España en la descolonización del territorio. Esa visita fue rememorada recientemente con ocasión del último viaje del rey de España a Marruecos. Los saharauis siguen esperando el cumplimiento de la promesa.

En el 2003 tuvimos que hacer frente al último episodio, bien que en clave de comedia bufa, que se llamó la crisis de la isla de Perejil.

Y no nos hemos remontado a la guerra del Rif ni al desastre de Annual.

Resumen: la historia contemporánea de las relaciones España-Marruecos es la historia de una continua crisis. Consecuencia de la naturaleza colonial de las relaciones históricas y a su vez origen de nuevas crisis donde lo que se evidencia es el choque de dos nacionalismos.

Si durante tantos años de democracia Juan Carlos nunca había pisado Ceuta ni Melilla no ha sido por un imperdonable olvido. Las razones para UCD, para el PP y para el PSOE no eran otras que un pacto no escrito con Marruecos para no “tocarse los equilibrios”. Por qué se rompe ahora esa norma? Intuyo dos razones: la corona española y el gobierno necesitan un baño de banderas y el margen de operación ante Marruecos ha crecido mucho en los últimos tres años y da para pegar un tirón sin elevados costes. Veremos. Otros lanzan distintas hipótesis. Hablan de una comedia de enredos acordada por las dos partes. Otros lo interpretan como un error mas de la diplomacia española.

El caso es que las razones para el desajuste entre Marruecos y España son algo distintas de las tradicionales. Tenemos, en primer lugar, la llamada brecha de renta que hace posible que las diferencias en riqueza entre España y Marruecos no hagan mas que acrecentarse; ya estamos en un múltiplo 14 o 15 por persona. Segundo, Marruecos se ha convertido en el nudo de tránsito preferido por millones de africanos para acercarse a Europa. Tercero, las amenazas para la estabilidad política de Europa procedentes del Magreb no harán sino crecer a través de la amenaza fundamentalista y de la propia debilidad del régimen marroquí. Y lo último. Pero no menos importante, Mohamed VI no ha acreditado desde que se tuvo que hacer cargo del trono por el fallecimiento de su padre, la menor vocación de impulsar los cambios que el país necesita. Y algo peor, ha demostrado por pasiva y por activa, su incapacidad política y de maniobra. Las últimas elecciones generales han puesto en evidencia el desapego del pueblo por la forma actual de gobierno del país. Y las instituciones básicas como gobierno, parlamento, justicia se encuentran en situación de parálisis permanente.

Es decir que la crisis no es solo de naturaleza colonial o postcolonial. Tiene componentes diversos. Pero la tradición de la historia pesa mucho todavía en los comportamientos. Y existe la tentación de derivar los conflictos hacia los elementos clásicos del enfrentamiento secular. Desde aquí, insistiendo en la españolidad de Ceuta y Melilla que tantos réditos sigue dando, por lo que se ve no solo a la derecha rancia. Y desde el otro lado del estrecho en mantener viva la mística anticolonial para tapar sus vergüenzas que son muchas.

Uno fue en su día soldado español en el Sahara. Allí te decían que defender el Sahara era defender España. El Sahara era una provincia mas como Huesca o Soria. Hoy la gente no sabe ni por donde queda el Aaiun. Para los españoles del 98 también Cuba formaba parte de las esencias patrias. Por lo que se ve la elasticidad del patriotismo español está en relación con cada circunstancia histórica.

Y a todo esto la pérfida Albión sigue sin devolvernos Gibraltar.

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