24 de agosto de 2012

Una derecha española extraviada en su laberinto

Iberia, toros, mantilla



Empeñarse en defender políticas de segregación sexual en la escuela cuando se sabe que la opinión pública mayoritaria defiende la educación mixta…

Emperrarse en cambiar la ley del aborto de una manera altamente restrictiva en contra de una mayoría social a favor de mantener el estado de cosas actual…

Insistir en cargarse el matrimonio entre personas del mismo sexo cuando la cuestión ha sido aceptada por el conjunto social…

Seguir o reanudar la financiación pública de la llamada fiesta de los toros y devolver la programación de las corridas a la TV pública en contra del sentir mayoritario de la sociedad.

Y esto por no hablar de aberraciones como la amnistía fiscal, el apoyo financiero a los bancos, la defensa de banqueros ineptos, la subida del IVA, etc.

No pueden ser casuales tantos golpes contra las mayorías y todos al tiempo. No creo que haya partido político tan incapaz de refrenar sus manías desairando a la ciudadanía una y otra vez en cuestiones ya resueltas. Todo esto debe responder a un cálculo. Solo se me ocurre que la razón es la apuesta por un modelo de gestión de la política en la que el peso de las mayorías deje de tener sentido, lo que implica que se anticipa la posibilidad de volver a fórmulas de gobierno autoritarias. O bien, mejor dicho o mal, que se adivine un vuelco de los sentimientos mayoritarios de la población hacia el fascismo, el autoritarismo, el sexismo y el irracionalismo como respuesta populista a un estado de cosas crítico en lo social y en lo económico. Un retorno al sálvese quien pueda y maricón el último.

Verdaderamente nos falta una guía para entender a la derecha española. Una derecha empeñada en enfrentarse a las derechas nacionalistas a cara de perro por lo que se anticipa. Una derecha que duda en sus afinidades con respecto a las derechas europeas y que postula la defensa de lo más rancio de nuestras tradiciones y símbolos- tricornios, mantillas y la cabra de la legión- como su mejor seña de identidad.

Si bien es verdad que a lo mejor todo esto es simplemente que la derecha española está desprovista de una cabeza a los mandos debidamente preparada. Puede que esto solo signifique que a Rajoy se le han fundido los escasos plomos que él pobre tenía. Eso de ver tantos programas deportivos y tanto leer el Marca le ha debido ocasionar una perdida neuronal irrecuperable. ¿Qué se hizo con la memoria de Cánovas, de Maura, de Silvela, de Romanones, de Cabanillas y hasta del mismísimo Fraga? No es extraño que a la vista de tanta incompetencia hasta los más tontos de la clase- Mayor Oreja por ejemplo- levanten el dedo para ofrecerse como voluntarios bomberos del naufragio.

Esperemos que el espíritu de los constitucionalistas de Cádiz les ilumine.
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