24 de mayo de 2015

24 M. La suerte está echada



Fotografía de David S. Bustamante, jefe de fotografía de la edición de EL MUNDO en Cantabria. Posiblemente la foto mas divertida de toda la campaña electoral.



Escribo al borde de la medianoche del sábado al domingo. Muchos todavía no saben que van a votar mañana. Casi todos intuyen que algo va a pasar, que algo tiene que pasar. No sabemos si va a ser un tsunami, un fuerte vendaval o una lluvia torrencial. Pero el lunes amanecerá con las luces cambiadas de sitio, con puntos de observación recién abiertos, mirando hacia las elecciones de fin de año, momento en el que deben encajar las cosas de forma definitiva.

En las elecciones del 12 de abril de 1931 las candidaturas monárquicas obtuvieron la mayoría en número de concejales pero se estrellaron en las grandes ciudades allá donde la fuerza del caciquismo menos influencia sobre los votantes lograba imponer. Por supuesto que de estas elecciones no va a nacer un 14 de abril republicano pero si que se va a alterar de forma significativa el modelo de gobierno turnista y bipartidista de la transición del 78.

Por mucho que se empeñe el PP, medir los resultados bajo el prisma de mayoría en número de concejales o, incluso, de número de votos globales, no les ayudará ni una mijita. La importancia de estas elecciones radica en si las distintas oposiciones al régimen son capaces de alterar el signo del poder en los grandes ayuntamientos y en las principales comunidades autónomas. El hecho de que el PP pueda salvar la cara puntualmente aquí o allá apenas será una circunstancia de escaso relieve. Solo un proceso de coaliciones generalizadas entre el PP y Ciudadanos puede minimizar el impacto de los resultados que se avecinan. Y eso no es previsible que se produzca pues el partido de Rivera debe reservarse para las elecciones catalanas y las generales. Si surgen coaliciones alternativas al PP en el seno de la izquierda Ciudadanos no va a ser el dique de la derecha. Le va en ello su propia existencia. Otra cosa será si la izquierda por sectarismo o por intereses de partido se niega a poner en marcha esos procesos de coalición que los resultados pueden propiciar. No digo yo que sea fácil. Estamos viendo en Andalucía como el PSOE sigue empeñado en promover un gobierno de geometrías variables en contra de la posibilidad de formar un acuerdo de mayorías con las otras izquierdas andaluzas.

Creo que las batallas decisivas serán, a escala municipal, las grandes capitales y en particular Barcelona, Madrid, Valencia y Sevilla. Y en términos de CCAA, Madrid y Valencia.

Estoy siguiendo con fascinación la campaña municipal de Madrid pues en ella, tanto como en Barcelona, se dirime algo más que un proceso electoral. Se trata de saber si los movimientos populares nacidos al calor del 15 M logran alcanzar fuerza institucional y si las nuevas formas de lucha asamblearia que promueven la corrección de la democracia representativa mediante el ejercicio de formatos de democracia directa tienen capacidad de imponer un nuevo modelo de participación ciudadana.

Todo apunta a que el PSOE va a suturar, aunque sea en condiciones de cierta precariedad, la herida arterial que hasta ahora padece. Pero a cambio va a tener que acelerar su compromiso con la reforma constitucional que la mayoría social demanda como salida final del atasco político que padecemos. Podemos conocerá sus propios límites y eso le vendrá bien no tanto para moderarse como para entender el sentido de los sacrificios que el nuevo mapa les va a demandar, entre otros el de ejercer con responsabilidad su hegemonía en el seno de la izquierda radical. No es fácil pero se les ve con ganas.

En la otra orilla, puede que empecemos a ver el nacimiento de un proyecto de apertura del PP hacia propuestas de cambio político institucional. Yo me niego a pensar que el PP no tenga en su seno la posibilidad de entender la situación política española y las demandas sociales de reforma de una manera positiva. Por supuesto que para ello van a tener que renovar sus cúpulas dirigentes y sus mecanismos internos de participación radicalmente. No se si estas elecciones, su resultado, les invite a ello. Cabe la posibilidad de que tiendan un velo, un manto de silencio y de torpeza interpretativa. Conociendo a Rajoy seguro que al previsible desastre le opongan un optimismo rayano en la locura.

Pero demos tiempo al tiempo. Las batallas fundamentales están por venir y no serán otras que el pleito catalán de septiembre y las elecciones generales de diciembre. La lonja del pescado seguirá abierta por unos cuantos meses.

Que ustedes lo voten bien.

COMENTARIOS POST ELECTORALES. 29 DE MAYO

Han pasado unos dias desde la celebración de las elecciones. Casi no cambiaría ni una coma de mis pronósticos. Al final la lluvia caida ha empapado bien la tierra. En los campos del PP el agua ha anegado las mejores fincas y los capataces deberán emigrar a nuevas parcelas pues dejarán de cosechar por una buena temporada. En Ciudadanos las expectativas de captación de agua no han llenado los aljibes comprados para recogerla. Deberán crear una red de redistribución de las aguas pues el líquido elemento no les ha favorecido de manera benéfica en todas partes. hay regiones, comunidades y grandes ciudades donde apenas tienen capacidad de cosechar. Ni siquiera como aparceros del PP la suerte les ha favorecido. El PSOE ha salvado los muebles pero más debido al fracaso contundente del PP que a sus propios resultados. Tienen tarea por delante. Podemos ha pegado el estirón que necesitaban y se convierten en alternativa real pero no en todos los sitios ni de manera igual. El enorme triunfo de las candidaturas populares en Madrid, Barcelona, Galicia y otros lugares debe más a inercias del 15 M que a la presencia o influencia de PODEMOS, No se si escucharán el ritmo de la música para el futuro. Me temo que corren el riesgo de creérselo en demasía. Por algo no escribía de IU ni de UPyD. Han desaparecido. Quedan naúfragos de IU subidos a pequeños islotes. Desgraciadamente no les arriendo las ganancias. Ya les decía que fuesen cuales fuesen los resultados la medición de los mismos tendría que analizarse a la luz de las dinámicas que favoreciesen o entorpecieran el próximo ciclo electoral de final de año. Creo que la pulsión del cambio, que la inercia hacía la búsqueda de alternativas al poder del PP han arrancado más que favorablemente. Muy torpes tienen que estar los de Podemos o el PSOE y otras fuerzas de alcance regional para no saber lo que tienen que hacer. Del PP mejor casi no hablar. Ya están establecidos en el guirigay y como dice el segundo principio de la termodinámica todo sistema tiende al caos antes de encontrar su orden futuro. Desde aqui me atrevo a pronosticar que el PSOE ganará las elecciones generales con una diferencia razonable de votos que le permita convertirse, gracias a la ley electoral vigente, en el próximo futuro en la fuerza dominante de un parlamento muy fragmentado y siempre que asuma un programa radical de cambios. La debilidad del PP se lo va a consentir. Y hasta aquí hemos llegado. Parece que ustedes me han hecho caso y han votado bien. Felicidades.
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