6 de junio de 2009

El precio de la traición. Otra historia del Sahara

Reproducción del diario marroquí ‘alwatan’

Este es el llamamiento que Daha uld Salek uld Aljalilun dedica a los saharauis que se encuentran en los Campamentos de Refugiados saharauis de Tinduf.

Daha es un hombre de 50 años de edad, un par de años arriba, un par de años abajo, ex combatiente saharaui que resultó herido en el brazo en el campo de batalla, después pasó a ser profesor, también, poeta. Y sobre el año 1993 traiciona a su pueblo y se pasa al enemigo.

Hacía mucho tiempo que no leia un testimonio tan triste, una manifestación de derrota personal tan dura. Hace falta tener un ánimo muy estragado para reconocer de una forma tan brutal que te has equivocado. Pero tambien la mente muy lúcida para pagar ese precio, el daño causado, por una traición de esa forma tan consecuente.

He encontrado la historia, cruel como tantas historias saharauis, en la web de ARSO Libres Opiniones. El texto que acompaña la presentación de esta noticia escrito por Haddamin Moulud Said titulado "El grito de un retornado" es también digno de ser leido por lo que te invito a llegar al mismo de forma directa.

Este es el llamamiento:

EL GRITO DE UN RETORNADO.

HABITANTES DE LOS CAMPAMENTOS: “por estos motivos, no vengáis”.

Tenéis el derecho de señalarnos como retornados, trastornados o traidores. Es vuestro derecho tildarnos con la vileza, la bajeza o de rastreros o de practicar la genuflexión, la traición al compromiso, de no tener escrúpulos, de ser unos desalmados. Tenéis el derecho a todo esto y más. Y nosotros, ni siquiera, podremos rechistar. Porque así somos. Porque hemos abandonado.
Hemos estado pensando con nuestros pies en lugar de hacerlo con la cabeza. Y no hemos conseguido nada. Todos los sueños, aspiraciones y deseos que habíamos estado construyendo junto con vosotros, los hemos abandonado y salimos corriendo. Los hemos dejado de lado y lo hemos apostado todo por un espejismo, por un precio pírrico.
Lo hemos abandonado todo: los principios, los objetivos, los logros, las etapas de lucha con sus glorias –y cuán numerosas- y sus penas. Lo hemos cambiado todo por un empleo de bajo perfil y una vivienda indigna. Porque este es el precio que nos ha sido ofrecido. Pero algunos de nosotros –y son la mayoría- todavía no tienen ni un empleo ni una vivienda.
Años de lucha y militancia habíamos estado los unos con los otros. Algunos perecieron en el camino cumpliendo, así, con la promesa hecha ante Dios. Pero vosotros aún estáis esperando y no habéis renunciado a nada. Nosotros, en cambio, hemos renunciado a todo y no hemos conseguido nada. Y tal y como dice el refranero popular: “habíamos dejado la faena por rematar”.
Creímos, puerilmente, que íbamos a conseguir algo que os hiciera envidiarnos. Pero estaros satisfechos: no hemos conseguido nada de nada. En consecuencia, quedaros donde estáis. Vosotros sois mejores que nosotros y, también, sois mejores que aquellos que han obtenido un empleo o una vivienda. Vosotros sois mejores porque, todos vosotros, pequeños y mayores, mujeres y hombres, participáis en la consecución de un proyecto.
Ellos, en cambio, y a pesar de los empleos de alto rango y las viviendas, no dejan de ser unos marginados que sufren la muerte lenta. Y mentada la muerte, parece que nos persigue la maldición de Judas. Así, muchos de nosotros han muerto por enfermedades perversas o accidentes de tráfico. Otros han sido encarcelados por motivos varios. Algunos otros, ya esquizofrénicos, son el hazmerreír de los saharauis. Otros se tambalean entre la drogadicción y el alcoholismo. Esto es lo que hemos cosechado.
Pues estos son los motivos por los que os invito a quedaros en vuestros Campamentos, porque de venir, os encontraréis en unos campamentos marginados de las ciudades saharauis. ¡¡¡ Oh habitantes de los Campamentos!!! Os podéis imaginar que un Estado incapaz de acoger a un grupo, como el nuestro, que no sobrepasa los dedos de las manos, sea capaz de acogeros a vosotros?
Estos son, pues, los motivos por los que os invito a quedaros y a continuar la búsqueda de una solución global. Y vosotros, mejor que nadie, sabréis cuál es esa solución.
Nosotros hemos venido cabizbajos. Vosotros, esperad hasta hacerlo con la cabeza alta, mirando al cielo y sin rendir cuentas a nadie.
…….Fin del grito……
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