2 de agosto de 2011

El verano de la crisis financiera


Hoy, 2 de Agosto, los mercados empujan la prima de riesgo española por encima de los 400 puntos. Significa eso que comienza otra escalada de restricciones de crédito y un incremento del coste de la deuda pública.

Pasa esto pocos días después de que el Eurogrupo resolviese, aparentemente por lo que vemos, la crisis griega. Poco dura la alegría en la casa del pobre.

Y sucede al día siguiente que cautivo y desarmado el partido demócrata de los Estados Unidos de América la política economica del lider mundial se interna en el proceloso mar del fundamentalismo financiero que lejos de resolver los problemas del mundo lo único que va a conseguir es pasarnos el problema de la gran potencia a todos los demás. Ya algunos índices macroeconómicos anuncian una nueva recesión mundial cuando todavía seguiamos lamiéndonos las heridas de la que comenzó hace cuatro años. Mañana los economistas de guardia nos lo explicaran todo y nos contarán la historia del 37, de cuando el mundo volvió a recaer y a profundizar en la crisis del 29.

También sucede esto al poco de anunciarse el adelanto electoral en España que según los guruses- me gusta mas llamarles de esta forma que con la mas académica gurús, tiene un sentido mas terreno, mas gusanesco- iba a suponer un relajo de nuestros problemas económicos y financieros. El mundo de la derecha creia que solamente la invocación al previsible triunfo de nuestro mago local, un tal Rajoy, iba a tranquilizar las ansias financieras internacionales y su presa sobre España. Ahí está la respuesta: o bien los mercados no confian en ese triunfo ni en Rajoy o bien es que les importa tres pitos quien gobierne nuestro país.

Mientras tanto la policía ha desalojado los últimos restos de la acampada de la Puerta del Sol. A las seis de la mañana y con un dispositivo policial digno de mejores causas. Ayer pasé por Sol y me dio el pálpito de que algo así iba a pasar. Debo reconocer que la apariencia del conjunto de restos de las sucesivas acampadas proyectaban una imagen de decadencia y de cutrez.

Aunque para decadencia y cutrez la de los mercados financieros internacionales. Decadencia propia de fin de época y cutrez digna de las peores escenografías de películas de la serie B.

Me vuelvo para Ribadeo antes de que los mercados me ataquen. Ustedes hagan lo que quieran.
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